Batista y el nazifascismo

8 06 2014
 Fulgencio Batista. En julio de 1941, Cuba brindó hospitalidad a la II Reunión de Cancilleres de las Repúblicas Americanas. De esa reunión surgió la “Declaración de La Habana“ aseverando que la agresión contra la soberanía de cualquier estado americano sería considerada como un acto de agresión contra todos. El 9 de diciembre, dos días después del ataque contra los Estados Unidos, Cuba declaró la guerra a Japón. El 11 de diciembre declaró la guerra igualmente a Alemania e Italia. Cuba fue el único país independiente antillano que declaró la guerra al Eje, autorizó bases navales aéreas y cooperó con el patrullaje naval. En el país fueron arrestados varios agentes alemanes y se convirtió en el principal proveedor de azúcar a los aliados. Alemania hundió cinco buques cubanos con un saldo de 82 muertos. Por su parte, los caza-submarinos cubanos hundieron al submarino alemán U-176. Cooperando con sus aliados, Estados Unidos importó azúcar cubana para re-exportarla a Inglaterra y Rusia. Cuba perdió 100 de sus ciudadanos durante el conflicto mundial.


Fulgencio Batista. En julio de 1941, Cuba brindó hospitalidad a la II Reunión de Cancilleres de las Repúblicas Americanas. De esa reunión surgió la “Declaración de La Habana“ aseverando que la agresión contra la soberanía de cualquier estado americano sería considerada como un acto de agresión contra todos. El 9 de diciembre, dos días después del ataque contra los Estados Unidos, Cuba declaró la guerra a Japón. El 11 de diciembre declaró la guerra igualmente a Alemania e Italia. Cuba fue el único país independiente antillano que declaró la guerra al Eje, autorizó bases navales aéreas y cooperó con el patrullaje naval. En el país fueron arrestados varios agentes alemanes y se convirtió en el principal proveedor de azúcar a los aliados. Alemania hundió cinco buques cubanos con un saldo de 82 muertos. Por su parte, los caza-submarinos cubanos hundieron al submarino alemán U-176. Cooperando con sus aliados, Estados Unidos importó azúcar cubana para re-exportarla a Inglaterra y Rusia. Cuba perdió 100 de sus ciudadanos durante el conflicto mundial.


Papel de la participación de Cuba contra el nazismo hitleriano, el fascismo mussoliniano y el militarismo nipón en la II Guerra Mundial
Recibidos

Enviado por el Centro Cubano de España

EL PRESENTE MENSAJE REMEMORATIVO LLEGA A SUS DESTINATARIOS POR INICIATIVA Y CORTESÍA DE D. JOSÉ OSCAR PÉREZ COUCE, PRESIDENTE DEL CENTRO CUBANO DE ESPAÑA, TENIENDO PRESENTE LA CONMEMORACIÓN EL DÍA 6 DEL CORRIENTE MES DEL SEPTUAGÉSIMO ANIVERSARIO DEL DESEMBARCO ALIADO EN LAS PLAYAS DE NORMANDÍA (FRANCIA). LAS NOVELES GENERACIONES DE CUBANOS MAYORITARIAMENTE IGNORAN QUE CUBA, CUYO PRESIDENTE CONSTITUCIONAL -ELEGIDO POR LA VIA DE LAS URNAS PARA EL CUATRIENIO DE 1940 A 1944- ERA ENTONCES EL GENERAL BATISTA, FUE EL UNICO PAIS ANTILLANO POLITICAMENTE INDEPENDIENTE QUE DECLARÓ LA GUERRA AL EJE FORMADO POR LAS POTENCIAS DEL TERCER REICH, DE LA ITALIA FASCISTA Y DEL JAPÓN IMPERIAL.

Siguiendo la estela de los Estados Unidos, Batista firmó, el 12 de diciembre de 1941, el decreto 3343, en cuyo artículo uno decía con respecto a los japoneses y alemanes residentes en Cuba que quedaban sometidos a “la intervención y fiscalización del Poder Ejecutivo, y entregado a su cuidado y conservación los bienes de aquellos que hubieren sido detenidos o internados o que no residan en el territorio de la República”, considerándolos extranjeros enemigos y siguiendo el tratamiento dado por los Estados Unidos: limitación de libertad de movimientos, reteniendo cualquier envío de dinero o transferencias bancariasa sus respectivos países, retirada de fondos, suspensión de todo tipos de visados, y suspensión de licencias y retirada de armas de fuego. Por este camino pronto se llegó la confiscación de propiedades y a los en campos de confinamiento.

Con todo no se llegó, como en el caso de otros países latinoamericanos, a deportar a los nativos de los países enemigos hacia los USA con el objetivo de usarlos en intercambios de prisioneros.

A las mujeres y niños los devolvieron algunos a sus casas, otras como muchas alemanas fueron a parar a la prisión de Arroyo Arenas en las afueras de La Habana (hay que decir que en los USA se procuró mantener unidas a las familias, a diferencia de Cuba). Los hombres fueron internados, primeramente en la estación de inmigración de Triscornia en La Habana, similar a la de Ellis Island en NY; en el Castillo del Príncipe; y luego en Isla de Pinos a partir del 16 de abril de 1942. Allí fueron internados en el Presidio Modelo, una cárcel que seguía el mismo diseño de la prisión de Joliet, Illinois, (cerca de Chicago, construida en los años 20´s en pleno auge del gansterismo, y siguiendo la doctrina de Michel Foucault, en su libro Discipline and Punish: The Birth of the Prison (New York: Vintage Books, 1995), con grandes galeras circulares para criminales muy peligrosos. Un lugar de gran miseria desde donde un escape era totalmente imposible. 341 japoneses, 114 alemanes y 13 italianos, permanecieron en la Isla de Pinos hasta 1946.

Inicialmente los internados provenientes de los países del Eje convivían con los presos comunes, con las consecuencias imaginadas, pero después de algunos meses se construyeron facilidades para estos en áreas cercadas cerca de la prisión. De todas maneras fue una etapa penosa para ellos, con malas condiciones de alimentación, sanitaria y hacinamiento.

Comenzando 1943, el embajador de España en Cuba, haciendo de intermediario de los países del Eje, logró un modesto estipendio de 3 pesos mensuales para cubrir las necesidades de estos internados (al menos en el caso de los japoneses). Las visitas eran al principio de solo 5 minutos al mes, extendiéndose luego hasta 1 hora, pero la lejanía de la prisión hacían muy difícil el viaje, además de representar un coste económico alto para familias que habían quedado desestructuradas por el encarcelamiento del padre, a veces el único sostén familiar, lo que provocó que muchas se trasladaran a vivir a Isla de Pinos, y otras no se vieran en los 5 años que duró este proceso.

Bibliografia:
Japanese and Okinawan Cubans por Ryan Masaaki Yokota.
Álvarez, Rolando y Marta Guzmán. Japoneses en Cuba. Habana: Fundación Fernando Ortiz, 2002.
La web de German American Internee Coalition.

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