ESCALA DEL COSTA SERENA EN PALMA DE MALLORCA

13 08 2013
 Castillo de Bellver en Palma de Mallorca. Vista desde el balcón de nuestro camarote del Costa Serena.


Castillo de Bellver en Palma de Mallorca. Vista desde el balcón de nuestro camarote del Costa Serena.

París, 26 de mayo de 2013.

Querida Ofelia:

La isla más grande y más frecuentada de las Baleares es Mallorca, con poco menos de medio millón de habitantes sobre una superficie de 3660 kilómetros cuadrados. La isla de este a oeste mide unos 100 kilómetros y, de norte a sur, unos 75 kilómetros. Su clima es templado en invierno y con un agradable calor en verano, mitigado por un poco de viento que se levanta desde la cadena montañosa de la Sierra del Norte, cuyas cimas forestales representan las mayores elevaciones de la isla (llegando hasta los 1445 metros).

El viento ha sido uno de los primeros recursos de energía conocidos par la población de la isla, dedicada principalmente al cultivo de las fertilísimas llanuras y a la ganadería. Los huertos e invernaderos, irrigados por unos característicos molinos de viento, y un manto de vegetación en el que se encuentran diseminados pinos y encinas, constituyen un panorama realmente agradable. Son también muy característicos los cultivos en terrazas de la zona interior de la isla, similares a las que pueden encontrarse en la región de Liguria, en Italia, y en algunas zonas de los Apeninos toscanos-emilianos, y que producen una notable variedad de olivas, almendras, uvas y albaricoques. El litoral, que se extiende por unos 400 km, ofrece unos bellísimos contrastes representados por las impresionantes escolleras de la parte occidental, que esconden y protegen unas pequeñas e idílicas calas, y por el resto de la isla, suavemente accidentada.

La historia de Mallorca inicia 1000 años a.C., durante la era talaiótica, que ha quedado representada por diversos monumentos presentes en la isla. En el siglo II a.C. se convirtió en el refugio más protegido de los piratas del Mediterráneo. La dominación más importante, después de la romana, fue sin duda la árabe, que se impuso en la isla hasta el siglo VIII d.C., antes de la reconquista española, que se produjo en 1 229. Durante este periodo, Mallorca ve crecer notablemente sus riquezas tanto económicas como artísticas. Desde entonces, Mallorca es considerada una provincia española a todos los efectos, una especie de “costilla” geográfica y administrativa de la península ibérica.

Palma, la ciudad más importante de la isla. Famosa por su puerto y por su intensísima vida turística, presenta tres zonas distintas: la ciudad antigua, rodeada par las murallas y cuyo centra está representado por la Catedral; la ciudad moderna, que se desarrolla hacia el oeste recorriendo el Golfo, y la zona del puerto y de los paseos situados a los pies de la Catedral, que mira al puerto. La catedral, en cuya construcción se emplearon casi 400 años, fue restaurada a inicios del siglo XX por el célebre arquitecto de Barcelona, Antoni Gaudí, proyectista de la Sagrada Familia. Las dimensiones del edificio son imponentes; el rosetón, con un diámetro de 13,3 metros, es uno de los más grandes del mundo. Es notable, en el presbiterio, la cátedra episcopal de mármol; hay que observar también los relieves del siglo XV. La pieza más apreciada del Museo de la Catedral es un tabernáculo de plata usado en Las procesiones.

En Mallorca es muy característico el Pueblo Español, así como son una interesante destinación turística las Cuevas del Drac, cuya leyenda, como todo recorrido espeleológico que se precie, rebosa de misterio y de encanto. Las grutas se extienden algunos kilómetros por el subsuelo y la parte que se puede visitar, en un recorrido musical de gran particularidad, conduce a unos salones de unas dimensiones impresionantes y a algunos de los numerosos lagos subterráneos que pueblan estas grutas.

Visitamos el Castillo Bellver, desde el cual pudimos admirar una bella vista de Palma. Fue la residencia veraniega de los reyes de Mallorca. Construido en el siglo XIV, posteriormente y hasta el 1915 sirvió de cárcel. Entre sus célebres prisioneros se encuentra Jovellanos. Él salió de allí en 1808, poco antes de que fueran encarcelados en ella los oficiales franceses apresados en Bailén.

Llegamos frente a la Plaza de Toros, pero la guía- una belga residente en Palma-, nos dio sólo 35 minutos para visitarla libremente e ir de compras a una tienda de perlas que se encuentra enfrente. El autobús se detuvo exactamente frente a la tienda. Declaró textualmente con gran ironía: “Aquí a la gente no le gustan las corridas, pero cuando viene el rey, se hacen. Ya todos saben como a él le gustan los animalitos; lo pudimos comprobar con los elefantes en África”. Por mi parte estimo que esas opiniones estaban fuera de lugar en el contexto del momento.

La guía nos había indicado el lugar y la hora de regreso al barco en el bello Malecón de Palma. Al terminar la visita a la Catedral nos dijo que en la tienda por la cual se sale del templo, sólo valía la pena comprar una postal, pues todo lo demás se podía comprar en cualquier lugar- algo que resultó falso-. Cuando salimos a recorrer a pie el barrio, la guía no contó a los turistas, por tal motivo, una señora de unos sesenta años, acompañada por una joven minusválida mental, fue abandonada. Más tarde, cuando nos encontramos para tomar el autobús de regreso al barco, la señora le pidió explicaciones a la guía por lo que había ocurrido y ésta le respondió con una agresividad verbal fuera de lugar y actitud poco elegante.

Aproveché y compré en una librería cerca de la Catedral dos novelas: Una misma noche de Leopoldo Brizuela, Premio Alfaguara 2012 y La civilización del espectáculo del gran Mario Vargas Llosa. Ya leí ambos libros y te escribí sobre ellos.

En el pasillo de nuestro camarote nos encontramos con nuestra amable, eficiente y siempre sonriente camarera Ranesa Evangelista.

Antes de cenar asistimos en el Teatro Giove al espectáculo I Have a Dream, el cual fue alegre y bello, un verdadero himno a la tolerancia y la juventud.

Después de una excelente cena, participamos en La Fiesta Italiana alrededor de la piscina del puente seis y…¡Hasta bailamos La Tarantella!

El Costa Serena zarpó navegando hacia el sudoeste. Pasamos frente al faro de Punta de Cala Figuera, al Cabo de la Mola y al Cabo LLebeix. Llegamos a Valencia a las siete de la mañana.

Hoy se celebra El Día de la Madre en Francia. Un gran abrazo desde París,

Félix José Hernández.

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