Ucrania, la codiciada presa

9 02 2014
Monumento erigido en las montañas de Sviatoguirsk, Donets, en el ste de Ucrania, en honor del revolucionario soviético Feodor Sergeyev Andreyevich, más conocido como el camarada Artiom (1883 -1921); la obra alcanza una altura 22 metros, fue diseñada por el artista Iván Kavaleridze (1887-1978) en estilo cubista, lo que contrasta con el complejo de monasterio que existe en los alrededores Texto y foto: Carlos M. Estefanía

Monumento erigido en las montañas de Sviatoguirsk, Donets, en el ste de Ucrania, en honor del revolucionario soviético Feodor Sergeyev Andreyevich, más conocido como el camarada Artiom (1883 -1921); la obra alcanza una altura 22 metros, fue diseñada por el artista Iván Kavaleridze (1887-1978) en estilo cubista, lo que contrasta con el complejo de monasterio que existe en los alrededores Texto y foto: Carlos M. Estefanía

                                                   Por  Mario Héctor Rivera Ortiz

                                                     México DF, a 8 de enero de 2014

 

Ucrania es un país ubicado en la parte central de Europa que desde tiempo inmemorial es habitado por una población eslava mayoritaria. La historia de su población está indisolubelente ligada al resto de las etnias de esa estirpe social y lingüística, especialmente a los grupos ocidentales y meridionales. Este hecho histórico se constata si recordamos que fue en la ciudad de Kiev donde se fundó el Imperio Ruso, durante el siglo X, del que formó parte primero y después de la Unión Soviética, a partir del triunfo de la Revolución Socialista de Ocubre. No obstante, desde hace algunas décadas, las potencias imperialistas de Europa Occidental, han emprendido una lucha abierta y tenaz para uncir a Ucrania a sus intereses y conducirla al enfrentamiento civil y militar contra Rusia.

En efecto, a apartir de la primera Guerra Mundial (1914-1918), se han acumulado numerosos hechos que pueban las intenciones anexionistas de los estados imperialistas y nazifascistas de Europa Occidental, a los cuales se han agregado los EEUU. El injerencismo de este bloque de países tiene una larga y cruenta historia en Ucrania.

En el año de 1918, los países de la Entente (Inglaterra, Francia, Japón, Italia y los EEUU) y los de la llamada Unión Cuatripartita (Alemania, Austro-Hungría, Turquía y Bulgaria), ocuparon el territorio de Ucrania con sus ejércitos. Alemania fue el primer país en iniciar la agresión armada antisoviética.

Luego, concertado el armisticio de Brest-Litovsk, las hostilidades se reanudaron después que la delegación soviética rechazó las exigencias de rapiña de los germanos, que demandaban Ucrania y otros territorios como botín de guerra. En estas condiciones el gobierno soviético, encabezado por V.I. Lenin, emitíó el decreto titulado “La patria socialisita está en peligro”, que a la letra decía: .El militarismo alemán, cumpliendo el encargo de los capitalistas de todos los países quiere ahogar en sangre a los obreros y cmpesinos de Rusia y Ucrania, devolver la tierra a los terratenientes, las fábricas y las empresas a lo banqueros, el poder a la monarquía.”[1].

En el curso de la guerra civil de 1918-22 la intervención extranjera mencionada actuaba del brazo de la contrarrevolución interior. En esos tiempos, detrás de los frentes de guerra las bandas de guardias blancos ejercían el terrorismo en gran escala en todo el terrotorio de la Unión Soviética y muy especialmente en Ucrania, al mando de los lacayos de la Entente, Denikin y Wrangel. Los propósitos injerencistas y anexionistas de la contrarrevolución armada eran los mismos de las potencias imperialistas invasoras: colonizar Ucrania y otras regiones; no obstante, la intervención extranjera y la subversión interna fueron derrotadas totalmente por el Estado soviético en el año de 1922. [2]

Pero estos episodios injerencistas no fueron los últimos. Ya muy avanazada la construcción del socialismo en la URSS, en el periodo 1935-36, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, León Trotski y el centro trotskista-zinovievista, pactaron con el Partido Nacional Socialista la cesión de Ucrania a Alemania a cambio de la ayuda que el bloque terrorista recibía de Alemania y Japón para liquidar el Estado soviético y la promesa de facilitarles el acceso al poder cuando la URSS, supuestamente, fuese derrotada en la guerra que ya preparaban. En relación con el acuerdo Trotki-Hess, rescatemos un valioso testimonio:

 

“Trotski dio a conocer el carácter de éste acuerdo y el alcance de las concesiones territoriales, en su carta dirigida al acusado Radek, en diciembre de 1935.

