Boletín Acento No. 38: Un General bayamés al servicio de Bolívar

3 06 2018
General Manuel Cedeño

Nacido en Bayamo, Manuel Cedeño,  fue un general  de
Bolívar, caido el 24 de junio de 1821 en Carabobo. 

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2018 Segunda Época | Mes Mayo/2018 | Año 4 | No. 38

Ìndice
Dos gestos

Un bayamés ayudante de Bolívar

Los enigmas de un general

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Dos gestos
José Maceo Verdecia
El General José Cedeño abandonó a Bayamo, (LXXVIII) ansioso de aventuras, cuando aún la sangre de la juventud bullía en sus venas. Haití, cuya libertad conseguía en los campos de combate, le atrajo con su fuerte espíritu de protesta. Allí consolida la paz de esa República, le encontró el libertador Simón Bolívar, enamorado todavía de la emoción aventurera. Enrolado en la expedición organizada y costeada por Dessalines, el héroe de la revolución haitiana, partió para la Isla Margarita, rumbo a Venezuela, ya definitivamente en compañía del Libertador. Soldado expedicionario desde aquellos momentos, en la primera acción que tomó participación, y la primera llevada a cabo por la expedición, en Carupaño, el General Bermúdez le impuso los galones de sargento. De esa acción en cual demostró plenamente su valor, partieron sus demás sucesivos ascensos, conquistados palmo a palmo, hasta llegar al grado de General, conferido por el propio Bolívar. Cien combates le vieron, desde Aragua hasta Boyacá y Carabobo, luchando por la libertad de América.
Ídolo de su ejército y admirado, como era, por el propio Libertador, su carrera militar no encontraba obstáculos: los laureles se hacinaban a sus plantas. A tal logró ascender que, libertada la provincia de Guayana e incorporada, como parte integrante, a la República de Venezuela, fue nombrado, también por el propio Bolívar, Gobernador y Comandante Militar de dicha Provincia, informándolo así, en su discurso del 10 de noviembre de 1817, pronunciado en Angostura, al Consejo de Estado que acababa de crear.
Para el cuidado de esa Provincia se le concedieron diez escuadrones de caballería, dos batallones de infantería, dos compañías de artillería y la Guardia Nacional, cuyo mando él ostentaba.
Tanto fue su valor, que el Congreso de Colombia, al concederle por unanimidad de sus miembros una mención honorífica como premio a sus grandes e indiscutibles servicios en pro de la libertad de la República del Sur, le llamó, en la comunicación oficial pertinente, “héroe entre los héroes, y bravo entre los bravos de Colombia”.
Hombre de acción y de confianza, a él le comisionó Bolívar para perseguir y capturar “vivo o muerto” al General Piar, cuando éste, sublevándose, no acudió a su llamamiento por haber huido, después de haber atacado al General Moriño en su ilusoria empresa de proclamar un Gobierno Federal. Esta difícil misión fue cumplida por Cedeño al conducir a Piar prisionero a presencia del Libertador, haciendo el castigo a que fue acreedor este General, fusilado tras de inmediato Consejo de Guerra.
Esta confianza que le dispensaba Bolívar le dio vida a uno de sus gestos más asombrosos, en la acción victoriosa de Araure. En medio de la batalla le fueron confiados cuatrocientos prisioneros para que los trasladase a un lugar determinado, donde debían permanecer hasta ser juzgados. Durante el recorrido, penoso por demás, descubrió Cedeño una conspiración entre los prisioneros para evadirse. Comprobada la exactitud de la misma y enterado de los planes que habían imaginado para hacer posible la evasión, se mostró reservado y concibió el castigo que debía imponerles: los pasó a cuchillo, uno a uno, con sus propias manos. Los cuerpos de los cuatrocientos prisioneros quedaron allí, bajo el cielo de América, como símbolo trágico de una guerra de exterminio, de la cual Boves y Moriño eran representantes genuinos.
Noticioso Bolívar de la acción de Cedeño, le hizo comparecer a su presencia y, sin preámbulos de ninguna clase, como acostumbraba el Libertador en casos análogos, le recriminó violento:
-¿Cómo ha sido usted capaz de matar a tantos hombres a sangre fría?
La voz de Bolívar, enérgica y potente, no logró inmutar al General Cedeño. En la misma postura en que le había escuchado, cuadrado militarmente, como si hubiera concebido con anterioridad la respuesta, le contestó al Libertador, como quien hubiera obrado a impulsos del deber:
¿Y quién le ha dicho al General que yo soy capaz de conservar la sangre fría en presencia de los españoles?
Un abrazo del General Bolívar, ante aquella contestación categórica, libró al General Cedeño de un Consejo de Guerra, cuyo fallo hubiera sido, sin duda, el de pagar con su vida la de aquellos cuatrocientos prisioneros que había pasado a cuchillo con sus propias manos.
Meses después, el 24 de junio de 1821, murió en la batalla de Carabobo, peleando junto a los llaneros de Páez, cuando ya su carrera militar había llegado al pináculo de la gloria.
LXXVIII: Ha sido una incógnita el nombre de este bayamés. Enrique Orlado Lacalle y Zausquet: Cuatro siglos…, p.54, platea que “Recibe la caricia del ardiente sol bayamés aquel 6 de mayo de 1780, José de Jesús, hijo de Don Pedro Antonio de Cedeño, el niño que tuvo por madrina la aventura y le alentó el valor y la osadía”.
Si este Cedeño es el que combatió junto a Bolívar su nombre es Manuel Cedeño. El Libertador al remitir una carta al Congreso expresó “El General Manuel Cedeño. Honor de los bravos de Colombia. Murió venciendo en Carabobo. Ninguno más valiente que él. Ninguno más obediente al Gobierno”. Apud. Raúl Valdés Vivó: Las dos vidas de Bolívar, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2006, p.434. En la Relación que manifiesta los individuos útiles para el servicio de las Armas que existen en el Partido desde la edad de 15 hasta 45 según lo prevenido por el ocio del Sor. Sub. Inspr. general de la Isla, aparece Manuel Sedeño, soltero y de 16 años. Es el único que con este nombre se relaciona con su jurisdicción. Esta incorporación explica su destacada actuación militar posterior, pues no era un desconocedor del arte militar. Por otra parte y el nombre coincide con la referencia que ofrece la documentación del proceso independentista sudamericano. ANC: Fondo Correspondencia de los Capitanes Generales, leg.445, exp.3. (L.F.G)

Nota:

