12 de octubre, la indecente celebración colonialista de dos genocidios

12 10 2016

Como cada año, y van ya demasiados, aunque sea con distinto nombre (Fiesta Nacional, Día de la Hispanidad o Día de la raza: ¡ole, tus cojones, con perdón!) el 12 de octubre, coincidiendo con ese aciago día pero de 1492, en que el genocida denominado Cristóbal Colón invadía la isla Guananí, en las Bahamas, el régimen monárquico y colonial español celebra esta efemérides como si de una orgullosa gesta se tratase en vez del mayor holocausto de la historia humana que la misma supuso, régimen que por lo tanto incurre años tras año en verdadera apología del terrorismo, con la connivencia del poder judicial, tanto estatal como internacional, que deberían velar por el respeto a la memoria de las víctimas.

“Los indios de América sumaban no menos de setenta millones y quizás más, cuando los extranjeros aparecieron en el horizonte. Un siglo y medio después se habían reducido en total a sólo tres millones y medio…” (Moreno, N. y Novak, G. Feudalismo y Capitalismo en la Colonización de América, Buenos Aires, 1972, Ediciones Avanzadas). Primero, fueron derrotados por la desproporción de recursos bélicos (colonizadores fuertemente armados), la sorpresa y la confusión. Luego, fueron privados de su cultura y creencias, sometidos al trabajo esclavo y, finalmente, las enfermedades importadas por los invasores encontraron a sus organismos sin anticuerpos para resistir los virus y bacterias.

Así, la viruela, tétanos, sífilis, tifus, lepra, entre otras, produjeron estragos. “Los indios morían como moscas; sus organismos no oponían defensas ante las enfermedades nuevas. Y los que sobrevivían quedaban debilitados e inútiles. El antropólogo brasileño Darcy Ribeiro estima que más de la mitad de la población aborigen de América (…) murió contaminada luego del primer contacto con los hombres blancos”.

La casi extinción de la población nativa generó otro genocidio, al propiciar el execrable comercio de seres humanos, arrancando millones de africanos de nuestra tierra ancestral para llevarlos a nuestro querido continente americano como mano de obra esclava.

Sólo entre 1680 y 1688, la Real Compañía Africana embarcó setenta mil negros, de los cuales sólo llegaron a las costas americanas unos 46 mil. En Haití, arriaban un promedio de treinta mil esclavos por año. En 1789, la población de la mitad francesa de la isla Española era de cuarenta mil blancos y 450 mil negros.

La reconstrucción de los datos disponibles permite determinar que, en no menos de un siglo, se importaron unos diez millones de nativos africanos. Según fuentes inglesas, esa estimación se duplica.

Si se toma en cuenta que gran cantidad de africanos morían antes de pisar tierra americana, víctimas de las cacerías, en el traslado hacia los barcos, en las tortuosas travesías hacinados en las bodegas o en el desembarco, la cifra de seres arrancados violentamente de Africa puede elevarse a cincuenta millones desde que comenzó este sucio comercio hasta mediados del siglo diecinueve, provocando el arrasamiento de regiones, aldeas y etnias enteras.

El censo de 1790 de Estados Unidos indicabá que los esclavos sumaban 697 mil individuos. En 1861, esa cifra se elevó a más de cuatro millones.

En las islas de Cuba, Española y Puerto Rico, en sólo dos o tres años, se despojó a los nativos de todo el oro producido en casi un milenio (Pierre Chaund. Seville et l ́Atlantique, Paris, 1959).

Agotada rápidamente esa fase del saqueo, se pasó a la búsqueda desenfrenada de los yacimientos, derribando todo obstáculo que se interpusiera en su camino.

“En menos de una década, los españoles exploraron casi todas las islas del Caribe, especialmente Cuba, Jamaica, Puerto Rico y La Española. En 1513, Balboa avistó el Pacífico. Durante la década de 1520-30, se inició la conquista de México y Centroamérica. Y en la próxima la de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile” (Luis Vitale. Historia Social Comparada de los pueblos de América Latina, Tomo I. Atelí, Punta Arenas, 1998).

En cambio hacia su interior tanto España como Portugal carecieron de una burguesía industrial, razón por la cual el flujo masivo de riquezas consolidó a la monarquía limitando el futuro de la fugaz prosperidad. En el caso de España aun reina la monarquía borbónica.

La conquista de América se ejecutó a través de la apabullante superioridad tecnológica y militar europea. Pero esta brutal dominación se complementó con la sutil participación del Vaticano. En Canarias dicha institución llegó a emitir una bula, Tue devotionis sinceritas, del papa Clemente VI, mediante la que, sorprendentemente, autorizaba la conquistas del archipiélago Canario. Su actuación, durante la conquista de América, no fue muy distinta del rol cumplido en épocas más recientes, cuando cooperó con regímenes siniestros como los representados por Hitler, Mussolini, Franco o Videla.

Este nuevo aniversario del colonialismo en América encontrará, salvo honrosas excepciones, a los gobernantes de los países sometidos nuevamente como los promotores de las celebraciones, no es casualidad, pues, de acuerdoo con Bernardo Veksler, ellos son los que abren las puertas a la colonización, entregan las riquezas al invasor, someten al pueblo trabajador a cada vez mayores sufrimientos y explotación, generan aumento de la mortalidad infantil así como de las personas mayores y, en general, disminución del promedio de vida de los más pobres, eliminando todo rastro de justicia social.

Lo mismo ocurre en Canarias, colonia española desde el año 1495, aún sin descolonizar: el presidente del gobierno títere de Madrid en Canarias, Fernando Clavijo, popularmente conocido como “El genuflexo”, por su forma de besar la mano al monarca español, ya ha confirmado su vergonzosa asistencia a la metrópoli para celebrar el vil acontecimiento.

Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario

Zona de los archivos adjuntos

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Combate por la verdad y antifascismo: el caso de Al Ándalus

8 10 2016

Por Félix Rodrigo Mora
 

 

Me han publicado en “Ángulo Muerto” el artículo “Sobre el Estado islámico de al Ándalus”, una modesta aportación al esclarecimiento de lo que fue la conquista violenta, dominación totalitaria y obrar genocida del Estado del islam sobre una parte de la península Ibérica (en particular sobre Andalucía) a partir del año 711, una de las fechas más trágicas de nuestra historia.

Mi meta es doble. Por un lado hacer que triunfe la verdad, como verdad posible y finita, en esta cuestión, igual que he trabajado porque prevalezca la verdad en otros decisivos acontecimientos de nuestra historia, la revolución emancipadora de la Alta Edad Media, el carlismo, la revolución liberal, la II república, la guerra civil, la Transición del franquismo al parlamentarismo y algunos más. Únicamente pretendo que se ponga fin a la emisión impune, multi-subsidiada y a tumba abierta, de falsedades y patrañas sin base documental, embellecedoras y exaltadoras, del Estado islámico andalusí, en lo esencial similar al actual Estado islámico de Irak y Siria.

Esas falsificaciones tienen dos fuentes principales. Una es los autores nazis, fascistas y franquistas, que consideran al islam como generador de un orden político próximo a sus planteamientos y realizaciones. La otra está en los autores de la izquierda (en general, pagados por la monarquías teofascistas musulmanas, sobre todo la de Arabia), que repiten los argumentos pro-islámicos de los nazis y los historiadores a sueldo de Franco. Frente a ambos mi meta es, sencillamente, que se dé una oportunidad a la verdad.

Por suerte, los tiempos del dominio de las mentiras más desvergonzadas en esta materia están siendo rápidamente superados. Además de los autores que cito en el artículo, que refutan a los publicistas fascistas-izquierdistas, hay otros muchos que casi cada día voy conociendo y leyendo. En particular, me cautiva la versión renovada y más verdadera que se está ofreciendo del héroe de la resistencia popular al Estado islámico de al Ándalus, Omar Ibn Afsun (880-928), el gran combatiente andaluz por la libertad y contra el genocidio teocrático de nuestra Alta Edad Media, hasta ahora atrozmente calumniado. Se está haciendo en libros de historiadores y escritores como Virgilio Martínez, Eduardo Manzano, Rafael Sánchez, Francisco Ortiz, etc. En sólo unos pocos años habremos alcanzado un éxito enorme e irreversible en esta cuestión.

Sobre la figura épica y trágica de Omar Ibn Afsun, héroe de Andalucía, escribiré un texto de síntesis a medio plazo.

Todo ello es acción, resistencia y lucha antifascista. Porque la exaltación de al Ándalus es una de las vías para alcanzar la islamización de Europa, que fue meta de Adolfo Hitler. Hoy, sus herederos y continuadores, en especial Ángela Merkel, está haciendo de la imposición del islam como religión oficial, religión de Estado, de la Unión Europea, la vía principal hacia la fascistización de las sociedades europeas. Igual que el Estado visigodo trajo al islam en el año 711 para defenderse de la revolución popular altomedieval en ascenso en Iberia,; e igual que Franco ganó la guerra civil y realizó una gran matanza gracias sobre todo al islam norteafricano; e igual que Hitler se propuso hacer que Alemania se convirtiera al Islam, ahora el gran capital europeo y la UE trabajan activamente para culminar el proceso de islamización/fascistización del Occidente de Europa.

Frustrar esa operación es parte decisiva de la acción revolucionaria en la hora presente.





