La República de Militares y Estudiantes de Machado a Batista

12 07 2015

demac

París, 12 de Julio de 2015.

Querida Ofelia:

Hoy te tengo una buena sorpresa, se trata del nuevo libro de nuestro querido amigo Roberto A. Solera: La República de Militares y Estudiantes. Es fruto de su árdua labor para hacer conocer la verdadera Historia de nuestra Patria, tan lejana de la Historia Oficial creada por el régimen de los Castro. Te lo haré llegar en la primera oportunidad que tenga, para que después de leerlo, lo hagas circular entre nuestros familiares y amigos allá en San Cristóbal de La Habana.

“El mundo tiene dos campos: los que aborrecen la libertad, porque sólo la quieren para sí, están en uno; los que aman la libertad, y la quieren para todos, están en el otro”. José Martí (4,390) *

“La tiranía no se derriba con los que la sirven con su miedo, o su indecisión o su egoísmo”. José Martí (3,25)*

*Obras Completas de José Martí, Editorial Nacional de Cuba. Los números al final de cada pensamiento indican el tomo y la página en que aparecen en esa colección.

A continuación te reproduzco el excelente prólogo escrito por Don Paul Echániz:

“En su libro más reciente, La República de Militares y Estudiantes, Solera nos describe lo que los franceses llaman la pequeña historia (petite histoire) de la Segunda República. La República que existió entre el fin de la dictadura del General Gerardo Machado Morales (1933) y el comienzo de la dictadura del Coronel Fulgencio Batista con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952. Como en sus libros anteriores, su contenido narra una historia con detalles nunca antes descritos. Sus protagonistas se presentan con objetividad y sin prejuicio sobre sus motivos.

La pequeña historia de Robert A. Solera nos remonta al periodo que abarca en la Historia de Cuba desde el fin del Machadato hasta el comienzo del Batistato. En esta Segunda República, se enfrentan los militares y los estudiantes en la búsqueda de la verdadera libertad, dentro de un marco de justicia y democracia supuestamente consagrado en la Constitución de 1940. Entre ambos bandos existen los puros, esos que aman la libertad, y aquelllos que sólo la quieren para sí.

Esta historia nos revela el verdadero carácter de los gestores principales, y otros no tan prominentes, para que el lector haga su juicio, objetivamente, sobre ellos y los que vendrían después.

En este periodo aparece Fulgencio Batista y Zaldívar, que aunque de poca instrucción formal, conoce las interioridades de la institucíón militar cubana donde es sargento taquígrafo al principio de su carrera; y más tarde se convierte en servil seguidor del representante americano en Cuba, Benjamin Sumner Welles.

Su relación con Sumner Welles, a pesar de comprometer la soberanía cubana, le ofrece un trampolín al poder que le permite violar los valores de la República, como la Constitución, para gobernar impunemente como dictador, mientras Wells y sus adláteres ‘se hacen los suecos’.

A estos señores le interesaba tener un “hombre fuerte” (Machado y después Batista) de aliado, que se ocupara de mantener el orden social mientras ‘el negocio’ seguía su curso. Sumner Welles practica la doctrina de los colonialistas ingleses cuando ejercían el poder en la India, Africa, América, Australia de “nunca des órdenes directas a los colonizados, designa a un ‘hombre fuerte’ para ordenar”.

Los principios democráticos establecidos por sus propios próceres, no son aplicables a esta pequeña república incipiente. De ahi viene la reacción de los ciudadanos, y sobre todo de los jóvenes, los estudiantes en la oposición al tiranuelo que, después de ser electo popular y democraticamente, al pasar unos años se convierte en dictador y elimina con las armas y los asesinatos a sus opositores.

Mientras tanto, Sumner Welles y compañía se ‘siguen haciendo los suecos’. Esta artificial situación para una nación que cree ser una república democrática, trae consecuencias funestas; los estudiantes se rebelan mientras la plebe aplaude al dictador. Los ciudadanos no aprueban pero tampoco reaccionan ante la violencia. Esta lucha da lugar a que otro dictador, Batista, tome el poder el 10 de marzo de 1952 y su ambición levante vuelo y no aterrice hasta el 1ro. de enero de 1959, cuando tras bambalinas actuaban otros muchos gestores.

Pero no nos adelantemos a la Historia que seguiría a ‘la pequeña historia’ de Solera.

La Historia que ha continuado repitiéndose, y seguirá, si los lectores no comprenden que entre los gestores de este periodo se encontraban ciudanos, habitantes y cimarrones.

-Los ciudadanos tienden a ser independientes, trabajan, y respetan las leyes que consideran justas.

-Los ’habitantes’ son esos que habitan un espacio y viven del cuento y de las migajas ajenas.

-Los cimarrones son los individuos que tanto aman su libertad que prefieren desconectarse del ambiente opresor en que viven y pagan muy caro, viviendo en el monte (o en tierras extranjeras) y sacrificando mucho por mantener su independencia y libertad.

Entre ellos habría que distinguir quiénes son los verdaderos amantes de la libertad que merecerían el apoyo popular. Retaríamos a los lectores a hacer un análisis, no tanto académico como de sentido comun, para determinar quiénes serían los gestores que sucederían a Batista. Y yendo más lejos, el resultado de esta historia de Solera sería facillitar el juicio de un pueblo al escoger a sus representantes, conociendo los detalles del carácter de los que vinieron antes que ellos.

La Constitucion de la Tercera República tendría que abarcar a las tres clasificaciones de individuos que comprenderían esa república garantizándole al ciudadano la seguridad de que su trabajo y los beneficios que de él obtenga serían respetados, y al ‘habitante’ el derecho a sobrevivir en el modo que escoja, y al cimarrón el derecho a vivir de acuerdo a sus ideales libertarios, y sin doblegarse a ninguna autoridad que considere ilícita.

Al comienzo de la historia, el autor nos informa de cómo la caída del régimen de Machado, provocada por sus desafueros, abusos y asesinatos, da lugar a una nueva sociedad.

Una sociedad que tuvo su engendro político en las elecciones del General Mario García Menocal y el General José Miguel Gómez.

“Consecuencia lógica de la elección de Generales para la presidencia era la tentación del ejército. El ejército que en Cuba no tenía razón de ser, pues su único enemigo posible habría de ser el pueblo mismo”, como explicó el escritor Alfonso Hernadez Catá.

El General Menocal usa el ejército para aplastar la elección del Dr. Alfredo Zayas y Alfonso. Y aunque algunos opinaban que Menocal había ganado esas elecciones, este optó por la fuerza y dañó la democracia de esta República incipiente con consecuencias futuras.

Paralelamente en la sociedad de esa época también ocurrían cambios culturales. Solera nos cuenta como entre los fenómenos culturales que presagiaban un cambio social urgente, existían la discriminación a los cubanos negros y la prohibición de las comparsas “salvajes”. Pero una vez que intervienen el historiador Emilio Roig de Leuschering y el etnólogo Fernando Ortiz y se hace popular el son en Europa Occidental y Estados Unidos, los cambios en la cultura demandan cambios políticos. En Gerardo Machado se produce un cambio de opinión sobre la cultura afro y en mayo de 1925 invita a la Sonora Mantancera a tocar en su fiesta de cumpleaños.

Solera nos indica como otro fenómeno cultural es la música cubana y, como a principios de siglo y en los años posteriores, la influencia africana cobra importancia y aceptación en la cultura del país y nos hace un recuento de como el baile también es aceptado entre la sociedad cubana, tras los acontecimientos que ocurrían en las “academias de baile” (en la práctica eran centros de prostitución) y en las “encerronas” (bacanales) a las que asistían presidentes, profesionales, y gente muy rica de la aristocracia.

Ya en la década del 30 con la música se vislumbraba, ante el cambio de opiniones y los fenómenos culturales, el fallecimiento de la República de Generales y Doctores y el advenimiento de la República de Militares y Estudiantes. Esta transición también se vislumbra en las reflexiones de Ramiro Guerra y Carlos M. Trelles Govín.

En lo político, se engendraba una sociedad donde los estudiantes se preparaban para combatir a Machado y sus militares, como el Jefe del Ejército, el General Alberto Herrera y Franchi y el Supervisor Militar de Santiago de Cuba, el Capitán Arsenio Ortiz.

Antecedentes:

Ya por el año 1912 Gerardo Machado percibía que la rivalidad entre el General José Miguel Gómez y el Dr. Alfredo Zayas pudiera causar una intervención de Estados Unidos, y desde entonces planificaba su ruta al poder.

Para comprender cómo se forman los dictadores, el autor nos repasa la situación desesperada existente en la isla, incluyendo las corrientes anexionistas, impulsadas por los empresarios cubanos, antes de la época de Machado. Tras las presidencias del General Mario García Menocal (1913), José Miguel Gómez, y el Dr. Alfredo Zayas Alfonso (1921), el General Machado, quien había sido cuatrero y carnicero en su juventud, es electo presidente en elecciones democráticas y se hace cargo del gobierno en mayo de 1925. Para abril de 1928 Machado logra destruir a su oposición y convoca a una asamblea presidida por su amigo Antonio Sánchez de Bustamante y Sirven, que le da una nueva prórroga como presidente sin necesidad de elecciones por otros seis años más, hasta el 30 de mayo de 1935.

Los primeros en darse cuenta de estas maniobras y reaccionar en su contra, fueron los anarquistas cubanos. Ellos entran en una nueva etapa, a pesar de los ataques comunistas, con un vigor y resistencia asombrosa. A tres meses de haber llegado al poder Machado, la Federación Obrera de La Habana traza un plan para la creación de un sindicato nacional y se convoca a un congreso por la Confederación Nacional Obrera de Cuba. Entre sus asistentes predominaban los anarcosindicalistas, quienes defendían la línea del apoliticismo que impedía que los sindicatos se convirtieran en instrumentos políticos de cualquier partido, incluido el Partido Comunista, el cual fue fundado en La Habana dos semanas después.

La rotura con los pricipios democráticos y los compromisos constitucionales, da más fuerza a la oposición formada por ortodoxos, algunos conservadores, y elementos independientes. Ya en 1931 se forma una sociedad secreta, el ABC, compuesta por individuos de clase media y lidereada por Carlos Saladrigas, Alfredo Botet, Emeterio Santovenia, Franciso Ichaso, Jorge Mañach, Pedro López Dorticós, Oscar de la Torre, Ramón Hermida, Joaquín Martínez Sáenz y otros, que surge con el propósito de derrocar a Machado.

La oposición logra su propósito, tras una huelga general, en la segunda mitad de 1933 y al asumir el poder el Presidente Provisional Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, hijo del padre de la Patria, comienza la República de los Militares y Estudiantes.

Solera nos narra entonces como a finales de 1933, con la ayuda de la embajada de Estados Unidos y el apoyo de la burguesía de Cuba, el Coronel Fulgencio Batista y Zaldívar, quien había sido sargento taquígrafo, tras la disolución de la Pentarquía compuesta por el Doctor Ramón Grau San Martín, el Doctor Guillermo Portela, el abogado Dr. José Miguel Irizarri, el periodista Sergio Carbó, y el banquero Porfirio Franca, que sólo dura de septiembre 5 a septiembre 10 de 1933, se convierte en el “hombre fuerte” de Cuba. Ya para 1934, Batista se hace cargo del poder a través del Coronel Carlos Mendieta y Montefur.

Como Batista se había familiarizado tomando notas de los juicios que los Tribunales Militares le efectuaban a los opositores encausados por oponerse a Machado, también había hecho lo mismo con Carlos Prío Socarras. Pero Eduardo Chibás, propone para presidente a Grau San Martín y se designa una comisión integrada por Carlos Prío, Rubén de León y Antonio Rubio Padilla, para que comunicasen ese acuerdo a los cuatro pentarcas que quedaban.

El 8 de noviembre de 1933 estalla la batalla militar de la organizacion ABC en su lucha por el poder contra el gobierno provisional revolucionario encabezado por Ramón Grau San Martín, y los oficiales del Ejército Nacional opuestos al derrocamiento del Presidente Carlos Manuel de Céspedes por el Directorio Estudiantil Universitario se refugian en el Hotel Nacional y piden su reposición en el gobierno de Cuba. Horas después, comienza la contraofensiva de las fuerzas leales al Gobierno de Grau, apoyadas por estudiantes armados. Después de que los insurrectos fueran desalojados de sus posiciones optan por refugiarse en el castillo de Atarés. A las pocas horas, los insurrectos deciden rendirse y un grupo de prisioneros, ya rendidos, son ultimados por los atacantes, entre ellos el Coronel Blas Hernádez, a quien los insurrectos consideraban un libertador y un patriota. Ese dia, según los reportajes de Aparicio Laurencio, en vez de cubrirse de gloria, el ejército de Batista se cubría de infamia al asesinar a sangre fria a los que se habían rendido izando banderas blancas.

Aparicio Laurencio escribe que Batista, dueño del poder absoluto es un hombre indigno que llegó a ese estado el 4 de septiembre de 1933 ayudado por los estudiantes que no estudiaban y políticos corruptos, cuyo objetivo era enriquecerse en el Gobierno.

El recuento de la batalla por el castillo de Atarés tiene varias versiones: la de Frank Argote Freyre y la de Franco Varona, y el relato más vergonzoso; el de Edmund Chester, biógrafo de Batista, quien inventa una historia para justificar el asesinato de muchos de los rendidos, entre ellos Blas Hernández por el capitán Mario Hernández

Solera nos presenta varias versiones de lo ocurrido en Atarés, pero el lector comprenderá que desde ese acontecimiento se hace obvio el carácter y la ambición de este taquígrafo convertido en sargento, en coronel, y dictador.

En los años siguientes, durante la etapa republicana, se distingue Antonio Guiteras Holmes, lider indiscutible del núcleo revolucionario del régimen, quien fue el autor de un nutrido cuerpo de leyes cuya vigencia entrañaba el comienzo de modificaciones en la sociedad cubana. Guiteras es asesinado en 1935 y Ramón Grau San Martín quien había reivindicado las leyes durante el Gobierno de los Cien Días como obra propia y, gracias a ello, alcanzó una extraordinaria popularidad. (Tabares del Real en “Guiteras”).

Entre los presidentes que siguen a la dictadura de Machado se encuentran:

Ramón Grau San Martín –10 de septiembre de 1933 al 15 de enero de 1934.

Los presidentes provisionales:

Carlos Hevia y Reyes Gavilán – 15 al 18 de enero de 1934.

Manuel Márquez Sterling – 18 de enero de 1934.

Carlos Mendieta y Montefur – 18 de enero 1934 al 11 de diciembre de 1935.

José Agripino Barnet – 11 de diciembre de 1935 al 20 del mayo de 1936.

Los presidents:

Miguel Mariano Gómez – 18 de enero de 1935 al 24 de diciembre de 1936.

Federico Laredo Brú – 24 de diciembre de 1936 al 10 de octubre de1940.

Fulgencio Batista y Zaldívar – 10 de octubre de 1940 al 10 de octubre de 1944.

Ramón Grau San Martín – 10 de octubre de 1944 al 10 octubre de 1948.

Carlos Prío Socarrás – 10 de octubre de 1948 al 10 de marzo de 1952.

Durante la época que sigue al machadato, ocurren acontecimientos importantes; la abrogación de la Enmienda Platt, gracias a la iniciativa seminal de Herminio Portell Vilá en el Primer Congreso de Estudiantes en 1923 y después la certificación de No Intervención por Manuel Márquez Sterling y Cosme de la Torriente en la VII Conferencia Internacional de la Unión Panamericana en 1933, y la Constitución de 1940”.

También Solera cita documentos y acontecimientos que el lector puede indagar con mas detalles, como:

Carta de Jose Ignacio (Pepín) Rivero a Gerardo Machado
Carta de ‘Pepín’ Rivero a Wifredo Fernández
Carta a Gustavo Urrutia sobre la injusticia racial
Carta de’ Pepín’ Rivero a Blas Roca
El ‘bonche’ universitario
El protagonismo de Ramiro Valdez Daussá
Entrevista a Sergio Solera de Castro
Grau San Martín y la jornada gloriosa del primero de junio de 1944
Orestes Ferrara
Orlando León Lemus (El Colorado)
El asesinato de Sandalio Junco
Muerte de Jesús Menéndez
La ‘masacre’ de Orfila
La Campana de la Demajagua
Cayo Confites
El último atentado político a Alejo Cossío del Pino y el golpe de estado del 10 de marzo de 1952
Cuba, país de poca memoria.
La trayectoria de Robert A. Solera como periodista, investigador e historiador es extensa e ilustre. Fue editor de mesa en el periódico El Nuevo Herald de Miami y traductor de Newsweek al español. También fue Sub-Director del periódico en internet La Nueva Cuba y es autor de cientos de artículos relacionados con la temática cubana. Actualmente es editor del blog Cubaenelmundo.com.

Entre sus libros se encuentran:

-Cuba: Viaje al Pasado (Ediciones Universal, Miami, Florida, EEUU, 1994) – Una historia muy personal que comienza con sus experiencias antes de abandonar La Habana y su vida en Madrid. Tras su decisión de regresar a Cuba casi tres años después, por su amor y nostalgia por Cuba, el gobierno cubano no le reconoce su ciudadanía costarricense y tampoco lo dejan salir de la isla. Después que lo retienen siete años en el manicomio, pudo escapar.

-Cuba en el Recuerdo (Termino Editorial, Cincinnati, EEUU, 2000). Editor y coautor con su tío, el Dr. Alberto de Castro Gillespie. Describe la vida en Cuba como colonia de España, durante la Guerra de Independencia, la Guerra Hispano-Americana, y la ocupación de Cuba por Estados Unidos de 1898 a 1902.

-El Jardín de Mis Recuerdos (Termino Editorial, Cincinnati, Ohio, EEUU, 2009) – Una historia sobre los primeros años del autor entre 1940 y 1950 que teje sus memorias, y protagonismos personales en la lucha por derrocar al dictador Fulgencio Batista, con lo que ocurre en la sociedad cubana de esa época.

-Cuba – La República de Generales y Doctores (Editores: El Barco Ebrio, España 2013) – Una historia que abarca el periodo desde la guerra final por la independencia de Cuba, 1895 -1898, hasta el derrocamiento del General Gerardo Machado en 1933. Esta historia no se lee en las escuelas y universidades, y muchos de sus personajes no se encuentran, ni siquiera en las notas al pie de página de libros sobre la historia de Cuba: The Pursuit of Freedom, de Hugh Thomas (Pan Macmillan, Londres, 1971) o Nueva Historia de la República de Cuba del Dr. Herminio Portell Vilá (La Moderna Poesía, Inc., Miami, Florida, EEII., 1986).

Como periodista e historiador, Solera basa esta historia en una minuciosa y honesta investigación sobre los hechos que acontecieron y sus protagonistas. Es el lector el responsable de hacer su propio juicio.

A fin de cuentas, es el pueblo cubano el que tendría que escoger entre una revolución sin democracia, o una democracia sin revolución; y entre una nación o una causa.

Busquemos en la “pequeña historia” de Solera quiénes son los verdaderos hijos de la libertad y los veremos de nuevo en nuestra Historia, la Historia de la Tercera República”. Paul Echániz

Paul Echániz es ingeniero civil especializado en geotécnica. Vive y trabaja en Nueva York, N.Y.

Palabras introductorias de Roberto A. Solera sobre su libro:

“Muchos se preguntarán por mi insistencia en reseñar la historia, no muy lejana, de Cuba que una y otra vez da un traspié y luego se levanta del polvo. La explicación es muy sencilla: busco mostrar nuestras raíces que son y fueron el origen y desarrollo de nuestras actuales desventuras.

El filósofo y escritor de origen español George de Santayana (Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás (Diciembre 16, 1863 – Septiembre 26, 1952), quien se consideraba americano aunque nunca renunció a su ciudadanía española lo definió como : “Los que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo” “Those who cannot remember the past are condemned to repeat it “.[“(The Life of Reason: Reason in Common Sense. Scribner’s, 1905: 284).

Apoyado firmemente en esta conocida cita indago, una y otra vez, en los textos históricos más conocidos sobre Cuba y — en muchos que no lo son tanto– ayudado por mi conocimiento del Inglés (pues mucho de lo menos conocido de la historia cubana, en especial para los propios cubanos, ha sido escrito en ese idioma).

Hago énfasis en las vivencias de cubanos que fueron testigos de parte de esa historia y que por su edad y formación guardan en sus memorias lo que los franceses llaman “La Petite Histoire” que en gran medida los historiadores más reconocidos ignoran o descartan y que no obstante, son muchas veces la chispa inicial de hechos que éstos si consideran importantes para incluirnos en sus relatos.

Lamentablemente la historia la escriben los vencedores y éstos la manipulan a su antojo para narrarla ajustada a sus intereses, a sus ideas politicas y sus ambiciones y por tanto es “políticamente correcta” y no buscan los intringulis de la verdadera historia.

Algunos me han comentado que esta historia –la que les descubro—“no es la que me enseñaban cuando yo era estudiante” pues de los diversos retazos que les muestro se percibe algo sospechoso que al parecer los “historiadores” les ocultaban; un análisis desapasionado de nuestro pasado sin edulcoraciones para suavizar las acciones de muchos de nuestros antecesores.

Esto es en especialmente importante para los cubanos –naturales o de origen cubano—que por las circunstancias originarias de su condición de exiliados o descendientes de ellos no han podido beber en las fuentes naturales de esa historia. También para los compatriotas que ‘conocen’ la historia de Cuba, viciada o incompleta según se la han retratado los que hoy –desgraciadamente—ostentan el poder político y económico en Cuba.

Si logro con este libro despejar el panorama histórico de Cuba me doy por más que satisfecho.

El lector, tras leer lo expuesto por los diversos escritores que se utiliza como fuente de referencia y las entrevistas a varios de los actores y testigos tiene la palabra para formarse una opinión propia y sin afectaciones”. Roberto Solera

Deseo de todo corazón éxitos con su Nuevo libro a Don Roberto A Solera.

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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8 07 2016
Hugo Leoniles

1º) Como las guerras y las epidemias no controlan la vertiginosa y desmedida explosión demográfica, ¿Debe todo occidente subvertirse al homosexualismo?
Ante la indiferencia, la subestimación y marginación de los miembros de su clan, la señora Mariela Castro Espín ha tomado la decisión de hacer apología del homosexualismo para desacreditar la revolución de su tío, y la presidencia actual de su papá.
2º) ¿Es homófobo utilizar el ano solo para excretar?
Todo esto – dada su consanguinidad, teniendo presente su entrevista con el secretario general de N.U., y su auto publicidad a nivel regional e internacional -, es causa de una niña criada en el seno de una aristocracia, el cuadro clínico de una joven introvertida, de una mente que de mayor continúa desconectada de la realidad de su país y del resto del Mundo, y efecto definitivo de su quimérico sueño de ser la presidenta, Castro Espín.
3º)) ¿Fue el chisme de que el señor presidente de la isla era homosexual lo que hizo nacer en su hija su inmoral decisión?
Pruebas que ponen en evidencia y de manifiesto, que lejos de sentir lástima, solidaridad, comprensión, o afecto por sus conciudadanos gays, sus conciudadanas lesbianas, y por todos aquellos que en el resto del mundo desea afiliar a su partido político CENESEX, en realidad les está utilizando subiéndose gratuitamente en el tren en marcha de la inmoralidad sexual orquestada por occidente para materializar la oscura intuición de su pensamiento y sus más nefastos instintos de clase.
4º) ¿Todos los europeos neandertales eran homosexuales?
Malcriadez, que por lástima está siendo tolerada y apoyada paternalmente, trayendo como consecuencia el apuntalamiento de sus maquinaciones, y a su vez aprovecharse de la circunstancia de un gobierno en estado de shock, de la enfermedad terminal de su tío, de ser miembro del clan reinante, y en definitiva:
5º) ¿Todos los europeos neandertales eran homosexuales?
1º) Generarse publicidad dentro de la isla,
2º) demostrar que puede ser líder por sus apellidos,
3º) que puede ser una empresaria de éxito,
4º) presionar a su tío y a su papá,
5º) rivalizar y retar a los varones del clan,
6º) crear un nuevo elemento de división social,
7º) llevar a cabo otra revolución fratricida y
8º) tomarle la temperatura al G-2.
5º) Si por cuestión de orificios, el ano estuviera cerca de los oídos en vez de cerca de los genitales, ¿los homosexuales utilizarían el conducto auditivo para practicar un sexo sin eses?

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