Tomado del libro Bayamo, autor José Maceo Verdecia, Edición anotada de Ludín B. Fonseca García, Ediciones Bayamo 2015, pp. 284 y 285.
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Un bayamés ayudante de Bolívar
José Carbonell Alard
En Haití, donde fue a pelear por la libertad, un día en que celebraban la victoria lograda, lo encontró el libertador Simón Bolívar. Detrás había quedado su natal Bayamo, donde viera la primera luz el sexto día del mes de mayo de 1780.
A partir de ese momento su vida joven, llena de arrojo y valentía marcharía al lado de aquel hombre de quien dijo Martí que para hablar de él hacía falta tener a los Andes por tribuna y a un puñado de hombres libres en la mano.
En la expedición que posibilitó Dessalines partió a Venezuela en compañía de héroe de Ayacucho, de quien no se separaría ya jamás. En Carúpano, donde hiciera las primeras armas, el general Bermúdez le otorgó el grado de sargento, y fue su valor tal, que el propio Bolívar demostró con palabras llenas de elogios su admiración por este soldado de América.
Las batallas de Boyacá y Aragua lo hicieron general, y cuando fue liberada la provincia de Guayana, e incorporada a la República de Venezuela, Simón Bolívar lo nombró Gobernador y Comandante Militar de la Plaza, haciéndoselo conocer al Consejo de Estado que acababa de crear en su discurso del 10 noviembre de 1817 en la Angostura. Le concedieron para el cuidado de dicha provincia 10 escuadrones de caballería, 2 batallones de infantería, 2 compañías de artillería y la Guardia Nacional, de la que fue su Jefe Superior.
A él entregó personalmente El Libertador la orden de perseguir y capturar “vivo o muerto” al general Piar, cuando éste lo traicionó, acatando al general Meriño en la ilusoria empresa de crear un Gobierno federal, misión que cumplió entregándolo vivo y sometiéndolo a un Consejo de Guerra que lo condenó a muerte.
Por su bravura, el Congreso de Colombia le otorgó mención honorífica por los méritos alcanzados en la liberación de la República del Sur, nombrándolo en comunicación oficial “héroe entre los héroes y bravo entre los bravos de Colombia”.
Mandando una de las tres divisiones, compuesta por 6 mil hombres, junto a los generales Páez y Plaza, bajo el mando de Simón Bolívar, cayó heroicamente en Carabobo un día 24 de junio de 1821; este cubano, bayamés, escribió, con su sangre y su vida, una página más en la lucha por la libertad. ¿Su nombre?: Manuel Cedeño.

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Los enigmas de un general
Osviel Castro Medel
Caminamos emocionados entre las tumbas. No son ataúdes modernos, sino losas con mucho brillo. Debajo de estas reposan los restos de hombres que alumbraron una nación o hasta un continente.
Andamos por el Panteón Nacional de Venezuela —una iglesia admirable que no imaginábamos así— en busca de la lápida que nos señale el lugar exacto donde descansa Manuel Cedeño, el general subordinado de Bolívar que cayó combatiendo el 24 de junio de 1821 en Carabobo.
Poco a poco se van asomando a nuestros ojos los nombres de los ilustres, pero nos desesperamos porque no encontramos el de Cedeño. Nos detenemos cerca del cenotafio (tumba sin cuerpo) de Sucre y entonces por accidente vemos, a la izquierda, lo que buscamos; y se nos contenta el alma.
«Es cubano», decimos con orgullo. Sin embargo, el guía del panteón, José González, y algunos de los guardias de seguridad del lugar nos responden: «Es venezolano». No entramos en polémica, claro. Lo más importante está en su inmensidad, cultivada al lado de Bolívar.
¿De Bayamo?
Manuel Cedeño, cuyos restos mortales yacen en el Panteón Nacional desde el 16 de diciembre de 1942, hizo su historia grande en Venezuela. No obstante, varios historiadores cubanos señalan que nació en Bayamo. Incluso, en la vivienda marcada con el número 175 de la calle Máximo Gómez existe una placa que reza: «En esta casa nació, el 6 de mayo de 1780, el general Manuel Cedeño… ayudante de campo del Libertador Simón Bolívar».
Otro detalle trascendente: hace ocho años, en junio de 2005, el diario Juventud Rebelde publicó un artículo titulado A caballo de Bayamo a Carabobo, en el que aparecen fragmentos de una entrevista que este redactor y el investigador Aldo Daniel Naranjo sostuvieron con Osnel Manuel Labrada Cedeño (en ese instante con 72 años), propietario de la morada mencionada y presunto familiar del guerrero.
«Soy ya como de la quinta generación; quedamos contados descendientes. Mi abuelo, Manuel Cedeño García, a quien no conocí porque murió en 1917, era bisnieto de ese Cedeño que peleó junto a Bolívar», nos dijo entonces Osnel.
El hipotético pariente también contó que su tío Antonio más de una vez expresó deseos de viajar a Venezuela para conocer el sitio donde reposaba uno de «los nuestros», pero a la larga no pudo cumplir su sueño. «Él (…) conservaba viejos recortes de periódicos que hablaban sobre el tema. Trabajaba como barbero y en el local donde pelaba siempre salía a relucir la historia de Bolívar y sus hombres. Vivía orondo por eso», explicó.
«Por su boca y por la de mi madre supe que Manuel Cedeño se fue joven de Bayamo. Partió rumbo a Haití, luchó allá y luego se unió a las tropas de Bolívar en Venezuela; murió en una pelea grandísima, en Carabobo», agregó.
Al margen de este testimonio —preciso o no— vale acotar que el bibliotecario, periodista e historiador bayamés Enrique Orlando Lacalle, en el libro Cuatro siglos de historia de Bayamo, apunta que Manuel Cedeño, hijo de Pedro Antonio de Cedeño (no especifica la madre) y nieto de Gabriel José de Cedeño y Francisca Antonia Infante, abandonó la segunda villa fundada en Cuba por «ansias de viaje y aventuras» y que andar por otras tierras resultaba «su más vehemente deseo».
Pero antes de esas referencias el poeta José Joaquín Palma (1879) y el cronista Fernando Figueredo (1884), ambos miembros del Ejército Libertador, hablaron de Manuel Cedeño como un coterráneo.
Más tarde José Maceo Verdecia en su libro Bayamo, que se apoya mucho en la memoria oral de la ciudad, hace alusión al reconocido patriota americano. Tiempo después, otros estudiosos de la historia como Robert Arnaldo Paneque, José Carbonell y Mary Ruiz de Zárate coinciden en que Manuel Cedeño marchó a finales del siglo XVIII o principios del XIX hacia Haití.
En ese país ayudó a la instauración de la República (1804), alistado en las tropas de Dessalines. Luego quedó colaborando con Petión y posteriormente viajó hasta la isla de Trinidad, donde se unió a Mariño, Sucre y otros patriotas que integrarían el glorioso ejército de Bolívar.
Bravo entre los bravos
Cedeño participó en las más cruciales batallas lideradas por Bolívar en la década de 1810 a 1820. Contribuyó a derrotar en Mosquitero, en octubre de 1813, al feroz caudillo José Tomás Boves, también conocido por La Bestia o El León de los Llanos.
En 1817 ejecutó la orden del Libertador de apresar a Manuel Piar, quien había sido nada más y nada menos que general en jefe de los ejércitos venezolanos. Acompañó a Bolívar en la llamada Campaña del Centro (1818) y resultó, como jefe de la segunda división del ejército libertador de Venezuela, uno de los protagonistas de la segunda y decisiva batalla de Carabobo (1821), que aceleraría la definitiva independencia de este país.
En esa acción, en la que terminó derrotado el ejército español en Venezuela, Cedeño perdió la vida: recibió un balazo en la cabeza al tratar de rendir al último escuadrón realista que se marchaba del campo de pelea.
En su parte de guerra sobre la trascendental contienda, firmado el 25 de junio de 1821, Bolívar afirmó que este combatiente murió del «modo heroico que merecía terminar la noble carrera del bravo de los bravos de Colombia. La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne».
¿De Venezuela?
La página web venezolana La Guía de Historia (http://www.laguia2000.com) señala que Manuel Cedeño «nació probablemente —ya que su partida de nacimiento no fue hallada, presumiblemente destruida en un incendio—, en Cardonal, en el estado de Aragua (Venezuela) en diciembre de 1784. Era el menor de dos hermanos, del matrimonio de campesinos conformado por Manuel Antonio Cedeño y Juana Hernández. Junto a su padre se trasladó a Maturín y luego a una zona cercana a Caicara del Orinoco.
Mientras que Venezulatuya.com dice que «se desconocen la fecha y lugar exactos de su nacimiento. Los datos más fidedignos al respecto, señalan que nació en Cardonal, Mata de Herrera, junto al río Los Aceites, jurisdicción de Chaguaramas, al oriente del estado Guárico, en un hato que perteneció al gran latifundista del siglo XVIII, Juan Manuel de Herrera. Siendo aún un niño, fue llevado por su padre a Maturín y luego al hato La Escudilla».
Mientras que el periódico digital de la alcaldía bolivariana del municipio General Manuel Cedeño (estado Bolívar) desmiente en el artículo El prócer de Las Escudillas que el patriota haya tenido cuna en Apure, como aseguran algunos textos aparecidos en Internet. Sin embargo, seguidamente admite que «reconocemos la dificultad para establecer su lugar de nacimiento».
El historiador de Bayamo, Ludín Fonseca, deja claro que cualquier afirmación de uno u otro lado «es difícil de discutir» porque «la partida de nacimiento de Cedeño aún no se ha encontrado» ni en Bayamo ni en Venezuela al parecer, y que sería oportuna una búsqueda minuciosa en los archivos militares de este país, tarea que tenemos por delante.
No es ocioso recordar que el incendio de enero de 1869 en la ciudad cubana destruyó casi todos los documentos valiosos del pasado. Pero como acota Fonseca, la tesis de que es bayamés nace «por todas las menciones al respecto, desde alguien tan especial como José Joaquín Palma».
Un dato interesante sobre esta discusión vio la luz el 3 de julio de 1957 en el periódico bayamés Hatuey, cuyas páginas plantean que el «Gobierno de Venezuela» de ese momento, «cumpliendo un sentimiento patriótico y libertario y de profundo reconocimiento a las grandes figuras de las Américas» donará a Bayamo un busto del general Manuel Cedeño, «hijo de esta ilustre ciudad».
El órgano de prensa añadió que «el monumento será inaugurado el 12 de enero de 1958», como un homenaje de Venezuela a la fecha de la quema de la ciudad.
Tal busto jamás llegó, pero el 24 de junio de 2001, en ocasión del aniversario 180 de su muerte, se inauguró uno cerca de la que es considerada en Cuba su casa natal, el cual hubo que retirar porque no se fabricó bien y sufrió deterioro.
Desde hace años existe la intención en Bayamo, ciudad que está presta a cumplir 500 años (5 de noviembre), de levantar uno de bronce. Claro, un busto más no bastaría. Hay que ir al estudio consciente de su obra, tanto en Cuba como en Venezuela. Hay que viajar a sus proezas y a su ejemplo de lealtad infinita a Bolívar. Y, más allá de donde pudo haber nacido, recordarlo siempre como ser humano, como un libertador de la nueva América.