Desde Bayamo, Cuba: Notas sobre Tomás Estrada Palma

21 07 2016
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Don Tomás Estrada Palma. Foto: latinamericanstudies.org

Boletin Acento, Bayamo M.N.Segunda Época | Mes JULIO/2016 | Año 2 | No. 16

Tomás Estrada Palma. ¿Otra vertiente de pensamiento en el clan familiar de Bayamo?

Por Idelmis Mari Aguilera

El independentismo cubano de la segunda mitad del siglo XIX no fue un bloque monolítico despojado de contradicciones; aunque aunados por un objetivo colosal: el logro de la independencia nacional y la abolición de la esclavitud, no todos los que participaron del empeño emancipador coincidieron en las vías y métodos para conseguirlos, lo cual se corresponde con el grado de desarrollo ideológico alcanzado por las figuras que participaron en la lucha, expresión de la evolución regional de la Isla y la heterogeneidad de las fuerzas sociales y económicas participantes en su conjunto y al interior de los diversos sectores poblacionales.
Para la década de los años 60 del siglo XIX, en Bayamo el sentimiento de patria local transitaba hacia formas superiores de diferenciación y asunción de su yo como elemento identitario, no solo en el contexto insular, forma primaria de manifestación, también como elemento diferenciador con el español peninsular; de ahí que, movidos por factores condicionantes de orden económico, político, social, ideológicos, culturales en su más amplia expresión, los terratenientes criollos bayameses decidieran iniciar el movimiento de ruptura con España única solución para el desarrollo del modelo económico social al cual aspiraban.
La existencia de un clima revolucionario y separatista en la jurisdicción, expresión manifiesta del espíritu díscolo, pleitista y rebelde de que hacían gala los bayameses desde el siglo XVI, encauzado por el patriciado local se extendía entre el heterogéneo conglomerado social y participan los diversos estamentos y clases sociales.
En este contexto nace y se desarrolla Tomás Estrada Palma, miembro de la oligarquía bayamesa de antiguo linaje, hijo único del matrimonio de Andrés María Estrada Oduardo y Candelaria (Yaya) Palma Tamayo, descendiente de Rodrigo Tamayo y de la hija del cacique de Bayamo. Hacia 1867 la familia es propietaria de alrededor de 20 fincas en la jurisdicción de Bayamo y Manzanillo1, posee además una hacienda ganadera y de cultivo en el cuartón el Guamo y otra en Yara; casas en la ciudad de Bayamo 2, para esta fecha es teniente pedáneo del cuartón El Guamo y maestro de escuela en la administración colonial.
Se relacionó con coterráneos que figuran de forma prominente en los preparativos del movimiento independentista pero no estuvo Estrada Palma entre los iniciadores del movimiento revolucionario en Bayamo, ni entre los bayameses que desde la década del 50 desafiaban al régimen colonial español desde la esa ciudad.
Pánfilo Camacho en un estudio biográfico publicado en 1838 sostiene que:
“Estrada Palma aunque no figura en el primer plano de la conspiración ha aceptado la misma como necesaria y le presta el calor que irradia, su personalidad de maestro de escuela”3, pero los estudios realizados hasta la fecha no permiten ofrecer una valoración del pensamiento político – revolucionario sustentado por el bayamés antes de octubre de 1868 ni conducen a precisar en qué medida la idea de la independencia y la revolución separatista están presentes en sus concepciones aunque no sea miembro activo de los planes revolucionarios.
Si se asume la hipótesis de que Estrada Palma estaba permeado de las ideas independentistas y abolicionistas, debatidas en la región y en el ambiente familiar de los Palma, su actitud ante el levantamiento del 10 de octubre de 1868 lo coloca al lado de quienes consideraban prematuro el movimiento insurreccional para conseguir la independencia de España.
El levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua sorprendió a muchos, incluso de los comprometidos con la insurrección en espera de la fecha acordada. Inicialmente se muestran contrarios a la actitud asumida por Céspedes al adelantar el alzamiento y dirigir un movimiento que hasta la fecha había estado en manos de Francisco Vicente Aguilera, aunque no se oponen a la insurrección en sí.
Se apresura el gobierno colonial en la jurisdicción a buscar un acuerdo conducente a la deposición de las armas bajo la promesa de embarcar a Céspedes para el extranjero: Tomás Estrada Palma, Rodrigo Mercochini y Ramón Céspedes Fornaris serán los comisionados para trasmitir la propuesta a los manzanilleros.
En encuentro de los comisionados con Francisco Maceo Osorio, Donato del Mármol y Pedro Figueredo, Perucho comunica que acepta la dirección de Carlos Manuel de Céspedes, y con ello ofrece el primer gran servicio a la revolución en armas: la lucha contra las divisiones internas; por su parte Tomás Estrada Palma asume la postura más avanzada del momento al incorporarse a las fuerzas revolucionarias levantadas en armas; era el 16 de octubre de 1868 en el ingenio “Las Mangas” y el 20 de octubre entra en Bayamo con las tropas mambisas.
El 28 de octubre del 1868 integró el nuevo Ayuntamiento establecido en la ciudad, se desempeñó como síndico de la Cámara Municipal. Ofreció su voto a favor de la moción presentada por José Joaquín Palma sobre abolición de la esclavitud, situándose al lado de la tendencia más radical de los revolucionarios bayameses en asunto de tanta hondura y significado en el seno de una sociedad esclavista.
El general Donato del Mármol, jefe de la división de Cuba en los tiempos iniciales de la Revolución, lo designa como su secretario. Incendiado Bayamo por los revolucionarios, dispersos y replegados los pobladores ante el empuje de la creciente de Valmaseda desde el Cuartel General de “El Ramón” en abril de 1869, Estrada Palma redacta la proclama “A los hijos de Cuba” en respuesta al Bando dirigido por el conde español “A los habitantes de los campos”.
La proclama de El Ramón denuncia la política de represión seguida por los españoles y concluye con un llamamiento a los cubanos a no cejar en el empeño de independizar la patria. Hay en ella oposición a la crueldad como forma de lucha y ante cualquier intento de rendición en el empeño asumido para el logro de la independencia.4 Es un documento político importante encaminado a elevar la moral combativa de los revolucionarios y reafirmar su fe en la victoria, que debió reflejar también la concepción de Donato del Mármol.
Como miembro de la Cámara de Representantes ataca duramente a Céspedes en la sesión que lo depone, acusándolo de asumir posiciones dictatoriales, como a otros patriotas la visión política del momento le impide comprender que Céspedes encarna en sí a la revolución y las nefastas consecuencias que tal decisión traería al campo independentista.
En medio de las contradicciones entre los cubanos insurrectos su conducta moral lo convirtieron en figura respetable en el campo independentista e influyeron en el ascenso a la dirección de la revolución; primero presidente de la Cámara y luego, en 1876, Presidente de República.
Durante su gestión presidencial, hasta caer en manos enemigas, se considera que desempeñó un importante papel en la organización de la vida en zonas insurrectas y en la lucha contra las divisiones internas, las indisciplinas y los intentos de pactar con los españoles.
Al abandonar la manigua no aceptó dádivas del gobierno español, lo cual se corresponde con las concepciones éticas que lo han guiado hasta ese momento pues se muestra partidario de la necesidad de amar el bien, repeler el mal y tener virtud para cumplir el deber.
La correspondencia de sus años de prisión (1876-1878) permite constatar su admiración por las formas republicanas de gobierno y de la práctica del ejercicio de la libertad, a través de asociaciones patrióticas de carácter político. En carta del 10 de abril de 1878 escribe:
“Laudables son, y no han dejado de aprovechar, las asociaciones patrióticas que se han venido organizado fuera de la Isla desde el comienzo de la guerra. Pero es preciso convenir en que habrían resultado mayores y más estables los beneficios de las propias asociaciones, si ellas hubieran participado del doble carácter que para los patriotas, honrados -en la acepción moral de esta palabra- debe tener la revolución cubana. Esta representa, en efecto; la emancipación de un pueblo y su regeneración bajo todos los aspectos de la vida humana, en las relaciones del individuo consigo mismo y con los demás a quienes se asocia para formar cuerpo político.
Por tanto los clubes cubanos y toda clase de asociación formada por nuestros compatriotas; deben proponerse realizar dos fines; el de contribuir con sus trabajos a separar a Cuba de España, y el de; ejercitar a los asociados en la práctica de todas aquellas virtudes que son compañeras insuperables de la libertad. Nuestra obra es, en esencia, creadora…La asociación, que les recomiendo debe tener carácter político…”5
Para esta época ya se evidencia su concepción de la incapacidad de los cubanos para el autogobierno, lo cual lo conducirá a pensar en el anexionismo como solución a la multitud de problemas que enfrenta el proceso de creación del estado nacional.
Llegado al destierro ejerce la profesión de maestro en Honduras y con posterioridad en New York, como educador fue partidario de la formación de las virtudes ciudadanas desde edades tempranas.
En el Colegio de segunda enseñanza de Central Valley el pedagogo establece un sistema educativo en el que las materias instructivas se conjugan con la práctica de deportes, lecciones de moral y fiesta patrióticas; era un colegio al decir Martí donde se “pone en los niños de América las virtudes fundamentales del Norte, las virtudes del trabajo personal y del método, sin sofocar en el educando, el amor reverente por el país de su nacimiento”.6
Las ideas morales y postura ética es lo que consideramos crea una relación afín entre José Martí y Estrada Palma, acrecentada por la veneración martiana a los combatientes del 68. El bayamés representa en la emigración el ala civil de la Revolución; pero aquella que no claudicó y en condiciones de penuria económica optó por marchar al exilio antes de vivir en suelo patrio ocupado por españoles.
No participó Estrada Palma del Plan Gómez Maceo de 1884; pero en 1887 pertenece a la “Convención Cubana“ que fundaron, en Cayo Hueso José Dolores Poyo, Francisco Lamadrid, Fernando Figueredo, Teodoro Pérez, Gerardo Castellanos y Rogelio del Castillo.
Durante los años 90 del siglo XIX es invitado a presidir reuniones y actos revolucionarios; Martí lo visita, habla de él y destaca que es un patriota que no ha capitulado; Estrada Palma no forma parte oficial de la dirección preparatoria de la guerra pero se cuenta con él.
La actuación de Estrada Palma al frente de la delegación del Partido Revolucionario Cubano (PRC) tras la irreparable muerte de Martí se caracterizó por la centralización de los recursos monetarios y del envío de las expediciones; además es nombrado por el gobierno cubano su Agente Diplomático en el extranjero, con esta medida se reúne la representación diplomática y económica en una sola persona.
Con esta hoja de servicios llegó a las elecciones de 1901; a propuesta del generalísimo Máximo Gómez; tomó posesión el 20 de mayo de 1902; para dejar el mando, en manos norteamericanas el 29 de septiembre de 1906. Para ello no había ofrendado su vida José Martí, ni se habían colocado en el altar de la patria las cenizas de las riquezas de varias generaciones de bayameses.
Se impone entonces continuar las indagaciones conducentes a desentrañar la multicausalidad de la labor visible o velada de Estrada Palma durante la revolución, en la emigración, al frente del PRC y del gobierno republicano y los móviles ideológicos que la sustentaron.
Será tarea de honda indagación pero solo ella nos permitirá confirmar si mantuvo Estrada Palma una posición anexionista como expresión de su pensamiento de manera reiterada desde 1870 hasta la República aunque no fuera manifiesta explícitamente en los años de tregua insurreccional, hasta tipificarla como otra vertiente de pensamiento en el clan familiar bayamés del 68 o si es expresión de una asimilación incompleta; pero suficiente grande al país extranjero que lo colocó como a otros en la lamentable condición de ser según expresión martiana “hombre sin brújula, partidos por mitad…son en el comercio arduo de la vida, comerciantes quebrados”.7

