La oposición ideológica liquidadora

18 01 2014

 

Busto de Julio Antonio Mella (25 de marzo de 1903 – 10 enero de 1929) en la Universidad de La Habana. Foto: Francis Mariani

 

En memoria de Julio Antonio Mella

Por Mario Héctor Rivera Ortiz

México DF, 17.01.14.

La ciencia histórica ha acumulado hechos y documentos que permiten afirmar, sin ningún género de dudas, que la única opción posible en Cuba, en el año1961, era el socialismo. Es oportuno volver a esgrimir esta conclusión científica porque en los tiempos que corren aún hay personas que la niegan, la silencian o la ocultan, en base a criterios preconcebidos y propósitos liquidadores.

Ejemplo de ello son las opiniones de Guillermo Almeyra, quien sostiene que la presión de los Estados Unidos sobre el gobierno revolucionario cubano o el agradecimiento de éste con la ex Unión Soviética por la compra de azúcar y la venta de armas, lo “empujaron” hacia la opción socialista (marxista-leninista), la cual –dice- “no era la única posible” y además que “el pueblo cubano no fue consultado, sino que fue colocado por Fidel Castro ante un hecho consumado, cuando éste repentinamente declaró por radio que Cuba era socialista, sin definir qué socialismo sería el de la isla”.*

Lamentablemente después, justo el ocho de enero de 2014, encontramos en la página Web, Moncada, Grupo de Lectores en el Mundo, un artículo del compañero periodista cubano Jorge Gómez Barata, titulado “Épocas y Acentos”, en el que sorpresivamente
defiende la desideologización y el apoliticismo, como la mejor forma para que un movimiento social gane adeptos. Gómez Barata, menciona una larga lista de ejemplos de lo que él piensa que son formas del incoloro pluralismo que elogia: frentismo y movimientismo apartidista. Pero aún va más allá, e incluye, entre sus ejemplos, el Programa del Moncada, llamándolo “la plataforma política más unitaria y plural que ha existido”, después de señalar que la ausencia de filiación ideológica, “entre otros factores, es lo que explican los éxitos de las corrientes progresistas de izquierda, incluso socialistas, en América Latina”, y ratificar sus tesis afirmando en seguida, que “las metas compartidas cohesionan más que las ideologías.”

Veamos si tienen razón Almeyra y Gómez Barata: los investigadores que han estudiado seriamente la historia de la Revolución Socialista Cubana, han concluido que dicha revolución no fue un fenómeno casual, resultado de la coincidencia fatal de algunas circunstancias fortuitas, o de la imposición caprichosa de alguna personalidad, sino un acontecimiento históricamente lógico, producto de la necesidad y las aspiraciones de las grandes masas de obreros, estudiantes, campesinos e intelectuales cubanos y de la decisión justa y congruente de los dirigentes más esclarecidos de la Revolución: Fidel Castro Ruz, Raúl Castro Ruz, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, etc.,

Es necesario recordar, también, que al triunfar militarmente la Revolución Cubana, en enero de 1959, subió al poder un gobierno de transición sumamente plural dentro de la esfera democrático-liberal, en el cual, por cierto, no figuraron los jefes revolucionarios más importantes de la Sierra Maestra ni los comunistas. Hay que tener presente que el gobierno de Manuel Urrutia y José Miró Cardona, demostró en la práctica su ineficacia y su enemistad real con la revolución, en sólo seis meses de frustrante ejercicio, y que, en el mes de julio del mismo año fue depuesto por los trabajadores cubanos por medio de la huelga política general y la marcha campesina hacia La Habana. Son hechos que no deben ser archivados en la memoria de un periodista “crítico”, señores….

Sí, Fidel Castro Ruz, fue siempre un partidario de la unidad, pero cuando hubo que decidir, dijo: “¡Huelga General!..” “¡Revolución sí, golpe militar no!”… Cuba en 1952 era un país con un régimen burgués-terrateniente, semicolonizado por los EEUU, con una base naval yanqui en su territorio, herencia de la Enmienda Platt, las cifras que definían las características económico-políticas de Cuba en esa época son públicas y conocidas, no es necesario repetirlas. Por añadidura, el pueblo cubano, en vísperas de la Revolución Socialista estaba oprimido por una dictadura sangrienta, como era la que presidía Fulgencio Batista.

Cuba hasta entonces no había resuelto ninguna de de las tareas histórica fundamentales de la burguesía, ni siquiera los cambios democráticos y nacionales alcanzados en otros países de América; el intervencionismo yanqui frustró casi todas las aspiraciones de progreso de las revoluciones de 1868-1878, 1895-1898, y 1933-1934. En el país de José Martí, pues, el descontento social que se había acumulado al llegar el general Fulgencio Batista por tercera vez al poder, por medio del cuartelazo del 10 de marzo de1952, era enorme, las grandes masas de trabajadores del campo y de la ciudad estaban convencidas de que la burguesía y su sistema económico no podía ni quería resolver nada. Sus gobernantes liberales y conservadores habían demostrado hasta la saciedad
que sólo eran administradores del imperialismo norteamericano.

No casualmente Cuba, en esos tiempos, albergaba el movimiento obrero, campesino y estudiantil más politizado de América, por ello, para cualquier evaluación de Cuba presocialista hay que tener en cuenta que las primeras organizaciones y publicaciones socialistas cubanas aparecieron en 1903 y, en 1925 ya se había organizado el Partido Comunista con una gran influencia en el movimiento sindical. Los asalariados cubanos, en el fragor de una cruenta lucha de clases, crearon las primeras organizaciones laborales y órganos de prensa propios desde el año de 1899, luego formaron la Liga de Trabajadores Cubanos a principios del siglo XX, después la Confederación Obrera de Cuba y el Sindicato Nacional de Obreros de la Industria Azucarera en 1925; finalmente la Central de Trabajadores de Cuba.

Paralelamente emergió en Cuba un vigoroso movimiento estudiantil, iniciado por la Federación de Estudiantes Universitarios, fundada en 1922 y luego reforzado por el Directorio Estudiantil en 1957. Los principales dirigentes de este movimiento de proyección continental, fueron Julio Antonio Mella y José Antonio Echeverría.

Entonces, las personas que difunden afirmaciones sobre las supuestas opciones múltiples de la Revolución Cubana en 1959 y sobre una pretendida arbitrariedad de Fidel Castro en momentos decisivos de la revolución, o bien, cuando se intenta descalificar de un plumazo el marxismo-leninismo y a los partidos obreros revolucionarios, no hacen otra cosa más que exponer premisas que sirven a quienes pretenden liquidar la Revolución Socialista y el Partido Comunista Cubano. Es necesario pues, que los periodistas mencionados reanalicen sus opiniones y reflexionen sobre la verdad histórica.

Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de ministros de la República de Cuba y Primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, con toda oportunidad y franqueza, ha alertado en su discurso del 55° aniversario de la Revolución Cubana, sobre la campaña de subversión ideológica que se advierte en Cuba y sus alrededores y la necesidad de enfrentarla.

* Guillermo Almmeyra, La Jornada, seis de octubre de 2013.

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