En esta carta, según declaraciones del acusado K. Radek, L. Trotski escribió:

“…Inevitablemente habrá que hacer concesiones territoriales… Habrá que ceder al Japón la región marítima y las regiones del Amur y Ucrania a Alemania.

Estas bases de acuerdo, según relató Trotski, fueron definitivamente elaboradas y adoptadas en el curso de la entrevista de Trotski con Hess, representante de Hitler.” [3]

 

Posteriormente, ya durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se inició, sin aviso previo alguno la invasión de la URSS, el 22 de junio de 1941, las mesetas ucrainianas y la cuenca del Donetz fueron ocupadas. Ahí las hordas nazis asesinaron y esclavizaron a su población e incluso eliminaron totalmente la minoría judía. La ocupación nazi de Ucrania se prolongó casi dos años, hasta que  el Ejército Rojo, después de la gran batalla de Kursk, en enero de 1943, la liberó y barrío la hedionada basura que había caído sobre ella.

Empero y a pesar de los hechos referidos, actualmente hay quienes desean repetir la historia; las fauces de los imprialistas vuelven abrirse sobre Ucrania; la tradicional y codiciada presa. Ahora la agresión se ha orquestado siguiendo la pauta pirata ensayada recientemente en el Magreb, es decir provocando una agitación civil, más o menos artificial por medio de las ONGs-AI y toda esa morralla de los bajos fondos que no entiende de compromisos nacionales ni sociales: (Batkivschina, Sovoboda, etc.), para después, a cuenta de la defensa de “los derechos humanos”, proseguir con la intervención armada directa bajo la mercenaria bandera de la ONU. En este affaire están ahora los servicios de Inteligencia, los diplomáticos y las fuerzas armadas de Alemania, EEUU, Francia, Inglaterra, España y socios.

Así pues, durante los últimos cien años el pueblo ucrainiano ha tenido que enfrentar reiterados embates de la intervención extranjera. En este difícil camino, debido a su gran capacidad de lucha, su gran experiencia y la elevada conciencia de su fuerza, ha salido triunfante una y otra vez. Entonces, será imposible que ahora, los mismos agresores de siempre, lo engañen y le impongan algo ajeno a sus légitimos intereses y aspiraciones históricas.


[1]. V. I. Lenin. Obras completas. Editorial Política, La Habana, 1963, t. XXVII, Pág. 251

[2]  Yuri Poliakov, La guerra civil en Rusia, causas, esencia y significado,  Editorial Prensa Nóvosti, Editorial Progreso, Moscú, 1981, pp. 108-118.

[3] Comisariado del Pueblo de Justicia de la URSS, El proceso del Centro Antisoviético Trotskista, (versión taquigráfica de los debates, enero 23-enero 30 de 1937),  publicado por el CPJURSS, Moscú, 1937. p. 7.

 Monumento a Artiom. Feodor Sergeyev Andreyevich,  fue amigo cercano de Sergei Kirov y Joseph Stalin; murió en un accidente el 24 de julio de 1921,  cuando probaba, junto a otros compañeros, el funcionamiento del llamado aerovagón; autovía experimental de alta velocidad propulsado por una hélice que debería cubrir la ruta entre  Moscú y minas de carbón de Tula. A pesar de de haber llegado con éxito a Tula, durante su regreso a Moscú el aerovagón se descarriló; muriendo en el accidente  6, entre ellos Artiom, de los 22 viajeros a bordo. Texto Carlos M. Estefanía, foto: O. Zajarova ”Fotomig”

Monumento a Artiom. Feodor Sergeyev Andreyevich, fue amigo cercano de Sergei Kirov y Joseph Stalin; murió en un accidente el 24 de julio de 1921, cuando probaba, junto a otros compañeros, el funcionamiento del llamado aerovagón; autovía experimental de alta velocidad propulsado por una hélice que debería cubrir la ruta entre Moscú y minas de carbón de Tula. A pesar de de haber llegado con éxito a Tula, durante su regreso a Moscú el aerovagón se descarriló; muriendo en el accidente 6, entre ellos Artiom, de los 22 viajeros a bordo. Texto Carlos M. Estefanía, foto: O. Zajarova ”Fotomig”

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