Datos que cobran actualidad

13 03 2015

cubaParís, 8 de marzo de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío este artículo, escrito por nuestro viejo amigo, el poeta disidente cubano Yndamiro Restano. Me lo mandó ayer desde Miami. Como de costumbre, se puede prestar a un debate democrático.

“Cuba y Estados Unidos están unidos en la sangre, en la épica y en las ideas democráticas. No es casual que José Martí haya vivido más de 20 años en New York, que el inglesito Henry Reeve, haya caído en combate durante la Primera Guerra de Independencia cubana, que uno de los más importantes nacionalistas de Cuba Antonio Guiteras Holmes fuera un norteamericano y que la madre de Julio Antonio Mella fuera inglesa. No hay dudas que en estos dos gigantes de la historia de Cuba, que últimamente he mencionado, está la impronta de los creadores y tenaces pueblos ingleses y norteamericanos.

Nuestro Apóstol José Martí recibió la influencia filosófica de Emerson y del grupo trascendentalista así como de la poesía inglesa y norteamericana. Las dos revoluciones que marcaron el siglo XX cubano fueron la del 30 y la de enero del 59. La primera dirigida por el norteamericano universal Antonio Guiteras Holmes y la segunda por un descendiente de español, Fidel Castro Ruz. La primera que se vio temporalmente derrotada por la confrontación con el bloque antidemocrático, al cual pertenecían los comunistas, en sus 100 días de poder, demostró su esencia nacionalista y democrática. No obstante, a pesar de este revés, la Revolución Martiana del 30, cuya figura principal era el norteamericano universal Antonio Guiteras, no se fue a “bolina”, sino que siguió viviendo en el imaginario de la nación cubana. La segunda revolución de enero de 1959, dirigida por el descendiente de español, Fidel Castro; tomó el camino del totalitarismo comunista, que era precisamente la negación trágica de la Revolución Martiana, que en el 30 tuvo como figura central al norteamericano Antonio Guiteras Holmes. Este viraje abrupto llevó a la muerte al comandante William Morgan, otro norteamericano universal, que terminó fusilado por rebelarse contra la sovietización de la República democrática en la que creían José Martí y Abraham Lincoln. Por supuesto, este cambio destemplado de dirección del proceso histórico cubano, trajo un distanciamiento entre Cuba y los Estados Unidos.

Hoy, después de un largo invierno, brotan las flores de una nueva primavera cubano-norteamericana. Pienso que la interinfluencia constructiva entre Estados Unidos y Cuba puede ofrecer una nueva luz para el mundo y en especial para América Latina. El restablecimiento de la antigua amistad cubano-norteamericana va más allá de un simple proyecto económico o burocrático, pues viéndolo en perspectiva, pudiera convertirse en un ejemplo de luz, que marcara un hito en un mundo tan necesitado de esa paz viva y consciente que nace del respeto y de la libertad. Aprender de la historia viéndola de manera desprejuiciada es el camino, para el bien de Cuba y de los Estados Unidos: Dos amigos centenarios que nadie podrá separar definitivamente.” Yndamiro Restano

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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