Boletín Acento dedicado a Elpidio Estrada

6 06 2017

Sepulcro de Elpidio Estrada, Coronel del Ejército

Sepulcro de Elpidio Estrada, signo del eclecticismo en la escultura funeraria de Bayamoto. Foto publicada en el sitio de Habana Radio 

Segunda Época | Mes MAYO/2017 | Año 3 | No. 26
Índice
Elpidio Estrada a cien años de su muerte. Certidumbres y persistencia de un mito
Arsenio J. Rosales
Monumento a Elpidio Estrada, signo del eclecticismo en la escultura funeraria de Bayamo
Yania Socarrás Montejo
En la manigua
Ludín B. Fonseca García
El Benefactor

Elpidio Estrada a cien años de su muerte. Certidumbres y persistencia de un mito

Arsenio J. Rosales

A comienzos de mayo del presente año y al parecer de forma silenciosa, se cumplieron noventa y nueve años del fallecimiento del patricio y coronel del Ejército Libertador Elpidio Bienvenido de los Ángeles Estrada. En el próximo 2018 Bayamo deberá aprestarse para asumir el primer Centenario de su extraño deceso.
Desde octubre de 1895, todavía en tiempos de la Colonia, cuando fungiera interinamente como Registrador de la Propiedad en la región —cargo que ocuparía con posterioridad durante la República y que le proporcionaría enormes beneficios en el orden personal y financiero—, Elpidio Estrada comenzaría a edificar para la posteridad los cimientos de su leyenda.
El 10 de junio de 1865, sin padres ni deudos conocidos, el llamado Prohombre de Bayamo, habría de irrumpir misteriosamente en este mundo como un recién nacido “expuesto”, abandonado quizás en un canasto en la puerta del Licenciado y patriota Esteban Estrada, abogado del reino, quien lo reconocería como “nieto” suyo, poniéndolo al cuidado de la esclava y mayorala de su hacienda “Glorieta”, el propio año de su nacimiento.
Como Moisés, como Sinuhé el egipcio, como Rómulo y Remo, como cualquier personaje de una saga novelesca, iniciaba sus pasos en el dilatado acontecer de una república en ciernes. Para quienes deseen obtener una visión aproximada de aquel ser magnánimo, celebrado a lo largo de su prolífera existencia como filántropo, conquistador irrecusable, de fino decir e indiscutibles dotes en el arte amatorio y los secretos de Eros, me permito remitirlos a la emblemática obra del periodista y escritor Jesús Masdeu “La Raza triste”, la primera y ejemplar novela bayamesa contemporánea, donde el versátil Epicuro sintetiza las excelencias del gentleman, del caballero opulento, caritativo, que vacía sus manos en pro del desvalido y las nobles causas ciudadanas.
Bien dotado en el físico, muy culto, resultaría aclamado por escritores y plumíferos de la época como el indiscutido árbitro de la elegancia en los salones bayameses. Mil aventuras parecen rodearle, episodios galantes, una suerte de ópera cantada en varios actos. El futuro abogado, político y hombre próspero de la República, desfilará frente a su época como un individuo exitoso, bien posicionado sobre el tablero de las decisiones del entramado bayamés y nacional.
En política, Estrada despunta desde temprano como un moderado y conservador, pero muy hábil en el arte de las transacciones, la puja bursátil, la adquisición de acciones y bienes raíces. Como patriota se le observa indeciso, un tanto errático de inicio, demorado en tomar las armas por la independencia hacia 1896. Antes de hacerlo, encabeza una Comisión de naturaleza autonomista y espíritu conciliatorio, que aboga por la deposición de las armas frente al poder colonial.
De él se comentan algunas peculiaridades, como el hecho de marcar sus libros con billetes de banco; que solía perseguir con especial afición a mujeres casadas y de sociedad; que era gran admirador de Napoleón Bonaparte y la Gioconda y de la poesía de Rubén Darío. Se vanagloriaba de exhibir bastones y costosas joyas, sobre todo el ostentoso brillante que portaba consigo. Mecenas, amigo de periodistas, escritores y poetas, cultivó la amistad del afamado polemista, narrador y duelista Emilio Bobadilla.
En 1918, año de la muerte de Elpidio Estrada y del famoso músico francés Claude Debussy, se esparcía la célebre pandemia de gripe española sobre Europa; la Primera Guerra Mundial tocaba a su fin y los precios del azúcar alcanzaban puntuaciones record en los mercados y la bolsa de Nueva York, mientras nuestro país se debatía en la llamada Danza de los millones.
Dentro de las especies que poblaron la mente de sus contemporáneos, se hablaba con encomio del Registrador de la Propiedad: conjuntamente con el comandante Gilberto Santiesteban había donado una importante cifra para la construcción de un nuevo Camposanto. Pero la nota exultatoria, la más dramática en labios del pueblo, lo relacionaba con una promesa suya mediante la cual financiaría con la suma de quinientos pesos el velorio y enterramiento de la primera persona fallecida que estrenara el flamante Cementerio.
Pese a que el rumor popular hizo recaer el deceso en una humilde mujer del barrio San Juan, inhumada en la mañana del 2 de mayo, le correspondería a don Elpidio ocupar los honores y primacía de tan infausta inauguración en horas de la tarde, ese día. Sus funerales y entierro constituyeron todo un acontecimiento grandioso en su época.
En cierta nota que publicara uno de los periódicos de la ciudad (para el caso da lo mismo El Heraldo que La Tribuna o La Regeneración), se afirma sin el menor rubor que el benemérito Elpidio falleció por Asistolia, un extraño diagnóstico emitido por el Dr. Peralta —suponemos se trate del doctor Grave de Peralta, director por entonces del Hospital Civil—, como si la sístole o la diástole del corazón humano bastaran por sí solas para causar la muerte de un cincuentón sobrealimentado, robusto, al que medio Bayamo viera galopar horas antes como un triunfador por las calles. ¿No habría sido preferible achacar las consecuencias de su muerte al envenenamiento provocado por la ingestión de chocolate y bananas durante el desayuno? He aquí otra de las versiones que circularon en el imaginario bayamés, ridícula en apariencia, despojada de todo lirismo, pero menos maliciosa al no provenir de una fuente autorizada, “científica” como la anterior.
Toda esa leyenda en torno a su muerte y un famoso e hipotético duelo que estremeciera a la ciudadanía, a las fuerzas vivas y por extensión a toda la sociedad, es otra de las grandes incógnitas, por cuanto implicaba no solo al más encumbrado de sus personajes, sino, al capitán Ignacio de la Garra, oficial del ejército constitucional, en comisión de servicios en el Regimiento de Bayamo y a su esposa, a la que supuestamente don Elpidio asediaba con requiebros, apasionadas cartas de amor e incluso con el ofrecimiento de un jugoso cheque cuya cifra debería fijar la idolatrada.
Todo ello desencadenaría el drama, los reclamos del esposo ofendido, el desafío y el consecuente duelo a espada, arma que ambos contendientes dominaban. Se supone que Elpidio sufriera heridas severas, una de ellas en el cuello, la otra en el abdomen y que, conforme versiones en boga, produjeron su agravamiento y ulterior fallecimiento. El tiempo quizás, las convenciones sociales, los intereses de familia y un incomprensible velo de silencio contribuyeron a engrandecer el mito, a sublimarlo con esas orlas de novela romántica. Al parecer el comandante Santiesteban, testigo del duelo, emitió su versión años después; el propio capitán De la Garra contó a determinado bayamés de paso por Chicago, en viaje de negocios, su propia y personal experiencia, el caso es que la leyenda se expandió y aun se mantiene viva, fulgurante y extraña en el imaginario popular de la región.
Aún después de muerto, otros ribetes no menos delirantes se añadirían a los perfiles de la fábula y estuvo relacionada con la herencia. Como el occiso había fallecido sin testar y existían incongruencias, determinada incertidumbre e inconformidad entre los herederos alrededor de lo que correspondería a cada cual, un astuto procurador de la ciudad, en connivencia con espiritistas del patio, convenció a las partes en conflicto para que el espíritu se manifestara y decidiera desde el más allá cómo habrían de dirimirse las cosas. Sobrevino la sesión espírita, se presentó el ser y en medio de escenas conmovedoras y copioso llanto, el espíritu de don Elpidio determinó casuísticamente en qué condiciones se efectuaría el reparto de bienes, sin descuidar por supuesto la porción que la correspondería al astuto Procurador.
Mito y verdad, realidad o fantasía parecen entremezclarse. La saga pueblerina no podría opacar la subyugante personalidad de Elpidio Estrada, su inevitable legado ni la importancia que revisten los hechos para el acontecer y la vida de esta Ciudad.

