A 54 años

11 01 2013

Imagen: lezumbalaberenjena’s photostream

CUBA REVOLUCIONARIA, HOY (I)

Miguel Leal Cruz*

Comoquiera que en este inicio de año se cumplen 54 años desde que tuvo lugar el periodo oficial de la llamada Revolución Cubana, pretendemos un breve análisis de cómo se halla la situación socioeconómica global en la Isla antillana en estos últimos años de crisis económica generalizada…
Para ofrecer un panorama objetivo de la Cuba del nuevo siglo habremos de retrotraernos hasta la década de los ochenta pasados tras las medidas anunciadas por el líder reformista soviético M. Gorvachov que conmovieron las viejas estructuras comunistas existentes, incluidas las de Cuba. El propio Fidel Castro en 1986, al verse comprometido y obligado, dijo que “era el momento de reformar” y lanzó su “campaña de rectificación de errores y tendencias negativas”.

La reforma de Castro viene impuesta por la profunda crisis que atravesaba la isla desde la década anterior por caídas del precio del azúcar, aumento desmesurado de la deuda externa con la entonces URSS, con medidas que le impedían la obtención de divisas precisas para el reajuste. Esto unido a la mayor dureza del embargo norteamericano dispuesto por el presidente Ronald Reagan, durante todo su mandato.

La “Perestroika” de Mijail Gorvachov, principal valedor de Cuba en dicho momento, hacen pensar que las seguirá Cuba una vez que la potencia oriental deje de prestar ayuda económica. Sin embargo, el régimen cubano de la mano de Fidel Castro lejos de seguir la trayectoria de su otrora socio, retorna al más “puro y duro comunismo ortodoxo con planteamientos marxistas”, tal vez para autoprotección. Este mandatario comunista en occidente alega, en otro de sus controvertidos discursos, que “desea recuperar la moral y los valores que se han perdido (en la entonces URSS) con la entrada de hábitos y comportamientos capitalistas”. Llega a decir: El régimen adopta una campaña ideológica atacando aquello que considera corrupción de los trabajadores que han antepuesto (sic) sus propios intereses a los de la colectividad y que sólo buscan su interés y beneficio personal. Fidel acusa a granjeros, campesinos y trabajadores por cuenta propia de utilizar “el dinero, como símbolo capitalista por excelencia”, y que olvidan los ideales del marxismo y el socialismo solidario… ”

Repetía que jugando al capitalismo empezamos a pensar y actuar como capitalistas olvidándonos de la patria”, dijo Fidel Castro en uno de sus largos discursos (propio de dictadores totalitarios) grabados durante el año 1986. Asimismo ataca el excesivo enriquecimiento de los burócratas base la estructura de su régimen y común al comunismo clásico. La Isla tras el colapso de la Unión soviética con derrumbe de todos los regímenes comunistas europeos, antiguos satélites, pasará por los peores momentos de su reciente historia como país soberano. Fidel Castro y seguidores próximos “vuelven a releer a Marx y a reivindicar a Che Guevara” y lo que nadie preveía en aquellos momentos es que en lugar de sucumbir, la revolución terminará siendo devorada por su artífice y héroe máximo en otro de sus “éxitos” a lo Stalin. En 1990 se implanta una consigna política de supervivencia llamada “periodo especial en tiempo de paz”, una lenta agonía económica y de supervivencia que dará lugar, tres años después, al citado “periodo especial” con adopción de medidas emergentes con el objeto de reducir y redistribuir los costes sociales, racionalizar la crisis, reestructurar la economía en la búsqueda de fórmulas, que el pueblo llano llamaría “resolver”. Ante lo grave de la situación, a pesar de la apertura al turismo internacional que aportará divisas en dólares (no llega a un millón de turistas por año), se aboga por las sociedades mixtas con capital europeo y canadiense en principio.

Las protestas sociales y la huida de miles de cubanos hacia los Estados Unidos, en 1995, la medidas liberalizadoras vuelven a endurecerse. Las propuestas del ministro cubano de economía, Carlos Lage (hoy destituido), en especial la despenalización de tenencia de divisas, trabajo por cuenta propia y creación de mercados interiores, alimentación básica y productos artesanales, sufren un fuerte recorte ante el temor de involución del régimen. El aparato represor compuesto por las fuerzas policiales y militares (y de información oficial) recibe el apoyo de los CDR (Comités de Defensa Revolucionarios, creados desde 1960). En 1995 existían en torno a 600 mil activistas con eficaz sistema de vigilancia colectiva “para defender la revolución desde dentro y desde fuera”, que perdura eficazmente. Su misión era apoyar a la policía controlando a los vecinos de su entorno, facilitando control e información o movilizando a los ciudadanos y señalando a “tibios” y disidentes. Este Cuerpo de confidentes ha creado una tupida red en todo el país, es temido y produce la incertidumbre entre los cubanos de cualquier clase, coartando cualquier deseo de libertad que aún perdura tras más de 50 años de su institución previa y consolidación.

Pero fue la presión de la administración norteamericana sobre la economía cubana quien más obstáculos puso a una regeneración económica en la Isla tras el fracaso soviético. La política de R. Reagan en la década de los ochenta, se agrava con la Ley Torricelli en 1992 que contempla la cancelación de ayuda a cualquier país que comercie con Cuba, la prohibición de tocar puertos de Norteamérica a buques que transporten mercancías hasta o desde Cuba (constituía el endurecimiento de la ley llamada de “embargo”, o bloqueo para el régimen cubano, ya impuesta desde la presidencia de Kennedy). Se modificó a posteriori bajo la presidencia demócrata de Bill Clinton, con la llamada Helms-Burton, en esencia la misma, si bien los apartados que endurecían el “embargo” no entraban en vigor por el veto del presiente ante la oleada de protestas, por su carácter antisocial, desencadenadas en casi todos los países europeos, más Canadá, América Latina y China, principales proveedores hacia Cuba.

A finales del siglo que nos ha dejado la situación económica y social en Cuba no es precisamente ejemplar. Las desigualdades son evidentes, a pesar de los principios del marxismo, entre los que tienen fácil acceso a los dólares que genera el turismo o del comercio ilegal, llamado “informal”, y los que viven en ciudades o barriadas sin un mínimo de infraestructuras básicas o los que habitan en áreas rurales donde el suministro eléctrico apenas alcanza una horas diarias, con frecuentes apagones. Las diferencias se acentúan al comparar con el bienestar de los cuerpos burocráticos, dirigentes y mandos en los que se sostiene el régimen. Los funcionarios y militares más privilegiados han creado un sistema de prebendas que les permite mitigar las durezas de la vida cotidiana. Si bien el “caso Ochoa” (juicio sumarísimo con fusilamientos para principales encausados) frenó la corrupción administrativa en todos los sectores… Sigue.

*Autor de Revolución Cubana y Prensa. Años decisivos.

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