1 Los datos sobre la situación económica familiar, en particular lo referido a préstamos obtenidos y la finalidad de los mismos, requiere estudios posteriores.2 En la situada en la calle El Salvador, nació Tomás Estrada Palma el 9 de julio de 1853. En la actualidad el inmueble, con valor patrimonial por constituir uno de los exponentes de la arquitectura bayamesa anterior al incendio del 12 de enero de 1869, es sede la UNEAC en Granma; la calle se denomina Carlos Manuel de Céspedes.3 Pánfilo D. Camacho. Estrada Palma. El Gobernante honrado. Biografías cubanas, 8. Editorial Trópico. La Habana, p. 394 Archivo de la Nacionalidad Cubana. Fondo Estrada Palma. Proclama El Ramón, abril 1869.5 Estrada Palma, Tomás. Cartas desde el Castillo de Figueras. Editorial Trópico, 1938. p.p 205-2066 Martí Pérez, José. Obras Completas. Tomo 4, p.p. 257-2647 Martí Pérez, José. Obras Completas. Tomo. 4. pp. 257-264

Tomás Estrada Palma o los antifaces de la RevoluciónAldo Daniel Naranjo TamayoPara comprender lo que ocurre en un hombre, es necesario considerar su comportamiento con los demás

Por Alfred Adler.

Sentido de la Vida.

Los anatemas siempre han acompañado a Tomás Cirilo Estrada y Palma, debido a que en sus actos y pensamientos individuales y colectivos anduvieron siempre por caminos tortuosos, espinosos, cargados de intereses personales, cálculos e ideas contrarias al sentido común.
No pudo despojarse de las discordias con los demás. Sirvió al Gobierno español como teniente pedáneo del cuartón de Guamo, en el partido de Cauto Embarcadero. Era visto como un hombre inmoral, cargado de deudas y capaz de bajezas con las mujeres. Podía sobrevivir un poco al amparo de la corruptela hispana. Por su españolismo no participó en la conspiración separatista previa a 1868, ni militó en logias masónicas. Cuando resonó, bravo y digno, el grito de independencia del 10 de octubre de 1868, sin pudor alguno se puso del lado de la tiranía.
Parecía un campeón del integrismo español, al secundar al teniente coronel Julián Udaeta, gobernador de Bayamo, en sus planes de ahogar la llamarada redentora. No dudó en aplaudir el plan de indultar a los jefes de la lucha anticolonial y consentir que Carlos Manuel de Céspedes, Perucho Figueredo, Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo, entre otros comprometidos marchasen al extranjero. Puso mucho empeño en que el problema se resolviera de este modo, lo que él y otros parciales estimaban una intentona absurda. Por eso, formó parte de una comisión pacificadora en compañía de Rodrigo Merconchini y Ramón de Céspedes Fornaris.
Pero todo cambió cuando llegó al ingenio de Las Mangas, donde encontró a cientos de patriotas dispuestos a los supremos sacrificios de la libertad, entre ellos muchos parientes suyos. Allí escuchó las palabras definitorias de Perucho Figueredo: «¡Qué cada quien haga lo que estime más conveniente! En cuanto a mi, me uniré a Carlos Manuel y con él marcharé a la gloria o el cadalso.»
En este encuentro Luis Merconchini, más astuto que tenaz, planteó que se quedaba junto a la Revolución afrontando todos los peligros. Enseguida le hizo coro Ramón de Céspedes. Puesto contra la espada y la pared, Estrada Palma cambió de casaca y dijo: «Amigos míos, mi misión está terminada. He llegado aquí y no regresare Bayamo. Pueden informarles al gobernador Udaeta y al alcalde Castro que me quedo con los revolucionarios.» En efecto, no regresó a las filas de los integristas. Pero en el fondo guardó aquella postura de Carlos Manuel de Céspedes y Perucho Figueredo como un agravio, porque prácticamente lo obligaron a «meterse» en la revolución.
Es decir, caminó a empujones hacia el partido independentista. No estaba adornado del bello sentimiento de amor a la patria ni tenía profundas convicciones revolucionaras. Llegó por contemporizar con sus parientes y amigos y no ser blanco del descrédito público. Los de su talante fueron los que empezaron a denigrar el acto sublime de la proclamación de la independencia y los primeros pasos de la revolución. Hombre como Estrada propagaron sobre su marcha forzada a la guerra, que el grito de La Demajagua había matado la revolución y que Céspedes había cometido un crimen.
Durante la batalla de Bayamo, el 19 de octubre, el General en jefe Carlos Manuel de Céspedes lo nombró en el puesto de síndico del Gobierno Municipal de Bayamo. Poco después formó parte de la Junta Central de Fondos y tras la quema de la ciudad actuó como secretario de despacho del general Donato del Mármol, jefe de la división de Jiguaní.
Fue electo para integrar la Cámara de Representantes de la República de Cuba, instalada el 12 de abril de 1869, en el poblado de Guáimaro, en el distrito de Camagüey. Este órgano devino el árbitro principal de la contienda liberadora e introdujo contradicciones en el campo revolucionario. Los civilistas, atrincherados en la Cámara, se sintieron los depositarios de los principios democráticos y de todas las verdades, incluyendo las militares y diplomáticas, en medio de la guerra. Por eso surgieron constantes disputas con el poder ejecutivo, especialmente con el presidente Céspedes, y con la jefatura militar.
En la Cámara de Representantes Tomás Estrada estuvo en todo momento ligado a Salvador Cisneros, Ignacio Agramonte, Antonio Zambrana y Rafael Morales, defendió la total soberanía de la Cámara y legisló sobre cuestiones insustanciales para el logro del triunfo sobre el Ejército español. Los críticos de tal postura no negaban la importancia de algunas leyes sobre educación, matrimonio, derechos ciudadanos, pero hablaban de la falta de oportunidad de esas leyes. No eran leyes para la guerra, sino para la paz de una república enteramente libre.
Pero esto era permisible, en el sentido que Cisneros, Agramonte y Morales luchaban con buena fe por el ascenso de los cubanos a una sociedad más justa y humana, expandiendo las instituciones y los derechos democráticos. Sin embargo, en Tomás Estrada había otras consideraciones, unas veces solapadas y otras un poco más visibles. Creía que los cubanos no estaban en capacidad y actitud para formar un gobierno propio. Decía que la servidumbre española había trasmitido al cuerpo social cubano la corrupción y la inmoralidad, vicios que afectaban la buena marcha de la vida independiente.
Esta forma de pensar tan antinacional, no tardó en llevarlos a los brazos del anexionismo a los Estados Unidos. Por tanto, su aspiración, era arrojar a la patria a la vecina nación del norte. Esta fue su real convicción desde su puesto de legislador del pueblo. Uno que le conoció bien, el presidente Céspedes, advirtió varias veces sobre la postura hipócrita de Estrada Palma en sus manifestaciones públicas.
La vida le deparó todavía importantes puestos como presidente de la Cámara, secretario de Relaciones Exteriores y presidente de la República en Armas desde marzo de 1876. Fue hecho prisionero por una columna española octubre en 1877 y conducido preso a España. Fue favorecido por los acuerdos del Pacto del Zanjón, excarcelado tras este suceso, en mayo de 1878. Entonces pasó a los Estados Unidos, donde se mantuvo como un «anexionista tapado» como expresó el general independentista Enrique Collazo.
La estancia de Tomás Estrada en EE.UU merece un estudio particular que ponga de relieve toda la hipocresía de sus expresiones y la forma taimada de ganarse la confianza de José Martí, así como las dinámicas que utilizó para alisarse a los poderosos intereses económicos y financieros de la unión.
El colmo de su falsedad fue cuando días antes de asumir la presidencia de la República de Cuba en mayo de 1902, colocó ramos de flores en las tumbas de Carlos Manuel de Céspedes y José Martí, diciendo «Céspedes fue la fe de la revolución, Martí el profeta de la Independencia», dos de los apósteles cubanos que traicionó de la manera más grosera.