Monumento a Elpidio Estrada, signo del eclecticismo en la escultura funeraria de Bayamo

Yania Socarrás Montejo

Con el sol de fondo, destello de cruz gloriosa, amanece el más controvertido de los monumentos funerarios de la Necrópolis de Bayamo. Erigido a uno de los personajes más relevantes de finales del siglo XIX y principio del XX, el Lic. Elpidio Estrada, quien avivaba comentarios y especulaciones en la ciudad y quien modelara parte importante de la cultura bayamesa.
En el contexto bayamés de inicio del siglo XX, una ciudad en ruinas luego de más de treinta años de abandono y la desidia política como castigo, comenzaba a gestarse un despertar cultural aparejado a un paulatino proceso constructivo. Desde los primeros años se desarrolló un fuerte movimiento de evocación de patriotas y acontecimientos significativos de la contienda bélica lo que propició que fueran sustituidos los varios nombres de calles y parques de esta manera se erigieron monumentos que dieron magnificencia y prestancia a estos sitios.
La burguesía bayamesa a inicios de siglo sintió la necesidad de gestar proyectos que revitalizaban la imagen de la ciudad, la vida cultural y, aparejado a ello, el orgullo de ser bayameses. La urgencia sanitaria era tema candente, los reclamos por la construcción de una nueva necrópolis debía ser prioridad. La ciudad mortuoria para Bayamo se convirtió en el tema más recurrente, debía cumplir con los requerimientos para tales fines, pero, sobre todo, sería el nuevo espacio para la realización de las ansias de una pequeña burguesía que debía reflejar su posición social y económica.
Elpidio Estrada, coronel del Ejército Libertador, Registrador de la Propiedad, hombre de negocios con un amplio interés por la cultura nacional y local, se había pronunciado a favor de la donación de un terreno para el cementerio, idea que quedó en la tradición oral de los bayameses como el benefactor de la ciudad.
Muchos son los que al entrar a la Necrópolis perciben con curiosidad la escultura de gran tamaño de un hombre que sobre un pedestal se alza en el campo dos frente a la calle principal. Se trata del panteón de Elpidio Estrada y su familia. Realizado en mármol de Carrara, fechado de 1918, año de su fallecimiento. Indudablemente una personalidad como esta no podía quedar sin un monumento que la inmortalizara y favoreciera su reconocimiento social.
El panteón responde a la tipología de bóveda compuesta, tiene en su estructura de base cuatro bóvedas y dos nichos que se hacen acompañar por lápidas con cruces talladas y argollas de acero. Su elemento de plano de fondo o elemento decorativo principal es precisamente una escultura a cuerpo entero de un hombre, en representación a Elpidio Estrada, en pose señorial muy bien vestido de acuerdo a la costumbre de la época, cada uno de los detalles (caída del tejido del saco o el pantalón, botones, tratamiento del cabello, las manos, rostro y la perfecta anatomía humana) dan mérito no solo al artífice sino al propietario y su familia. Su rostro erguido refleja a un prestigioso y sereno caballero. En el pedestal dos lápidas trabajadas a medio relieve hacen gala de la cultura occidental, el frontal bellamente trabajado la maternidad en la dulzura del gesto de una madre que abraza a sus hijos, siempre pequeños recurriendo al abrazo eterno y el amor fraternal. El posterior representa la vida en su faena, un joven laborioso se hace acompañar por su martillo y su mesa de herrero, al fondo un ángel cubre con sus alas y una figura femenina llama poderosamente la atención del joven, ambas lápidas enmarcadas con finas rosas y figuras zigzagueantes. El amor, la protección, la obra de toda la vida, verdades inquebrantables y universales del hombre.
Alrededor del basamento, sobrias balaustradas de mármol decoran dando forma al cercado, las anillas permiten deducir que se acompañaron de cadenas, casi siempre de bronce, como fue frecuente en la estética del eclecticismo imperante en los cementerios cubanos de inicios de siglo. Distribuidos debajo de cada balaustrada se bordan siluetas de columnas corintias en el mármol blanco de Carrara para adornar toda la superficie exterior.
No se trata de un monumento común que pueden encontrarse en los cementerios más importantes del país apegadas al motivo religioso en búsqueda del consuelo divino y la paz eterna de los difuntos, se trata de una obra de arte de exaltación a una personalidad, de evocación. Un monumento funerario único de cuerpo entero realizado en mármol con perfecto estilo realista dentro de los cánones eclécticos en la ciudad de Bayamo, una joya que debe ser defendida y protegida como patrimonio preciso a las futuras generaciones. En el milimétrico momento en que cae la tarde su rostro, frete al oeste, continúa iluminado perpetuando la luz y evocando ilusiones.

En la manigua

Ludín B. Fonseca García

El 24 de febrero de 1895 se reinicia la guerra por la independencia. Veteranos de la Guerra del 68 y jóvenes nacidos durante el conflicto responden al llamado del Partido Revolucionario Cubano. En Bayamo los alzamientos son masivos. El coronel Joaquín Estrada se alza en Mogote, José M. Capote Sosa en La Estrella y Esteban Estrada en Vega de Piña. El ideal independentista proclamado por Céspedes y Martí logra imponerse. La gente ha dejado de creer en las fórmulas conciliadoras impulsadas por las corrientes reformista y autonomista.
El 27 de febrero Joaquín Estrada recibe en su campamento una comisión autonomista que pretende poner fin a la insurrección. Encabeza la delegación el abogado Elpidio Estrada. En otros lugares de la Isla ocurren hechos similares. Los independentistas bayameses se niegan a negociar con el poder colonial.
Elpidio aún no ha definido su posición política. Desde su infancia ha estado relacionado con personas vinculadas al régimen colonial y se siente en deuda con éste. Gracias a una merced de la Corona ha podido recibirse de abogado en la Universidad de La Habana. Por otro lado, el recuerdo de Esteban Estrada, que prefirió ser deportado antes que abandonar sus principios, le inclina a apoyar la causa independentista.
El panorama político-militar del año 1896 está signado por dos hechos que van a decidirle: la represión desatada por el Capitán General Valeriano Weyler y la llegada a la Isla de Calixto García, nombrado jefe del Departamento Militar de Oriente. El 25 de agosto Elpidio se incorpora a las tropas del Regimiento de Infantería Bayamo. Por su condición de abogado, obtiene pronto el ascenso a teniente coronel. No obstante, su expediente militar en este año no registra ningún hecho destacable. Su cargo de Delegado Fiscal para el gobierno español y su demora en alistarse despiertan la desconfianza de algunos oficiales.
El 18 de abril de 1897 se inicia en Bayamo un juicio contra diez independentistas acusados de tener contactos no autorizados con oficiales y guerrilleros españoles acantonados en la ciudad. El jefe del Segundo Cuerpo, Jesús Rabí, solicita a Estrada que recoja los testimonios y envíe un expediente al mayor general Calixto García. Una comisión encabezada por el Auditor de Guerra analiza los cargos y declara culpables a los encartados.
En 1897 Calixto García, buscando intensificar las acciones, promueve algunos cambios en la jefatura del Departamento Oriental. El 3 de mayo se realiza una concentración de tropas en el campamento de El Humilladero y Estrada es nombrado Jefe de Estado Mayor del Segundo Cuerpo del Ejército Libertador, a la sazón bajo el mando del mayor general Jesús Rabí.
Estrada rara vez dirige las tropas: tiene poca experiencia como militar (algo bastante inusual en los ejércitos patriotas); aun así, consigue ganar rápidamente la amistad y confianza de su jefe, quien delega en él importantes tareas políticas. Rabí y sus subordinados asumen sus responsabilidades en la lucha mientras el abogado redacta los partes militares, en los combates de Las Tunas y Guisa confecciona los listados de las bajas (cubanas y españolas), que más tarde se remiten al mayor general Calixto García.
El 28 abril de 1898 las tropas independentistas ocupan Bayamo. Estrada es nombrado Comandante Militar, con la misión de poner a producir los talleres y garantizar el apertrechamiento de las tropas.
Con el resto de las ciudades en poder de los españoles, la toma de Bayamo representa un reto para los independentistas. No existía ninguna experiencia en lo que refiere a la organización del gobierno civil, y las disposiciones dictadas por Calixto García para administrar las zonas liberadas van a provocar una confrontación con los dirigentes del Consejo de Gobierno cubano. El 28 de julio Estrada hace llegar una carta al alcalde Manuel Planas, con quien mantiene excelentes relaciones, ofreciéndole sus servicios.
Cuando las tropas del mayor general Rabí se dirijan a Santiago para sostener la última batalla contra las tropas españolas, el abogado permanece en su ciudad natal.
La guerra hispano-cubano-americana concluye el 12 de agosto de 1898 cuando los gobiernos de España y Estados Unidos, sin participar en la decisión al ejército mambí, firman un armisticio. El 18 de agosto Calixto García envía al Generalísimo Máximo Gómez una propuesta de ascenso de sus oficiales. Elpidio es ascendido a coronel.