NOTA:
Tomado del sitio web del diario Juventud Rebelde el 2 de mayo de 2018. Fue publicado el 20 de junio de 2013. Updated: jueves 21 septiembre 2017.

La fuentes consultadas por el autor de este artículo son:

—Periódicos La Demajagua (1981, 1984, 1986 y 1991).
—Periódico Juventud Rebelde (2005).
—Cuatro siglos de historia de Bayamo (1947), libro de Luis Orlando Lacalle.
—Bayamo (versión actualizada de 2009), libro de José Maceo Verdecia.

Autor: Internet Publicado: 21/09/2017 | 05:35 pm

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CIEN BARCOS EN LA HISTORIA DE CUBA.

31 05 2018

libr

UN LIBRO MUY ESPECIAL DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL QUE, A TRAVÉS DE CIEN BARCOS QUE LLEGAN A LA ISLA, EL AUTOR NOS MUESTRA LA IMPORTANCIA DE ESE ENCUENTRO, LAS HISTORIAS QUE SE CRUZAN, MUCHAS DE ELLAS IMPORTANTES Y MUY POCO CONOCIDAS. DESDE «LA SANTA MARÍA» DEL DESCUBRIMIENTO Y DE CRISTÓBAL COLÓN (1492) HASTA «EL COVADONGA» (1961) EN QUE SON EXPULSADOS LOS SACERDOTES DE  CUBA HASTA EL «KSTORM» (2017) QUE TRAJO CARBÓN DE MARABÚ A LA FLORIDA. UN LIBRO TAN APASIONANTE EN SU LECTURA COMO IMPORTANTE POR LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA REALIZADA.

INFORMACIÓN SOBRE NUEVO LIBRO:

1.- TÍTULO: CIEN BARCOS EN LA HISTORIA DE CUBA O HISTORIAS DE CUBA EN CIEN BARCOS

2.- AUTHOR (AUTOR): Emilio Cueto

3.- AUTHOR INFORMATION (INFORMACIÓN AUTOR):

EMILIO CUETO (La Habana, 1944). Abogado, coleccionista e investigador. Reside en Estados Unidos desde 1961. Autor de Mial­he’s Colonial Cuba (1992), Cuba in Old Maps (1999), Illustrating Cuba’s Flora and Fauna (2002) La Cuba Pintoresca de Frédéric Mialhe (2010), La Virgen de la Caridad del Cobre en el alma del pueblo cubano (2014), Camagüey en la Música (2015) y Las Litografías santiagueras del Departamento Oriental de la Isla de Cuba (2015). Entre 2008 y 2013 colaboró con Florida International University (Miami) en la organización de conciertos de música relacionada con Cuba. Tiene en preparación Cuba en USA y Matanzas en la Mano.

4.- DESCRIPTION (DESCRIPCIÓN):

CIEN BARCOS EN LA HISTORIA DE CUBA. Los principales hitos de nuestra Historia han sido marcados por barcos. En épocas remotas Cuba era territorio desierto… y en barcos llegaron nuestros primeros habitantes. Llegamos a ser una isla poblada de aborígenes caribeños, pero con las tres carabelas nos hicieron colonia española. Y eso fuimos hasta que explotó el Maine en La Habana, convirtiéndonos, simultáneamente, en un país independiente y muy dependiente de los Estados Unidos. Y entonces llegó el Granma, que enrumbó la Isla hacia el Este y a un buen número de cubanos hacia el Norte. Las embarcaciones de Bahía de Cochinos intentaron, sin éxito, abrir un nuevo capítulo. Los barcos nos hicieron españoles, ingleses y americanos. Pero, por encima de todo, nos hicieron cubanos: Con lo que trajeron (Cachita, el escudo, la bandera, los Versos Sencillos, el beisbol, la mariposa, flor nacional) —y llevaron (emigrados, azúcar, la habanera)— hicimos nuestra Cuba y nos convertimos en el pueblo que somos. El lector de este libro acepta viajar, no en uno, sino en cien barcos y descubrir una historia muchas veces inédita, pero siempre enriquecedora.





Recuento del nacionalismo panameño

29 05 2018

CARTA DENIGRANTE DE UN SIERVO DE LA BESTIA (666) HEGEMÓNICA,
EN OPOSICIÓN A POSTURAS VERTICALES DE DIRIGENTES PANAMEÑOS,
ADOPTADAS POR LA PRESIÓN DE UN PUEBLO NACIONALISTA.

Por: Franklin Ledezma Candanedo
(Periodista y Escritor)

La carta firmada por Ricardo Martinelli, dirigida al gobierno y pueblo de USA,
puede leerse en los siguientes enlaces (texto en inglés y español):

https://www.telesurtv.net/news/martinelli-confiesa-favores-estados-unidos-durante-gobierno-20180526-0002.html

https://www.tvn-2.com/nacionales/Martinelli-revela-siguio-instrucciones-CIA_0_5038746152.html

Su contenido causa náuseas, a la vez que hiere nuestra formación patriótica, razón por la cual no le damos valor alguno y, menos aún, justificamos su confesión de que fue mandadero fiel del gobierno del imperio hegemónico y de sus organismos de espionaje.

