LA CIUDAD DE KREMENCHUG A ORILLAS DEL DNIÉPER

10 05 2013

hoz

París, 4 de mayo de 2013.

Recordada Ofelia:

La ciudad de Kremenchug fue fundada en 1571 por orden del rey de Polonia Sigismondo II, para defender esta región de los tártaros. Su nombre proviene de la palabra turca “kechmen” que significa Fortaleza.

Durante la Segunda Guerra Mundial el 90% de la ciudad fue destruida por los alemanes y la casi totalidad del 46,9% de la población de la ciudad que era judía fue exterminada. Su población actual es de unos 240 000 habitantes. Sus industrias principales son las de camiones, automóviles y vagones de ferrocarril.

Casi todas las calles de la ciudad llevan nombres de personas famosas que la visitaron como los poetas Taras Shevchenko, Kotliarevsky, Pushkín o el comandante Suvorov, el que encabezó las tropas de Kremenchug en las guerras ruso-turcas.

En el muelle donde anclamos había numerosos adolescentes que se divertían lanzándose desde el muro del malecón al río, después subían por las cadenas y las gomas de tractores que sirven para evitar el roce de los yates con el muro. Al bajar el barco se pasa por un bello parque y se llega a la inevitable Plaza Lenin con el monumento al centro de ese personaje histórico. Una cruz, indica que allí se encontraba un monasterio que fue dinamitado.

Paseamos por la avenida, que al igual que en otras ciudades reconstruidas en los años cincuenta, se encuentran los monumentos a: héroes, mártires, la Patria, etc. Pero aquí hay un pequeño monumento que consiste en una roca con una inscripción dedicada a las víctimas del estalinismo. Le había preguntado a la guía dónde se encontraba ese monumento y me respondió con un seco: “no lo sé”.

La pequeña catedral cuya fachada gris y triste no invita a entrar en ella, es bellísima al interior. Está cubierta de frescos y posee una riqueza increíble para una ciudad tan austera.

Algo muy original fue ver una gran columna monumento a la hoz y el martillo, situada al centro de la ciudad, pero sobre ella han colocado una pantalla electrónica, por donde pasan continuamente publicidades de marcas de lujo occidentales: Chanel, Dior, Gucci, etc.

En la sucursal de un banco francés vimos un cartel publicitario con la foto del actor Gérard Depardieu, el cual acaba de tomar la nacionalidad rusa y proyecta vivir en el extranjero seis meses y un día al año para no pagar impuestos en Francia.

A nuestra “compañera” guía rusa le brillaban los ojitos mientras nos explicaba lo orgullosa que se sentía la población de esa ciudad, a causa de que tuvo el honor de ver el nacimiento en ella el 19 de diciembre de 1906 del “gran” Léonid Ilitch Brejnev.

Después de la cena tuvimos un concierto de música clásica en el barco, interpretado magistralmente por una pianista y cuatro violinistas del conservatorio de la ciudad. Fue un verdadero regalo cultural.

Cuando los concertistas abandonaron el barco tras una ovación, continuamos viaje hacia el norte, para amanecer en Kanev. Pero de ello te contaré mañana.

Besos desde París,

Félix José Hernández.

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