El Benefactor

El título de “benefactor” no parece injusto a Elpidio Estrada. Sus inversiones en obras de interés público sobrepasan los 113 282.50 pesos. Ningún otro bayamés ha contribuido tanto al desarrollo de la cultura y a mejorar las condiciones sociales. Entre las donaciones más importantes cabe mencionar:
1- Dinero para la restauración de la Iglesia Parroquial Mayor de Bayamo.
En 1905 se inician las obras; Estrada aporta: mil 500.00, una suma que habría sido destinada a la compra de la imagen del Cristo Crucificado.
2- Dinero y el terreno para la construcción de un teatro.
En 1918 invierte dos mil 050.50 para la construcción de un teatro, pero los trabajos se demoran. Antes de morir pide que el heredero de la finca (en la calle Maceo esquina Mercedes, valorada en nueve mil 732.10 pesos asuma el compromiso de terminar la obra en un plazo no mayor a quince meses. La finca va a ser heredada por Ana Ortiz González (768.65m2 y cuatro mil 935.45) y Florinda Estrada y Freyre (768.65 m2 y cuatro mil 796.65), ninguna de las cuales cumple la voluntad del difunto. El teatro que debía llevar su nombre nunca será construido.
3- La casa para El Liceo.
El Liceo de Bayamo sesionaba en una casa de Estrada arrendada en $ 40 mensuales. Antes de fallecer hace donación de la casa (valorada en 25 000 pesos) a esta sociedad, a condición de que su nombre sea cambiado al de Liceo “Elpidio Estrada” (debía aparecer en el frontis del edificio). Si se modificara el acuerdo o disolviera la Sociedad, se anularía también la donación, en cuyo caso la propiedad pasaría a manos del Hospital “Elpidio Estrada”.
4- Dinero y terreno para la construcción de un hospital.
Pide se emplee la cantidad de $ 50 000 en la construcción de un hospital para pobres. Ana Ortiz, que sería la responsable del proyecto, recibe en herencia las fincas El Paraiso y San Rafael (valoradas ambas en $ 75 000; una tercera parte debía destinarse el mausoleo). Se incluyen las siguientes cláusulas:
a) El hospital llevará el nombre de Elpidio Estrada.
b) El municipio de Bayamo tomará a su cargo el sostenimiento del hospital, “dedicándolo, á perpetuidad, á los pobres de solemnidad”. Si no pudiera atenderlo debidamente deberá entregarlo al Estado de la República.
c) El hospital no podrá ser vendido, cedido ni traspasado, bajo ningún motivo.
d) Si se infringieran estas disposiciones quedará nula la donación y el municipio de Bayamo se hará cargo del Hospital; y si éste no pudiese solventar los gastos de su funcionamiento procederá a arrendarlo, sacándolo a licitación pública y destinando las mensualidades a repartir, el primer domingo de cada mes, entre los pobres de solemnidad de Bayamo. La obra nunca se construye.
5- Dinero para la construcción de un Mausoleo en la Necrópolis.
Destina para esta obra $ 25 000. El Mausoleo debería albergar los restos de la primera persona que fuera enterrada en la Necrópolis (al enunciar este deseo ya agonizaba, por lo que pensaba dedicarlo a su memoria). El 16 de septiembre de 1918, la madre natural, Ana Ortiz, hizo cumplir la voluntad del difunto obteniendo aprobación del ayuntamiento para la compra de una parcela en la calle principal de entrada al nuevo cementerio.
6- Una parcela de su finca para un paradero de ferrocarril.
Cuando comenzó la explotación de la finca Macío abajo, Estrada construye un paradero para exportar ganado y maderas (tenía acopiados 400 palos de madera dura), y permite que otros residentes lo utilicen sin costo alguno. Al morir Elpidio, Abelardo Estrada segrega dos lotes de terreno de la finca madre para fundar la finca San Elpidio y construye un camino que llega hasta el paradero Elpidio, que aun lleva su nombre.

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2017
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.




Academia de la Historia de Cuba en el Exilio:investiduras

2 03 2017

acade

 

 

Enviado por Israel Abreu

Invito a todos mis contactos de New Jersey-New York a que nos acompañen el sabado 4 de marzo a las 5 PM a la investidura de tres destacados intelectuales cubanos. Vean convocatoria..

==CONVOCATORIA AL ACTO DE INVESTIDURA DE 3 NUEVOS MIEMBROS

Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp.

CONVOCATORIA E INVITACIÓN

La Junta Directiva de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio convoca por este medio a todos sus

miembros e invita a representantes de otras organizaciones del exilio cubano y al público en general al Acto de

Investidura de nuevos académicos a celebrarse el sábado 4 de marzo a las 5:00 PM en el local de la Unión de

Expresos Políticos Cubanos, cito en 508 – 43rd Street, Union City, NJ 07087. Serán investidos ese día la Dra.

Liliana Soto-Fernández, la Lic. Yesenia Fernández Selier, y el Lic. Iván M. Acosta Fernández. El

Vicepresidente de la Academia, el Sr. Luis Israel Abreu, oficiará como Maestro de Ceremonias. El Discurso de

Respuesta estará a cargo del Dr. Eduardo Lolo, Presidente de la institución. El acto se regirá por el siguiente

PROGRAMA

1- Himnos Nacionales de los Estados Unidos y de la República de Cuba.

2- Bienvenida a los presentes por parte del Sr. Israel Abreu, Vicepresidente de la corporación, quien también presentará a los nuevos académicos.

3- Lectura del Discurso de Investidura de la Dra. Liliana Soto-Fernández, titulado “Los monstruos sí existen.”

4- Lectura del Discurso de Investidura de la Lic. Yesenia Fernández Selier, titulado “Las exclusiones históricas de los afrocubanos.”

5- Lectura del Discurso de Investidura del Lic. Iván M. Acosta Fernández, titulado “Entonces sí que otro gallo cantaría.”

6- Lectura del Discurso de Respuesta del Dr. Eduardo Lolo, titulado “La cultura del exilio cubano y la nostalgia de pasado mañana.”

7- Entrega de los correspondientes diplomas a los nuevos académicos

Junta Directiva
Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp.





Portada en Ivoox Magazine: La segunda república y la guerra civil pensadas desde el presente

15 11 2016

Queridos amigos y amigas: Ivoox Magazine ha colocado en su portada de esta semana el audio que hicimos en Yecla (Murcia), el 14 de octubre de 2016, del acto organizado por la asociación juvenil Sinergia cuyo título fue “La segunda república y la guerra civil pensadas desde el presente”.

En primer lugar agradezco al colectivo Sinergia el esfuerzo que hizo para realizar la charla, así como  el magnífico espíritu de convivencia y hermandad que hubo en los dos días que estuve en Yecla y, particularmente en el acto, donde se debatió desde la libertad de expresión, el respeto mutuo y el afán de establecer la verdad, hasta donde ello es posible. La intervención oral se fundamentó en mi libro “Investigación sobre la segunda república española, 1931-1936” y en el estudio colgado en mi página “La guerra civil explicada a los jóvenes ochenta años después“.

Es el momento de animar de nuevo a su lectura. El espíritu de esfuerzo y servicio desinteresado nos impulsa a hacer cada vez mejor nuestras actividades, en lo que ha de ser un espíritu de superación permanente, para crear una sociedad libre y un individuo de virtud.
Félix Rodrigo Mora
Noviembre 2016





Desde Bayamo, Cuba: Notas sobre Francisco Vicente Aguilera

22 10 2016

Boletín Acento, Bayamo M.N. Segunda Época | Mes OCTUBRE/2016 | Año 2 | No. 19

indice
El regreso de Aguilera: del Calvario al Mausoleo

Isolda Martínez Carbonell

Los restos de Aguilera

(Por telégrafo)

A Francisco V. Aguilera

Rafael María Mendive

El homenaje de Santiago de Cuba a Francisco Vicente Aguilera

Dra. Aida Liliana Morales Tejeda

…………………………………………..
El regreso de Aguilera: del Calvario al Mausoleo

Isolda Martínez Carbonell

La muerte de Francisco Vicente Aguilera y Tamayo en New York, el 22 de febrero de 1877, fue un hecho que conmovió el corazón de los que conocieron su bondad, sencillez y profunda vocación independentista. Se desempeñaba como vicepresidente de la República en Armas cuando en 1871 Carlos Manuel de Céspedes lo designó para que partiera hacia la emigración a unir los diferentes centros revolucionarios y hacer llegar expediciones que abastecieran de logística a las tropas del Ejército Libertador. En medio de la labor un cáncer atacó su garganta, hasta que lo llevó a la tumba. El cadáver fue tendido en el Salón del Gobernador del ayuntamiento de New York, en capilla ardiente. Presidió la fachada del edificio la bandera de los Estados Unidos, el pabellón de la ciudad de New York y la enseña de Cuba Libre, a media asta, en señal de profundo duelo.
Instaurada la República en Cuba, el alcalde de Bayamo, Manuel Plana Rodríguez del Rey, se dirigió al presidente de la nación, el 18 de octubre de 1909, en nombre del pueblo bayamés, para, “pediros nos concedáis gloria de que reposen aquí las cenizas del inmaculado bayamés Francisco Vicente Aguilera, cuyos venerados restos cubren hoy tierra extranjera”.
Una ley dictada el 28 de febrero de 1910 ordenaba el traslado de los restos de Aguilera de Nueva York a Bayamo. La entrega de estos se efectuó el 28 de septiembre de 1910 en el salón de sesiones de la Casa Capitular en Nueva York, por parte del alcalde de esta ciudad a una comisión nombrada por el ejecutivo de la nación cubana.
El 10 de octubre de 1910 se cumplió la aspiración de los bayameses: arribaron los restos del patriota a la ciudad que lo vio nacer. Durante el trayecto varios ayuntamientos le rindieron tributo, cubriendo la urna de coronas. Los restos llegaron a Bayamo en un tren especial que hizo el viaje directo desde La Habana. Vinieron acompañados por el bayamés Miguel del Risco Álvarez y una representación de alto nivel. Fueron llevados a la Casa Capitular y el pueblo le rindió honores. Las reliquias fueron depositadas, ese mismo día, en el cementerio de San Juan, en el panteón de la familia Aguilera y entregadas al alcalde municipal, Manuel Plana.
El 10 de octubre de 1940, los bayameses despertaron ansiosos. Se conmemoraba el aniversario 72 del inicio de las luchas por la independencia, hecho en el que Francisco Vicente Aguilera había sido el principal organizador. Parecía que el homenaje al patriota, en esta justa fecha, coincidiría con una indigna y desacreditadora acción para el pueblo bayamés, pues sus familiares exigían el traslado de los restos de Aguilera para el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.
Existía tensión y disgusto en el pueblo. Se habían creado las condiciones para ejecutar el traslado. Al llegar a la tumba, la comisión encontró los ladrillos removidos y una sorpresa excepcional: habían desaparecido los restos de Aguilera. A partir de esos momentos varios periódicos del país comenzaron a especular acerca del hecho, manifestaban que en horas de la madrugada de ese día personas desconocidas profanaron la tumba del patriota y secuestraron sus restos. Se buscaban a los autores quienes recibirían todo el peso de la ley.
El periodista bayamés Manuel R. del Risco Álvarez, quien tuvo el honor de trasladar los restos de Aguilera desde La Habana hasta Bayamo, estuvo vinculado a la sustracción. Justificó su proceder argumentando que: “aquello no fue un secuestro, sino un rescate. Nosotros lo que hicimos fue rescatar los restos de Aguilera de la abandonada tumba en que estaban, con el propósito de que no se los llevaran de Bayamo y los trasladaran para un lugar donde estuvieran mejor cuidados”. Aseguró que lo acompañaron dos personas: Emilio Garcés, también periodista e incansable luchador a favor del bienestar de Bayamo y un jamaicano que trabajaba como portero en el hospital General Milanés al que todos conocían por Charles. Este había sido escogido por su discreción y fortaleza física. El relato que realizó del Risco recoge que:
En la noche del 9 había llovido mucho y, aunque no fue tarea fácil, la humedad nos ayudó a remover los ladrillos, que sacamos uno a uno, con mucho cuidado, para no causar destrozos, utilizando solamente un puñal muy bueno que me habían prestado.
La caja que contenía los restos de Aguilera era de bronce y pesaba bastante. Casi amaneciendo llegamos a la casa de Emilio y colocamos el féretro debajo de la cama de su mamá, Julia. Aunque los restos de Aguilera estaban protegidos por láminas de plomo, el agua se había filtrado, durante muchos años, por el estado ruinoso de la tumba, y todo adentro estaba muy deteriorado. Luego, ese mismo día, cuando accedimos a devolver los restos, buscamos a un hojalatero de apellido García, ya fallecido, que hizo una caja interior, debidamente soldada, remozándose el féretro.
Después de materializado el rescate se dieron cuenta que habían dejado una huella. A Emilio se le había quedado su sombrero, con unos papeles dentro de la badana en el cementerio. Ante esa situación, decidieron decir lo que habían hecho al comandante Felipe Elías Thumas, presidente del Centro de Veteranos. Este convocó a todas las instituciones para una reunión urgente en el cuartel de la Guardia Rural, Carlos Manuel de Céspedes e informó que los restos de Aguilera estaban en poder de los bayameses y estos no permitirían que se los llevara. El Centro de Veteranos, el Comité Pro Reconstrucción de Bayamo y el Círculo de la Prensa respaldaban esa actitud.
A continuación Emilio narró cómo habían ocurrido los hechos y terminó diciendo: “Es un ultraje para Bayamo que se lleven de aquí los restos de Aguilera y antes tendrán que matarnos para lograr eso”.
Las gestiones para construir el mausoleo concluyeron en 1958 cuando desempeñaba la función de alcalde de Bayamo, Blas Elías Thumas. La erección de un mausoleo, a la memoria del insigne bayamés Francisco Vicente Aguilera y otros héroes de la Guerra del 68, y que llevaría por nombre Retablo de los Héroes. Se planificó su emplazamiento en el lugar donde existió el antiguo cementerio de San Juan, a un costo de 32 000 pesos, según proyecto de Sergio López Mesa. El propósito quedaba claro: rendirle tributo a los forjadores de la nación cubana, pero además, contribuir al embellecimiento de la cuidad de Bayamo.

El Retablo de los Héroes se encuentra ubicado en la calle José Martí, entre Amado Estévez y Augusto Márquez y es el máximo exponente del conjunto escultórico que existe en la Plaza San Juan formado, además, por el pórtico del cementerio de San Juan, primero al aire libre inaugurado en Cuba, el mausoleo a José Joaquín Palma y la tarja que señala el lugar donde nació Manuel del Socorro Rodríguez. Los restos de Aguilera descansan en la base del monumento con la intención de que su presencia perdure en el recuerdo de todas las generaciones de cubanos y extranjeros que allí lleguen.

Los restos de Aguilera

(Por telégrafo)

Bayamo, Octubre 10. ─Secretario Estado. ─Habana. ─Acaba de efectuarse ante manifestación aquí nunca vista entierro restos de Aguilera. Complázcome manifestarle acto revistió imponente solemnidad, saliendo cortejo fúnebre sin interrumpirse manifestación en medio lluvia. Comisión ha rendido encargo altamente satisfecha agradecida gobierno honor dispensado. Después de colocarse lápida en el lugar fue fusilado Pío Rosado y otros 1880. Más tarde colocada lápida casa donde nació Carlos M. Céspedes, pronunciando yo elogio. Todos actos asistieron provincias, locales, veteranos de guerras y elemento pueblo. Levantada acta entrega restos firmándola comisión y Alcalde, y testigos Gobernador, generales Rabí, Estrada, Capote y Fernández Castro. Embarcamos mañana vía San Luis, tren especial, a las 6, ─ALEMAN.

Tomado de: Periódico La Discusión, La Habana, 10 de octubre de 1910.

A Francisco V. Aguilera

Rafael María Mendive

En el primer aniversario de su muerte

Trocado en Cruz por mano fementida
La espada con que al pueblo defendiste
Del Gólgota en la cumbre al mundo diste
Como Jesús tu adiós de despedida.

Un sueño fue la tierra prometida
Y el sol de libertad antorcha triste,
A cuya luz nublado siempre viste
El ideal más bello de tu vida…

Oh mártir del deber! Oh imagen bella!
De la sagrada flor con cuya aroma
Marca el martirio su profunda huella!

Si de la Patria el templo se desploma,
Sobre sus ruinas se alzará su estrella;
La estrella de los mártires de Roma.

Rafael M. Mendive
New York, 22 de Febrero de 1878

Tomado de: Periódico La Discusión, La Habana, 5 de octubre de 1910.

El homenaje de Santiago de Cuba a Francisco Vicente Aguilera

Dra. Aida Liliana Morales Tejeda

Como coordenada de modernidad, la ciudad de Santiago de Cuba, en los primeros decenios del siglo XX, vio convulsionar su trama histórica con el emplazamiento en sus más importantes espacios públicos de significativos conjuntos escultóricos dedicados a inmortalizar las más destacadas personalidades y héroes de nuestra epopeya libertaria. En este concierto de construcciones conmemorativas la obra dedicada a Francisco Vicente Aguilera no resultó aislada.
Los conjuntos monumentales se convirtieron en elementos pregnantes de los entornos correspondientes por su escala monumental, riqueza volumétrica y la ampulosidad en los detalles simbólico-expresivos empleados. Se caracterizan por estar estructurados en tres partes: basamento, pedestal y escultura. El primero podía presentar diferentes formas geométricas; escalonado, simple o estar elaborados de otros materiales y generalmente incorporaba algunos elementos decorativos: guirnaldas, coronas de laurel y también servían de base donde se insertaban las alegorías de la patria o de la república.
En cuanto a las tendencias predominantes es evidentemente la clásica, bien inspirada en el paganismo greco-romano, bien en su forma renacentista, ya en la forma que afectó el neo-clasicismo, la que de manera más ostensible puede señalarse; producto lógico y natural de la fase académica de estudio local de la escultura.
El monumento se encuentra en el centro del parque Aguilera, orientada su cara frontal hacia el oeste, su inserción en este espacio urbano guarda proporción con la visual alargada de la plaza. El escultor Umberto Dibianco no se apartó de los cánones impuestos por la tradición grecolatina, lo estructuró a partir de una composición clásica triangular compuesta en cuatro partes, sobre una base cuadrada, donde los elementos escultóricos y arquitectónicos observan gran simetría. En su frente y centro aparece la figura sedente de la patria, cuyo manto con un exquisito trabajo escultórico de líneas onduladas, suaviza su estatismo. La imagen femenina de rostro clásico es portadora de un haz de varillas y un pergamino que recoge en su regazo. De sus pies parten orlas de bronce que constituyen la decoración principal de las caras laterales y, a su vez, el vínculo con la parte posterior donde se encuentra inscripto el escudo patrio en bronce. A partir de este cuerpo central se alza un robusto pedestal formado por un paralelepípedo y cuatro columnas, rematado por una cornisa moldurada. Con 3.00 m de alto la estatua de Francisco Vicente Aguilera domina este espacio urbano. En una tradicional pose oratoria, la mano izquierda en el pecho, la derecha levantada en acción discursiva y la pierna izquierda adelantada, detenta un movimiento contenido de majestuosidad. Toda ella revela un exquisito tratamiento de detalles tanto del vestuario como el rostro del representado con sus luengas barbas de anciano venerable.

La inauguración

El acto de inauguración, fue preparado con toda solemnidad y revistió carácter de fiesta pública. Los rotativos locales divulgaron el programa de actividades a celebrar por tan emotivo acontecimiento.
Como se puede apreciar, esta inauguración generó un movimiento de efervescencia patriótica en el cual se involucraban a todos los sectores de la sociedad santiaguera al invitar a las autoridades civiles y militares de la provincia y el municipio, los veteranos, las bandas de música del ejército y del municipio, y se hacia un llamado a la participación masiva de la población y las escuelas en todos los niveles de enseñanza.
Con asistencia de una nutrida representación del pueblo santiaguero se efectuó el acto de inauguración el 24 de febrero de 1913. A las 8:00a.m se inició la ceremonia cuando Antonio Aguilera Kindelán, hijo del patriota, descorrió el velo del conjunto monumental. Fueron pronunciados discursos por el alcalde municipal Ambrosio Grillo y el doctor Antonio Zambrana, y se dejaron escuchar los himnos Nacional e Invasor y se concluyó con las notas de La bayamesa.
La historia siguió su curso, los nuevos proyectos de remodelación de la plaza en las décadas del los cuarenta y sesenta transformaron este escenario urbano, al elevar su nivel de piso en la parte oeste con lo cual se perdió en las visuales generales hacia el parque y en perspectiva, por lo que el monumento no se hacía perceptible para el transeúnte. En 1995, un nuevo proyecto de intervención devolvería al parque a su estructura primigenia, es en ese momento que muchos santiagueros «descubren» la estatua del patriota.
Sirvan estas líneas de agradecimiento a los que nos antecedieron en la noble tarea de rememorar el pasado por medio de las obras de arte.

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2016
Estos textos pueden ser reproducidos libremente (siempre que sea con fines no comerciales) y se cite la fuente.





12 de octubre, la indecente celebración colonialista de dos genocidios

12 10 2016

Como cada año, y van ya demasiados, aunque sea con distinto nombre (Fiesta Nacional, Día de la Hispanidad o Día de la raza: ¡ole, tus cojones, con perdón!) el 12 de octubre, coincidiendo con ese aciago día pero de 1492, en que el genocida denominado Cristóbal Colón invadía la isla Guananí, en las Bahamas, el régimen monárquico y colonial español celebra esta efemérides como si de una orgullosa gesta se tratase en vez del mayor holocausto de la historia humana que la misma supuso, régimen que por lo tanto incurre años tras año en verdadera apología del terrorismo, con la connivencia del poder judicial, tanto estatal como internacional, que deberían velar por el respeto a la memoria de las víctimas.

“Los indios de América sumaban no menos de setenta millones y quizás más, cuando los extranjeros aparecieron en el horizonte. Un siglo y medio después se habían reducido en total a sólo tres millones y medio…” (Moreno, N. y Novak, G. Feudalismo y Capitalismo en la Colonización de América, Buenos Aires, 1972, Ediciones Avanzadas). Primero, fueron derrotados por la desproporción de recursos bélicos (colonizadores fuertemente armados), la sorpresa y la confusión. Luego, fueron privados de su cultura y creencias, sometidos al trabajo esclavo y, finalmente, las enfermedades importadas por los invasores encontraron a sus organismos sin anticuerpos para resistir los virus y bacterias.

Así, la viruela, tétanos, sífilis, tifus, lepra, entre otras, produjeron estragos. “Los indios morían como moscas; sus organismos no oponían defensas ante las enfermedades nuevas. Y los que sobrevivían quedaban debilitados e inútiles. El antropólogo brasileño Darcy Ribeiro estima que más de la mitad de la población aborigen de América (…) murió contaminada luego del primer contacto con los hombres blancos”.

La casi extinción de la población nativa generó otro genocidio, al propiciar el execrable comercio de seres humanos, arrancando millones de africanos de nuestra tierra ancestral para llevarlos a nuestro querido continente americano como mano de obra esclava.

Sólo entre 1680 y 1688, la Real Compañía Africana embarcó setenta mil negros, de los cuales sólo llegaron a las costas americanas unos 46 mil. En Haití, arriaban un promedio de treinta mil esclavos por año. En 1789, la población de la mitad francesa de la isla Española era de cuarenta mil blancos y 450 mil negros.

La reconstrucción de los datos disponibles permite determinar que, en no menos de un siglo, se importaron unos diez millones de nativos africanos. Según fuentes inglesas, esa estimación se duplica.

Si se toma en cuenta que gran cantidad de africanos morían antes de pisar tierra americana, víctimas de las cacerías, en el traslado hacia los barcos, en las tortuosas travesías hacinados en las bodegas o en el desembarco, la cifra de seres arrancados violentamente de Africa puede elevarse a cincuenta millones desde que comenzó este sucio comercio hasta mediados del siglo diecinueve, provocando el arrasamiento de regiones, aldeas y etnias enteras.

El censo de 1790 de Estados Unidos indicabá que los esclavos sumaban 697 mil individuos. En 1861, esa cifra se elevó a más de cuatro millones.

En las islas de Cuba, Española y Puerto Rico, en sólo dos o tres años, se despojó a los nativos de todo el oro producido en casi un milenio (Pierre Chaund. Seville et l ́Atlantique, Paris, 1959).

Agotada rápidamente esa fase del saqueo, se pasó a la búsqueda desenfrenada de los yacimientos, derribando todo obstáculo que se interpusiera en su camino.

“En menos de una década, los españoles exploraron casi todas las islas del Caribe, especialmente Cuba, Jamaica, Puerto Rico y La Española. En 1513, Balboa avistó el Pacífico. Durante la década de 1520-30, se inició la conquista de México y Centroamérica. Y en la próxima la de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile” (Luis Vitale. Historia Social Comparada de los pueblos de América Latina, Tomo I. Atelí, Punta Arenas, 1998).

En cambio hacia su interior tanto España como Portugal carecieron de una burguesía industrial, razón por la cual el flujo masivo de riquezas consolidó a la monarquía limitando el futuro de la fugaz prosperidad. En el caso de España aun reina la monarquía borbónica.

La conquista de América se ejecutó a través de la apabullante superioridad tecnológica y militar europea. Pero esta brutal dominación se complementó con la sutil participación del Vaticano. En Canarias dicha institución llegó a emitir una bula, Tue devotionis sinceritas, del papa Clemente VI, mediante la que, sorprendentemente, autorizaba la conquistas del archipiélago Canario. Su actuación, durante la conquista de América, no fue muy distinta del rol cumplido en épocas más recientes, cuando cooperó con regímenes siniestros como los representados por Hitler, Mussolini, Franco o Videla.

Este nuevo aniversario del colonialismo en América encontrará, salvo honrosas excepciones, a los gobernantes de los países sometidos nuevamente como los promotores de las celebraciones, no es casualidad, pues, de acuerdoo con Bernardo Veksler, ellos son los que abren las puertas a la colonización, entregan las riquezas al invasor, someten al pueblo trabajador a cada vez mayores sufrimientos y explotación, generan aumento de la mortalidad infantil así como de las personas mayores y, en general, disminución del promedio de vida de los más pobres, eliminando todo rastro de justicia social.

Lo mismo ocurre en Canarias, colonia española desde el año 1495, aún sin descolonizar: el presidente del gobierno títere de Madrid en Canarias, Fernando Clavijo, popularmente conocido como “El genuflexo”, por su forma de besar la mano al monarca español, ya ha confirmado su vergonzosa asistencia a la metrópoli para celebrar el vil acontecimiento.

Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario

Zona de los archivos adjuntos





Combate por la verdad y antifascismo: el caso de Al Ándalus

8 10 2016

Por Félix Rodrigo Mora
 

 

Me han publicado en “Ángulo Muerto” el artículo “Sobre el Estado islámico de al Ándalus”, una modesta aportación al esclarecimiento de lo que fue la conquista violenta, dominación totalitaria y obrar genocida del Estado del islam sobre una parte de la península Ibérica (en particular sobre Andalucía) a partir del año 711, una de las fechas más trágicas de nuestra historia.

Mi meta es doble. Por un lado hacer que triunfe la verdad, como verdad posible y finita, en esta cuestión, igual que he trabajado porque prevalezca la verdad en otros decisivos acontecimientos de nuestra historia, la revolución emancipadora de la Alta Edad Media, el carlismo, la revolución liberal, la II república, la guerra civil, la Transición del franquismo al parlamentarismo y algunos más. Únicamente pretendo que se ponga fin a la emisión impune, multi-subsidiada y a tumba abierta, de falsedades y patrañas sin base documental, embellecedoras y exaltadoras, del Estado islámico andalusí, en lo esencial similar al actual Estado islámico de Irak y Siria.

Esas falsificaciones tienen dos fuentes principales. Una es los autores nazis, fascistas y franquistas, que consideran al islam como generador de un orden político próximo a sus planteamientos y realizaciones. La otra está en los autores de la izquierda (en general, pagados por la monarquías teofascistas musulmanas, sobre todo la de Arabia), que repiten los argumentos pro-islámicos de los nazis y los historiadores a sueldo de Franco. Frente a ambos mi meta es, sencillamente, que se dé una oportunidad a la verdad.

Por suerte, los tiempos del dominio de las mentiras más desvergonzadas en esta materia están siendo rápidamente superados. Además de los autores que cito en el artículo, que refutan a los publicistas fascistas-izquierdistas, hay otros muchos que casi cada día voy conociendo y leyendo. En particular, me cautiva la versión renovada y más verdadera que se está ofreciendo del héroe de la resistencia popular al Estado islámico de al Ándalus, Omar Ibn Afsun (880-928), el gran combatiente andaluz por la libertad y contra el genocidio teocrático de nuestra Alta Edad Media, hasta ahora atrozmente calumniado. Se está haciendo en libros de historiadores y escritores como Virgilio Martínez, Eduardo Manzano, Rafael Sánchez, Francisco Ortiz, etc. En sólo unos pocos años habremos alcanzado un éxito enorme e irreversible en esta cuestión.

Sobre la figura épica y trágica de Omar Ibn Afsun, héroe de Andalucía, escribiré un texto de síntesis a medio plazo.

Todo ello es acción, resistencia y lucha antifascista. Porque la exaltación de al Ándalus es una de las vías para alcanzar la islamización de Europa, que fue meta de Adolfo Hitler. Hoy, sus herederos y continuadores, en especial Ángela Merkel, está haciendo de la imposición del islam como religión oficial, religión de Estado, de la Unión Europea, la vía principal hacia la fascistización de las sociedades europeas. Igual que el Estado visigodo trajo al islam en el año 711 para defenderse de la revolución popular altomedieval en ascenso en Iberia,; e igual que Franco ganó la guerra civil y realizó una gran matanza gracias sobre todo al islam norteafricano; e igual que Hitler se propuso hacer que Alemania se convirtiera al Islam, ahora el gran capital europeo y la UE trabajan activamente para culminar el proceso de islamización/fascistización del Occidente de Europa.

Frustrar esa operación es parte decisiva de la acción revolucionaria en la hora presente.





Desde Bayamo, Cuba: Notas sobre Tomás Estrada Palma

21 07 2016
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Don Tomás Estrada Palma. Foto: latinamericanstudies.org

Boletin Acento, Bayamo M.N.Segunda Época | Mes JULIO/2016 | Año 2 | No. 16

Tomás Estrada Palma. ¿Otra vertiente de pensamiento en el clan familiar de Bayamo?

Por Idelmis Mari Aguilera

El independentismo cubano de la segunda mitad del siglo XIX no fue un bloque monolítico despojado de contradicciones; aunque aunados por un objetivo colosal: el logro de la independencia nacional y la abolición de la esclavitud, no todos los que participaron del empeño emancipador coincidieron en las vías y métodos para conseguirlos, lo cual se corresponde con el grado de desarrollo ideológico alcanzado por las figuras que participaron en la lucha, expresión de la evolución regional de la Isla y la heterogeneidad de las fuerzas sociales y económicas participantes en su conjunto y al interior de los diversos sectores poblacionales.
Para la década de los años 60 del siglo XIX, en Bayamo el sentimiento de patria local transitaba hacia formas superiores de diferenciación y asunción de su yo como elemento identitario, no solo en el contexto insular, forma primaria de manifestación, también como elemento diferenciador con el español peninsular; de ahí que, movidos por factores condicionantes de orden económico, político, social, ideológicos, culturales en su más amplia expresión, los terratenientes criollos bayameses decidieran iniciar el movimiento de ruptura con España única solución para el desarrollo del modelo económico social al cual aspiraban.
La existencia de un clima revolucionario y separatista en la jurisdicción, expresión manifiesta del espíritu díscolo, pleitista y rebelde de que hacían gala los bayameses desde el siglo XVI, encauzado por el patriciado local se extendía entre el heterogéneo conglomerado social y participan los diversos estamentos y clases sociales.
En este contexto nace y se desarrolla Tomás Estrada Palma, miembro de la oligarquía bayamesa de antiguo linaje, hijo único del matrimonio de Andrés María Estrada Oduardo y Candelaria (Yaya) Palma Tamayo, descendiente de Rodrigo Tamayo y de la hija del cacique de Bayamo. Hacia 1867 la familia es propietaria de alrededor de 20 fincas en la jurisdicción de Bayamo y Manzanillo1, posee además una hacienda ganadera y de cultivo en el cuartón el Guamo y otra en Yara; casas en la ciudad de Bayamo 2, para esta fecha es teniente pedáneo del cuartón El Guamo y maestro de escuela en la administración colonial.
Se relacionó con coterráneos que figuran de forma prominente en los preparativos del movimiento independentista pero no estuvo Estrada Palma entre los iniciadores del movimiento revolucionario en Bayamo, ni entre los bayameses que desde la década del 50 desafiaban al régimen colonial español desde la esa ciudad.
Pánfilo Camacho en un estudio biográfico publicado en 1838 sostiene que:
“Estrada Palma aunque no figura en el primer plano de la conspiración ha aceptado la misma como necesaria y le presta el calor que irradia, su personalidad de maestro de escuela”3, pero los estudios realizados hasta la fecha no permiten ofrecer una valoración del pensamiento político – revolucionario sustentado por el bayamés antes de octubre de 1868 ni conducen a precisar en qué medida la idea de la independencia y la revolución separatista están presentes en sus concepciones aunque no sea miembro activo de los planes revolucionarios.
Si se asume la hipótesis de que Estrada Palma estaba permeado de las ideas independentistas y abolicionistas, debatidas en la región y en el ambiente familiar de los Palma, su actitud ante el levantamiento del 10 de octubre de 1868 lo coloca al lado de quienes consideraban prematuro el movimiento insurreccional para conseguir la independencia de España.
El levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua sorprendió a muchos, incluso de los comprometidos con la insurrección en espera de la fecha acordada. Inicialmente se muestran contrarios a la actitud asumida por Céspedes al adelantar el alzamiento y dirigir un movimiento que hasta la fecha había estado en manos de Francisco Vicente Aguilera, aunque no se oponen a la insurrección en sí.
Se apresura el gobierno colonial en la jurisdicción a buscar un acuerdo conducente a la deposición de las armas bajo la promesa de embarcar a Céspedes para el extranjero: Tomás Estrada Palma, Rodrigo Mercochini y Ramón Céspedes Fornaris serán los comisionados para trasmitir la propuesta a los manzanilleros.
En encuentro de los comisionados con Francisco Maceo Osorio, Donato del Mármol y Pedro Figueredo, Perucho comunica que acepta la dirección de Carlos Manuel de Céspedes, y con ello ofrece el primer gran servicio a la revolución en armas: la lucha contra las divisiones internas; por su parte Tomás Estrada Palma asume la postura más avanzada del momento al incorporarse a las fuerzas revolucionarias levantadas en armas; era el 16 de octubre de 1868 en el ingenio “Las Mangas” y el 20 de octubre entra en Bayamo con las tropas mambisas.
El 28 de octubre del 1868 integró el nuevo Ayuntamiento establecido en la ciudad, se desempeñó como síndico de la Cámara Municipal. Ofreció su voto a favor de la moción presentada por José Joaquín Palma sobre abolición de la esclavitud, situándose al lado de la tendencia más radical de los revolucionarios bayameses en asunto de tanta hondura y significado en el seno de una sociedad esclavista.
El general Donato del Mármol, jefe de la división de Cuba en los tiempos iniciales de la Revolución, lo designa como su secretario. Incendiado Bayamo por los revolucionarios, dispersos y replegados los pobladores ante el empuje de la creciente de Valmaseda desde el Cuartel General de “El Ramón” en abril de 1869, Estrada Palma redacta la proclama “A los hijos de Cuba” en respuesta al Bando dirigido por el conde español “A los habitantes de los campos”.
La proclama de El Ramón denuncia la política de represión seguida por los españoles y concluye con un llamamiento a los cubanos a no cejar en el empeño de independizar la patria. Hay en ella oposición a la crueldad como forma de lucha y ante cualquier intento de rendición en el empeño asumido para el logro de la independencia.4 Es un documento político importante encaminado a elevar la moral combativa de los revolucionarios y reafirmar su fe en la victoria, que debió reflejar también la concepción de Donato del Mármol.
Como miembro de la Cámara de Representantes ataca duramente a Céspedes en la sesión que lo depone, acusándolo de asumir posiciones dictatoriales, como a otros patriotas la visión política del momento le impide comprender que Céspedes encarna en sí a la revolución y las nefastas consecuencias que tal decisión traería al campo independentista.
En medio de las contradicciones entre los cubanos insurrectos su conducta moral lo convirtieron en figura respetable en el campo independentista e influyeron en el ascenso a la dirección de la revolución; primero presidente de la Cámara y luego, en 1876, Presidente de República.
Durante su gestión presidencial, hasta caer en manos enemigas, se considera que desempeñó un importante papel en la organización de la vida en zonas insurrectas y en la lucha contra las divisiones internas, las indisciplinas y los intentos de pactar con los españoles.
Al abandonar la manigua no aceptó dádivas del gobierno español, lo cual se corresponde con las concepciones éticas que lo han guiado hasta ese momento pues se muestra partidario de la necesidad de amar el bien, repeler el mal y tener virtud para cumplir el deber.
La correspondencia de sus años de prisión (1876-1878) permite constatar su admiración por las formas republicanas de gobierno y de la práctica del ejercicio de la libertad, a través de asociaciones patrióticas de carácter político. En carta del 10 de abril de 1878 escribe:
“Laudables son, y no han dejado de aprovechar, las asociaciones patrióticas que se han venido organizado fuera de la Isla desde el comienzo de la guerra. Pero es preciso convenir en que habrían resultado mayores y más estables los beneficios de las propias asociaciones, si ellas hubieran participado del doble carácter que para los patriotas, honrados -en la acepción moral de esta palabra- debe tener la revolución cubana. Esta representa, en efecto; la emancipación de un pueblo y su regeneración bajo todos los aspectos de la vida humana, en las relaciones del individuo consigo mismo y con los demás a quienes se asocia para formar cuerpo político.
Por tanto los clubes cubanos y toda clase de asociación formada por nuestros compatriotas; deben proponerse realizar dos fines; el de contribuir con sus trabajos a separar a Cuba de España, y el de; ejercitar a los asociados en la práctica de todas aquellas virtudes que son compañeras insuperables de la libertad. Nuestra obra es, en esencia, creadora…La asociación, que les recomiendo debe tener carácter político…”5
Para esta época ya se evidencia su concepción de la incapacidad de los cubanos para el autogobierno, lo cual lo conducirá a pensar en el anexionismo como solución a la multitud de problemas que enfrenta el proceso de creación del estado nacional.
Llegado al destierro ejerce la profesión de maestro en Honduras y con posterioridad en New York, como educador fue partidario de la formación de las virtudes ciudadanas desde edades tempranas.
En el Colegio de segunda enseñanza de Central Valley el pedagogo establece un sistema educativo en el que las materias instructivas se conjugan con la práctica de deportes, lecciones de moral y fiesta patrióticas; era un colegio al decir Martí donde se “pone en los niños de América las virtudes fundamentales del Norte, las virtudes del trabajo personal y del método, sin sofocar en el educando, el amor reverente por el país de su nacimiento”.6
Las ideas morales y postura ética es lo que consideramos crea una relación afín entre José Martí y Estrada Palma, acrecentada por la veneración martiana a los combatientes del 68. El bayamés representa en la emigración el ala civil de la Revolución; pero aquella que no claudicó y en condiciones de penuria económica optó por marchar al exilio antes de vivir en suelo patrio ocupado por españoles.
No participó Estrada Palma del Plan Gómez Maceo de 1884; pero en 1887 pertenece a la “Convención Cubana“ que fundaron, en Cayo Hueso José Dolores Poyo, Francisco Lamadrid, Fernando Figueredo, Teodoro Pérez, Gerardo Castellanos y Rogelio del Castillo.
Durante los años 90 del siglo XIX es invitado a presidir reuniones y actos revolucionarios; Martí lo visita, habla de él y destaca que es un patriota que no ha capitulado; Estrada Palma no forma parte oficial de la dirección preparatoria de la guerra pero se cuenta con él.
La actuación de Estrada Palma al frente de la delegación del Partido Revolucionario Cubano (PRC) tras la irreparable muerte de Martí se caracterizó por la centralización de los recursos monetarios y del envío de las expediciones; además es nombrado por el gobierno cubano su Agente Diplomático en el extranjero, con esta medida se reúne la representación diplomática y económica en una sola persona.
Con esta hoja de servicios llegó a las elecciones de 1901; a propuesta del generalísimo Máximo Gómez; tomó posesión el 20 de mayo de 1902; para dejar el mando, en manos norteamericanas el 29 de septiembre de 1906. Para ello no había ofrendado su vida José Martí, ni se habían colocado en el altar de la patria las cenizas de las riquezas de varias generaciones de bayameses.
Se impone entonces continuar las indagaciones conducentes a desentrañar la multicausalidad de la labor visible o velada de Estrada Palma durante la revolución, en la emigración, al frente del PRC y del gobierno republicano y los móviles ideológicos que la sustentaron.
Será tarea de honda indagación pero solo ella nos permitirá confirmar si mantuvo Estrada Palma una posición anexionista como expresión de su pensamiento de manera reiterada desde 1870 hasta la República aunque no fuera manifiesta explícitamente en los años de tregua insurreccional, hasta tipificarla como otra vertiente de pensamiento en el clan familiar bayamés del 68 o si es expresión de una asimilación incompleta; pero suficiente grande al país extranjero que lo colocó como a otros en la lamentable condición de ser según expresión martiana “hombre sin brújula, partidos por mitad…son en el comercio arduo de la vida, comerciantes quebrados”.7

1 Los datos sobre la situación económica familiar, en particular lo referido a préstamos obtenidos y la finalidad de los mismos, requiere estudios posteriores.2 En la situada en la calle El Salvador, nació Tomás Estrada Palma el 9 de julio de 1853. En la actualidad el inmueble, con valor patrimonial por constituir uno de los exponentes de la arquitectura bayamesa anterior al incendio del 12 de enero de 1869, es sede la UNEAC en Granma; la calle se denomina Carlos Manuel de Céspedes.3 Pánfilo D. Camacho. Estrada Palma. El Gobernante honrado. Biografías cubanas, 8. Editorial Trópico. La Habana, p. 394 Archivo de la Nacionalidad Cubana. Fondo Estrada Palma. Proclama El Ramón, abril 1869.5 Estrada Palma, Tomás. Cartas desde el Castillo de Figueras. Editorial Trópico, 1938. p.p 205-2066 Martí Pérez, José. Obras Completas. Tomo 4, p.p. 257-2647 Martí Pérez, José. Obras Completas. Tomo. 4. pp. 257-264

Tomás Estrada Palma o los antifaces de la RevoluciónAldo Daniel Naranjo TamayoPara comprender lo que ocurre en un hombre, es necesario considerar su comportamiento con los demás

Por Alfred Adler.

Sentido de la Vida.

Los anatemas siempre han acompañado a Tomás Cirilo Estrada y Palma, debido a que en sus actos y pensamientos individuales y colectivos anduvieron siempre por caminos tortuosos, espinosos, cargados de intereses personales, cálculos e ideas contrarias al sentido común.
No pudo despojarse de las discordias con los demás. Sirvió al Gobierno español como teniente pedáneo del cuartón de Guamo, en el partido de Cauto Embarcadero. Era visto como un hombre inmoral, cargado de deudas y capaz de bajezas con las mujeres. Podía sobrevivir un poco al amparo de la corruptela hispana. Por su españolismo no participó en la conspiración separatista previa a 1868, ni militó en logias masónicas. Cuando resonó, bravo y digno, el grito de independencia del 10 de octubre de 1868, sin pudor alguno se puso del lado de la tiranía.
Parecía un campeón del integrismo español, al secundar al teniente coronel Julián Udaeta, gobernador de Bayamo, en sus planes de ahogar la llamarada redentora. No dudó en aplaudir el plan de indultar a los jefes de la lucha anticolonial y consentir que Carlos Manuel de Céspedes, Perucho Figueredo, Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo, entre otros comprometidos marchasen al extranjero. Puso mucho empeño en que el problema se resolviera de este modo, lo que él y otros parciales estimaban una intentona absurda. Por eso, formó parte de una comisión pacificadora en compañía de Rodrigo Merconchini y Ramón de Céspedes Fornaris.
Pero todo cambió cuando llegó al ingenio de Las Mangas, donde encontró a cientos de patriotas dispuestos a los supremos sacrificios de la libertad, entre ellos muchos parientes suyos. Allí escuchó las palabras definitorias de Perucho Figueredo: «¡Qué cada quien haga lo que estime más conveniente! En cuanto a mi, me uniré a Carlos Manuel y con él marcharé a la gloria o el cadalso.»
En este encuentro Luis Merconchini, más astuto que tenaz, planteó que se quedaba junto a la Revolución afrontando todos los peligros. Enseguida le hizo coro Ramón de Céspedes. Puesto contra la espada y la pared, Estrada Palma cambió de casaca y dijo: «Amigos míos, mi misión está terminada. He llegado aquí y no regresare Bayamo. Pueden informarles al gobernador Udaeta y al alcalde Castro que me quedo con los revolucionarios.» En efecto, no regresó a las filas de los integristas. Pero en el fondo guardó aquella postura de Carlos Manuel de Céspedes y Perucho Figueredo como un agravio, porque prácticamente lo obligaron a «meterse» en la revolución.
Es decir, caminó a empujones hacia el partido independentista. No estaba adornado del bello sentimiento de amor a la patria ni tenía profundas convicciones revolucionaras. Llegó por contemporizar con sus parientes y amigos y no ser blanco del descrédito público. Los de su talante fueron los que empezaron a denigrar el acto sublime de la proclamación de la independencia y los primeros pasos de la revolución. Hombre como Estrada propagaron sobre su marcha forzada a la guerra, que el grito de La Demajagua había matado la revolución y que Céspedes había cometido un crimen.
Durante la batalla de Bayamo, el 19 de octubre, el General en jefe Carlos Manuel de Céspedes lo nombró en el puesto de síndico del Gobierno Municipal de Bayamo. Poco después formó parte de la Junta Central de Fondos y tras la quema de la ciudad actuó como secretario de despacho del general Donato del Mármol, jefe de la división de Jiguaní.
Fue electo para integrar la Cámara de Representantes de la República de Cuba, instalada el 12 de abril de 1869, en el poblado de Guáimaro, en el distrito de Camagüey. Este órgano devino el árbitro principal de la contienda liberadora e introdujo contradicciones en el campo revolucionario. Los civilistas, atrincherados en la Cámara, se sintieron los depositarios de los principios democráticos y de todas las verdades, incluyendo las militares y diplomáticas, en medio de la guerra. Por eso surgieron constantes disputas con el poder ejecutivo, especialmente con el presidente Céspedes, y con la jefatura militar.
En la Cámara de Representantes Tomás Estrada estuvo en todo momento ligado a Salvador Cisneros, Ignacio Agramonte, Antonio Zambrana y Rafael Morales, defendió la total soberanía de la Cámara y legisló sobre cuestiones insustanciales para el logro del triunfo sobre el Ejército español. Los críticos de tal postura no negaban la importancia de algunas leyes sobre educación, matrimonio, derechos ciudadanos, pero hablaban de la falta de oportunidad de esas leyes. No eran leyes para la guerra, sino para la paz de una república enteramente libre.
Pero esto era permisible, en el sentido que Cisneros, Agramonte y Morales luchaban con buena fe por el ascenso de los cubanos a una sociedad más justa y humana, expandiendo las instituciones y los derechos democráticos. Sin embargo, en Tomás Estrada había otras consideraciones, unas veces solapadas y otras un poco más visibles. Creía que los cubanos no estaban en capacidad y actitud para formar un gobierno propio. Decía que la servidumbre española había trasmitido al cuerpo social cubano la corrupción y la inmoralidad, vicios que afectaban la buena marcha de la vida independiente.
Esta forma de pensar tan antinacional, no tardó en llevarlos a los brazos del anexionismo a los Estados Unidos. Por tanto, su aspiración, era arrojar a la patria a la vecina nación del norte. Esta fue su real convicción desde su puesto de legislador del pueblo. Uno que le conoció bien, el presidente Céspedes, advirtió varias veces sobre la postura hipócrita de Estrada Palma en sus manifestaciones públicas.
La vida le deparó todavía importantes puestos como presidente de la Cámara, secretario de Relaciones Exteriores y presidente de la República en Armas desde marzo de 1876. Fue hecho prisionero por una columna española octubre en 1877 y conducido preso a España. Fue favorecido por los acuerdos del Pacto del Zanjón, excarcelado tras este suceso, en mayo de 1878. Entonces pasó a los Estados Unidos, donde se mantuvo como un «anexionista tapado» como expresó el general independentista Enrique Collazo.
La estancia de Tomás Estrada en EE.UU merece un estudio particular que ponga de relieve toda la hipocresía de sus expresiones y la forma taimada de ganarse la confianza de José Martí, así como las dinámicas que utilizó para alisarse a los poderosos intereses económicos y financieros de la unión.
El colmo de su falsedad fue cuando días antes de asumir la presidencia de la República de Cuba en mayo de 1902, colocó ramos de flores en las tumbas de Carlos Manuel de Céspedes y José Martí, diciendo «Céspedes fue la fe de la revolución, Martí el profeta de la Independencia», dos de los apósteles cubanos que traicionó de la manera más grosera.

A los hijos de CubaTomás Estrada PalmaProclama dirigida por mí en el Ramon abril de 1869.

A los hijos de Cuba,

Conciudadanos:El Gral Español, Conde de Valmaseda, ha hecho publicar con fecha 4. del corriente un Bando dirijido “A los habitantes de los campos” que tiene por objeto declarar la guerra á muerte y autorizar á la faz del mundo civilizado, incendios, asesinatos, atropellamientos y todos los horrores de que es capaz una soldadesca vil, sin alma ni religion.
Este Decreto y el Preámbulo que lo precede, son la muestra evidente del mas descarado cinismo. El Prólogo es la oracion laudatoria de una conducta que no se ha seguido. El Bando es la ley promulgada despues de tres meses de estar puestas en ejecucion.
El Sr. Conde se jacta de habernos perdonado, de haber ofrecido proteccion á nuestras madres, á nuestras esposas, que nosotros abandonamos; y el Sr. Conde, queriendo distinguir cronológicamente su personalidad, nos amenaza con abrir una nueva era que comenzará á contarse desde el 14 del presente mes, en cuyo dia terminará la que el denomina, hablando de sí mismo, el hombre de ayer.
Conciudadanos: El dia 15 de Enero ocupó el Gral Villate el lugar en que Bayamo había esistido, cubierto de escombros y cenizas. Tres meses han transcurrido proximamente desde ese dia fatal, y este periodo tiempo está marcado con la sangre de centenares de víctimas, con el incendio de sus pacíficos hogares.
Mientras que el ilustre Conde ocultando su obesidad en la Torre de Zarragoitia, guarda las apariencias del tirano indulgente, sus soldados y los voluntarios peninsulares, odiosos instrumentos de aquel Júpiter tomando los modernos tiempos, asesinan á mujeres, niños y ancianos, saquean, ponen fuego á las casas, violan la esposa á presencia del esposo, degüellan al hijo á la vista de la madre é inventan en su rabia cuantos horrores pueden producir las mas inícua ferocidad.
Todavía sangra el cuerpo mutilado de Miguel Milanés, el simpático Palalo, asesinado á la vista de su madre, de su esposa, de su hermana, aun palpitan las entrañas de Ramon Martínez y de Lucas su hijo, anciano y enfermo el uno, adolescente el otro, las de Adolfo Rodríguez y Florencio Villanova, jóvenes indefensos, pacíficos, sin otro crímen que conservar en sus pechos, puro, sin mancha, el sacro fuego de la Libertad; las de Bernardo Camacho, arrancado de los brazos de su consorte, cuando apenas hacia un mes que se había casado; las de Vian, frances octogenario, asesinado dentro de su propio albergue, en donde yacía enfermo cubierto de una lepra pertinaz; la de los hermanos Nuviola, Luis Mestre, Francisco Puente Aguirre y otros cuyos cuerpos desfigurados, abandonados en los caminos, presa de las aves de rapiña, son el testimonio sangriento de la bondadosa indulgencia de la decantada humanidad del hidalgo y filántropo Conde de Valmaseda.
I mientras autoriza que se cometa en los campos esta matanza impía, ¿sabeis cual es la proteccion que tributa á las pobres mujeres llevadas á viva fuerza á las arruinadas poblaciones de Bayamo y Jiguani? ¡Hierve el pecho de indignacion! El encopetado Conde las destina para objeto de pasatiempo de sus licenciosas tropas, soldados y oficiales sin respetar el dolor de una madre, o una esposa, de una hermana, se introducen en sus hogares, se burlan de su afliccion, se complacen en repetirles una y mil veces que los objetos mas queridos de su corazon han muerto ó moriran, y valiéndose de la fuerza profanan el santuario del dolor tratándolo de convertir en un lugar impuro, y amenazando con la espada ó la bayoneta á la desventurada que resiste á sus lúbricas proposiciones.
El Gral Villate que autoriza hace tres meses tales desórdenes, tal carnicería, tiene la desfachates, el decoro inaudito de presentarse á nuestros ojos como el padre indulgente y cariñoso con sus hijos descarriados.
No haría menos el tigre, que despues de haber bebido la sangre de víctimas merosas, aguardase en una encrucijada la ocasion de apagar su Sed insaciable devorando otras muchas.
Hermanos: La Patria reclama todos nuestros esfuerzos. Acudid presurosos á recibir la muerte, si es necesario, peleando infatigables por Salvar á Cuba de la odiosa dominacion española. Entre morir como las reses en el matadero, degolladas á mansalva por los verdugos del tirano, y perder la vida en los campos de batalla defendiendo nuestra Independencia, la eleccion no es dudosa.
Hermanos: maldicion sobre España; que la venganza inflame nuestros pechos, que arda el odio en vuestras venas, y resueltos á morir antes que rendirnos, corramos juntos a recibir la muerte, que unidos seremos fuertes y la victoria coronará nuestros sacrificios-
Cuartel Gral en “El Ramon”-
Abril 9 de 1869.

T. E. P.Fuente: Archivo Casa de la Nacionalidad Cubana. Fondo Tomás Estrada Palma. L-1 E- 1 al 10.

El hogar de TomásMónica María Ramírez AguilarUbicada en la calle Céspedes, entre Perucho Figueredo y Lora, se encuentra la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Granma. Quienes de una u otra forma habitaron esa edificación, aseguran que dista mucho de su estructura original.
Esta vivienda, según el texto Las primeras villas en Cuba de Alicia García Santana, se expone como uno de los ejemplares que sobrevivió al incendio de Bayamo y uno de los mejor conservados de la etapa temprana a escala nacional. También tiene la particularidad de que allí vivió Tomás Estrada Palma.
En el libro mencionado suele describirse el sitio por: “su bajo puntal y el acusado apaisamiento de la fachada, con la puerta de acceso al centro flanqueada por ventanas. La sala, de gran tamaño, se comunica con el comedor por un arco de mediopunto. A los lados de ambas estancias, los aposentos y recámaras. Al fondo, la galería en arcos sobre columnas de ladrillos aplantillados. En un inicio la vivienda no tuvo dependencias en los costados del patio. Está pintada de blanco como lo estuviera originalmente”.
Sin embargo, muchos tesoros pueden haber desaparecido del lugar. En entrevista concedida por Carlos Puig Premión, director de la Banda de Conciertos de Bayamo, cuenta que en el año 1985, aproximadamente, los integrantes de la agrupación tuvieron que ensayar en el patio de esa casa que permanecía al cuidado de una señora conocida como la gallega.
“La edificación estaba muy deteriorada, tuvimos que hacer una guardia vieja en aquel patio lleno de hierba con pasillos de piedra pero que era una belleza, una de sus paredes se encontraba completamente cuarteada. Recuerdo que en la parte derecha de la casa estaba la cochera y la ventana de Luz Vázquez, en la orilla de una pared había clavos de gran tamaño con argollas que pudieron ser para amarrar esclavos o caballos.
Cuando llovía, el agua caía desde el techo a un aljibe y desembocaba en un poso que más tarde fue segado. El piso era, pienso, de ladrillos grandes y fue cambiado por el actual, al igual que las puertas y ventanas, porque las de hoy son réplicas”.
Puig, relata que en las habitaciones existían algunos muebles, entre ellos un gavetero que dentro tenía piedras de origen desconocido y planos de un ferrocarril. Asimismo había un fonógrafo en la sala y en el baño se conservaba la bañadera, que al parecer era de muy buena calidad, la taza, su bidel, una repisa y dos toalleros.
El director de la Banda de Conciertos de Bayamo dice que el Museo Provincial sacó del lugar el fonógrafo, una tinaja de filtrar agua y un mueble de mimbre que después vio en la Casa de la Nacionalidad Cubana, y dos sillones, una mesa y comadritas.
“Para ser presidente vivía bastante modesto” opina Puig Premión. “Había algunas armas, fusiles viejos, una lámpara de bronce de tres brazos que colgaba del techo y ganchos de poner los sombreros, claro, la pared donde estaban se tumbó”.
La Banda de Conciertos estuvo aproximadamente un año en la casa de Estrada Palma. Algunos de los objetos del lugar se encuentran en el Museo Provincial para ser apreciados por quienes visiten la institución. A pesar de los esfuerzos por mantener las edificaciones, que son parte de la historia, es lamentable que por desconocimiento y desinterés se destruyan. Hay lugares que merecen ser apreciados por su belleza arquitectónica o por el simple hecho de mostrar el pasado.Fuente:Alicia García Santana (2008). Las primeras villas en Cuba. Capítulo IV. Bayamo, la patria os contempla orgullosa. Ediciones Polymita S.A. p.132.Entrevista a Carlos Puig Premión, director de la Banda de Conciertos de Bayamo.

Boletín Acento . Oficina del Historiador
Bayamo M.N., Cuba. 2016
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