Semblanza histórica de la mujer canaria

5 03 2014

Estatua en homenaje a la mujer en el municipio de Agüimes (Gran Canaria). Foto: Manuel M. Almeida

En la actualidad las mujeres sufrimos en Canarias una situación de dependencia y desigualdad social debido al sometimiento colonial, que se ha ensañado con la sociedad canaria en general y con las mujeres en particular, propiciando una triple explotación: como mano de obra barata, objeto de consumo y servicio doméstico no remunerado, aunque no siempre fue así a lo largo de nuestra dilatada historia, habiendo disfrutado de una merecida reputación por nuestras cualidades tanto físicas como morales, en igualdad de derechos con los varones, como atestiguan incluso los cronistas del colonialismo:“Echábanse a nado hombres y mujeres y muchachos…Si iban mujeres con sus hijos, tanta parte daban al hijo como a la madre. Y si estaba la mujer preñada, le daban su parte a la criatura que estaba en el vientre” (Abreu Galindo, “Historia de la conquista de las siete islas de Canaria”, p 160).

Una de las actividades sobresalientes de las canarias es la industria gastronómica, como por ejemplo la molturación de cereales (trigo y cebada fundamentalmente) y legumbres (habas) para la obtención del gofio, utilizando molinos de mano o morteros de piedra: “La manera de cultivar la tierra para su sementera era juntar veinte o más canarios. Yendo uno tras otro, surcaban la tierra, la cual regaban con las acequias que tenían, por donde traían el agua largo camino; y, cuando estaban en sazón las sementeras, las mujeres las cogían llevando un zurrón colgado al cuello, y cogían solamente la espiga, que después apaleaban o pisaban con los pies, y con las manos las aventaban” (Abreu Galindo, p. 160).

La cerámica, la industria textil y la pintura eran actividades preferentemente femeninas (“Había pintores, que era más bien un oficio femenino”. Abreu Galindo, p. 159). La pintura está estrechamente relacionada con los tejidos, que causaron la admiración del ingeniero italiano Torriani, según deja constancia en la p. 108 de su obra “Descripción de las islas Canarias”: “La tela tejida con hojas de palmera fue tan admirada por aquellos que la vieron, que su inventora (que según dicen ellos, fue una mujer), merecía ser celebrada entre ellos, como si fuese otra Aracne, famosa entre los poetas”, lo que corrobora Abreu Galindo: “Hacían las costuras de los tamarcos y cueros con tanto primor y delicadeza, que no hubiera persona que su vista no engañara, para afirmar que se hicieron con agujas muy delgadas, hilo preciado portugués y los repulgos de muy pulidas labranderas” (op. cit. p. 157).

Una aplicación del dominio de la pintura son las pintaderas, abundantes en toda nuestra geografía, cuyo ejemplo más sublime y mejor conservado lo encontramos en la Cueva Pintada de Gáldar, probablemente la primera inscripción geométrica de la historia de la humanidad e incluye calendarios lunar, solar y luni-solar, culminación, después del descubrimiento de la estructura espiral de la galaxia Vía Láctea por los awaras, de la ciencia astronómica precolonial, en la que colaboraron estrechamente nuestras predecesoras.

Esta actividad científico-tecnológica, relacionada con los inventos y descubrimientos, es la continuación de la actividad académica desarrollada por las mujeres en la sociedad canaria precolonial, como se recoge en las siguientes referencias: ”En el lugar de Gaete, junto a la casa de los mallorquines había una casa grande pintada por dentro, que fue Seminario de doncellas hijas de nobles, que de toda la isla venían allí para aprender como escuela” (Marín de Cubas, “Historia de las siete islas de Canaria”, p 205). Y continúa la descripción: ”Las maestras eran ancianas de buena vida, hacían loza de barro o greda parda mezclada con arena, platos, gánigos o barrencillos, pilones o cazolones para echar agua; untaban con almagra los cuarteroncillos y bruñianlos con guijarros, cocían la loza en un hoyo en el suelo cubierto de tierra o arena y encima mucho fuego, y salían buenos; sabían moler a tahonilla la cebada tostada, que es un pan llamado gofio, cernían de cuero agujerado muy sutilmente a fuego, y sabiendo estos oficios se podían casar” (Marín de Cubas, p 206).

En Benawaré (La Palma) las mujeres no sólo son responsables de la administración sino que forman parte de las milicias como queda magistralmente recogido en el siguiente texto: “Y en las emergencias iban ellas en adelante y peleaban virilmente, con piedras y con varas largas” (Torriani, p 225).
canara

La lacra del colonialismo ha incrementado la tasa de paro de la población femenina por encima del 32 por ciento y ser mujer, trabajar en hostelería o vivir en Canarias implica devaluación y discriminación salarial.

Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (Movimiento UPC)

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