Argentina: 38º Aniversario del golpe de Estado.

27 03 2014


Foto: ANSESGOB

Mucho se ha hablado, y poco se ha dicho sobre el pasado 24 de marzo de 1976, fecha nefasta en la que se complotaron sediciosamente sectores civiles de una seudo izquierda (muchos de ellos “Servicios de inteligencia”) y militares que derrocaron un Gobierno Constitucional para instalar los intereses del Imperialismo, sea de derecha o de izquierda.

Una actitud hipócrita muy habitual en el seudo peronismo que ha veces se dice opositor y en el ladriprogresismo gobernante es, en ocasión de recordar los acontecimientos del 24 de marzo de 1976, homenajear a los guerrilleros muertos y sus familiares y amigos, cuando la mayoría de ellos apostó al derrocamiento del gobierno constitucional, igual que sus torturadores y asesinos cívico-militares. El 24 de marzo de 1976 sólo cabe rendir homenaje a la Administración de María Estela Martínez de Perón, que más allá de sus torpezas y errores, intentó llegar hasta los comicios para entregar el mando a otro gobierno constitucional que acabara con la violencia política y la inflación, que eran los temas del momento. Los militares pusieron presa a la viuda de Juan Perón por una nimiedad administrativa porque no le pudieron probar ningún hecho de corrupción resonante. Y María Estela aceptó ir a prisión en vez de utilizar el salvoconducto que le ofrecían: renunciar e irse, o formar un Gobierno en el exilio que le ofreció la Embajada de Méjico en nuestro país. Sería interesante conocer el punto de vista del intendente de Tigre, Julio Zamora, y del diputado nacional y sindicalista Facundo Moyano, cuyo padre, Hugo Moyano, ya tenía actividad gremial en aquellos años.

Desde Francia recuerdan lo que la Argentina olvida: Fidel Castro, y otros falsos ídolos y mandantes de los que hoy calumnian al Papa, fueron sostén del Proceso y encubridores de sus crímenes “¿Quién fue cómplice de la dictadura en Argentina? ¿Brejnev, Castro, la FIFA o el futuro Papa Francisco?”. Así comienza un artículo del semanario progresista francés “Marianne2”, en reacción a las acusaciones de ciertos sectores contra Jorge Bergoglio. El autor de la nota -Guy Konopnicki- es un ex militante del Partido Comunista francés que se sumó en los años 1977 y 1978 a la campaña de los exiliados argentinos para denunciar las violaciones a los derechos humanos que estaban teniendo lugar en nuestro país. Eso le permitió ser testigo de una siniestra paradoja: los principales respaldos a la dictadura “anticomunista” argentina vinieron precisamente de los regímenes totalitarios marxistas: la Unión Soviética y sus satélites, Cuba en primer término. El artículo de Konopnicki tiene el mérito de recordar lo que muchos protagonistas de aquellos tiempos deliberadamente omiten en su relato. Los Partidos Comunistas del mundo entero –el de Argentina incluido- conformaron una verdadera red internacional de protección para la Junta Militar que presidía Jorge Rafael Videla a fin de evitar que su régimen fuese denunciado y condenado por la represión ilegal. Primero lo hicieron con el argumento de que el general en cuestión era en realidad una “paloma” y que, si caía, vendrían los “halcones”; por lo tanto, había que sostenerlo. Más tarde vino la necesidad de preservar el floreciente comercio de grano argentino hacia la Unión Soviética, que le permitió al Proceso sortear el embargo dictado por los Estados Unidos… por la violación a los derechos humanos. Para que se entienda bien: Moscú y La Habana fueron los principales socios comerciales y políticos de la dictadura argentina de 1976-1983. Un hecho que no les impide a los miembros de ONG de derechos humanos, a madres y otros familiares de desaparecidos y, más en general, a muchos políticos argentinos peregrinar hacia Cuba para fotografiarse con Fidel Castro.

