David Alfaro Siqueiros, los historiadores y la amnesia de clase: primero de mayo de 1952

5 05 2016


Foto:Jorgepi.Cortes

 

 

 

 

 

 

Por Mario Rivera Ortiz

“Bogotazo frustrado” fue el nombre que los medios de la ciudad de México endilgaron a la justa protesta de masas que suscitó la agresión del grupo paramilitar camisas doradas, asociado y protegido por diversas corporaciones militares y policíacas, contra la “columna independiente” de trabajadores y militantes comunistas, el primero de mayo de 1952, en el cruce de la calle Ángela Peralta y Avenida Juárez . A consecuencia de ello se escenificó un auténtico combate callejero que abarcó todo el primer cuadro de la ciudad, a semejanza del que ocasionó el golpe de mano del Estado colombiano en Bogotá, el nueve de abril de 1948, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

En torno a dicho suceso se expresaron diferentes criterios y posiciones políticas, destacando entre ellas, las del gran pintor David Alfaro Siqueiros y las de algunos científicos sociales.

En 1958-1959 David Alfaro Siqueiros, maestro del arte público, pintó un mural en el edificio de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) titulado “El arte escénico en la vida social de México”, donde plasmó los acontecimientos mencionados. David logró captar el momento álgido del choque que se produjo entre la tropa armada y la columna de trabajadores y comunistas militantes que intentaban desfilar con sus banderas rojas. En la parte central del mural se muestra el enfrentamiento directo entre los comunistas y la plural tropa represora; en el ángulo inferior izquierdo se aprecia la multitud de trabajadores en el momento en que rompía, aunque sea por algunas horas, el servilismo que venía ejerciendo desde hacía décadas, en beneficio de sus explotadores, al acudir en auxilio de la columna reprimida; en la parte inferior y central aparecen los cuerpos inertes del joven estudiante politécnico Luis Morales Jiménez y de Lucio Arciniega Gómez, artesano zapatero, dirigente del Comité de inquilinos de la Colonia “20 de Noviembre” y otros dos trabajadores, asesinados por los sicarios del régimen alemanista. O sea una escena real de la guerra de clases en aquella época, que se prolonga hasta ahora.

El mural de David no podía recoger todos los escenarios que se sucedieron esa mañana del primero de mayo de 1952, pero recreó, de acuerdo con los hechos, la escena inicial del drama y quizá la más significativa de las ocurridas en esa fecha y en la que no hay ni brizna de fantasía. Con su objetividad histórica David Alfaro Siqueiros agregó al mérito artístico y político de su obra, un auténtico valor científico, o sea la verdad histórica, y al mismo tiempo rindió culto a uno de los pocos primeros de mayo clasistas que ha registrado la historia mexicana.

En consecuencia, como era de esperarse, el mural fue emparedado por orden judicial con el aplauso de la dirección charra de la ANDA y después de su destape, en 1968, dañado con sustancias corrosivas, por una banda ultra terrorista

David Alfaro Siqueiros oportunamente hizo un comentario a propósito: “es la primera vez que un tribunal mantuvo encarcelado a un mural y que un juez juzgó a una obra pictórica además de juzgar a su autor…”[1]

En cambio, la mayoría de los historiadores y científicos sociales que figuran en las nóminas de las instituciones culturales estatales y paraestatales, guardaron hermético silencio y en las páginas de sus libros brilla por su ausencia el acontecimiento mencionado. Un buen ejemplo de ello es la Nueva Historia general de México, (Colegio de México, 2010, Erik, Velásquez García, et al.)

Otro grupo de escritores, no tan nutrido como el anterior, es el de quienes hicieron referencias a los hechos del primero de mayo de 1952, pero con deformaciones dolosas. En la lista de estos autores hay que incluir a Martín Luis Guzmán, quien legó a la posteridad el número 524 de la revista Tiempo, (9 de mayo, de 1952, Clima de motín), en cuyas páginas se voltearon los acontecimientos y no sólo eso, sino que MLG mandó retocar fotografías para reforzar las acusaciones anticomunistas.

Hubo otros escritores y escritoras famosas que siguieron el camino de alterar los hechos y que a pesar de haber sido criticados públicamente por el autor de estas líneas, hasta la fecha no han rectificado ni demostrado con su silencio que tenían razón.

Entonces, los grupos de intelectuales antes mencionados chocaron en falso con la tesis de David y se convirtieron, contra su voluntad, en la conciencia de la burguesía más reaccionaria de la época, al fungir como sus más fieles representantes literarios, pese a su pretendida imparcialidad y academicismo.

Fue un pequeño número de artistas y escritores que rescató el honor del gremio intelectual:

Pablo Neruda en su poema A Siqueiros al partir, escribió: “He visto tu pintura encarcelada que es como encarcelar la llamarada.”

El gran escritor Carlos Montemayor incluyó un justo análisis crítico de los sucesos de mayo-52 en sus libros Los Informes, y La violencia de Estado en México, antes y después de 1968 y, en un amplio artículo titulado, Un desfile para recordar, publicado en La Jornada, el 27 de noviembre de 2008. El escritor, al referir dicho episodio histórico, puso de manifiesto el lazo que ata indisolublemente a todas las variantes del terror estatal con los intereses de las clases dominantes.

El grupo de periodistas que renunció a la revista Tiempo, en protesta por la las mentiras y las fotos retocadas publicadas en el Nº. 524 de esa publicación; entre ellos Luis Suárez, Fernando Rosenzweig, Ernesto Álvarez Nolasco, Carlos Merino, José Rogelio Álvarez, Adelina Zendejas y Germán List Arzubide.

El profesor Alberto Híjar, eminente crítico de arte, quien se ha referido al mural de la ANDA como el “mural encarcelado” y a David Alfaro Siqueiros como Artist and Warrior.

Arturo Bonilla S., científico social, investigador del la UNAM, uno de los primeros en denunciar el “sospechoso silencio” en que han estado envueltos los multicitados sucesos y, además, publicó una amplia reseña del libro Columnas contra cordones, primero de mayo de 1952. (Revista Problemas del desarrollo del IIES, UNAM., julio-agosto de 1997)

Gerardo Peláez, hace una sintética y exacta referencia en el libro Partido Comunista Mexicano, 60 años de historia (Colección realidad nacional. UAS. Méx. DF, 1980. p. 87)

Luis Chávez Orozco pronunció un discurso en el Panteón de Dolores, el día dos de mayo de 1952, en el sepelio de Luis Morales Jiménez, condenando el atentado.

Juan Brom hace una breve mención de los acontecimientos mencionados en su libro, Esbozo de historia de México.

Es evidente pues, que la verdad histórica relacionada con los acontecimientos del primero de mayo de 1952, a pesar de las brillantes excepciones, se ha tratado de escamotear al conocimiento público de muchas maneras, como manifestación de una genuina amnesia de clase.

[1] Siempre!, núm. 693, octubre 5 de 1966, p. 40

México DF, 29 de Abril de 2011

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