Una noche en Noviembre de 1956

30 11 2013

CUBABNYUE

Por Gonzalo Fernández

Durante la dictadura del Fulgencio Batista en Cuba, la policía estaba buscándome. Fueron a la casa de mi madre en Luyanó, La Habana, donde viví hasta que me casé con Teresa Rodríguez y fuimos a vivir en el Vedado. Mi madre me avisó por teléfono y mi esposa Teresa y yo nos fuimos a pasar la noche en la casa de su familia, a unas pocas cuadras de nuestro apartamento en frente al Hotal Nacional.

En la mañana fuí a la oficina donde trabajaba y comenté mi situación con mi jefe y otros compañeros de trabajo. Uno de ellos, Angel Berisiartu, conocía al Coronel Felipe (Chino) Mirabal; lo llamó por teléfono y arregló una entrevista con él en sus oficinas del Cuartel San Ambrosio.

El Coronel Mirabal conversó conmigo por unos diez minutos. Hizo algunas llamadas telefónicas y me dijo: “Lo estoy enviando a ver al Coronel Mariano Faget. Si usted está implicado en actividades en contra del gobierno (de Batista,) no vaya allí, busque asilo político en alguna embajada. “Mariano sabe mucho.”

Mi suegro me acompañó, pero se quedó a una cuadra de distancia del Bureau de Investigaciones, centro de activides anticomunistas, ubicado en la esquina de las calle 23 y 32, en una colina antes de cruzar el puente a la subdivisión de Kohly. Fui recibido por el coronel Faget en su oficina.

Él Coronel Faget estaba muy bien vestido en un traje de negocios y llevaba una corbata de seda. Le expliqué que la policía me había estado buscando, que había sido un miembro de la rama juvenil del Partido Ortodoxo y que no estaba involucrado en actividades subversivas.

Estaba de pié, mirando unos papeles en su escritorio. Me dijo, “Voy a llamar a la unidad que lo está buscando para saber por qué quieren arrestarlo”. Llamó a un policía que me escoltó a un piso abajo desde la zona de recepción, a través de una estrecha escalera de caracol El policía me mandó a sentarme en un banco en un pequeño salón…

Había llegado al Bureau de Investigaciones alrededor de las 13 horas. Podía ver que la luz del día se desvanecía. Tenía miedo de quedarme allí, recordando las historias que había escuchado de la policía reuniendo sospechosos en las comisarías, a los que mataban como represalia por atentados contra policías.

Faget caminó a través de la habitación donde estaba. Me paré y dije: “Coronel, qué pasa conmigo?” Él respondió: “¡ Oh! Todavía está aquí! Bueno, puede irse. Nosotros no hemos encontrado nada en contra de usted, pero tenga cuidado. Si hace algo contra nosotros, Ventura o Carratalá lo encontrarán. Ventura y Carratalá eran oficiales bien conocidos por torturar a personas involucradas en actividades anti-Batista.

Unos meses más tarde, me uní a una célula clandestina del Movimiento de Resistencia Cívica, dirigido a nivel nacional por Manolo Ray. El líder de la célula era Jesús Vázquez Méndez. Manolo Ray acaba de fallecer en Puerto Rico a los 90 años de edad, qepd.

Detalles adicionales pueden leerse en una sección de este artículo en inglés publicado por Intrepid Media:

http://www.intrepidmedia.com/column.asp?id=4431

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