Ya se encargará la justicia de investigar y castigar sus delitos confesados, aunque lo dudamos, porque el nuestro es el país del “no pasa nada a los delincuentes de cuello blanco”.

Ante esas verdades irrefutables, es necesario dar a conocer a nuestros lectores, la abismal diferencia que hay entre ese documento servil y la postura vertical, históricamente comprobada, de quienes supieron escuchar el clamor patriótico e hicieron valer los derechos de un país soberano, dispuesto generacionalmente, a perfeccionar el Estado Nacional. Les ofrecemos, entre otros tantos, cuatro momentos luminares, en los que los panameños evidenciaron su profunda vocación de lucha por una Patria libre y soberana.

Un primer hecho a resaltar, lo constituye la firme postura del presidente Arnulfo Arias Madrid, quien el 9 de octubre de 1941, fue derrocado por negarse a artillar barcos con Bandera panameña, a raíz de la segunda guerra mundial.

La prensa de la época aseguró que el cuartelazo había sido diseñado y dirigido desde la embajada de Estados Unidos. El secretario de Guerra norteamericano, Henry Stimson, declaró al respecto: “Esto fue un gran alivio para nosotros, porque Arias había sido muy problemático y muy pro-Nazi”. Ese y otros argumentos esgrimidos en su contra, en nada distorsionan la acción patriótica del autor de la Doctrina Panameñista.

La doctrina se basa en que Panamá es para los panameños; está centrada en la investigación, el estudio de la geografía panameña, historia, flora y fauna de Panamá. Su lema “Por un Panamá mejor” se opone a las constantes intervenciones del gobierno norteamericano en los asuntos internos del país.

Como resultado del golpe de estado de 1941, asumió el cargo de Presidente de la República, un títere de EUA, Ricardo Adolfo de la Guardia, quien permitió de inmediato la ampliación de las bases militares norteamericanas en la zona del Canal y, además, la instalación de 134 sitios de defensa, con la firma del Convenio Fábrega-Wilson.

De esos 134 sitios de defensa instalados fuera de la Zona del Canal, 77 eran pistas aéreas, lo que convirtió a Panamá en un portaaviones terrestre. Para 1939 había acantonados en la Zona del Canal 13 mil 989 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses, alcanzando más de 66 mil soldados para 1943.

Segundo momento en el que brilló, con luz propia, el nacionalismo panameño.

El convenio establecía que un año después de terminada la guerra, los sitios de defensa serían devueltos a la jurisdicción panameña. Finalizado ese conflicto armado (1945), EUA propuso prolongar su ocupación, para lo cual en 1947 negoció con la administración de Enrique A. Jiménez un nuevo arreglo, conocido como el Convenio Filós-Hines

Sectores nacionalistas, sin embargo, exigieron la devolución de los sitios concedidos, de acuerdo con el artículo I del Convenio de 1942.

Como consecuencia de intensas acciones patrióticas, la Asamblea Nacional se vio obligada a rechazar el nuevo convenio de bases. Mártir de esa gesta: Sebastián Tapia.

Un tercer momento estelar de la acción patriótica de los istmeños, lo constituyó el rompimiento de relaciones diplomáticas con el gobierno norteamericano, a raíz del genocidio cometido durante los trágicos sucesos del 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964.

El presidente de la república, Roberto F. Chiari, no tuvo otra opción, por la presión y el reclamo popular, después de la matanza de los bárbaros, de 21 héroes y más de 500 heridos, sacrificados, según versión del imperio, “con balas para cazar patos”.

Cuarto instante que permanece, como estela luminosa de dignidad en el escenario patrio

La historia demostró la profunda visión estratégica de Omar Torrijos y la formación nacionalista de su equipo negociador que integraron, entre otros, Rómulo Escobar Betancourt, Aquilino Boyd, Carlos López Guevara, Diógenes De La Rosa, Jorge Illueca, Arístides Royo, Fernando Manfredo y Adolfo Ahumada

Sin complejos de país pequeño, se impuso la tenacidad y la racionalidad negociadora para superar los mitos y miedos del destino manifiesto, situando nuestras relaciones con la potencia mundial como un clásico ejemplo de solución pacífica de las controversias.

La internacionalización por parte del General Torrijos de la causa panameña dio sus frutos un año después de la reunión del Consejo de Seguridad en Panamá en marzo de 1973. Es de referencia obligada la Declaración de los 8 puntos Tack-Kissinger, lograda por el Canciller de la Dignidad, Juan Antonio Tack. Esa declaración firmada el 7 de febrero de 1974, comprometió a los Estados Unidos a la concertación de un tratado enteramente nuevo, dejando atrás toda posibilidad de retorno a los tratados tres en uno.

En el marco de esa cita mundial en Panamá, en 1973, el Canciller de la Dignidad aseguró: “Estados Unidos vetó el proyecto de resolución en apoyo de la causa panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unido”.

Hoy un pueblo nacionalista veta a quien denigra a la Patria, con una carta que lo convierte en un Buneau Varilla siglo XXI.

Fraternal saludo y adelante, siempre adelante, desde el corinto Bolivariano: Panamá, de Franklin Ledezma Candanedo (Periodista y Escritor)

Panamá, 28 de mayo de 2018.





La Biblioteca Nacional de España: Se incorporan más de 11 000 fotografías a la colección digitalizada de la Guerra Civil

23 05 2018

Imagen de soldado con metralleta escribiendo. Cultura en los Frentes durante la Guerra Civil. 1936-1939 (1)

 

El archivo fotográfico sobre la contienda que custodia la Biblioteca Nacional cuenta con 44 000 imágenes

Se incorporan más de 11 000 fotografías a la colección digitalizada de la Guerra Civil

-23 de mayo de 2018- La Biblioteca Nacional de España continúa digitalizando su archivo fotográfico de la Guerra Civil: de las más de 44 000 imágenes que ilustran la narrativa bélica de ambos bandos de la contienda, 11 000 ya están accesibles en la Biblioteca Digital Hispánica.

Este conjunto documental se custodia en el Departamento de Bellas Artes y Cartografía y lleva siendo organizado, inventariado y catalogado desde 1988. Se trata del legado gráfico sobre uno de los hechos históricos más relevantes del pasado siglo XX en España y ya puede ser consultado en línea.

Muchas de estas imágenes fueron en su origen un arma propagandística, pero hoy mantienen un uso inestimable como fuente para acercarse a la realidad del conflicto y también para investigar la historia del fotoperiodismo. Corresponden principalmente a dos temas: escenas de retaguardia con la población civil como protagonista (vistas de ciudades bombardeadas, desfiles, actos políticos, escenas de evacuación, colonias escolares…) y la vida de los soldados en el frente (escenas de instrucción, descanso, aseo, alimentación…).

La colección recientemente digitalizada incluye 3 422 fotografías tomadas en el Frente de Aragón y otras de temática (aviación, marina, obras públicas, auxilio social…).

Estos fondos en la BNE están organizados en dos apartados claramente diferenciados: más de la mitad de las imágenes están clasificadas según criterios geográficos y almacenadas en cajas mientras que las demás están organizadas temáticamente y se conservan en carpetas. Estas últimas corresponden en su mayoría al bando republicano.

El largo periplo de las imágenes

Este archivo fotográfico no ha estado siempre conservado en la BNE, sino que se incorporó a sus fondos en 1980. Tras la Guerra Civil, el conjunto documental fue probablemente trasladado a la Vicesecretaría de Educación Popular, un órgano que en 1945 se transfirió al Ministerio de Educación Nacional y más tarde, al Ministerio de Información y Turismo. Aquí estuvieron custodiadas por la recién creada Sección de Estudios sobre la guerra de España.