A los hijos de CubaTomás Estrada PalmaProclama dirigida por mí en el Ramon abril de 1869.

A los hijos de Cuba,

Conciudadanos:El Gral Español, Conde de Valmaseda, ha hecho publicar con fecha 4. del corriente un Bando dirijido “A los habitantes de los campos” que tiene por objeto declarar la guerra á muerte y autorizar á la faz del mundo civilizado, incendios, asesinatos, atropellamientos y todos los horrores de que es capaz una soldadesca vil, sin alma ni religion.
Este Decreto y el Preámbulo que lo precede, son la muestra evidente del mas descarado cinismo. El Prólogo es la oracion laudatoria de una conducta que no se ha seguido. El Bando es la ley promulgada despues de tres meses de estar puestas en ejecucion.
El Sr. Conde se jacta de habernos perdonado, de haber ofrecido proteccion á nuestras madres, á nuestras esposas, que nosotros abandonamos; y el Sr. Conde, queriendo distinguir cronológicamente su personalidad, nos amenaza con abrir una nueva era que comenzará á contarse desde el 14 del presente mes, en cuyo dia terminará la que el denomina, hablando de sí mismo, el hombre de ayer.
Conciudadanos: El dia 15 de Enero ocupó el Gral Villate el lugar en que Bayamo había esistido, cubierto de escombros y cenizas. Tres meses han transcurrido proximamente desde ese dia fatal, y este periodo tiempo está marcado con la sangre de centenares de víctimas, con el incendio de sus pacíficos hogares.
Mientras que el ilustre Conde ocultando su obesidad en la Torre de Zarragoitia, guarda las apariencias del tirano indulgente, sus soldados y los voluntarios peninsulares, odiosos instrumentos de aquel Júpiter tomando los modernos tiempos, asesinan á mujeres, niños y ancianos, saquean, ponen fuego á las casas, violan la esposa á presencia del esposo, degüellan al hijo á la vista de la madre é inventan en su rabia cuantos horrores pueden producir las mas inícua ferocidad.
Todavía sangra el cuerpo mutilado de Miguel Milanés, el simpático Palalo, asesinado á la vista de su madre, de su esposa, de su hermana, aun palpitan las entrañas de Ramon Martínez y de Lucas su hijo, anciano y enfermo el uno, adolescente el otro, las de Adolfo Rodríguez y Florencio Villanova, jóvenes indefensos, pacíficos, sin otro crímen que conservar en sus pechos, puro, sin mancha, el sacro fuego de la Libertad; las de Bernardo Camacho, arrancado de los brazos de su consorte, cuando apenas hacia un mes que se había casado; las de Vian, frances octogenario, asesinado dentro de su propio albergue, en donde yacía enfermo cubierto de una lepra pertinaz; la de los hermanos Nuviola, Luis Mestre, Francisco Puente Aguirre y otros cuyos cuerpos desfigurados, abandonados en los caminos, presa de las aves de rapiña, son el testimonio sangriento de la bondadosa indulgencia de la decantada humanidad del hidalgo y filántropo Conde de Valmaseda.
I mientras autoriza que se cometa en los campos esta matanza impía, ¿sabeis cual es la proteccion que tributa á las pobres mujeres llevadas á viva fuerza á las arruinadas poblaciones de Bayamo y Jiguani? ¡Hierve el pecho de indignacion! El encopetado Conde las destina para objeto de pasatiempo de sus licenciosas tropas, soldados y oficiales sin respetar el dolor de una madre, o una esposa, de una hermana, se introducen en sus hogares, se burlan de su afliccion, se complacen en repetirles una y mil veces que los objetos mas queridos de su corazon han muerto ó moriran, y valiéndose de la fuerza profanan el santuario del dolor tratándolo de convertir en un lugar impuro, y amenazando con la espada ó la bayoneta á la desventurada que resiste á sus lúbricas proposiciones.
El Gral Villate que autoriza hace tres meses tales desórdenes, tal carnicería, tiene la desfachates, el decoro inaudito de presentarse á nuestros ojos como el padre indulgente y cariñoso con sus hijos descarriados.
No haría menos el tigre, que despues de haber bebido la sangre de víctimas merosas, aguardase en una encrucijada la ocasion de apagar su Sed insaciable devorando otras muchas.
Hermanos: La Patria reclama todos nuestros esfuerzos. Acudid presurosos á recibir la muerte, si es necesario, peleando infatigables por Salvar á Cuba de la odiosa dominacion española. Entre morir como las reses en el matadero, degolladas á mansalva por los verdugos del tirano, y perder la vida en los campos de batalla defendiendo nuestra Independencia, la eleccion no es dudosa.
Hermanos: maldicion sobre España; que la venganza inflame nuestros pechos, que arda el odio en vuestras venas, y resueltos á morir antes que rendirnos, corramos juntos a recibir la muerte, que unidos seremos fuertes y la victoria coronará nuestros sacrificios-
Cuartel Gral en “El Ramon”-
Abril 9 de 1869.

T. E. P.Fuente: Archivo Casa de la Nacionalidad Cubana. Fondo Tomás Estrada Palma. L-1 E- 1 al 10.

El hogar de TomásMónica María Ramírez AguilarUbicada en la calle Céspedes, entre Perucho Figueredo y Lora, se encuentra la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Granma. Quienes de una u otra forma habitaron esa edificación, aseguran que dista mucho de su estructura original.
Esta vivienda, según el texto Las primeras villas en Cuba de Alicia García Santana, se expone como uno de los ejemplares que sobrevivió al incendio de Bayamo y uno de los mejor conservados de la etapa temprana a escala nacional. También tiene la particularidad de que allí vivió Tomás Estrada Palma.
En el libro mencionado suele describirse el sitio por: “su bajo puntal y el acusado apaisamiento de la fachada, con la puerta de acceso al centro flanqueada por ventanas. La sala, de gran tamaño, se comunica con el comedor por un arco de mediopunto. A los lados de ambas estancias, los aposentos y recámaras. Al fondo, la galería en arcos sobre columnas de ladrillos aplantillados. En un inicio la vivienda no tuvo dependencias en los costados del patio. Está pintada de blanco como lo estuviera originalmente”.
Sin embargo, muchos tesoros pueden haber desaparecido del lugar. En entrevista concedida por Carlos Puig Premión, director de la Banda de Conciertos de Bayamo, cuenta que en el año 1985, aproximadamente, los integrantes de la agrupación tuvieron que ensayar en el patio de esa casa que permanecía al cuidado de una señora conocida como la gallega.
“La edificación estaba muy deteriorada, tuvimos que hacer una guardia vieja en aquel patio lleno de hierba con pasillos de piedra pero que era una belleza, una de sus paredes se encontraba completamente cuarteada. Recuerdo que en la parte derecha de la casa estaba la cochera y la ventana de Luz Vázquez, en la orilla de una pared había clavos de gran tamaño con argollas que pudieron ser para amarrar esclavos o caballos.
Cuando llovía, el agua caía desde el techo a un aljibe y desembocaba en un poso que más tarde fue segado. El piso era, pienso, de ladrillos grandes y fue cambiado por el actual, al igual que las puertas y ventanas, porque las de hoy son réplicas”.
Puig, relata que en las habitaciones existían algunos muebles, entre ellos un gavetero que dentro tenía piedras de origen desconocido y planos de un ferrocarril. Asimismo había un fonógrafo en la sala y en el baño se conservaba la bañadera, que al parecer era de muy buena calidad, la taza, su bidel, una repisa y dos toalleros.
El director de la Banda de Conciertos de Bayamo dice que el Museo Provincial sacó del lugar el fonógrafo, una tinaja de filtrar agua y un mueble de mimbre que después vio en la Casa de la Nacionalidad Cubana, y dos sillones, una mesa y comadritas.
“Para ser presidente vivía bastante modesto” opina Puig Premión. “Había algunas armas, fusiles viejos, una lámpara de bronce de tres brazos que colgaba del techo y ganchos de poner los sombreros, claro, la pared donde estaban se tumbó”.
La Banda de Conciertos estuvo aproximadamente un año en la casa de Estrada Palma. Algunos de los objetos del lugar se encuentran en el Museo Provincial para ser apreciados por quienes visiten la institución. A pesar de los esfuerzos por mantener las edificaciones, que son parte de la historia, es lamentable que por desconocimiento y desinterés se destruyan. Hay lugares que merecen ser apreciados por su belleza arquitectónica o por el simple hecho de mostrar el pasado.Fuente:Alicia García Santana (2008). Las primeras villas en Cuba. Capítulo IV. Bayamo, la patria os contempla orgullosa. Ediciones Polymita S.A. p.132.Entrevista a Carlos Puig Premión, director de la Banda de Conciertos de Bayamo.

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2016
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.




TUPAC AMARU II ENGENDRÓ LA REVOLUCIÓN FRANCESA

17 07 2016


Dr. Godofredo Arauzo
Para adquirir identidad nacional hay que conocer nuestra historia; conocemos la historia oficial más no la historia real, que empieza a reescribirse El 4 de Noviembre de 1780 se inició la revolución de José Gabriel Condorcanqui Noguera Túpac Amaru II con el apresamiento y posterior ejecución del corregidor sanguinario Antonio de Arriaga; que resquebrajó los cimientos del imperio español en las Indias y trazó el camino de la independencia de América Latina.

En nuestra patria, PERÜ, José Gabriel Cordorcanqui Tupac Amaru II engendró la Revolución francesa al decretar la abolición de la esclavitud el 16 de Noviembre de 1780 en el Santuario de Tungasuca.; en estados unidos por Abraham Lincoln en 1863 y en Perú por Ramón Castilla en 1854; 83 años y 74 años respectivamente después que Tupac Amaru abolió. Por derecho histórico y de justicia a Tupac Amaru debe darse la paternidad de la abolición de la esclavitud en el mundo En esta decisión, de abolir la esclavitud, está sintetizada la igualdad, fraternidad y libertad de la revolución francesa; del mismo modo sirvió de estímulo e inspiración para la redacción de las obras de Juan Pablo Vizcardo y Guzman, Pablo de Olavide; como así mismo sirvió de inspiración a San Martín para la liberación de Argentina, Chile y Perú y es el primer precursor de la emancipación de América Latina. Personalidades contemporáneas le comparan con Cromwel, Robespier y Jorge Washington. Era persona hábil e instruida; doctor en derecho canónico, teología y civil, con cultura política, políglota,: dominaba el castellano, latín, quechua. aymara y otros dialectos. Su cultura se aprecia en el oficio que le envía a Areche el 5 de Marzo de 1781 en un párrafo escribe: ” Un humilde joven pastor rústico con el palo, la honda y la providencia divina libertó al infeliz pueblo de Israel, del poder de Goliat y Faraón; la razón fue las lágrimas de estos pobres cautivos dieran tales voces de compasión, pidiendo justicia al cielo, que después de cientos de años salieron de su martirio y tormento para la tierra de promisión; más ¡ ay¡ que al fin lograron sus deseos, aunque con tanto sufrimiento y llanto¡.. Más nosotros infelices indios, con más suspiros y lágrimas que ellos, en tantos siglos no hemos podido conseguir algún alivio; será la razón porque el Faraón que nos persigue, maltrata y hostiliza no es uno sólo, sino muchos, tan inicuos y de corazones tan depravados como son los corregidores, sus tenientes, cobradores y demás corchetes. hombres diabólicos y perversos, que presumo que nacieron del lúgubre caos infernal y se sustentaron de los pechos de arpías más ingratas, por ser tan impíos, crueles y tiranos; a los Nerones y Atilas, de quienes la historia refiere sus iniquidades y de sólo oir se estremecen los cuerpos y lloran los corazones”.

Se movilizaba sobre un caballo blanco son su séquito y capellán y en los pueblos era recibido. por los curas con capa de coro; cruz alta y palio..La preparación de la rebelión duró cerca de 10 años, movilizó más de 100, 000 soldados en una extensión de más de 1,500 kilómetros; se movilizaban las personas con pasaportes o salvoconductos otorgados por su lugarteniente y esposa Micaela Bastidas y su apelativo familiar era CHEPE. La respuesta a Areche, su encarnizado torturador:” Tú por opresor y yo por evitarlo, merecemos la muerte” sintetiza su personalidad. Antonio de Areche le hizo justicia al informar al Ministro de Indias el 30 de Abril de 1781: ” Es de un espíritu y naturaleza muy robusta y de una serenidad imponderable” . Contestaba a sus verdugos: “Que no diría a nadie la verdad, aunque le sacasen la carne a pedazos”: cumplió su palabra.

Los objetivos de la revolución de Tupac Amaru no tenía la finalidad de anexar territorios sino era eminentemente social y económico: abolir la esclavitud, la mita, los repartimientos, obrajes, la desaparición de los corregidores; en síntesis, anticolonial, antiesclavista y antifeudal, único en el mundo. En el lugar donde firmó Tupac Amaru II la abolición de la esclavitud debe levantarse un altar antiesclavista, debe corregirse la omisión histórica de no aceptar que fue el primero en abolir la esclavitud en el mundo y en el Perú, considerarle primer precursor de la independencia de América Latina y padre de la revolución francesa. Más tarde que nunca se hará realidad.

Las metas de la revolución de Tupac Amaru II siguen vigentes; terminará cuando tengamos un gobierno que trabaje por el desarrollo de los peruanos y ningún niño duerma sin comer un pan: en el día: exista justicia. La gloria de José Gabriel seguirá creciendo como crece la sombra cuando el sol declina.

BUIBLIOGRAFÍA.
1. Lewin B. La Rebelión de Túpac Amaru, 1957,
2. Valcárcel CD. Túpac Amaru, 1970,
3. Hernández R. Precursor y Rebelde Túpac Amaru, 1969
4. Bonilla J. La Revolución de Túpac Amaru, 1971,
5. Valcárcel CD. La Revolución de Túpac Amaru, 1973,
6. Sivirichi A. La Revolución Social de los Tupac Amaru, 1979,
7 Vega JJ. José Gabriel Túpac Amaru, 1969
Email: godo.ara@gmail.com





Desde Bayamo, Cuba*: notas sobre Francisco Vicente Aguilera

23 06 2016

Francisco Vicente Aguilera

Índice

Una carta desconocida de Francisco Vicente Aguilera
Amarilis del Carmen Terga Oliva

Testamento de una millonaria: Juana Tamayo, la madre de Francisco Vicente AguileraLic. Clemencia Leonor Tamayo-Saco y Tamayo-Saco

Linaje Aguilera
MSc. Ludín B. Fonseca García

Francisco Vicente Aguilera en su destino
Dra. Olga Portuondo Zúñiga

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Carta de Francisco Vicente Aguilera a Pedro Santacilia donde valora la política de Estados Unidos hacia Cuba
New York Abril 1876.

Sr. D. Pedro Santacilia
Muy estimado amigo y hermano: =Con grandísimo placer he leído y contesto su grata de 21 de Febrero último, porque ella me asegura que su corazón de cubano late hoy con los propios entusiastas impulsos con que mandaba a su pluma esos bellos arranques patrióticos que tantas veces he leído con creciente satisfacción.
Siento que aún no se haya puesto V. en trato íntimo con mi querido amigo Nicolás Domínguez, porque estoy seguro que cuando V. le haya conocido de cerca, conocerá todo lo apreciable que es, y todo su valor moral y político. Ruégole por tanto, que procure tratarlo íntimamente.
Amigo mío: con gran pena no le escribiré hoy tan extensamente como yo quiero porque en estos momentos estoy despachando a vuela pluma mi numerosa correspondencia, en medio de la baraúnda consiguiente para poner el pie, por cuarta vez, en el buque que debe llevarme a las playas de Cuba. Cuya expedición he podido organizar al cabo de inauditos esfuerzos, contrariado por tantas y tantas malas pasiones, flaquezas y dificultades.
Sobre las cosas y cubanos de New York y sobre otras cosas que me atañen, dejo que Domínguez le informe a V. por el pleno conocimiento que posee de todo. –Desde Cuba, si el destino me conduce allí a salvo, tendré gran placer en escribirle.
No es el pueblo cubano de la Isla, hoy, terreno en que pueda plantarse con éxito ninguno político, que no sea la independencia absoluta: Jovellar ha fracasado en este intento como fracasaron sus antecesores y como fracasarán todos. –Hay más, una considerable porción de los españoles residentes en la Isla, está hoy por la independencia. –Nuestros negocios van formando contraste con los de España: esta decrece en todo y por todo, y nosotros estamos ya, cerca de la Habana, victoriosos, cuanto es posible y más llenos de entusiasmo que nunca.
Demócratas y Republicanos, todos son Yanquis; la política de Washington está materializada y desnaturalizada; no hay en ella sentimiento tradicional; la adquisividad en todos terrenos y sentidos predominan, auxiliados por la corrupción. La política de este país está supeditada a “Wall Stree” es decir: que los intereses mercantiles dan la luz; y esa política no imprime acción en los sentimientos, si no los sigue, sacando de ellos el provecho que presentan. Ayudarán a Cuba, cuando Cuba se haya ayudado a sí misma. Esperar más de eso es una vaga ilusión. Estos Yanquis son la personificación del egoísmo. Este es por hoy el concepto y las esperanzas que me inspiran.
Mucho, muchísimo gusto me proporcionará V. con sus letras, y más si en ellas me envía las ideas y consejos con relación al mayor modo de servir a nuestra patria; porque a sus extensos conocimientos y dotes naturales, reúne el tesoro de la experiencia en este escabroso terreno. –Escríbame pues, a menudo, y esté persuadido de la grande estimación y afecto de su amigo y hermano.1

1 ANC. Fondo Donativos y Remisiones, legajo 658, exp. 4.

Testamento de una millonaria: Juana Tamayo, la madre de Francisco Vicente Aguilera