En un acto realizado en la plaza de las Américas de Tigre se homenajeó a los detenidos-desaparecidos, al cumplirse 38 años del último golpe cívico militar de nuestro país. Al respecto, el referente del Frente Renovador de Tigre, que como bien dice Sergio Massa apenas había nacido cuando el Golpe Sedicioso, Julio Zamora, reflexionó: “Recordamos a vecinos y referentes del movimiento obrero desaparecidos por un proceso nefasto que sufrió nuestro país”. En el marco de la Semana de la Memoria, el líder del Frente Renovador de Tigre, Julio Zamora homenajeó a los desaparecidos de Zona Norte en una jornada organizada junto a la CGT Regional. El acto contó con la presencia del Diputado Nacional, Facundo Moyano. Zamora expresó: “Junto a la CGT-Zona Norte ponemos testimonio a través de placas, con los nombres de vecinos, compañeros, militantes y referentes del movimiento obrero desaparecidos durante la última dictadura militar dejando bien en claro que hubo un proceso nefasto en nuestro país, que eliminó a gran parte de dirigentes argentinos que querían un mundo mejor, más allá de todas las ideologías. La reflexión también nos lleva a los momentos que estamos viviendo de gran ajuste, con una inflación que se está comiendo los bolsillos de los trabajadores y nos preguntamos que habrían hecho estos dirigentes del movimiento obrero en la situación actual de la Argentina”. Él agregó: “Recordamos al ex Intendente Néstor Pozzi, que fue despojado del Poder en el año 76 y fue uno de los artífices para la expropiación de lo que hoy es el Museo de Arte; una persona que murió con humildad. También, recordamos a Barbassio, un militante de la juventud peronista y el año pasado cambiamos el nombre de la calle Aramburu por su nombre. Muchos dirigentes que fueron desaparecidos se encuentran hoy en estas placas que descubrimos en la plaza de las Américas. No hay que olvidar a Astarsa, el símbolo en zona norte de lo que fue lo más negro de la dictadura”. Durante el acto Julio Zamora y Facundo Moyano descubrieron placas recordando a los más de 250 desparecidos de Zona Norte y plantaron un árbol como símbolo de la importancia de la vida.

Es tal la confusión ideológica impuesta desde el regreso de la democracia en 1983, que es muy interesante comparar lo que dicen algunos “seudo peronistas”, o algunos peronistas “sin historia ni pasado” sobre aquella luctuosa jornada con lo que expresa desde Paris Guy Konopnicki. En los años 77 y 78, los comunistas del mundo se empeñaron en negar la represión en Argentina. Lo que estaba pasando no era comparable a lo de Chile, decían. Cuando finalmente la realidad de la violación sistemática de los derechos humanos en la Argentina fue imposible de negar, gracias al trabajo y la solidaridad de otros, la tarea de encubrimiento se trasladó a la ONU donde año a año, gracias al voto de La Habana y de otros gobiernos títeres de Moscú, el régimen militar argentino evitaba la condena internacional en la Comisión de Derechos Humanos. Asqueado, Konopnicki dejó el Partido Comunista pero, a diferencia del progresismo local, no olvida. Estos hechos no son ignorados por quienes hoy, a sabiendas, piden cuentas donde no deben hacerlo. Si no alcanza con ir a los archivos de la ONU -donde consta el voto cubano a favor de la dictadura argentina… y viceversa-, están las denuncias tempranamente formuladas por el escritor y periodista Rodolfo Walsh, cuya memoria estos sectores supuestamente veneran pero en realidad traicionan. “El PC –escribía Walsh entre fines de 1976 y comienzos de 1977- no participa en los conflictos, mientras negocia con el gobierno a través del Partido Intransigente y le paga viajes a Lázara y García Costa para que viajen al Congreso de la Internacional Socialista a defender a Videla (…). (La dictadura) mantiene excelente relación con el bloque soviético que con su importancia los salva en el sector externo. La exposición soviética en Buenos Aires muestra que no se trata de coletazos de la relación con Gelbard sino de una política que se mantiene con el actual gobierno”.

También cuesta entender los reclamos de desprotección a las víctimas de la dictadura por parte de integrantes de las mismas organizaciones cuyos jefes desampararon a los militantes cuando no los enviaron deliberadamente a la muerte. El relato montado en los últimos años oculta además que hubo un duro debate en el seno del peronismo –y más allá- entre quienes adherían a la lucha armada y quienes no; entre quienes pensaban que “cuanto peor mejor” (léase: que vengan los militares, así se agudizan las contradicciones y el pueblo tendrá claro quién es el enemigo; tal fue la lógica de Montoneros, ERP y otras organizaciones) y quienes pregonaban la defensa del gobierno democrático, con todos sus fallos, hasta el último momento, porque eso sería menos cruento. Que hoy algunos de los cuadros guerrilleros se camuflen como blancas palomas no debiera hacer olvidar su responsabilidad en la espiralización de la violencia en el país. Por eso sorprende la virulencia de reclamos hacia terceros, fundados esencialmente en la supuesta omisión en que habrían incurrido, en contraste con la defensa cerrada que hicieron, por ejemplo, de los jefes montoneros cuando un juez quiso indagarlos por su “necesaria” participación en el secuestro y muerte de varios militantes de aquella organización en 1980, en la tristemente célebre Contraofensiva cuyo principal resultado fueron unos 80 desaparecidos más. Una operación demencial, muy bien relatada en el libro Fuimos soldados de Marcelo Larraquy, en base a los testimonios de los pocos sobrevivientes, y por la cual nadie rinde cuentas. Nunca hubo tan mala memoria como en estos tiempos en que la palabra está en boca de todos. “El padre Jorge Mario Bergoglio no era en aquel entonces jefe de la Iglesia Argentina, señala Konopnicki, lo fue en 1998, veinte años después del Mundial de Fútbol”. Y entonces pregunta: “¿Y si la elección del papa Francisco fuese, por el contrario, la revancha de las religiosas martirizadas y de los militantes cristianos secuestrados por los escuadrones de la muerte?”.

Por otra parte, Facundo Moyano destacó: “Este es un acto que invita a la reflexión sobre una época trágica para todos los argentinos. Revindicar la memoria, la verdad y la justicia va más allá de las políticas e ideologías. Es bueno ser parte de este homenaje a todos los trabajadores desaparecidos. Es una jornada donde los distintos partidos políticos levantan una misma bandera, que es de todos los argentinos”. Los gremios presentes en el acto fueron: SUTBA, Jerárquicos de Comercio, TILRA, Unión Informáticos y Plásticos, SUTEP, Sindicato de Pintura, AUET, Portuarios de Zona Norte, Patrones de Buques lancheros, Fraternidad Municipales de Tigre y SETIA. Estuvieron presentes en el acto: La Diputada Nacional, Azucena Ehcosor; el Secretario General de ATE de Zona Norte, Fabián Alessandrini; el Secretario General de Zona Norte, Federico Sánchez; el Subsecretario de Empleo y Producción municipal, Eduardo Fernández; la Presidenta del HCD del distrito, Alejandra Nardi; el Concejal del Frente Renovador e integrante de la mesa político sindical de Tigre, Marcelo Marina; Concejales y funcionarios de Tigre. Como solo existe una historia y no la que se viene vendiendo desde el progresismo de izquierda (radicalismo y otros) y de seudo derecha (neoliberales), es realmente interesante contraponer estas dos visiones del mismo acto; un acto totalmente “sedicioso” pues atentó contra un Gobierno constitucional, que como el actual cometio errores y desaciertos, pero no tuvo ni una centésima parte de la corrupción del actual régimen.

La falsa revisión de los acontecimientos de 1976 a 1983, durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional, fue uno de los pilares de los días de esplendor K, tal como los superávits gemelos (el fiscal y el de la balanza comercial). Todavía no alcanza a comprenderse cuál fue el beneficio de ‘recortar’ la historia y realizar una reconstrucción sesgada e inútil, porque en breve habrá que revisarla para alcanzar un equilibrio. Sí es evidente el beneficio que representaban aquellos superávits gemelos perdidos. La revisión del pasado nunca alcanzó a los acontecimientos de 1973/1976, o sea el alzamiento guerrillero contra un gobierno votado para y por el pueblo. Por lo tanto, es ridículo tener una interpretación para el período 1976 a 1983 pero carecer de una para 1973/1976. Pero hay más al respecto: existe una evidente disociación entre lo que el kirchnerismo explica acerca de su período preferido y lo que ejecuta cuando administra el país, y la incoherencia es más notable a medida que llegan las dificultades, producto de haber perdido aquellos superávits gemelos. Entre la inflación y la escasez de recursos, el kirchnerismo exhibe otro rostro, bien diferente del que pretende mostrar con su parcial reconstrucción del pasado reciente. Aquí una prueba de ello: Claudia Vallori, presidente del Consejo General de Educación de Entre Ríos, se encargó de poner blanco sobre negro y desnudar cual es el verdadero sentimiento que gran parte del colectivo llamado kirchnerismo tiene sobre los Derechos Humanos. Las dos actitudes asumidas por la funcionaria en contra de los derechos de los docentes de nuestra provincia, solicitando a la Justicia que impida el derecho a huelga y luego pidiéndole que no les permita el derecho a realizar asambleas y a manifestarse públicamente, son una verdadera afrenta a todo lo que desde la sociedad entendemos por “Derechos”. Esos dos pedidos a la justicia para cercenar “Derechos” a nuestros docentes son propios de aquellos que nos llevaron a la noche más negra de nuestra historia. Claudia Vallori, quizás sin proponérselo, puso en evidencia la hipocresía del relato kirchnerista. Y lo hizo nada más y nada menos que a pocas horas de evocarse un nuevo aniversario de aquel nefasto 24 de Marzo de 1976, lo que resalta aún más lo inoportuno de sus acciones. El hecho de que nadie desde el gobierno provincial haya intentado al menos dar alguna explicación ante tanto arrebato de despotismo como el que ha demostrado Vallori, ¿no sería acaso una señal que pone en evidencia que está de pleno acuerdo con esa acción autoritaria de la presidente del Consejo General de Educación? ¿Sería tolerable encontrar a esta funcionaria participando de algún acto conmemorativo del 24 de marzo, más allá de que en el mundo K todo sea posible? El kirchnerismo utilizó la mentira como parte de su acción política, y el tema de los Derechos Humanos fue parte fundamental en la articulación de esa gran falsedad. Ahora, luego de diez años que para ellos son épicos, la realidad aflora descarnadamente y empieza a azotar todos los niveles de la sociedad, y la farsa queda al descubierto irremediablemente. Y justamente los Derechos Humanos, esa bandera que el kirchnerismo quiso hacer solo suya, son los primeros que ellos vulneran ¿Será porque al no poder seguir inventando, les salta el autoritarismo como único camino para sostenerse en el tiempo? Deberían conocer que cuando los ciudadanos ya no estamos seguros de nuestros derechos, intuimos, porque ya lo hemos experimentado, que estamos ante el acecho de los totalitarios.

Sin embargo esos intentos autoritarios solo consiguen que la ciudadanía esté alerta, que se informe, que despierte y que comience a darse cuenta que hemos vivido diez años en una permanente mentira, que lo único que persiguió fue desunirnos, incitándonos al odio por el que piensa distinto, buscando acallar voces que denunciaban o que expresaran opiniones divergentes. ¿No se daban cuenta acaso que actuar así era estar haciendo todo lo contrario a lo que proclaman los verdaderos y justos Derechos Humanos? Quedan dos años aún, y es necesario que los argentinos nos enfoquemos en buscar lo que nos une, actuando sin odio porque no nos ayuda a pensar con lucidez, sino con valor y firmeza, con verdad y valentía, porque solo así podremos defendernos de un gobierno que en su relato oculta la cobarde hipocresía de una política autoritaria y contraria a los Derechos Humanos. Cuando hay un interés común superior, que es básicamente las ganas de vivir juntos, respetándonos unos a otros para edificar cosas trascendentales, el disenso y las iniciativas son parte del juego democrático en serio y si a eso le agregamos el respeto por la Ley, la previsibilidad en materia económica, y el profundo deseo de respetar el mérito, sin recurrir a dadivas para los rezagados, eso es vivir dentro de una sociedad con plenos Derechos Humanos. La verdad es libertad. Y esa libertad es necesaria para que nadie utilice el pasado para limitar el futuro. Mucho menos aprisionándolo en afirmaciones basadas en la mentira, como pretende el kirchnerismo. La sociedad argentina ya proclamó en 1983 que no estamos dispuestos a tolerar autoritarismos.

¡Nunca más!

“¡¿Este gobierno ladriprogresista será capaz de superar los trances y las injustas cárceles de aquel otro Gobierno llevado adelante por la Primer Presidente Constitucional de la Argentina, sin hacerse las víctimas!?”

Buenos Aires, 25 de Marzo de 2014.

Arq. José M. García Rozado

MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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