Después, en 1973, pasaron al Gabinete de Documentación y Estudios Contemporáneos y de ahí, en 1980 a la BNE. Ya en 1986 se ubicaron definitivamente en Bellas Artes, como se denominaba entonces al Servicio de Dibujos y Grabados. En 1989, en 150 años de fotografía en la Biblioteca Nacional, se publicó un inventario de estas imágenes y en 2009 se comenzaron las tareas de catalogación automatizada.

Sin interrupción y a lo largo de estos años se ha abordado el proceso técnico de estas fotografías para que hoy puedan estar disponibles y accesibles en la Biblioteca Digital Hispánica.

 

Para más información consulte:

Colección digitalizada de fotografías de la Guerra Civil

La digitalización de las fotografías de la Guerra Civil en el Blog de la BNE

150 años de fotografía en la Biblioteca Nacional

 

www.bne.es/es/AreaPrensa/

@BNE_biblioteca                                     Facebook BNE

 

Gabinete de Prensa de la Biblioteca Nacional de España (BNE)                            Telf.: 91 5168006 o 17 o 23 /  Móvil: 650398867

gabinete.prensa@bne.es / comunicacion.bne@bne.es





Hiperinflación, Dolarización y Desocupaciónben la Argentina durante el periodo 1973-1991

18 05 2018

Mario Peralta

Perón inició su tercer mandato el 12 de octubre de 1973 y falleció el 1º de julio de 1974. Al asumir su esposa, la Vicepresidente María E. Martínez, se inició un proceso de hiperinflación que duró 16 años y parecía imposible superar (1). Hubo meses en los que la inflación llegó al 700%. En varias oportunidades se modificó el valor de la moneda adjudicando a los 1.000 pesos el valor de un (nuevo) peso. La suma de las devaluaciones efectuadas se reflejó en la supresión de 16 ceros al peso argentino.

Carlos Menen, quien asumió la Presidencia en 1989 (2), promovió la Ley de Convertibilidad que comenzó a regir el 01.04.1991. Dicha ley es equivalente a la dolarización de la economía ya que establece una relación cambiaria fija entre la moneda nacional (en esa época llamada Austral) y el dólar estadounidense. Inicialmente 10.000 australes equivalían a 1 dólar. El cálculo de esta equivalencia se simplificó introduciendo el peso convertible en dólares. Se hizo 1 peso (convertible) = 10.000 australes = 1 dólar. Cabe precisar que hasta ese momento se habían eliminado 12 ceros y esta última devaluación completó los 16 ceros de las devaluaciones efectuadas a lo largo de los 16 años transcurridos entre 1974 y 1990.

Consecuencias de la dolarización

La dolarización estuvo vigente durante 11 años y fue derogada por la crisis económica que produjo:

a) Una desocupación descomunal (3).

b) Cierre de fábricas y quiebra de comercios. P. ej., en Buenos Aires sobrevivió apenas un tercio de los negocios.

c) Reducción del 50% de los estratos medios, que pasaron al estrato bajo. Recordemos que en Argentina el estrato medio abarcaba el 52 % de la población y era uno de los más altos de América Latina; mientras que en Venezuela, para 2004 la suma de los estratos alto y medio alcanzaba apenas el 18%.

d) Aumento brutal de la tasa de suicidios.

e) Suspensión, de hecho, de los sistemas de crédito.

f) Pérdida de la confianza de los inversores.

g) Fuga de capitales y de cerebros.

Esto llevó a muchos a afirmar que “el remedio de la dolarización resultó peor que la enfermedad de la inflación.”

Durante la hiperinflación las deudas se “indexaban,” esto es, aumentaban con la tasa de inflación. Como resultado, la gente dejó de tomar créditos ya que una cuota inicialmente pagable, luego de ser indexada varios meses se volvía impagable; casos hubo en los que llegó a superar los ingresos mensuales de una familia completa. Los argentinos, muy dados a tomar créditos, dejaron de hacerlo y en poco tiempo estos se eliminaron de la lista de opciones. Por otra parte, nadie podía retrasarse ni siquiera un día en el pago de los servicios de luz, agua, y gas, etc., pues los retrasos eran severamente multados.

Para paliar esta situación, los ciudadanos implementaron una estrategia que podría resumirse así: Al cobrar el sueldo se pagaban los vencimientos de la semana y se separaba el dinero necesario para los gastos de esa primera semana, el resto se ponía a interés a 7 días. Al terminar la primera semana se repetía la operación y el resto se ponía a interés por otros 7 días, y así siguiendo. Era frecuente que mientras la gente hacía fila para pagar en la caja de un supermercado los altoparlantes anunciaran que desde ese momento todos los precios aumentaban 20% o más. Mucha gente se veía obligada a dejar parte de los productos que había apartado para comprar y que luego de dicho aumento no podría adquirir.

Los piqueteros

La desocupación resultante sobre todo de la dolarización incrementó las protestas populares. Los pocos planes de ayuda a los desocupados resultaron insuficientes y, además, se corría la especie de que sólo favorecía a los miembros del partido gobernante (4).

Los desocupados se lanzaron a las calles y a las rutas de todo el país para interrumpir la circulación y llamar la atención sobre sus problemas. Quienes así protestaban recibieron el apodo de piqueteros.

La crisis económica

Temiendo una situación aún más acuciante, en 2001 la gente comenzó a retirar grandes sumas de dinero de sus cuentas bancarias y a enviar los dólares obtenidos al extranjero, lo cual provocó una corrida bancaria. El gobierno respondió adoptando un conjunto de medidas, informalmente conocido como el “Corralito”, que restringió la libre disposición del dinero que las personas tenían en plazos fijos, en cuentas corrientes y en cajas de ahorros. Las movilizaciones de masas consecuentes culminaron en muchos casos con destrucciones de la propiedad y saqueos de bancos y de empresas estadounidenses y europeas, especialmente las más importantes.

El gobierno decretó el estado de sitio (de emergencia), pese a lo cual tuvo lugar la movilización popular del 19 al 20 de diciembre de 2001 que provocó la renuncia del Presidente de la Rúa.

Fin de la dolarización

A continuación vino el default financiero. Argentina se declaró insolvente para pagar las deudas contraídas y, después de muchas deliberaciones, el 6 de enero de 2002 el presidente interino Eduardo Duhalde decidió dar fin a la Ley de Convertibilidad que había estado en vigor durante diez años.​ En cuestión de días, el peso perdió gran parte de su valor en el mercado. Provisionalmente se fijó un cambio “oficial” de 1,40 pesos por dólar. Como complemento, el Ministerio de Economía dictó la pesificación, de todas las cuentas, que convirtió los depósitos en dólares a pesos computados al cambio oficial. Esta medida enfureció a muchos ahorristas. Después de unos meses, el tipo de cambio se dejó flotar más o menos libremente. El peso sufrió una devaluación importante que lo llevó a la equivalencia 4 pesos = 1 dólar.

Recordemos que

Antes de 1973 Argentina tenía una inflación superior al 30% anual. Hay quien consideraba que esa inflación desempeñaba un papel positivo, ya que motorizaba la industria nacional. Esto porque quienes disponían de dinero y/o crédito, compraban hoy lo que estimaban que necesitarían mañana.

(1) Distintos países han sufrido la hiperinflación por diversas causas. En el caso argentino, la Vicepresidente y luego de la muerte de Perón Presidente María E. Martínez fue manejada por su secretario privado, el ‘brujo’ López Rega. Ella concurría a la Casa de Gobierno rara vez, y los miembros del equipo económico que advirtieron el proceso inflacionario inminente, ni siquiera tuvieron la posibilidad de alertarla, secuestrada como estaba por el ‘brujo,’ quien les negaba a los miembros del gabinete las audiencias necesarias para discutir y firmar los decretos que habrían contribuido a evitar la hecatombe que se avecinaba.

(2) Luego de Carlos Menen (08.07.1989 al 10.12.1999), fue elegido Fernando de la Rúa. Su mandato se truncó con su renuncia, el 20.12.2001. Le sucedió el Presidente del Senado, Ramón Puerta, hasta que la Asamblea Legislativa designó al gobernador Adolfo Rodríguez Saá (23 al 30.12.2001). A su renuncia asumió el Presidente de la Cámara de diputados, y dos días después, 02.01.2002, la Asamblea eligió a Eduardo Duhalde. Este convocó a las elecciones que le dieron el triunfo a Néstor Kirchner, quien gobernó desde el 25.05.2003 hasta el 10.12.2007.

(3) Héctor Palomino. Pobreza y desempleo en la Argentina. http://www.economicas.uba.ar/wp-content/uploads/2016/03/cespapaper6.pdf

(4) El desempleo recién fue superado durante la presidencia de Néstor Kirchner, quien incrementó los créditos a las PYME. Esto posibilitó la creación de una gran cantidad de pequeñas empresas que fueron absorbiendo la mano de obra desempleada, tarea que fue completada por su esposa cuando fue electa Presidente. En la actualidad, la eliminación de los subsidios al gas, la electricidad, el agua, etc., ha provocado un incremento sustancial en los gastos de esas pequeñas empresas, acosadas además por la liberación de la importación de manufacturas. En la actualidad muchas de ellas se ven obligadas a cerrar, lo cual también incrementa la desocupación.





Desde la Oficina del Historiador  de Bayamo: Boletín Acento .

8 05 2018

JoseMariaIzaguirre12

José María Izaguirre Izaguirre:

Segunda Época | Mes Abril/2018 | Año 4 | No. 37

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José María Izaguirre e Izaguirre

Yolanda Aguilera Iglesias

José María Izaguirre Izaguirre: Poesía y Civismo

Mario Cobas Sanz

Pepe Vázquez

José María Izaguirre

En Guáimaro

José María Izaguirre

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José María Izaguirre e Izaguirre

Yolanda Aguilera Iglesias

El miércoles19 de abril de 1826, mientras la villa de San Salvador de Bayamo duerme la tranquila siesta de la hora del mediodía, se escucha el llanto de un recién nacido que recibe el nombre de José María Izaguirre e Izaguirre, junto a Lico y  Matica formaran el trio de hermanos. Precisamente se  cumplen 192 años de su natalicio.
La primera educación la recibió en su ciudad natal. En el año 1842, se dirigió a La Habana, se  hizo bachiller y se graduó de Filosofía y Letras en 1847. Dentro de las actividades que desarrolló están las colaboraciones en el diario El Faro Industrial. A partir del año 1851, se instaló en la actual ciudad Monumento Nacional y fue el fundador del colegio San José de Bayamo, siendo uno de sus alumnos José Joaquín Palma.
Por esa época comenzó a escribir cuentos de alto valor histórico y patriótico–literario que recogen las tradiciones de Bayamo, entre ellos podemos citar: Los JigüesLa Torre  deZarragoitíaLa Cruz Verde y su obra didáctica El Narrador, de esta forma ofrece a los niños, las mejores maneras de conducirse en la vida, para ser buenos en todo momento. Es esta una manera de ayudar a la formación integral.
Fue detenido en el año 1859, por  haber leído  versos patrióticos en La Filarmónica, era amigo de Francisco Vicente Aguilera, Perucho  Figueredo, Francisco Maceo Osorio, entre otros patricios bayameses que compartían sus ideales.
En el año 1865, trasladó su colegio hacia Manzanillo para participar en los preparativos de la lucha armada alternando la docencia con las actividades políticas e inculcándole a sus discípulos las ideas por la libertad y la emancipación. Estableció contacto directo con Carlos Manuel de Céspedes y participó activamente como secretario de la junta conspirativa en Manzanillo.
Más adelante es encarcelado por la acusación de participar en las actividades conspirativas. Por suerte logró escapar y se incorporó a la lucha. Después de la toma de Bayamo, colaboró en el periódico El Cubano Libre.
José María  Izaguirre e Izaguirre es un digno hijo de Bayamo. Se ha convertido también en un ejemplo para las presentes y futuras generaciones. Es considerado además, un poeta revolucionario, maestro, constituyentista de la Asamblea de Guáimaro y creador en su destierro político de las Escuelas Normales de Guatemala y Colombia. Fiel representante de la rebeldía criolla.
Es necesario destacar que Izaguirre estuvo junto a José Martí y José Joaquín Palma.en el entierro de María García Granados y Saborio (la Niña de Guatemala), hasta las últimas horas. En fecha: 10 de mayo 1878, dos valerosos bayameses se unieron al dolor de nuestro apóstol.

NOTA: Tomado del Archivo histórico. Grabación de Víctor Montero, Archivo de la Familia Cabrera Boza.

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Mario Cobas Sanz

José María Izaguirre Izaguirre nació en Bayamo en el año 1828 y murió en 1905. Se graduó en 1847 de bachiller en Filosofía y Letras en La Habana. En 1848 viajó a Estados Unidos, donde se nutrió con los métodos de enseñanza que en aquellos tiempos se empleaban en ese paísy los introdujo en su ciudad natal, fundamentalmente, en el colegio de humanidades de San José, donde fue mentor esclarecido de una generación en que se destacan hombres de acción intensa en la política y las letras.
Su amor a Cuba y su fe separatista lo llevaron al combate, incorporándose a la insurrección el 10 de Octubre de 1868. Su lírica tuvo la mágica armonía del dolor y civismo. En la acción armada de El Horno, en mayo de 1870, compuso la poesía A Cuba, donde describe y perpetúa el amor a la Patria, a su esposa y a su madre, además clama por la necesidad de la unión entre los cubanos como garantía para vencer la opresión.

[…]
Tuve una madre adorada
que en hora infausta perdí,
y tengo una esposa amada
que es el cielo para mí.
Pues ni á mi adorada esposa
ni a la madre que perdí,
tuve el amor, Cuba hermosa,
que experimento por ti.
[…]
Cual madre que á su hijo adora
nos diste lo que tenemos,
y hoy en la suprema hora,
devolvértelo debemos.
Con mi sangre en otro día
siendo joven te serví,
y, vivo aún, todavía
tuyo soy: dispón de mí.
Adorada patria mía:
di á tus hijos que la unión
es la mejor garantía
para vencer la opresión. 1

En la poesía La acción de Río Abajo, escrita en marzo de 1870, transporta al lector al campo de batalla y lo coloca junto al alma de los combatientes. Hay en ella descripción vívida, lirismo, entusiasmo, dolor y esperanza. Revela el tesón irreductible del soldado libertador que mata por amor a la patria.

Lleno de fe y de valor
con el machete en la mano,
se lanza el noble cubano
en el campo del honor.
Terrible batallador,
corta cabezas de un tajo,
y sin pena y sin trabajo
se cubre de inmensa gloria,
en la preclara victoria
del inmortal Río Abajo.

[…]
Los machetes relucientes
aun retemblaban de saña,
y repetía la montaña
ese grito que a Dios suba:
“! Viva Cuba! ¡Viva cuba!
¡Muera España! ¡Muera España!”

Otras poesías suyas, como en las décimas dedicadas a su amigo José Joaquín Palma, exaltan la insurrección que estalla el 10 de Octubre, la consagración para con la Patria y el dolor por separarse de su hogar y su familia.

Cuando con rápido vuelo
sobre los campos de Yara
la insurrección estallara,
en nuestro querido suelo:
lleno el corazón de duelo
dije adiós al hogar mío,
yá ese adiós triste y sombrío
que dos ángeles oyeron,
“adiós, adiós” respondieron
con labio trémulo y frío.
[…]
Eran mi madre y mi esposa
que como por mí temían,
gemir el alma sentían
bajo el peso de una losa.
[…]
De la hermosa patria mía
por vencer lucho el quebranto,
y aunque lleno de amor santo
le he consagrado mi vida,
mi pecho jamás olvida
aquel adiós y aquel llanto.
[…]

En la inspiración poética de José María Izaguirre también se encuentran detalles de las manifestaciones de la cultura material y de la vida cotidiana que dejan ver como quedan alterados, a partir de 10 de Octubre de 1868, los usos y costumbres alimentarios de la Isla. La alimentación es una de las expresiones culturales donde mejor se puede medir la cohesión de los distintos conjuntos sociales existentes en Cuba durante el período de la contienda bélica. El poema dedicado a El boniato revela las bondades de este tubérculo en los predios agrícolas mambises.

¡Oh tú fecunda planta
que en nuestras tierras criollas
tu fruto desarrollas
con sin igual vigor!
[…]
A veces por el hambre
vagando atormentado,
tu hallazgo afortunado
mi situación salvó.
[…]
Bendita tú mil veces
¡oh planta generosa!
Que en nuestra tierra hermosa
produce tanto bien.

Es evidente que las poesías de Izaguirre están impregnadas de cubanía, amor a la Patria y a la libertad, componentes que en el orden cultural van a dinamizar e incidir en la forja de la nación cubana.

Ibídem, pp. 63-64.

Ibídem, pp. 104-105.

Durante la Revolución del 68 se revitalizan las primitivas dietas del cubano y se da, de forma espontánea, la coalición –y en otras la fusión– de los diferentes usos y costumbres que se practicaron en la compleja sociedad cubana de siglos atrás. Ismael Sarmiento Ramírez: El ingenio del mambí, p.152.

José María Izaguirre, ob. cit.,p.152.

1 José María Izaguirre Izaguirre.Asuntos Cubanos. Colección de artículos y poesías, pp.129-130.

 

José María Izaguirre

Pepe Vázquez era un hermoso joven de veinticinco años, perteneciente á una distinguida familia de Bayamo. Su estatura era mediana, pero su naturaleza era fuerte. Su color, trigueño: su frente ancha y despejada: sus ojos, grandes y negros: negra y espesa su barba: el conjunto de sus facciones, bello y armonioso, dientes blancos y parejos, de que él cuidaba con esmero y prolijidad: un tipo árabe, en fin, de los más perfectos que puede producir la patria de Mahoma, y, para asemejarse más á ellos, montaba á caballo con gallardía y prodigiosa agilidad.
Como toda la juventud de Bayamo, tomó parte en la revolución de Yara, alistándose en las filas que capitaneaban los inmortales patriotas Céspedes y Aguilera. Allí dio pruebas de gran valor en diferentes encuentros, lo que le hizo ascender grado por grado hasta el de Coronel del Ejército Libertador.
El Gobierno le destinó a operar en la zona de Holguín, donde estableció su campamento al frente de un escaso número de soldados mal vestidos y peor armado que equipados. Contaba, sin embargo, para su defensa con un cañón, que aunque sin cureña y sin pertrechos apropiados, podía serle muy útil, si se sabía aprovechar sus servicios.
No tardó en presentársele la oportunidad de probarlo.
Tuvo noticias por sus espías de que el coronel Morales de Roda se preparaba á atacarlo al frente de una fuerza respetable, y Vázquez determinó esperarlo. Para esto era necesario prepararse, á fin de equilibrar con la industria las diferencias de número y condición que había entre sus soldados y los del enemigo.
Con tal objeto dispuso la limpia de un llanito junto á la casa del campamento, y colocó el cañón en el monte fronterizo con la boca dirigida para ese llano, asegurándolo con una cuerda á un árbol, y llenándolo de pólvora y balas de fusil. Dispuso también que cada soldado estuviese ocultado detrás de un árbol ó entre la manigua, y que ninguno disparase un tiro hasta que el cañón diese la señal.
Y el resultado correspondió á sus esperanzas.
El enemigo llegó al campamento con muchas precauciones, y hallándolo desocupado, se reunieron los soldados en el llanito á celebrar su triunfo. Cuando Vázquez los vió agrupados dio orden de fuego y el cañón ensordeció la montaña con su horrible estampido. La carnicería que hizo fue terrible. Un gran número de soldados quedaron desplazados, otros heridos y el resto lleno de espanto: cabezas por un lado, miembros por otro, y el suelo enrojecido con la sangre de laas víctimas. Y completó el pánico la fusilería que, desde sus escondites y con acertada puntería, lanzaba tiros de muerte á los supervivientes de aquella gran hecatombe.
Sin oir más voz que la de sálvese quien pueda. Se declararon en abierta fuga: de manera que Morales de Roda, que soñó con volver á Holguín triunfante y glorioso, volvió vencido y humillado al frente de una fuerza que fue numerosa, y que volvía reducida y despedazada.
Esta acción hizo más conocido y estimado a Vázquez, y el General Gómez, que lo quería mucho, se interesó en tenerlo a su lado, por cuyo motivo se le ordenó pasase a Santiago de Cuba á ponerse a las órdenes de aquel jefe.
Así lo hizo Vázquez, pero pocos servicios pudo prestar en esa jurisdicción, pues, habiendo enfermado, fue necesario darle de baja en el ejército hasta que mejorar su salud.
Esto, desgraciadamente, no se consiguió, á pesar de la asidua asistencia con que se le cuidaba. Gómez le haría conducir á los campamentos á que él se trasladaba, para que estuviese mejor asistido, y más libre del alcance de las tropas españolas. Tuvo, sin embrago, necesidad de dejarle por unos días para emprender sus operaciones; mas, al ausentarse le dejó bien recomendado, con la esperanza de encontrarlo bueno á su regreso: esperanza muy lejana, pues Gómez y los demás que le asistíamos veíamos que la enfermedad iba tomando más cuerpo cada día, y como no teníamos médicos, ni medicamentos que un pomo de quinina, no más alimento que algunas calabazas sin sazón, no era muy difícil prever el resultado.
Gómez salió a operar por el cafetal Cristal, por Ti-arriba y otros puntos, y Calixto García y yo, enfermos también, le acompañamos hasta cierta distancia donde él dispuso que esperaramos su regreso.
Verificóse éste pocos días después, volviendo de su excursión victorioso, como siempre. Nos reunimos en el Quemado, donde estaban acampado las fuerzas de Silverio del Prado y de Paquito Borrero. Allí fue á encontrarnos el C. Antonio Espinal, Gobernador civil de la jurisdicción, quien, después de haber contestado á varias preguntas de Máximo Gómez relativas á la localidad, nos dijo:
-Tengo una mala noticia que comunicar a ustedes.
Nuestros corazones latieron con fuerza, presintiendo cuál podía ser esa mala noticia, y los tres hicimos esta pregunta como heridos por golpe eléctrico.
-¡Pepe Vázquez!
-Sí, respondió Espinal: hemos perdido un buen amigo, y Cuba un gran patriota.
Calixto y yo sufrimos un fuerte sacudimiento, y de nuestros labios brotaron estas sencillas palabras: “-¡Pobre Pepe!”
Lo que pasó por el general Gómez, yo no lo sé: lo que si sé es que volvió la cabeza hacia el otro lado para ocultar una lágrima que asomó a sus ojos, porque ese temido general, á pesar de su fiereza en los combates y de la entereza de su carácter, tiene, para la afecciones tiernas, el corazón de un niño.
Esto pasó el 23 de Septiembre de 1870.

NOTA: Tomado del libro Recuerdos de la Guerra de los Diez Años; autor: José María Izaguirre. Este ejemplar, deteriorado por el tiempo, se encuentra en los fondos de la Casa de la Nacionalidad Cuba.

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En Guáimaro

José María Izaguirre

La grandeza y nombradía de los pueblos no dependen precisamente de su riqueza, del esplendor de sus monumentos y edificios públicos, ó del número y sabiduría de sus habitantes. Un pueblo pequeño puede ser grande en el sentido moral, si por sus acciones se ha elevado sobre el nivel común de los otros pueblos. La historia nos presenta números ejemplos de esta verdad, y en estos días la vemos confirmada en Cuba, donde tres pueblos de apariencia insignificante, Yara, Bayamo y Guáimaro, son los que gozan de mayor prestigio en los anales revolucionarios de la hermosa Antilla.
En efecto ¡quien al nombre da de Yara no evoca los recuerdos de una época gloriosa para Cuba, la revolución incomparable de Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Vicente Aguilera que, con un pasado de soldados bisoños é inermes, se rebelan contra el soberbio poder español, y le desafían y le promueven una guerra que duró diez años causándoles las pérdidas de doscientos mil hombres y de más de ciento cincuenta millones de pesos! ¡Quién al hablar de Bayamo no recuerda que fue el primer pueblo de Cuba que vivió revolucionariamente la vida de la libertad, y que el día en que no pudo seguir gozando de ella se suicidó incendiándose como Morena, antes que consentir en que sus habitaciones sirvieran de guardia al opresor! ¡Quién al nombre de Guáimaro no recuerda la unión de los dos levantamientos, el de Oriente y el de Camagüey, y la libérrima Constitución que sirvió de base á esta unión, y que dio forma al Gobierno, estabilidad y fuerzas á la revolución! Y, sin embargo, Yara era un caserío de 500 habitantes, Guáimaro de 1,000 y Bayamo una ciudad de 7,000 en la época en que estalló la revolución.
La Constitución de Guáimaro, en abierta pugna con el sistema que impera en Cuba española, contiene todos los principios del credo republicano democrático y su adopción será siembre un timbre de gloria para los patriotas que la discurrieron y firmaron. Otras constituciones hechas para pueblos ya formados y escritas con el reposo y meditación que requiere toda ley fundamental, contienen ciertamente más detalles para los casos concretos que pueden presentarse; mas no creo que ninguna aventaje á la nuestra en cuanto al dogma sacrosanto de la Libertad.
El día en que se decretó estuvo Guáimaro de gala, y la alegría rebosaba en los semblantes de todos los que allí nos hallábamos, pues nos parecía que por efecto de la unión de camagüeyanos, villareños y orientales, y al amparo de esa ley divina, el triunfo de la revolución era inevitable. Y así hubiera sido si hubiéramos tenido la necesaria experiencia revolucionaria, y si la unión y perseverancia hubieran sido tan firmes como al principio. Desgraciadamente no fue así, y con gran dolor de nuestra alma vimos hundirse en el Zanjón nuestras más halagüeñas esperanzas, después de tantos sacrificios y de ver desaparecer de la tierra la flor de la juventud cubana.
La Constitución se decretó el 10 de Abril de 1869. El día 11 se verificaron la elecciones de los puestos más encumbrados de la República: Carlos Manuel de Céspedes fue electo Presidente de la misma: Salvador Cisneros Betancourt, Presidente de Cámara: Manuel Quesada, General en Jefe: Francisco Vicente Aguilera, Secretario de la Guerra.
El día 12 fueron recibidos solamente en la Cámara, el Presidente de la República y el General en Jefe á hacerla promesa de ley. El primero estuvo á la altura del puesto que desempeñaba, pronunciando magníficos discursos que evidenciaron su talento, su instrucción y su patriotismo. Otros oradores hablaron también con notable elocuencia, distinguiéndose entre ellos el C. Antonio Zambrana, que dirigió una brillante oración al General en Jefe después de su investidura. Este quiso contestar, pero no pudo, porque los sollozos embargaron su voz: leyó Quesada su pequeño discurso; en él ofrecía que su espada se cubriría de honor, y que sólo descansaría cuando reposara junto á su cadáver. Su llanto conmovió a todos, y esto, unido á las lágrimas que otros discursos hicieron derramar al General Rolof y á un liberto, produjeron en el auditorio una conmoción profunda.
Un mes estuvo el Gobierno de Guáimaro, con excepción del General en Jefe que había salido á operaciones. La vida republicana se pasaba bien allí, en una bonita población y en el seno de una distinguida sociedad de damas y caballeros de Camagüey y de otros territorios en revolución. Mas como no hay dicha perdurable, la que se disfrutaba allí tuvo su fin.
El día 10 de Mayo recibió el C. Miguel Rizo, Comandante de armas de Guáimaro, una orden del General en Jefe, en que le mandaba que inmediatamente incendiara en población, arruinarla hasta convertirla en cenizas y respondiéndole con su cabeza de la ejecución de esta orden. El Comandante obedeció, y al oscurecer empezó su obra de destrucción sobre aquel hermoso caserío de doscientas casas, la mayor parte de tapia y teja, y muy bellas. Horror daba ver aquella conflagración, donde se consumían tantos sudores, de donde brotaban tantas lágrimas. Confieso que el corazón se me oprimía al ver al fulgor de la llamas salir de la casas incendiadas, á las pobres mujeres llevando a sus hijitos de las manos, y en la cabeza un lío de ropas, único bien que podían salvar de aquel desastre. La población entera, incluyendo su bonita iglesia, quedó reducida en pocas horas á un montón de escombros. Igual suerte, y por el mismo motivo, cupo á las poblaciones de Cascorro y Sibanicú, allí cercanas. ¡A dónde se dirigían todas aquellas infelices criaturas, de noche, sin pan, sin hogar, sin esperanza! Yo no lo sé: probablemente ellas tampoco lo sabían; caminaban al ocaso, como barea sin timón, para reposar debajo de los árboles, fiados sólo en la providencia, y levantando hacia ella sus manos y sus súplicas fervorosas para que las libere por fin de los autores de tantos males, de los crueles enemigos de la patria.
Esa medida terrible fue dictada por la más cruda necesidad, pues se abrigaban temores muy fundados de que el enemigo sentase sus reales en esas poblaciones, y donde ahí enviase columnas volantes á apoderarse de las familias y á aniquilar las inmediaciones.
Destruido Guáimaro, el Gobierno se trasladó á la hacienda Santa Lucía, de los hermanos españoles don Dionisio y don Manuel González donde afectuosa hospitalidad.

NOTA: Tomado del libro Recuerdos de la Guerra de los Diez Años; autor: José María Izaguirre. Este ejemplar, deteriorado por el tiempo, se encuentra en los fondos de la Casa de la Nacionalidad Cuba.

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Bayamo M.N., Cuba. 2017
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.





El documental “Populismo en América Latina”

1 05 2018


Foto: Mario Delgado Si

El documental “Populismo en América Latina” ya NO no se transmitirá en NatGeo como se había anunciado. La buena noticia es que lo podremos ver en Youtube.
López Obrador ha buscado prohibirlo por todos los medios posibles. ¿Por qué un simple documental que habla del populismo le molesta tanto?
Aquí los links de los documentales​, compártelos.​

R.B.

Capítulo 1:

Capítulo 2:

Capítulo 3:

Capítulo 4:

Capítulo 5:

Capítulo 6:

Documental completo: