A 100 años de la revolución rusa

10 08 2017
 


Compañeros/as:
Los/las invitamos a participar este Viernes 11 de Agosto a las 18 hsen el Centro Cultural de la Toma (Tucuman 1349) de la Charla/Debate “El protagonismo del Anarquismo en la Revolución Rusa”, a cargo de Frank Mintz**
La revolución de octubre de 1917 representa un punto de referencia clave en la pretensión de construir un nuevo modelo de sociedad. Nos interesa precisar que ya en las primeras fases de la revolución rusa se presenta el dilema planteado teóricamente entre las distintas corrientes del pensamiento socialista en el siglo XIX. El dilema o la controversia entre la centralización o la descentralización, la polémica entre el fortalecimiento del Estado o la desarticulación del mismo en favor de un poder revolucionario ejercido desde las organizaciones populares de base.(Editorial Lucha Libertaria Nª28 fAu)
 
 
 
** Frank Mintz: Los escritos de Frank Mintz están relacionados con la historia del anarcosindicalismo durante la Revolución social española de 1936. Es también traductor (del italiano y del español hacia el francés) de obras sobre este tema. Ha escrito antologías sobre figuras importantes del anarquismo como Camillo Berneri o Errico Malatesta.En este caso en particular hace tiempo viene trabajando sobre los Soviets Libres en la Revolución Rusa y presentara su investigación en una serie de charlas en Argentina y Brasil.

 

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Nuevos ingresos en la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio

1 08 2017
LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.
Y
EL PEN CLUB DE ESCRITORES CUBANOS EN EL EXILIO, INC.
 
INVITAN
 
AL ACTO DE INVESTIDURA DE TRES NUEVOS ACADÉMICOS:
Don J.A. Albertini, Don Armando Valladares y Don Salvador Larrúa
 
El viernes 4 de agosto a las 7:00 PM en la
Sala de Conferencias de la
2550 NW 100th Ave.
Doral, FL 33172
(Entrando por la 102 Ave.)




¡FRANK PAIS GARCIA! ¡AUN VIVE!

31 07 2017

Por Rafael Artiles

Hoy ( 30 de julio de 2017) se cumplen 60 años del asesinato de Frank, el 30 de Julio de 1957,un mes antes, el 30 de Julio habian asesinado a su hermano Josue.

Antes y despues habian habido muchos asesinatos, pero la desaparicion
de Frank, como la de Jose Antonio, privaron al pueblo de Cuba de dos
lideres capaces de enfrentar a Fidel Castro cuando traiciono los mas puros
ideales por los que los cubanos comenzaron la revolucion. ante el golpe
militar de Fulgencio Batista, el cual rompio el ritmo constitucional de la re-
publica.

El ideario politico de Frank, al igual que el de Jose Antonio, sirvieron de
base a los revolucionarios para enfrentar la traicion y tomar de nuevo las
armas, lo hicimos con los mismos metodos de la lucha contra la dic-
tadura de Batista, sin avisorar que enfrentariamos una tirania con el res-
paldo politico, economico y militar de la segunda potencia mundial.

El 13 de Marzo de 1960, lideres sindicales, miembros del Ejercito Rebelde,
y miembros del 26 de Julio y otras fuerzas revolucionarias, se unieron para
rescatar los ideales democraticos, al observar la deriba comunista del go-
bierno. Asi se fundo el MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO 30 DE NOVIEMBRE
“FRANK PAIS”

Si, hoy se cumplen 60 años del asesinato de Frank, y el mejor homenaje
que podemos brindar a su memoria es el expediente de valentia y compro-
miso de los hombres y mujeres de nuestro movimiento y el irrenunciable
compromiso de continuar la lucha hasta el ultimo aliento de nuestras vidas.

Enviado por Israel Abreu el 30 de julio de 2017, 23:28,





Boletín Acento dedicado a Elpidio Estrada

6 06 2017

Sepulcro de Elpidio Estrada, Coronel del Ejército

Sepulcro de Elpidio Estrada, signo del eclecticismo en la escultura funeraria de Bayamoto. Foto publicada en el sitio de Habana Radio 

Segunda Época | Mes MAYO/2017 | Año 3 | No. 26
Índice
Elpidio Estrada a cien años de su muerte. Certidumbres y persistencia de un mito
Arsenio J. Rosales
Monumento a Elpidio Estrada, signo del eclecticismo en la escultura funeraria de Bayamo
Yania Socarrás Montejo
En la manigua
Ludín B. Fonseca García
El Benefactor

Elpidio Estrada a cien años de su muerte. Certidumbres y persistencia de un mito

Arsenio J. Rosales

A comienzos de mayo del presente año y al parecer de forma silenciosa, se cumplieron noventa y nueve años del fallecimiento del patricio y coronel del Ejército Libertador Elpidio Bienvenido de los Ángeles Estrada. En el próximo 2018 Bayamo deberá aprestarse para asumir el primer Centenario de su extraño deceso.
Desde octubre de 1895, todavía en tiempos de la Colonia, cuando fungiera interinamente como Registrador de la Propiedad en la región —cargo que ocuparía con posterioridad durante la República y que le proporcionaría enormes beneficios en el orden personal y financiero—, Elpidio Estrada comenzaría a edificar para la posteridad los cimientos de su leyenda.
El 10 de junio de 1865, sin padres ni deudos conocidos, el llamado Prohombre de Bayamo, habría de irrumpir misteriosamente en este mundo como un recién nacido “expuesto”, abandonado quizás en un canasto en la puerta del Licenciado y patriota Esteban Estrada, abogado del reino, quien lo reconocería como “nieto” suyo, poniéndolo al cuidado de la esclava y mayorala de su hacienda “Glorieta”, el propio año de su nacimiento.
Como Moisés, como Sinuhé el egipcio, como Rómulo y Remo, como cualquier personaje de una saga novelesca, iniciaba sus pasos en el dilatado acontecer de una república en ciernes. Para quienes deseen obtener una visión aproximada de aquel ser magnánimo, celebrado a lo largo de su prolífera existencia como filántropo, conquistador irrecusable, de fino decir e indiscutibles dotes en el arte amatorio y los secretos de Eros, me permito remitirlos a la emblemática obra del periodista y escritor Jesús Masdeu “La Raza triste”, la primera y ejemplar novela bayamesa contemporánea, donde el versátil Epicuro sintetiza las excelencias del gentleman, del caballero opulento, caritativo, que vacía sus manos en pro del desvalido y las nobles causas ciudadanas.
Bien dotado en el físico, muy culto, resultaría aclamado por escritores y plumíferos de la época como el indiscutido árbitro de la elegancia en los salones bayameses. Mil aventuras parecen rodearle, episodios galantes, una suerte de ópera cantada en varios actos. El futuro abogado, político y hombre próspero de la República, desfilará frente a su época como un individuo exitoso, bien posicionado sobre el tablero de las decisiones del entramado bayamés y nacional.
En política, Estrada despunta desde temprano como un moderado y conservador, pero muy hábil en el arte de las transacciones, la puja bursátil, la adquisición de acciones y bienes raíces. Como patriota se le observa indeciso, un tanto errático de inicio, demorado en tomar las armas por la independencia hacia 1896. Antes de hacerlo, encabeza una Comisión de naturaleza autonomista y espíritu conciliatorio, que aboga por la deposición de las armas frente al poder colonial.
De él se comentan algunas peculiaridades, como el hecho de marcar sus libros con billetes de banco; que solía perseguir con especial afición a mujeres casadas y de sociedad; que era gran admirador de Napoleón Bonaparte y la Gioconda y de la poesía de Rubén Darío. Se vanagloriaba de exhibir bastones y costosas joyas, sobre todo el ostentoso brillante que portaba consigo. Mecenas, amigo de periodistas, escritores y poetas, cultivó la amistad del afamado polemista, narrador y duelista Emilio Bobadilla.
En 1918, año de la muerte de Elpidio Estrada y del famoso músico francés Claude Debussy, se esparcía la célebre pandemia de gripe española sobre Europa; la Primera Guerra Mundial tocaba a su fin y los precios del azúcar alcanzaban puntuaciones record en los mercados y la bolsa de Nueva York, mientras nuestro país se debatía en la llamada Danza de los millones.
Dentro de las especies que poblaron la mente de sus contemporáneos, se hablaba con encomio del Registrador de la Propiedad: conjuntamente con el comandante Gilberto Santiesteban había donado una importante cifra para la construcción de un nuevo Camposanto. Pero la nota exultatoria, la más dramática en labios del pueblo, lo relacionaba con una promesa suya mediante la cual financiaría con la suma de quinientos pesos el velorio y enterramiento de la primera persona fallecida que estrenara el flamante Cementerio.
Pese a que el rumor popular hizo recaer el deceso en una humilde mujer del barrio San Juan, inhumada en la mañana del 2 de mayo, le correspondería a don Elpidio ocupar los honores y primacía de tan infausta inauguración en horas de la tarde, ese día. Sus funerales y entierro constituyeron todo un acontecimiento grandioso en su época.
En cierta nota que publicara uno de los periódicos de la ciudad (para el caso da lo mismo El Heraldo que La Tribuna o La Regeneración), se afirma sin el menor rubor que el benemérito Elpidio falleció por Asistolia, un extraño diagnóstico emitido por el Dr. Peralta —suponemos se trate del doctor Grave de Peralta, director por entonces del Hospital Civil—, como si la sístole o la diástole del corazón humano bastaran por sí solas para causar la muerte de un cincuentón sobrealimentado, robusto, al que medio Bayamo viera galopar horas antes como un triunfador por las calles. ¿No habría sido preferible achacar las consecuencias de su muerte al envenenamiento provocado por la ingestión de chocolate y bananas durante el desayuno? He aquí otra de las versiones que circularon en el imaginario bayamés, ridícula en apariencia, despojada de todo lirismo, pero menos maliciosa al no provenir de una fuente autorizada, “científica” como la anterior.
Toda esa leyenda en torno a su muerte y un famoso e hipotético duelo que estremeciera a la ciudadanía, a las fuerzas vivas y por extensión a toda la sociedad, es otra de las grandes incógnitas, por cuanto implicaba no solo al más encumbrado de sus personajes, sino, al capitán Ignacio de la Garra, oficial del ejército constitucional, en comisión de servicios en el Regimiento de Bayamo y a su esposa, a la que supuestamente don Elpidio asediaba con requiebros, apasionadas cartas de amor e incluso con el ofrecimiento de un jugoso cheque cuya cifra debería fijar la idolatrada.
Todo ello desencadenaría el drama, los reclamos del esposo ofendido, el desafío y el consecuente duelo a espada, arma que ambos contendientes dominaban. Se supone que Elpidio sufriera heridas severas, una de ellas en el cuello, la otra en el abdomen y que, conforme versiones en boga, produjeron su agravamiento y ulterior fallecimiento. El tiempo quizás, las convenciones sociales, los intereses de familia y un incomprensible velo de silencio contribuyeron a engrandecer el mito, a sublimarlo con esas orlas de novela romántica. Al parecer el comandante Santiesteban, testigo del duelo, emitió su versión años después; el propio capitán De la Garra contó a determinado bayamés de paso por Chicago, en viaje de negocios, su propia y personal experiencia, el caso es que la leyenda se expandió y aun se mantiene viva, fulgurante y extraña en el imaginario popular de la región.
Aún después de muerto, otros ribetes no menos delirantes se añadirían a los perfiles de la fábula y estuvo relacionada con la herencia. Como el occiso había fallecido sin testar y existían incongruencias, determinada incertidumbre e inconformidad entre los herederos alrededor de lo que correspondería a cada cual, un astuto procurador de la ciudad, en connivencia con espiritistas del patio, convenció a las partes en conflicto para que el espíritu se manifestara y decidiera desde el más allá cómo habrían de dirimirse las cosas. Sobrevino la sesión espírita, se presentó el ser y en medio de escenas conmovedoras y copioso llanto, el espíritu de don Elpidio determinó casuísticamente en qué condiciones se efectuaría el reparto de bienes, sin descuidar por supuesto la porción que la correspondería al astuto Procurador.
Mito y verdad, realidad o fantasía parecen entremezclarse. La saga pueblerina no podría opacar la subyugante personalidad de Elpidio Estrada, su inevitable legado ni la importancia que revisten los hechos para el acontecer y la vida de esta Ciudad.

Monumento a Elpidio Estrada, signo del eclecticismo en la escultura funeraria de Bayamo

Yania Socarrás Montejo

Con el sol de fondo, destello de cruz gloriosa, amanece el más controvertido de los monumentos funerarios de la Necrópolis de Bayamo. Erigido a uno de los personajes más relevantes de finales del siglo XIX y principio del XX, el Lic. Elpidio Estrada, quien avivaba comentarios y especulaciones en la ciudad y quien modelara parte importante de la cultura bayamesa.
En el contexto bayamés de inicio del siglo XX, una ciudad en ruinas luego de más de treinta años de abandono y la desidia política como castigo, comenzaba a gestarse un despertar cultural aparejado a un paulatino proceso constructivo. Desde los primeros años se desarrolló un fuerte movimiento de evocación de patriotas y acontecimientos significativos de la contienda bélica lo que propició que fueran sustituidos los varios nombres de calles y parques de esta manera se erigieron monumentos que dieron magnificencia y prestancia a estos sitios.
La burguesía bayamesa a inicios de siglo sintió la necesidad de gestar proyectos que revitalizaban la imagen de la ciudad, la vida cultural y, aparejado a ello, el orgullo de ser bayameses. La urgencia sanitaria era tema candente, los reclamos por la construcción de una nueva necrópolis debía ser prioridad. La ciudad mortuoria para Bayamo se convirtió en el tema más recurrente, debía cumplir con los requerimientos para tales fines, pero, sobre todo, sería el nuevo espacio para la realización de las ansias de una pequeña burguesía que debía reflejar su posición social y económica.
Elpidio Estrada, coronel del Ejército Libertador, Registrador de la Propiedad, hombre de negocios con un amplio interés por la cultura nacional y local, se había pronunciado a favor de la donación de un terreno para el cementerio, idea que quedó en la tradición oral de los bayameses como el benefactor de la ciudad.
Muchos son los que al entrar a la Necrópolis perciben con curiosidad la escultura de gran tamaño de un hombre que sobre un pedestal se alza en el campo dos frente a la calle principal. Se trata del panteón de Elpidio Estrada y su familia. Realizado en mármol de Carrara, fechado de 1918, año de su fallecimiento. Indudablemente una personalidad como esta no podía quedar sin un monumento que la inmortalizara y favoreciera su reconocimiento social.
El panteón responde a la tipología de bóveda compuesta, tiene en su estructura de base cuatro bóvedas y dos nichos que se hacen acompañar por lápidas con cruces talladas y argollas de acero. Su elemento de plano de fondo o elemento decorativo principal es precisamente una escultura a cuerpo entero de un hombre, en representación a Elpidio Estrada, en pose señorial muy bien vestido de acuerdo a la costumbre de la época, cada uno de los detalles (caída del tejido del saco o el pantalón, botones, tratamiento del cabello, las manos, rostro y la perfecta anatomía humana) dan mérito no solo al artífice sino al propietario y su familia. Su rostro erguido refleja a un prestigioso y sereno caballero. En el pedestal dos lápidas trabajadas a medio relieve hacen gala de la cultura occidental, el frontal bellamente trabajado la maternidad en la dulzura del gesto de una madre que abraza a sus hijos, siempre pequeños recurriendo al abrazo eterno y el amor fraternal. El posterior representa la vida en su faena, un joven laborioso se hace acompañar por su martillo y su mesa de herrero, al fondo un ángel cubre con sus alas y una figura femenina llama poderosamente la atención del joven, ambas lápidas enmarcadas con finas rosas y figuras zigzagueantes. El amor, la protección, la obra de toda la vida, verdades inquebrantables y universales del hombre.
Alrededor del basamento, sobrias balaustradas de mármol decoran dando forma al cercado, las anillas permiten deducir que se acompañaron de cadenas, casi siempre de bronce, como fue frecuente en la estética del eclecticismo imperante en los cementerios cubanos de inicios de siglo. Distribuidos debajo de cada balaustrada se bordan siluetas de columnas corintias en el mármol blanco de Carrara para adornar toda la superficie exterior.
No se trata de un monumento común que pueden encontrarse en los cementerios más importantes del país apegadas al motivo religioso en búsqueda del consuelo divino y la paz eterna de los difuntos, se trata de una obra de arte de exaltación a una personalidad, de evocación. Un monumento funerario único de cuerpo entero realizado en mármol con perfecto estilo realista dentro de los cánones eclécticos en la ciudad de Bayamo, una joya que debe ser defendida y protegida como patrimonio preciso a las futuras generaciones. En el milimétrico momento en que cae la tarde su rostro, frete al oeste, continúa iluminado perpetuando la luz y evocando ilusiones.

En la manigua

Ludín B. Fonseca García

El 24 de febrero de 1895 se reinicia la guerra por la independencia. Veteranos de la Guerra del 68 y jóvenes nacidos durante el conflicto responden al llamado del Partido Revolucionario Cubano. En Bayamo los alzamientos son masivos. El coronel Joaquín Estrada se alza en Mogote, José M. Capote Sosa en La Estrella y Esteban Estrada en Vega de Piña. El ideal independentista proclamado por Céspedes y Martí logra imponerse. La gente ha dejado de creer en las fórmulas conciliadoras impulsadas por las corrientes reformista y autonomista.
El 27 de febrero Joaquín Estrada recibe en su campamento una comisión autonomista que pretende poner fin a la insurrección. Encabeza la delegación el abogado Elpidio Estrada. En otros lugares de la Isla ocurren hechos similares. Los independentistas bayameses se niegan a negociar con el poder colonial.
Elpidio aún no ha definido su posición política. Desde su infancia ha estado relacionado con personas vinculadas al régimen colonial y se siente en deuda con éste. Gracias a una merced de la Corona ha podido recibirse de abogado en la Universidad de La Habana. Por otro lado, el recuerdo de Esteban Estrada, que prefirió ser deportado antes que abandonar sus principios, le inclina a apoyar la causa independentista.
El panorama político-militar del año 1896 está signado por dos hechos que van a decidirle: la represión desatada por el Capitán General Valeriano Weyler y la llegada a la Isla de Calixto García, nombrado jefe del Departamento Militar de Oriente. El 25 de agosto Elpidio se incorpora a las tropas del Regimiento de Infantería Bayamo. Por su condición de abogado, obtiene pronto el ascenso a teniente coronel. No obstante, su expediente militar en este año no registra ningún hecho destacable. Su cargo de Delegado Fiscal para el gobierno español y su demora en alistarse despiertan la desconfianza de algunos oficiales.
El 18 de abril de 1897 se inicia en Bayamo un juicio contra diez independentistas acusados de tener contactos no autorizados con oficiales y guerrilleros españoles acantonados en la ciudad. El jefe del Segundo Cuerpo, Jesús Rabí, solicita a Estrada que recoja los testimonios y envíe un expediente al mayor general Calixto García. Una comisión encabezada por el Auditor de Guerra analiza los cargos y declara culpables a los encartados.
En 1897 Calixto García, buscando intensificar las acciones, promueve algunos cambios en la jefatura del Departamento Oriental. El 3 de mayo se realiza una concentración de tropas en el campamento de El Humilladero y Estrada es nombrado Jefe de Estado Mayor del Segundo Cuerpo del Ejército Libertador, a la sazón bajo el mando del mayor general Jesús Rabí.
Estrada rara vez dirige las tropas: tiene poca experiencia como militar (algo bastante inusual en los ejércitos patriotas); aun así, consigue ganar rápidamente la amistad y confianza de su jefe, quien delega en él importantes tareas políticas. Rabí y sus subordinados asumen sus responsabilidades en la lucha mientras el abogado redacta los partes militares, en los combates de Las Tunas y Guisa confecciona los listados de las bajas (cubanas y españolas), que más tarde se remiten al mayor general Calixto García.
El 28 abril de 1898 las tropas independentistas ocupan Bayamo. Estrada es nombrado Comandante Militar, con la misión de poner a producir los talleres y garantizar el apertrechamiento de las tropas.
Con el resto de las ciudades en poder de los españoles, la toma de Bayamo representa un reto para los independentistas. No existía ninguna experiencia en lo que refiere a la organización del gobierno civil, y las disposiciones dictadas por Calixto García para administrar las zonas liberadas van a provocar una confrontación con los dirigentes del Consejo de Gobierno cubano. El 28 de julio Estrada hace llegar una carta al alcalde Manuel Planas, con quien mantiene excelentes relaciones, ofreciéndole sus servicios.
Cuando las tropas del mayor general Rabí se dirijan a Santiago para sostener la última batalla contra las tropas españolas, el abogado permanece en su ciudad natal.
La guerra hispano-cubano-americana concluye el 12 de agosto de 1898 cuando los gobiernos de España y Estados Unidos, sin participar en la decisión al ejército mambí, firman un armisticio. El 18 de agosto Calixto García envía al Generalísimo Máximo Gómez una propuesta de ascenso de sus oficiales. Elpidio es ascendido a coronel.

El Benefactor

El título de “benefactor” no parece injusto a Elpidio Estrada. Sus inversiones en obras de interés público sobrepasan los 113 282.50 pesos. Ningún otro bayamés ha contribuido tanto al desarrollo de la cultura y a mejorar las condiciones sociales. Entre las donaciones más importantes cabe mencionar:
1- Dinero para la restauración de la Iglesia Parroquial Mayor de Bayamo.
En 1905 se inician las obras; Estrada aporta: mil 500.00, una suma que habría sido destinada a la compra de la imagen del Cristo Crucificado.
2- Dinero y el terreno para la construcción de un teatro.
En 1918 invierte dos mil 050.50 para la construcción de un teatro, pero los trabajos se demoran. Antes de morir pide que el heredero de la finca (en la calle Maceo esquina Mercedes, valorada en nueve mil 732.10 pesos asuma el compromiso de terminar la obra en un plazo no mayor a quince meses. La finca va a ser heredada por Ana Ortiz González (768.65m2 y cuatro mil 935.45) y Florinda Estrada y Freyre (768.65 m2 y cuatro mil 796.65), ninguna de las cuales cumple la voluntad del difunto. El teatro que debía llevar su nombre nunca será construido.
3- La casa para El Liceo.
El Liceo de Bayamo sesionaba en una casa de Estrada arrendada en $ 40 mensuales. Antes de fallecer hace donación de la casa (valorada en 25 000 pesos) a esta sociedad, a condición de que su nombre sea cambiado al de Liceo “Elpidio Estrada” (debía aparecer en el frontis del edificio). Si se modificara el acuerdo o disolviera la Sociedad, se anularía también la donación, en cuyo caso la propiedad pasaría a manos del Hospital “Elpidio Estrada”.
4- Dinero y terreno para la construcción de un hospital.
Pide se emplee la cantidad de $ 50 000 en la construcción de un hospital para pobres. Ana Ortiz, que sería la responsable del proyecto, recibe en herencia las fincas El Paraiso y San Rafael (valoradas ambas en $ 75 000; una tercera parte debía destinarse el mausoleo). Se incluyen las siguientes cláusulas:
a) El hospital llevará el nombre de Elpidio Estrada.
b) El municipio de Bayamo tomará a su cargo el sostenimiento del hospital, “dedicándolo, á perpetuidad, á los pobres de solemnidad”. Si no pudiera atenderlo debidamente deberá entregarlo al Estado de la República.
c) El hospital no podrá ser vendido, cedido ni traspasado, bajo ningún motivo.
d) Si se infringieran estas disposiciones quedará nula la donación y el municipio de Bayamo se hará cargo del Hospital; y si éste no pudiese solventar los gastos de su funcionamiento procederá a arrendarlo, sacándolo a licitación pública y destinando las mensualidades a repartir, el primer domingo de cada mes, entre los pobres de solemnidad de Bayamo. La obra nunca se construye.
5- Dinero para la construcción de un Mausoleo en la Necrópolis.
Destina para esta obra $ 25 000. El Mausoleo debería albergar los restos de la primera persona que fuera enterrada en la Necrópolis (al enunciar este deseo ya agonizaba, por lo que pensaba dedicarlo a su memoria). El 16 de septiembre de 1918, la madre natural, Ana Ortiz, hizo cumplir la voluntad del difunto obteniendo aprobación del ayuntamiento para la compra de una parcela en la calle principal de entrada al nuevo cementerio.
6- Una parcela de su finca para un paradero de ferrocarril.
Cuando comenzó la explotación de la finca Macío abajo, Estrada construye un paradero para exportar ganado y maderas (tenía acopiados 400 palos de madera dura), y permite que otros residentes lo utilicen sin costo alguno. Al morir Elpidio, Abelardo Estrada segrega dos lotes de terreno de la finca madre para fundar la finca San Elpidio y construye un camino que llega hasta el paradero Elpidio, que aun lleva su nombre.

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2017
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.




Academia de la Historia de Cuba en el Exilio:investiduras

2 03 2017

acade

 

 

Enviado por Israel Abreu

Invito a todos mis contactos de New Jersey-New York a que nos acompañen el sabado 4 de marzo a las 5 PM a la investidura de tres destacados intelectuales cubanos. Vean convocatoria..

==CONVOCATORIA AL ACTO DE INVESTIDURA DE 3 NUEVOS MIEMBROS

Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp.

CONVOCATORIA E INVITACIÓN

La Junta Directiva de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio convoca por este medio a todos sus

miembros e invita a representantes de otras organizaciones del exilio cubano y al público en general al Acto de

Investidura de nuevos académicos a celebrarse el sábado 4 de marzo a las 5:00 PM en el local de la Unión de

Expresos Políticos Cubanos, cito en 508 – 43rd Street, Union City, NJ 07087. Serán investidos ese día la Dra.

Liliana Soto-Fernández, la Lic. Yesenia Fernández Selier, y el Lic. Iván M. Acosta Fernández. El

Vicepresidente de la Academia, el Sr. Luis Israel Abreu, oficiará como Maestro de Ceremonias. El Discurso de

Respuesta estará a cargo del Dr. Eduardo Lolo, Presidente de la institución. El acto se regirá por el siguiente

PROGRAMA

1- Himnos Nacionales de los Estados Unidos y de la República de Cuba.

2- Bienvenida a los presentes por parte del Sr. Israel Abreu, Vicepresidente de la corporación, quien también presentará a los nuevos académicos.

3- Lectura del Discurso de Investidura de la Dra. Liliana Soto-Fernández, titulado “Los monstruos sí existen.”

4- Lectura del Discurso de Investidura de la Lic. Yesenia Fernández Selier, titulado “Las exclusiones históricas de los afrocubanos.”

5- Lectura del Discurso de Investidura del Lic. Iván M. Acosta Fernández, titulado “Entonces sí que otro gallo cantaría.”

6- Lectura del Discurso de Respuesta del Dr. Eduardo Lolo, titulado “La cultura del exilio cubano y la nostalgia de pasado mañana.”

7- Entrega de los correspondientes diplomas a los nuevos académicos

Junta Directiva
Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp.





Portada en Ivoox Magazine: La segunda república y la guerra civil pensadas desde el presente

15 11 2016

Queridos amigos y amigas: Ivoox Magazine ha colocado en su portada de esta semana el audio que hicimos en Yecla (Murcia), el 14 de octubre de 2016, del acto organizado por la asociación juvenil Sinergia cuyo título fue “La segunda república y la guerra civil pensadas desde el presente”.

En primer lugar agradezco al colectivo Sinergia el esfuerzo que hizo para realizar la charla, así como  el magnífico espíritu de convivencia y hermandad que hubo en los dos días que estuve en Yecla y, particularmente en el acto, donde se debatió desde la libertad de expresión, el respeto mutuo y el afán de establecer la verdad, hasta donde ello es posible. La intervención oral se fundamentó en mi libro “Investigación sobre la segunda república española, 1931-1936” y en el estudio colgado en mi página “La guerra civil explicada a los jóvenes ochenta años después“.

Es el momento de animar de nuevo a su lectura. El espíritu de esfuerzo y servicio desinteresado nos impulsa a hacer cada vez mejor nuestras actividades, en lo que ha de ser un espíritu de superación permanente, para crear una sociedad libre y un individuo de virtud.
Félix Rodrigo Mora
Noviembre 2016





Desde Bayamo, Cuba: Notas sobre Francisco Vicente Aguilera

22 10 2016

Boletín Acento, Bayamo M.N. Segunda Época | Mes OCTUBRE/2016 | Año 2 | No. 19

indice
El regreso de Aguilera: del Calvario al Mausoleo

Isolda Martínez Carbonell

Los restos de Aguilera

(Por telégrafo)

A Francisco V. Aguilera

Rafael María Mendive

El homenaje de Santiago de Cuba a Francisco Vicente Aguilera

Dra. Aida Liliana Morales Tejeda

…………………………………………..
El regreso de Aguilera: del Calvario al Mausoleo

Isolda Martínez Carbonell

La muerte de Francisco Vicente Aguilera y Tamayo en New York, el 22 de febrero de 1877, fue un hecho que conmovió el corazón de los que conocieron su bondad, sencillez y profunda vocación independentista. Se desempeñaba como vicepresidente de la República en Armas cuando en 1871 Carlos Manuel de Céspedes lo designó para que partiera hacia la emigración a unir los diferentes centros revolucionarios y hacer llegar expediciones que abastecieran de logística a las tropas del Ejército Libertador. En medio de la labor un cáncer atacó su garganta, hasta que lo llevó a la tumba. El cadáver fue tendido en el Salón del Gobernador del ayuntamiento de New York, en capilla ardiente. Presidió la fachada del edificio la bandera de los Estados Unidos, el pabellón de la ciudad de New York y la enseña de Cuba Libre, a media asta, en señal de profundo duelo.
Instaurada la República en Cuba, el alcalde de Bayamo, Manuel Plana Rodríguez del Rey, se dirigió al presidente de la nación, el 18 de octubre de 1909, en nombre del pueblo bayamés, para, “pediros nos concedáis gloria de que reposen aquí las cenizas del inmaculado bayamés Francisco Vicente Aguilera, cuyos venerados restos cubren hoy tierra extranjera”.
Una ley dictada el 28 de febrero de 1910 ordenaba el traslado de los restos de Aguilera de Nueva York a Bayamo. La entrega de estos se efectuó el 28 de septiembre de 1910 en el salón de sesiones de la Casa Capitular en Nueva York, por parte del alcalde de esta ciudad a una comisión nombrada por el ejecutivo de la nación cubana.
El 10 de octubre de 1910 se cumplió la aspiración de los bayameses: arribaron los restos del patriota a la ciudad que lo vio nacer. Durante el trayecto varios ayuntamientos le rindieron tributo, cubriendo la urna de coronas. Los restos llegaron a Bayamo en un tren especial que hizo el viaje directo desde La Habana. Vinieron acompañados por el bayamés Miguel del Risco Álvarez y una representación de alto nivel. Fueron llevados a la Casa Capitular y el pueblo le rindió honores. Las reliquias fueron depositadas, ese mismo día, en el cementerio de San Juan, en el panteón de la familia Aguilera y entregadas al alcalde municipal, Manuel Plana.
El 10 de octubre de 1940, los bayameses despertaron ansiosos. Se conmemoraba el aniversario 72 del inicio de las luchas por la independencia, hecho en el que Francisco Vicente Aguilera había sido el principal organizador. Parecía que el homenaje al patriota, en esta justa fecha, coincidiría con una indigna y desacreditadora acción para el pueblo bayamés, pues sus familiares exigían el traslado de los restos de Aguilera para el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.
Existía tensión y disgusto en el pueblo. Se habían creado las condiciones para ejecutar el traslado. Al llegar a la tumba, la comisión encontró los ladrillos removidos y una sorpresa excepcional: habían desaparecido los restos de Aguilera. A partir de esos momentos varios periódicos del país comenzaron a especular acerca del hecho, manifestaban que en horas de la madrugada de ese día personas desconocidas profanaron la tumba del patriota y secuestraron sus restos. Se buscaban a los autores quienes recibirían todo el peso de la ley.
El periodista bayamés Manuel R. del Risco Álvarez, quien tuvo el honor de trasladar los restos de Aguilera desde La Habana hasta Bayamo, estuvo vinculado a la sustracción. Justificó su proceder argumentando que: “aquello no fue un secuestro, sino un rescate. Nosotros lo que hicimos fue rescatar los restos de Aguilera de la abandonada tumba en que estaban, con el propósito de que no se los llevaran de Bayamo y los trasladaran para un lugar donde estuvieran mejor cuidados”. Aseguró que lo acompañaron dos personas: Emilio Garcés, también periodista e incansable luchador a favor del bienestar de Bayamo y un jamaicano que trabajaba como portero en el hospital General Milanés al que todos conocían por Charles. Este había sido escogido por su discreción y fortaleza física. El relato que realizó del Risco recoge que:
En la noche del 9 había llovido mucho y, aunque no fue tarea fácil, la humedad nos ayudó a remover los ladrillos, que sacamos uno a uno, con mucho cuidado, para no causar destrozos, utilizando solamente un puñal muy bueno que me habían prestado.
La caja que contenía los restos de Aguilera era de bronce y pesaba bastante. Casi amaneciendo llegamos a la casa de Emilio y colocamos el féretro debajo de la cama de su mamá, Julia. Aunque los restos de Aguilera estaban protegidos por láminas de plomo, el agua se había filtrado, durante muchos años, por el estado ruinoso de la tumba, y todo adentro estaba muy deteriorado. Luego, ese mismo día, cuando accedimos a devolver los restos, buscamos a un hojalatero de apellido García, ya fallecido, que hizo una caja interior, debidamente soldada, remozándose el féretro.
Después de materializado el rescate se dieron cuenta que habían dejado una huella. A Emilio se le había quedado su sombrero, con unos papeles dentro de la badana en el cementerio. Ante esa situación, decidieron decir lo que habían hecho al comandante Felipe Elías Thumas, presidente del Centro de Veteranos. Este convocó a todas las instituciones para una reunión urgente en el cuartel de la Guardia Rural, Carlos Manuel de Céspedes e informó que los restos de Aguilera estaban en poder de los bayameses y estos no permitirían que se los llevara. El Centro de Veteranos, el Comité Pro Reconstrucción de Bayamo y el Círculo de la Prensa respaldaban esa actitud.
A continuación Emilio narró cómo habían ocurrido los hechos y terminó diciendo: “Es un ultraje para Bayamo que se lleven de aquí los restos de Aguilera y antes tendrán que matarnos para lograr eso”.
Las gestiones para construir el mausoleo concluyeron en 1958 cuando desempeñaba la función de alcalde de Bayamo, Blas Elías Thumas. La erección de un mausoleo, a la memoria del insigne bayamés Francisco Vicente Aguilera y otros héroes de la Guerra del 68, y que llevaría por nombre Retablo de los Héroes. Se planificó su emplazamiento en el lugar donde existió el antiguo cementerio de San Juan, a un costo de 32 000 pesos, según proyecto de Sergio López Mesa. El propósito quedaba claro: rendirle tributo a los forjadores de la nación cubana, pero además, contribuir al embellecimiento de la cuidad de Bayamo.

El Retablo de los Héroes se encuentra ubicado en la calle José Martí, entre Amado Estévez y Augusto Márquez y es el máximo exponente del conjunto escultórico que existe en la Plaza San Juan formado, además, por el pórtico del cementerio de San Juan, primero al aire libre inaugurado en Cuba, el mausoleo a José Joaquín Palma y la tarja que señala el lugar donde nació Manuel del Socorro Rodríguez. Los restos de Aguilera descansan en la base del monumento con la intención de que su presencia perdure en el recuerdo de todas las generaciones de cubanos y extranjeros que allí lleguen.

Los restos de Aguilera

(Por telégrafo)

Bayamo, Octubre 10. ─Secretario Estado. ─Habana. ─Acaba de efectuarse ante manifestación aquí nunca vista entierro restos de Aguilera. Complázcome manifestarle acto revistió imponente solemnidad, saliendo cortejo fúnebre sin interrumpirse manifestación en medio lluvia. Comisión ha rendido encargo altamente satisfecha agradecida gobierno honor dispensado. Después de colocarse lápida en el lugar fue fusilado Pío Rosado y otros 1880. Más tarde colocada lápida casa donde nació Carlos M. Céspedes, pronunciando yo elogio. Todos actos asistieron provincias, locales, veteranos de guerras y elemento pueblo. Levantada acta entrega restos firmándola comisión y Alcalde, y testigos Gobernador, generales Rabí, Estrada, Capote y Fernández Castro. Embarcamos mañana vía San Luis, tren especial, a las 6, ─ALEMAN.

Tomado de: Periódico La Discusión, La Habana, 10 de octubre de 1910.

A Francisco V. Aguilera

Rafael María Mendive

En el primer aniversario de su muerte

Trocado en Cruz por mano fementida
La espada con que al pueblo defendiste
Del Gólgota en la cumbre al mundo diste
Como Jesús tu adiós de despedida.

Un sueño fue la tierra prometida
Y el sol de libertad antorcha triste,
A cuya luz nublado siempre viste
El ideal más bello de tu vida…

Oh mártir del deber! Oh imagen bella!
De la sagrada flor con cuya aroma
Marca el martirio su profunda huella!

Si de la Patria el templo se desploma,
Sobre sus ruinas se alzará su estrella;
La estrella de los mártires de Roma.

Rafael M. Mendive
New York, 22 de Febrero de 1878

Tomado de: Periódico La Discusión, La Habana, 5 de octubre de 1910.

El homenaje de Santiago de Cuba a Francisco Vicente Aguilera

Dra. Aida Liliana Morales Tejeda

Como coordenada de modernidad, la ciudad de Santiago de Cuba, en los primeros decenios del siglo XX, vio convulsionar su trama histórica con el emplazamiento en sus más importantes espacios públicos de significativos conjuntos escultóricos dedicados a inmortalizar las más destacadas personalidades y héroes de nuestra epopeya libertaria. En este concierto de construcciones conmemorativas la obra dedicada a Francisco Vicente Aguilera no resultó aislada.
Los conjuntos monumentales se convirtieron en elementos pregnantes de los entornos correspondientes por su escala monumental, riqueza volumétrica y la ampulosidad en los detalles simbólico-expresivos empleados. Se caracterizan por estar estructurados en tres partes: basamento, pedestal y escultura. El primero podía presentar diferentes formas geométricas; escalonado, simple o estar elaborados de otros materiales y generalmente incorporaba algunos elementos decorativos: guirnaldas, coronas de laurel y también servían de base donde se insertaban las alegorías de la patria o de la república.
En cuanto a las tendencias predominantes es evidentemente la clásica, bien inspirada en el paganismo greco-romano, bien en su forma renacentista, ya en la forma que afectó el neo-clasicismo, la que de manera más ostensible puede señalarse; producto lógico y natural de la fase académica de estudio local de la escultura.
El monumento se encuentra en el centro del parque Aguilera, orientada su cara frontal hacia el oeste, su inserción en este espacio urbano guarda proporción con la visual alargada de la plaza. El escultor Umberto Dibianco no se apartó de los cánones impuestos por la tradición grecolatina, lo estructuró a partir de una composición clásica triangular compuesta en cuatro partes, sobre una base cuadrada, donde los elementos escultóricos y arquitectónicos observan gran simetría. En su frente y centro aparece la figura sedente de la patria, cuyo manto con un exquisito trabajo escultórico de líneas onduladas, suaviza su estatismo. La imagen femenina de rostro clásico es portadora de un haz de varillas y un pergamino que recoge en su regazo. De sus pies parten orlas de bronce que constituyen la decoración principal de las caras laterales y, a su vez, el vínculo con la parte posterior donde se encuentra inscripto el escudo patrio en bronce. A partir de este cuerpo central se alza un robusto pedestal formado por un paralelepípedo y cuatro columnas, rematado por una cornisa moldurada. Con 3.00 m de alto la estatua de Francisco Vicente Aguilera domina este espacio urbano. En una tradicional pose oratoria, la mano izquierda en el pecho, la derecha levantada en acción discursiva y la pierna izquierda adelantada, detenta un movimiento contenido de majestuosidad. Toda ella revela un exquisito tratamiento de detalles tanto del vestuario como el rostro del representado con sus luengas barbas de anciano venerable.

La inauguración

El acto de inauguración, fue preparado con toda solemnidad y revistió carácter de fiesta pública. Los rotativos locales divulgaron el programa de actividades a celebrar por tan emotivo acontecimiento.
Como se puede apreciar, esta inauguración generó un movimiento de efervescencia patriótica en el cual se involucraban a todos los sectores de la sociedad santiaguera al invitar a las autoridades civiles y militares de la provincia y el municipio, los veteranos, las bandas de música del ejército y del municipio, y se hacia un llamado a la participación masiva de la población y las escuelas en todos los niveles de enseñanza.
Con asistencia de una nutrida representación del pueblo santiaguero se efectuó el acto de inauguración el 24 de febrero de 1913. A las 8:00a.m se inició la ceremonia cuando Antonio Aguilera Kindelán, hijo del patriota, descorrió el velo del conjunto monumental. Fueron pronunciados discursos por el alcalde municipal Ambrosio Grillo y el doctor Antonio Zambrana, y se dejaron escuchar los himnos Nacional e Invasor y se concluyó con las notas de La bayamesa.
La historia siguió su curso, los nuevos proyectos de remodelación de la plaza en las décadas del los cuarenta y sesenta transformaron este escenario urbano, al elevar su nivel de piso en la parte oeste con lo cual se perdió en las visuales generales hacia el parque y en perspectiva, por lo que el monumento no se hacía perceptible para el transeúnte. En 1995, un nuevo proyecto de intervención devolvería al parque a su estructura primigenia, es en ese momento que muchos santiagueros «descubren» la estatua del patriota.
Sirvan estas líneas de agradecimiento a los que nos antecedieron en la noble tarea de rememorar el pasado por medio de las obras de arte.

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2016
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