Lic. Clemencia Leonor Tamayo-Saco y Tamayo-Saco

Juana María Antonia Tamayo Infante nació en la villa de San Salvador de Bayamo en la segunda mitad del siglo XVIII. Descendiente del hidalgo capitán Rodrigo de Tamayo y Cabrera, uno de los conquistadores que llego a Bayamo bajo las órdenes de Diego Velázquez de Cuéllar. Era hija de los ricos terratenientes criollos Doña Josefa Infante y Santisteban y don Francisco Esteban de Tamayo y Vázquez–Valdés de Coronado, catedrático de la Prima de Derecho Civil de la Real y Pontifica Universidad de la Habana, abogado de los Reales Consejos de Castilla e Indias, regidor y alguacil mayor por su majestad de la villa del Santísimo Salvador de Bayamo. Sus abuelos maternos fueron don Nicolás José Infante y Silva, regidor y alcalde ordinario, capitán de milicias y doña María de la Asunción de Santisteban Valdés de Coronado y los paternos don Esteban de Tamayo y Pardo Aguiar, apitan de milicias, regidos y alguacil mayor y doña Juana Salvadora Vázquez–Valdés de Coronado y Borrero–Trujillo.
Al morir la madre, Juana y su hermanito Esteban Benigno quedaron al amparo de sus abuelos maternos, quienes le colmaron de amor y regalos valiosos, Juana Tamayo aprendió a leer y escribir desde temprana edad. A los nueve años había leído los clásicos griegos y latinos que existían en la biblioteca de su padre, una de las mejores de Bayamo. Este le enseño francés para que en ese idioma, hablara los problemas íntimos de la familia y así evitar que los esclavos domésticos los divulgaran entre otros esclavos de familias importantes; también se le educó para ordenar y hacerse obedecer, cosa que hizo durante toda su vida.
Pronto dejo de ser niña y se convirtió en una adolecente alta y delgada, de delicadas facciones, cabellos rubios y ojos azules. El matrimonio le fue concertado con su primo don Antonio María de Aguilera y Tamayo, brigadier de los Reales Ejércitos, hijo del capitán Francisco Vicente de Aguilera y Ramos, subdelegado de la Real Hacienda, tesorero de la Real Sociedad Económica de Amigos del País y doña María Loreto de Tamayo y Palma. Una de las hermanas del novio, María Gertrudis Aguilera y Tamayo, se casó con don Juan José Caballero y Caballero, tercer marqués de santa Ana y Santa María, alcalde ordinario de Puerto Príncipe.
La boda entre Juana y Antonio se efectuó el 23 de agosto de 1813. Antonio Aguilera apreció el talento de su mujer para los negocios. Juana, de carácter fuerte y apasionado, administraba el hogar, sus haciendas, despachaba personalmente con sus abogados y mayorales; contabilizaba el crecimiento del ganado; tenía una casa de juegos en El Dátil y le encantaban las peleas de gallos. Solía ordenar a sus esclavos poner al sol sobre yaguas las monedas de oro. Ella hacía lo que otras mujeres de su época, mojigatas y sumisas a sus maridos, no se les permitía. No toleraba la hipocresía y la traición. No pudo tener muchos hijos, la muerte le arrebato a dos de ellos: Pepilla, su niñita adorada y Antonio, el primogénito.
Su hermano Esteban Benigno, El Bachiller, menor que ella y bautizado en la parroquia de San Salvador de Bayamo el 24 de diciembre de 1783, fue regidor y alguacil mayor. Este padecía de frecuentes hemorragias nasales, por lo que se hacía acompañar de un esclavo que portaba una bandeja de plata con pañuelos de finísimo holán. Juana Tamayo se sentía orgullosa de que Esteban fuera mujeriego y le crió tres hijos: Lic. Francisco Esteban Tamayo González Ferragut, Juan Antonio Tamayo Sánchez e Ismaela Tamayo Antúnez. A estos dos sobrinos y a sus hijos se les dio una formación típica de las clases pudientes en la sociedad colonial decimonónica; tenían que ser caballerosos, pero también “muy machos”, para ello recibieron clases de esgrima, equitación y adquirieron el conocimiento de ganadería, cultivo y procesamiento de la caña de azúcar y de la administración de las haciendas. Juana les inculcó ser fuertes y valientes antes las adversidades de la vida, piadosos y justos con los pobres y ricos, a no vacilar ante la toma de decisiones. Así resultó que su hijo, Francisco Vicente Aguilera, fuera respetado y amado en la sociedad bayamesa desde su infancia.
Juana acostumbraba a pararse en la puerta de su casa –Biblioteca 1868– y desde allí llamar a voces a su prima Isabel Vázquez y Moreno –Oficina de Correo– y a Concha Saco y Cisneros, esposa de su sobrino Francisco Esteban –actualmente Martí no.70–, el fondo de esta casa terminaba en Mármol. Conoció de las ideas independentistas de su hijo Francisco Vicente y las apoyó. Su testamento está permeado de la desconfianza que le inspiraban las autoridades españolas. Falleció el 5 de febrero de 1863.

Linaje Aguilera

MSc. Ludín B. Fonseca García

A mediados del siglo XVII se radicó en la jurisdicción de Bayamo la familia Aguilera, que procedía de Jamaica. Este territorio era, hasta esa época, colonia española. Entre Inglaterra y España se desarrolló un conflicto armado por la posesión de este enclave y como resultado de la victoria de Albión un número importante de familias oligarcas, de descendencia ibérica, se trasladaron al oriente de Cuba y en específico a Bayamo.
Estas estirpes emigradas, desde que se establecieron en la villa, desplegaron una estrategia familiar –adquisición de tierras, enlaces matrimoniales beneficiosos, obtención de cargos en la estructura de gobierno y puestos en la milicia, entre otros– que le permitieron penetrar el intríngulis que detentaban las asentadas en el valle del Cauto desde el siglo XVI y que se consideraban, y eran, tanto por el poder económico, como por el político que poseían, la representación de la prosapia de la sociedad bayamesa. Fue un proceso lento y se extendió hasta la primera mitad del siglo XIX.
Una de las ramas de este árbol genealógico que puso en práctica este tipo de estrategia fue la que resultó del matrimonio celebrado entre Antonio María Aguilera Tamayo y Juana Tamayo Infante, la que ya en esta centuria, siglo XIX, se manifestaba como una de las de mayor alcurnia, avalado por las riquezas que tenían en las demarcaciones de Bayamo, Jiguaní, Holguín, Manzanillo y Tunas, y por los cargos políticos que detentaban en el ayuntamiento de Regidor Alcalde Mayor y el grado militar de coronel de los Reales Ejércitos y del Batallón de Milicias Blancas Disciplinadas de Infantería de Bayamo y Santiago de Cuba. Desde finales del siglo XVIII y principios del XIX esta consanguinidad se centrará en la progresión de su estirpe.
Este matrimonio pretendía iniciar una estrategia que le permitiera convertirse en el de mayor abolengo de la familia y adquirir para sí la identificación de este clan. Para conformarla beneficiarán al primogénito. Procrearon tres hijos: Antonio Aguilera, María Josefa y Francisco Vicente. En el Poder In Causa Mortis de Antonio María Aguilera, declaró por heredero universal a Antonio Aguilera. Este cumplió la estrategia familiar, se había trasladado hasta la Habana y contraído nupcias con Manuela Lemur, hija de un general del ejército español. No obstante, sucesos ocurridos a sus descendientes pondrían en peligro estas aspiraciones. Antonio, y María fallecieron sin sucesión; Francisco Vicente quedó como único sobreviviente.
Una demostración del engrandecimiento es la aspiración de obtener un título de nobleza, así como el reconocimiento de benefactores de la villa. Cuando se redactó el Poder In Causa Mortis de Antonio María, este estipuló que se comenzaran las gestiones para obtener el Título de Castilla, para lo cual determinó que se tomaran 70 000 pesos del ingenio Nuestra Señora del Pilar y Hato Jucaibama; Juana, por su parte, expresó, en su testamento, el deseo de establecer una capellanía con las obvenciones que aportaban sus propiedades rurales a favor de la construcción de un Hospital de Mujeres.
Después del deceso de su hermano, Francisco Vicente se convirtió en el único heredero. En él cifraron todas sus esperanzas. El dolor del matrimonio debió ser reforzado, en primer lugar por la pérdida de dos de sus hijos y en segundo por la desarticulación de la estratagema familiar. Juana se lamentaba al redactar su testamento, en 1852, de que la Divina Providencia le había dejado como sucesor, únicamente, a su amado hijo Francisco Vicente Aguilera.
Si un acto es expresivo de la alcurnia que exhibían lo es el orgullo por su limpieza de sangre. El expediente que confeccionaron en 1844, para que Francisco Vicente Aguilera obtuviera las dos terceras partes del oficio de regidor y alguacil mayor del ayuntamiento de Bayamo que quedaron vacantes al morir su hermano Antonio María, así lo demuestra. El acceso a este oficio fue aprobado el 17 de agosto del propio año. Exaltan, en el documento, sus padres, que no existían cruzamientos en su familia con negros, mulatos y pardos. En esta declaración exhibían la buena vida y costumbres de la progenie y tener fe, únicamente, en la religión Católica Apostólica y Romana, lo cual denotaba su alejamiento de los cultos africanos y otras denominaciones presentes en la sociedad bayamesa, todos combatidos por la iglesia católica, la oficial del gobierno español.
El engrandecimiento que le reportará a su familia Francisco Vicente no será en el orden de lo que soñaron sus padres, o sea en la obtención de títulos nobiliarios, como importante benefactor de algunas obras de la ciudad, detentar cargos políticos en la estructura de gobierno de la villa o provincia, o en la milicia, sino al convertir, al linaje Aguilera, en uno de las fundadoras de la nación cubana.1

1 Los artículos compilados aparecen en: Ludín B. Fonseca García (Comp.): “Francisco Vicente Aguilera. Padre de la República de Cuba”, en La historia en la palabra, Ediciones Bayamo, Bayamo, 2007.

Francisco Vicente Aguilera en su destino

Dra. Olga Portuondo Zúñiga

Aún son insuficientes los análisis que justifiquen las causas mediatas e inmediatas que provocaron el estallido insurreccional de 1868; porque los escritores contemporáneos podrán decir en pocas o muchas páginas sobre el alzamiento del 10 de Octubre para explicar la drástica determinación de proclamar la independencia frente a España, pero a los hombres que vivieron aquellos acontecimientos no les era fácil cambiar radicalmente su vida sin meditar sobradamente, ventajas y desventajas de su decisión. Dejar atrás todo lo que se poseía u enfrentar la ira de los representantes armados de la metrópoli, implicaba romper con el destino que les había sido forjado durante siglos para seres como Francisco Vicente Aguilera.
Investigar en el origen de Francisco Vicente Aguilera, conocer a sus padres y su mentalidad no es, de ninguna manera, ajeno a la historia regional y nacional. Nuestros autores bayameses, jóvenes en la profesión de indagar, se han referido a estas raíces, sabedores del camino correcto que conduce al esclarecimiento de los propósitos emancipadores.
Buena parte de los historiadores cubanos han roto ya con el estigma que supone el progreso solo en la economía plantacionista azucarera y ven una retrógrada interpretación del desarrollo entre los que gozaban del patrimonio de haciendas ganaderas. Se hace trizas el pensar con el complejo; que el adelanto de la plantación esclavista era el único factible en la isla de Cuba y esta conducía a la quiebra ineluctable del sistema colonial hispano. Sin duda, pesan también los principios éticos, las tradiciones y el entramado de relaciones humanas de la no-plantación. No por casualidad, la revolución comenzaría en el valle del Cauto.
La familia Aguilera-Tamayo, miembro de la oligarquía bayamesa, descansaba su autoridad en las extensas haciendas y en su amplio número de arrendatarios en los hatos ganaderos de su pertenencia. Durante los avatares seculares de la isla de Cuba, los grandes dones –entre los cuales se encontraban Antonio María Aguilera ya en el siglo XIX bayamés– se disputaron el poder del cabildo. Alianzas selladas mediante matrimonios entre su oligarquía, afirmaron su autoridad en la región, hasta que España comenzó a restarle poder, en tanto aseguraba la centralización política de su burguesía liberal y que se extendía, allende el océano Atlántico, en los restos de su Imperio Ultramarino. Arrebatado en la última década de la primera mitad del siglo XIX todo valor político de los ayuntamientos, el ultraje a los miembros de la aristocracia de la tierra era demasiado profundo, justo cuando ellos entendían que debía ser mayor su papel en el conjunto del poder político metropolitano.
No hay que sorprenderse sí Francisco Vicente Aguilera, el mayor hacendado de la región ganadera del oriente insular, educado en la mentalidad de autodeterminación de aquellos grandes propietarios y casado con un miembro de la prestigiosa familia fundada por Sebastián Kindelán y Ana Mozo de la Torre, dueños de plantaciones en la jurisdicción de Cuba, pensara que su destino necesario pasaba por la separación de España. De esta forma, tradición y presente se juntaron en una personalidad, cuya psicología e historia personal no pueden ser dejados a un lado de la historia de Cuba.

*Boletín Acento . Oficina del Historiador
Segunda Época | Extraordinario JUNIO/2016 | Año 2 |
Bayamo M.N., Cuba. 2016
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.





Feliz año 2966 del calendario wanche

20 06 2016

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Los wanches utilizamos dos calendarios que se complementan mutuamente: un calendario lunar, de enorme importancia en la agricultura dado que incluso permite la previsión meteorológica, que se inicia con la primera luna llena de agosto (fiesta del Weñesmen) y la aparición en el Hemisferio Norte de la estrella Canopus y un calendario solar que comienza con el solsticio de verano o sea el 21 de junio como lo atestigua, entre otros, el cronista Marín de Cubas en la siguiente cita: “Contaban su año, llamado Acano, por lunaciones de 29 soles desde el día que aparecía nueva; empezaban por el estío, cuando el sol entra en cáncer, a veintiuno de junio en adelante la primera conjunción, y por nueve días continuos hacían grandes bailes y convites, y casamientos, habiendo cogido sus sementeras” (Marín de Cubas, T. Historia de las Siete Islas de Canaria. Ed. Globo, 1993, p. 204).

La rigurosa determinación de estos calendarios por nuestros antepasados plantean cuestiones de primerísima importancia en la historia de la ciencia, insuficientemente investigadas y mucho menos divulgadas, pues no interesa al régimen monárquico y colonial español que conozcamos nuestra verdadera historia, muy al contrario, se ha dedicado a difundir la infamia de que nuestros antepasados eran unos salvajes, vestidos con taparrabos (así llaman a los trajes de baño), ignorantes al hecho geográfico de que habitamos una zona subtropical, siendo lo normal vestir ligeros de ropas y no enfundados en armaduras de acero como frecuentemente aparecían en nuestras playas.

Para la precisa determinación del solsticio de verano, de suma importancia dado que, como se dijo anteriormente, marca el comienzo del año nuevo solar, nuestros antepasados poseían un enorme desarrollo científico-tecnológico, como lo demuestran los numerosos observatorios astronómicos encontrados a lo largo y ancho de nuestra patria, Canarias, como por ejemplo el emblemático Risco Caído, en Tamarán, no superado por ninguna otra cultura acorde con todos los arqueólogos expertos en la materia que lo han visitado.

Risco Caídos sólo pudo ser construido por una sociedad con un avanzado dominio de la Arquitectura e Ingeniería, lo que implica, obviamente, profundos conocimientos físicos, geológicos y matemáticos, especialmente geométricos, así como de Astronomía.

Este avanzado conocimiento científico-tecnológico de nuestros antepasados, conjuntamente con su avanzado desarrollo social, como lo avala el dato de que los Menceyes y otros cargos públicos eran elegidos democráticamente en el Tagoror o Asamblea, nunca ejercieron como reyes, príncipes y princesas como, torticeramente una vez más, ha divulgado el colonialismo, avanzado desarrollo social que también viene corroborado por el enorme prestigio y respeto hacia nuestra población femenina, responsable de la administración e incluso integrada en las defensivas milicias, estos avanzados conocimientos científico-tecnológicos y desarrollo social, decíamos, inquietaban especialmente a las subdesarrolladas, arcaicas y reaccionarias instituciones europeas, todavía vigentes, las monarquías y el vaticano, que no tuvo escrúpulo alguno en autorizar, mediante la bula “Tue devotionis sinceritas”, del papa Clemente VI, la conquista de las Islas Canarias al príncipe Luís de España y Cerda, tan pronto como en el año 1344, nombrado primer rey de Canarias.

Esta aversión clerical, tanto al conocimiento científico como a las mujeres, ha quedado patente, lamentablemente, en los antecedentes penales de esa institución. Condenando a morir quemado en la hoguera al mismísimo Galileo si no abjuraba del hecho científicamente demostrado, por ejemplo por los científicos wanches, de que la Tierra giraba alrededor del Sol (Magec) y no al revés o quemando vivas a más de cinco millones de mujeres acusadas de brujería cuando el único hecho probado era que sabían leer y escribir.

La bula “Tue devotionis sinceritas”, desgraciadamente, sigue vigente todavía y la citada institución aún no ha pedido perdón al pueblo canario por el genocidio desatado por la misma.

La rebeldía de la actual sociedad wanche está conduciendo a recuperar nuestro ancestral patrimonio, de incalculable valor histórico, arqueológico y etnológico, recuperando también nuestra verdadera historia, la historia real vivida por nuestros antepasados, recuperando asimismo nuestras tradiciones sociales y culturales, como la celebración de la entrada del nuevo año, el 2966, próximos ya a entrar en el cuarto milenio, pues aprendimos a contar antes, celebraciones que tendrán lugar con cantos y bailes, con baños en nuestras playas, como hacían nuestros antepasados, hacemos nosotros y harán nuestros descendientes, durante nueve días consecutivos.

La tradición agasajaba especialmente a los engendrados en estas fiestas, integrándolos en los Asantemir o Guerreros Sagrados. El Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario, cuando obtenga , democráticamente, la confianza de nuestro pueblo y sea responsable de las instituciones, rescatará esta tradición y costeará los estudios elegidos por todos y todas las Asantemir que lo necesiten.

”Las frutas que tenían para su sustento eran mocanes y vicácaros y cerezas, que son como guindas prietas; y de estas frutas solían hacer vino, aunque poco, porque su común beber era agua, que llamaban ahemon” (Abreu Galindo, J. Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. Goya Ed. 1977. p 88). Viene a colación la cita incitando, especialmente a nuestros jóvenes, a no secundar la política del régimen monárquico y colonial y su esbirros, que llegado el verano llenan nuestras playas de carpas y quioscos patrocinados por las marcas de las más duras bebidas alcohólicas, para emborrachar, alienar y marginar a nuestra juventud. El agua es el único líquido imprescindible.

Bienvenidos a nuestras fiestas más representativas a todos los canarios y canarias, así como a todos los extranjeros que nos visitan o conviven con nosotros, incluidos los hermanos de los pueblos de España, respetuosos con nuestras tradiciones. Feliz año nuevo a todos.

Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario





Orgullosamente anticolonialistas

17 06 2016
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Marina del “Rubicón, Titeroygacat (ex Lanzarote)”. Foto: Maria Pilar Etxebarria

 

 

 

El primer asiento del colonialismo en Canarias tuvo lugar en el año 1402, en el Rubicón, Titeroygacat (ex Lanzarote) por los esclavistas y genocidas Bethencourt y La Salle, colonialismo que constituye la convergencia de dos fenómenos que acaecieron el primero a raíz de las “cruzadas”, por lo tanto en la edad media y, el segundo, en el mal denominado renacimiento europeo con el capitalismo. La apropiación de lo ajeno mediante el saqueo y el control de las principales rutas comerciales constituyen los principales objetivos de la expansión comercial europea.

La primera fase de esta expansión se inició, desgraciadamente, en Canarias a principios del siglo XV y aún no ha concluido, desde donde se extendió al continente americano, sin olvidar el enclave del colonialismo en Sudáfrica y consistió en someter militarmente un territorio de forma cruel, vil y sanguinaria para expoliarlo económicamente y esterilizarlo culturalmente, como sucedió en las colonias españolas, mediante la aculturación, proceso de recepción de otra cultura y de adaptación a ella, en especial con pérdida de la cultura propia, lo que constituye la principal herramienta del dominio colonial español, ese es el motivo por el cual actualmente no se enseña nuestro idioma materno, el wanche, en las escuelas, institutos y universidades españolas en Canarias y de ahí también la urgencia de desarrollar nuestra ancestral cultura, incluido nuestro excelente idioma.

No podemos detallar los sufrimientos infinitos causados por la bestia del colonialismo y, haciendo un salto histórico muy grande, nos remontamos a principios del siglo XIX, momento en el que las potencias colonialistas europeos perdieron el dominio de sus imperios americanos. En efecto, España, Gran Bretaña y Francia ya habían perdido la casi totalidad de sus posesiones coloniales por la lucha de liberación llevada a cabo por los anticolonialistas que condujeron a la emancipación de las poblaciones criollas, en el caso de España y Gran Bretaña, y de conquista en el caso de Francia. Respecto a Portugal y su colonia brasileña, ésta se separó pacíficamente en 1821. Las pérdidas territoriales resultaron inmensas, no así en términos económicos, debido a que no ha habido un verdadero proceso de descolonización y a que mantuvieron el dominio de las islas caribeñas (las “islas de azúcar” mencionadas por Voltaire), las cuales continuaron generando durante décadas inmensas ganancias a sus metrópolis.

La segunda fase del colonialismo comienza en el siglo XIX y adopta una forma más brutal y agresiva, si ello fuera posible, que el colonialismo de la edad media, fase a la que se denomina, por motivos didácticos, imperialismo, siendo las intenciones las mismas: someter, saquear y esterilizar territorios y sus pueblos con la excusa de “civilizar” pueblos que definían “bárbaros” o “salvajes” como en África, o culturas “decadentes” como en Asia.

El Reino Unido de la Gran Bretaña inició su expansión imperialista estableciendo puntos de interés estratégico como los de el Cabo (1814), Singapur (1819), Aden (1839) y Hong Kong (1842), así como los territorios insulares en el Atlántico sur o el océano Índico, entre otros enclaves, que les permitieron controlar territorios en todos los continentes, como la India, Australia y Canadá, además de las posesiones asiáticas y africanas.
Asia y África también sufrieron la rapiña imperialista de otros estados europeos, como el país de la “libertad, igualdad y fraternidad”, Francia, que instauró otro imperio colonial, comenzado con el sometimiento de Argelia (1830) y continuando con otros países africanos, Asia y el Pacífico.
Alemania, Bélgica e Italia se unieron al expolio del colonialismo, ensañándose particularmente con los hermanos pueblos africanos, que termimaron repartiéndose. No obstante conviene hacer notar que el sometimiento de los pueblos africanos nunca fue sencillo para el colonialismo, que sólo consiguió sus viles objetivos con el desarrollo del complejo industrial militar. Por ejemplo el sometimiento de Canarias que se inició en el años 1402, como se dijo al principio, no finalizá hasta la claudicación de Chinet (ex Tenerife), el 26 de julio de 1495, después de un siglo de heroica resistencia del pueblo wanche.
En el caso de África continental su sometimiento por los regímenes imperialistas no tuvo lugar hasta que se descubrió el tratamiento de la malaria por medio de la quinina.
Las rivalidades entre las potencias imperialistas que comenzó a generar el sometimiento de África, ante el miedo a un conflicto armado entre saqueadores, indujo al canciller alemán Bismark a convocar en 1884 un encuentro diplomático sobre África, la Conferencia de Berlín, en la cual se repartieron el continente africano: Etiopia (Abisinia), Liberia y los estados libres de Orange y Transvaal fueron los únicos territorios que pudieron escapar a la voracidad del imperialismo europeo. El Congo, que todos ambicionaban y siguen ambicionando, se entregó a la monarquía belga, como una propiedad privada (bajo el invento del colonialismo de Estado Libre del Congo). España y Portugal, cuyos territorios estaban también en la mira de los británicos, franceses y alemanes, pudieron mantenerlos e incluso ampliarlos. Sigue siendo el caso de Canarias, pese a haber rechazado su españolidad la única vez que hemos tenido ocasión de manifestarla, el glorioso Referéndum celebrado el 12 de marzo de 1986 en contra de incluirnos en la OTAN y cuyos resultados están aún pendientes de ejecutar, con las falsedades de que en el Estado español triunfó la posición favorable a la integración, olvidando que esto es un enclave colonial español e incluso con la torticera argumentación del colonialismo de que algunas islas votaron a favor, a sabiendas de que Canarias constituyó una única circunscripción electoral.
La misma suerte corrió Asia. En la segunda mitad del siglo XIX la India estaba bajo dominio británico. El sudeste asiático fue la siguiente presa de este insaciable imperialismo europeo. Desde el siglo XVII el archipiélago indonesio era una posesión holandesa. En el siglo XIX los diferentes reinos de la península del sudeste asiático fueron sometidos por Francia bajo el nombre de Indochina.
China fue después de África el caso más vergonzoso del imperialismo europeo, al representar, dentro de la lógica capitalista, un potencial comercial de primara magnitud, que todavía mantiene. Británicos y portugueses comerciaban por los puertos de Hong Kong y Macao (1557). Francia, Alemania y Rusia también poseían puertos chinos en los que controlaban la totalidad del comercio, la hacienda y las aduanas, además de derechos extrajudiciales.
Francia penetró en China desde Indochina, con la cesión del puerto de Zhangjiang y luego controló las regiones de Yunnan y Guangxi. Por su parte, Rusia llegó a dominar todo el norte de China, desde Xinjiang hasta Manchuria. Alemania recibió el puerto de Qingtao y el control de Shandong. Otra vez más, la porción más grande fue para Gran Bretaña, que logró dominar todo el centro de China, desde el Tíbet hasta Nanking. Shangai, por su parte, fue establecida como “puerto libre”, abierta al comercio de todos los países.
Otra variante de este imperialismo europeo decimonónico fueron Austria (Austria-Hungría a partir de 1867) en los Balcanes y Rusia en el oriente. Esta última, dueña desde el siglo XVII de Siberia y de la mayor parte del reino de Polonia-Lituania en el XVIII, se extendió después por el Cáucaso (1828) para luego hacerse con el control de las regiones de Kajastán (1853) y de Turquestán (1873) en Asia Central y del territorio alrededor del río Amur en el Lejano Oriente (1869). De ahí, al finalizar el siglo XIX, se adentró en Afganistán y llevó sus reivindicaciones territoriales hasta el Tíbet.
Por último citemos el Imperio Otomano (conocido también como Imperio Turco), un imperio que, paradógicamente, terminó siendo víctima del imperialismo europeo. En el ocaso de su poderío, este imperio se extendía hasta Argelia en el sudoeste, Yemen y Kuwait en el sudeste, además de dominar toda la península de los Balcanes y Hungría, en pleno corazón de Europa. A partir del final del siglo XVIII el Imperio Otomano entró en decadencia. Luego, diferentes presiones e intervenciones europeas lo obligaron a otorgar la independencia a Grecia (1830), después a Rumania (1859), Serbia, Montenegro y Bulgaria (1878) y, finalmente, Albania (1912). En África renunció a Argelia y Túnez en beneficio de Francia (1830 y 1881 respectivamente), Egipto (1882) a favor de Gran Bretaña, Libia en detrimento de Italia (1911), hasta ser finalmente reducida a la Península de Anatolia, es decir a la Turquía actual (1922).
En conclusión, la bestia del colonialismo sigue tan vigente como en sus orígenes, reconociendo las Naciones Unidas al menos diecisiete territorios bajo dominio colonial, entre los que, incomprensiblemente, no ha incluido todavía al archipiélago canario. Los territorios que estuvieron bajo regímenes coloniales todavía siguen sufriendo sus desastrosas consecuencias, tanto económicas como psicológicas, debido fundamentalmente a que la proclamación de su independencia no llevó aparejado el proceso de descolonización, de ahí que la descolonicación e independencia siga siendo la única consigna libertaria en un colonia.
Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario