EL COSTA ATLANTICA LLEGA A LA CAPITAL DEL SULTANATO DE OMÁN

1 09 2013
Sala de La Gran Mezquita del Sultán Qabous.

Sala de La Gran Mezquita del Sultán Qabous.

París, 26 de junio de 2013.

Querida Ofelia:

Al alba del 30 de diciembre se podía ver la montaña rocosa al pie de la cual se alza la capital del Sultanato de Omán, situada a sólo a unas millas náuticas del Trópico de Cáncer. Ese puerto fue considerado como lugar estratégico para proteger los primeros tráficos marítimos. Los portugueses se establecieron en él en el siglo XVI y lo convirtieron en base comercial entre Las Indias Orientales y Europa. La dominación portuguesa duró desde 1507 hasta 1650, cuando Imam Sultán reunificó el territorio de Omán bajo su influencia.

En el barco nos dieron un shore pass, que nos fue controlado en la aduana por la policía, para poder pasar un día en Mascate (600 000 habitantes).

Salimos del puerto hacia La Gran Mezquita del Sultán Qabous. Es un inmenso edificio construido en mármol de Carrara, que consta de una gran cúpula y cinco minaretes, rodeados de fuentes y jardines. Fue construida entre el 1995 y el 2001; puede acoger 15 000 fieles. Numerosas personas deambulan por todas partes. Los vitrales son preciosos, así como las inmensas lámparas de cristal. La fabulosa alfombra que cubre la sala de 4 200 metros cuadrados, es obra de 600 mujeres persas que necesitaron cuatro años para tejerla a mano. Para poder visitarla, las turistas occidentales tenían que cubrirse los brazos y la cabeza; sólo podían mostrar las manos y los rostros; además si iban en pantalones, éstos no podían ser ajustados.

Continuamos por el Malecón de granito con cómodos kioscos con bancos para descansar a la sombra. Llegamos al Zoco Muttrah, el cual ofrece una mezcla de antigüedad y modernismo a causa de las espléndidas casas de los mercaderes del siglo XVIII. Los techos de hojas de palmeras protegen del sol al cubrir las callejuelas de ese laberinto de tiendas de artesanías, especias, joyerías con innumerables joyas sobretodo de plata, pastelerías con dulces a base de miel, etc. Vimos impresionantes puñales árabes, pero no los podíamos comprar porque la guía nos advirtió de que todo tipo de arma blanca nos sería decomisada a la entrada al barco.

Algo muy curioso es que un litro de agua de Evian (2 euros y 90 céntimos) cuesta cinco veces más caro que un litro de gasolina (55 céntimos de euro).

A un costado del zoco se encuentra el barrio de Liwatiyas, el cual está prohibido a los que no viven en él. Está protegido por rejas y muros. En él viven los miembros de una secta chiita originarios de Hyderabad – al centro de a India-. Llegaron a Omán para vender especias y se quedaron.

El recorrido continuó por bellas avenidas con fuentes, rosaledas, palmeras e inmaculadamente limpias. Como estábamos en pleno desierto, toda el agua proviene de las plantas de desalinización de agua de mar. En los elegantes barrios residenciales, las casas son de color crema y respetan el estilo arquitectónico árabe. No pasan de tres o cuatro pisos de altura.

El Museo de Bait Al Zubair se encuentra en una rica mansión construida en 1941, convertida en museo en 1998 para mostrar los distintos aspectos del patrimonio omaní.

El Palacio de Al Alam fue construido en 1972, parece un cake americano azul y dorado. En él el sultán realiza las recepciones en honor a los invitados importantes extranjeros. Está rodeado por fuentes y jardines frente a inmuebles de mármol de Carrara inmaculadamente blancos. Desde su plaza se pueden admirar los fuertes de Mirani y Jalalí, ambos construidos en el siglo XVI por Felipe II, rey de España y de Portugal. Desde ellos se domina el estratégico puerto. A causa del saqueo de la ciudad por los turcos, en el siglo XVII las fortificaciones fueron mejoradas y las murallas construidas. Tienen la forma de los castillos de arena que hacen los niños en las playas. El fuerte de Jalalí alberga el museo del patrimonio y la cultura omaníes. Suelen visitarlo los jefes de Estado y los miembros de la realeza que acuden por diferentes motivos a Mascate.

Al regresar al Costa Atlántica, encontramos anclado en un muelle aledaño el fastuoso yate del Sultán de este país que descubrió la riqueza al mismo tiempo que el petróleo en el 1967. ¿Será por ese motivo que Simbad, uno de los más conocidos héroes de Las Mil y Una Noches, aburrido a causa de tanto desierto, se convirtió en marino?

Nos detuvimos a intercambiar impresiones con José, un joven peruano muy profesional y amable que trabaja en la recepción del barco.

Después de la cena participamos en el Cocktail de Gala del Comandante (el Capitán Pietro Sinisi), en el Teatro Caruso. Él nos dirigió unas breves palabras de bienvenida y ofreció el brindis. Acto seguido comenzó el espectáculo “Silver Power Show”. Terminamos la noche en la Piazza Madame Butterfy con el baile “Fiesta reviviendo los años 70”.

A la hora del crepúsculo, al abandonar el puerto rumbo al Emirato de Fuyaira, mientras nos alejábamos, pudimos ver el faro de Jazirat Fahl y casi enseguida el de la isla de Daymaniyat.

Podíamos tener la puerta el balcón del camarote abierta, pues la temperatura exterior era de 23° centígrados. Por el día había sido de 29°.

Mañana te seguiré contando sobre nuestro magnífico viaje de fin de año.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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