Descorriendo el velo: “Los Tigres de Masferrer eran de origen estalinista”

10 11 2012

 
Rodolfo Masferrer (izquierda), Rafael Diaz-Balart (centro) y Rolando Masferrer durante una campaña política en Chivirico, Sierra Maestra, 1958.

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Miami, octubre de 2012.

París, 10 de noviembre de 2012.

Querida Ofelia:

Hoy te mando uno de los importantes documentos que pude obtener en Miami de personas que de una forma u otra han participado en la historia de  nuestra Patria en los últimos sesenta años. El presente es obra del poeta disidente cubano Yndamiro Restano:

“Para entender el proceso histórico cubano durante buena parte del siglo XX, hay que partir de ciertas clasificaciones que no son una verdad absoluta, pero sirven de herramientas para el análisis y develan una dimensión ocultada por la historiografía oficial cubana, controlada por el grupo de poder que actualmente domina la isla. Los propagandistas del régimen tienen como objetivo convertir a Fidel Castro en un semidios y para lograr esa meta (por miedo o por interés) han transformado la historia de Cuba en una mitología. Esto es fatal, porque los análisis en el terreno de la historia exigen la mayor imparcialidad posible, pues cuando una nación se queda sin historia real o concentra su dinámica histórica en la divinización de un individuo, pierde su identidad. El culto a un dictador tiene consecuencias fatales para las naciones, pues las transforma en un conglomerado obediente, en una masa inerte. Las dictaduras envilecen por igual, tanto a quienes las ejercen como a quienes las padecen; podríamos decir parafraseando a Bertrand Russell.

Realmente, en Cuba, lo que ha pasado no es una leyenda rosa sino una tragedia. Pues, la KGB y el Partido comunista (PSP) a su debido tiempo, en alianza táctica con Fidel Castro, construyeron un sistema totalitario, el cual sirvió finalmente, como estructura de ordeno y mando, a un conciliábulo compuesto por un reducido número de personas incondicionales a Fidel Castro, quien logró detentar el poder absoluto. Para alcanzar este poder personal, durante la etapa insurreccional, Fidel Castro engañó a sus propios seguidores y conspiró con el aparato militar del Partido, compuesto en su mayor parte por altos oficiales de la KGB. Raúl Castro, jugó un papel importante en esta etapa, a pesar de su juventud, pues ya desde 1953 había hecho contacto con Nikolai Leonov, quien llegó a ser uno de los directoresde la KGB. Esto hay que entenderlo bien, porque como ha dicho mi amigo Roger Redondo, una cosa es ser de la KGB y otra cosa es ser del Partido, que son dos órganos de poder diferentes, pero conexos. La KGB era un órgano policiaco y de espionaje de la URSS mientras que el Partido es un organismo político, eminentemente prosoviético, pero cubano. Es decir, el Partido poseía cierto nivel de decisión en algunas cosas, aunque estratégicamente estuviera subordinado a Moscú. Precisamente, por la propia naturaleza política del Partido, durante la etapa insurreccional de la lucha contra Batista, la KGB es la que conspira con Castro mientras que el Partido se mantiene a la expectativa histórica, por decirlo de alguna manera. En 1959 Aníbal Escalante expresó: ‘Por razones tácticas, que aún conservan todo su valor, no divulgamos nada con respecto a nuestra acción.’

Obviamente, al final de la etapa insurreccional, cuando ya Batista estaba liquidado, el Partido sale a la superficie mediante figuras políticas de gran renombre que llegan a la Sierra Maestra, al mismo tiempo que Wilfredo Velázquez organiza un destacamento guerrillero en el norte de Las Villas.En lo que respecta al Escambray, con la excepción del Segundo Frente, ya estaba penetrado por Osvaldo Sánchez y Wilfredo Velázquez. El Segundo Frente del Escambray era una fuerza militar, que mantenía una pluralidad democrática. No obstante, Wilfredo Velázquez intentó infiltrarlo y envió a Odilio Díaz, uno de sus hombres de confianza, a establecer contacto con la jefatura de este frente guerrillero. La reunión se efectuó en un lugar del Escambray conocido por Los Manantiales, en mayo de 1958. Allí, Díaz, se reunió con el comandante Armando Fleites y con el representante a la cámara del Partido Ortodoxo Aurelio Nazario Sargen y les propuso firmar un pacto de unidad. A partir de que entrara en vigencia este acuerdo, el Partido enviaría comisarios políticos para las diferentes unidades guerrilleras, que pertenecían a este frente. Obviamente, Fleites y Sargen, no aceptaron esta propuesta. El Segundo Frente del Escambray era eminentemente democrático y no aceptaba ningún tipo de totalitarismo. Sus miembros, incluso, usaban distintos brazaletes de identificación. Esta independencia del Segundo Frente respecto a los planes de la KGB no era gratuita. Pues, su jefe, el comandante Eloy Gutiérrez Menoyo, es un socialista democrático y por lo tanto, era un adversario natural de los estalinistas. En la propia familia de Menoyo existe una tradición socialdemócrata y su hermano Carlos fue el Jefe militar del ataque al Palacio Presidencial. Carlos era del Partido Auténtico, que se guiaba por un ideario democrático de izquierda. El Partido Revolucionario Cubano Auténtico era el compendio histórico-filosófico de lo cubano. Allí, en ese Partido, se sintetizaba el legado de los grandes maestros del pensamiento cubano, que partía de Félix Varela y José de la Luz y Caballero, continuaba en José Martí y Enrique José Varona y se plasmaba creadoramente en Jorge Mañach y en el triángulo emancipador de Rafael García Bárcena.

Pero no solamente los revolucionarios del Segundo Frente del Escambray se habían formado dentro de este legado emancipador nacionalista democrático y necesariamente tenían que chocar con el dogmatismo comunista y mucho más con los estalinistas encubiertos o públicos de la KGB. Las cosas eran más dramáticas porque todo el movimiento revolucionario democrático había interiorizado esta axiología emancipadora, que habían sembrado los grandes maestros de la nación en el corazón de lo cubano. Entonces, sucede el acaecimiento inevitable: una guerra civil. Porque traicionando ese legado emancipador nacionalista democrático, que es la esencia de la identidad cubana, en lugar de realizar las elecciones democráticas como se había pactado por las organizaciones revolucionarias, Fidel Castro y los comunistas le dieron un golpe de estado al presidente provisional Manuel Urrutia y entonces, el jefe del Movimiento 26 de Julio, autoconcediéndose la dignidad de semidios, afirmaba en pleno arrebato egocéntrico: “Elecciones para qué”. Claro, detrás del Show macabro de Fidel, estaban el Partido y la Kgb.

 

La Comisión de Orden y Masferrer.

Es preciso, también, saber que la KGB en el plano internacional tenía entre sus objetivos proteger al Partido y ajustarle cuentas a los renegados. En el caso del troskismo, Stalin se ensañó y ordenó liquidar a Trotsky y a todo el que tuviera proximidades con su teoría crítica del estalinismo. En Cuba, durante la posguerra fundamentalmente, los grupos gansteriles la emprendieron contra el sindicalismo comunista y los militantes en general. Estos gansters, que funcionaban en el área política y en eso se diferencian de los gansters comunes, les llamaban los del gatillo alegre y asesinaron y violentaron a decenas de comunistas. Entonces, surgió el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) comandado por Rolando Masferrer , que de alguna manera, empieza a proteger a los comunistas. Masferrer había salido del Partido, pero quizás fue para cumplir misiones marcadas por la violencia, que el Partido no podía asumir. No tengo una prueba contundente respecto a esto, pero los hechos sí respondieron a este perfil. Además, Masferrer pertenecía a la Comisión de Orden del Partido antes de salir de las filas comunistas. Esta Comisión tenía nexos con el aparato militar- represivo del Comintern.

La intromisión soviética en la política nacional de Cuba, comienza con la llegada a la isla de Fabio Grobart, en la década del 20. En aquel tiempo, la GPU se ocupaba de la represión interna en la Unión Soviética mientras que del mundo exterior se encargaba la Internacional Comunista. Obviamente, estos cambios de nombres fueron etapas de los servicios secretos soviéticos, desde la Cheka hasta la KGB. En 1917 Lenin le ordenó a Dzerzhinsky organizar la Cheka, que era una policía secreta. Por su parte, la Comintern también fundada por Lenin, en su congreso de 1920 renunció al nacionalismo en nombre de la guerra de clases. Realmente, en esta etapa, la Internacional Comunista, que se autoproclamaba líder de la Revolución Mundial, era un instrumento de control del Kremlin sobre el movimiento comunista internacional. Ya después, con el paso del tiempo y en otros contextos, ambas fuerzas, el Partido y los Servicios Secretos soviéticos, se fueron diferenciando más nítidamente. Incluso en mayo de 1943, Stalin, por su alianza con las potencias democráticas, disolvió al Comintern. Posteriormente, las funciones de policía política, contrainteligencia e inteligencia, confluyeron en la KGB.

En el caso cubano, esta labor de corte militar y secreta coordinada con el aparato militar-represivo estalinista del Comintern, le correspondía a la Comisión de Orden del Partido Socialista Popular, la cual era comandada por el orensano Manuel Porto Pena, a quien mataron en un mitin sindical en 1940. El mismo año, que un agente preparado por los servicios secretos soviéticos, asesinó a Trotsky. Mi padrino Lalo Carrasco en un tiempo formaba parte de este aparato de acción del Partido. Después, mi padrino fue concejal por Marianao y finalmente administraba la librería del Partido que estaba en Carlos III y Pocitos.

De manera, que dentro del clima de violencia política que imperaba en el país, se funda el Movimiento Socialista Revolucionario liderado por Masferrer. Por supuesto, este líder comunista, nunca dijo que protegía al Partido de los grupos gansteriles, pero en la práctica lo hacía. Estos grupos criminales no habían sido creado por el autenticismo sino que fueron una herencia de toda una etapa en que Batista era el poder militar en Cuba y había, en su omnipotencia, creado nexos incluso con la Mafia norteamericana. Desde el principio Batista nunca entendió la trascendencia histórica de la Revolución Martiana del 30. No podía entender nada por su origen y su falta de instrucción y cuando ya podía entender, pues se había superado culturalmente, era tarde porque estaba afiliado a un practicismo descarnado.

El sargento de Banes, poseedor indudable de una inteligencia natural, no estaba a la altura del momento histórico que le tocó vivir y no apareció en el escenario algún alto oficial que pudiera representar un poder militar profesional y con rango, que fuera la garantía de aquel intento ético. Sin embargo, más allá de la astucia, de que Batista hace gala cuando le usurpa el liderazgo del septembrismo al sargento Pablo Rodríguez y capitaliza el movimiento de sublevación militar, Batista era el que había dado el golpe del 4 de septiembre. El poder lo adquirió Batista y el Directorio Estudiantil así lo reconoció, por lo tanto fue él quien propicio el gobierno Grau-Batista-Guiteras. Sin el 4 de septiembre no hubieran existido la Pentarquía ni el gobierno de los cien días. Ya Batista no era el sargento taquígrafo, era el coronel y el jefe del ejército de una revolución, ya no era el oscuro sargento que pretendía el poder aupado por sus soldados y clases desatendidos y olvidados. El protagonismo de Batista comenzó porque la alta jerarquía militar había olvidado su tropa y él la reivindicaba. Obviamente, cuando en su lucha gremial, el sargento se encontró con los líderes del Directorio Estudiantil Universitario, comprendió que la vida le había desbordado. Sin saberlo, él había abierto la puerta secreta de la historia, donde el volcán revolucionario prepara su erupción. No siempre, quien abre esa puerta secreta lo hace de manera consciente.

En Batista se juntaron la audacia, la astucia, la ambición y la ignorancia. El gobierno de los cien días tenía demasiados enemigos para que Batista asumiera aquella tarea ciclópea. Desde la vieja oficialidad sublevada en el Hotel Nacional hasta el Partido Comunista, prácticamente todo el espectro social con poder y solvencia económica pasando por el embajador norteamericano, estaban contra aquel intento de democratizar estructuralmente a Cuba. El coronel Batista, en fin, se vio envuelto en una atmósfera revolucionaria, que él jamás hubiera imaginado el 4 de septiembre y en enero cerró la puerta. Sin embargo, ya Cuba no volvió a ser la misma, la Constitución de 1940 y tres gobiernos democráticos, que fueron presididos por hombres claves de la Revolución del 30, demuestran que a pesar de todo Cuba siguió adelante.

No hablo de un estado de pureza, imposible donde haya seres humanos. Junto a las leyes obreras que venían del 30 y a la atmósfera democrática que sustentaba la Constitución de 1940, la glorificación de la violencia y su primera dramática consecuencia: la corrupción, seguían atormentando a Cuba. La glorificación de la violencia y la corrupción viven en simbiosis. Este binomio es inseparable y arruina la política. Por supuesto, las culpas por las consecuencias de esta tendencia destructiva, no las tiene nadie, solamente nosotros los cubanos. Ya en 1944 cuando Batista termina su primera etapa en el poder, le deja al Dr. Ramón Grau San Martín, una República aterrorizada por estos grupos de pistoleros temerarios, que perdida toda motivación ideológica, se dedicaban al cohecho y a robar y a matar sin miramientos. Es decir, la democracia cubana envenenada por la violencia, desembocó en un golpe de estado y finalmente en el totalitarismo, que es la muerte de la política. Donde hay violencia y represión no hay política, porque la política es precisamente dirimir las disputas, que surgen inevitablemente durante la lucha por el poder, de manera pacífica.

Por su parte, dentro de este arco de grupos gansteriles, el Movimiento Socialista Revolucionario fundado por Rolando Masferrer, que también era esencialmente violento, sin embargo poseía un manifiesto político programático para encubrir su criminalidad. Masferrer era Premio Dolz de la Universidad de la Habana y era un expositor sobresaliente del marxismo. Los comunistas pretextaron que habían expulsado a Masferrer del Partido, por una discusión que tuvo con Aníbal Escalante cuando ambos trabajaban en el periódico HOY. Esta explicación fue la que dieron los comunistas, pero parece que nadie deja de ser comunista por una discusión con un dirigente o por una intriga política. Según conservapedia.com, Masferrer hizo pública su separación del Partido durante una reunión en la embajada soviética en La Habana cuando se lo comunicó al escritor norteamericano Ernest Hemingway. Vittorio Vidali le había dicho a Julio Antonio Mella en México, que de la Internacional se salía expulsado o muerto. Por supuesto, Mella percibió muy pronto la naturaleza tiránica del estalinismo, la denunció y terminó asesinado. Entre los sospechosos de este crimen, con mayor o menor responsabilidad están Fabio Grobart y Vittorio Vidali, según algunas fuentes.

Obviamente, el caso específico de la expulsión de Masferrer tiene otras características. Masferrer era, sin dudas, una personalidad compleja y era un hombre de poder. Mella luchaba por la libertad; Masferrer lo hacía por el poder. Incluso, hay fuentes que dicen que Masferrer salió del Partido con otros comunistas entre los que se encontraba Otto Meruelo. De cualquier manera, a partir de marzo del 52, la política cubana alcanza niveles exponenciales de violencia y el mismo día del golpe de estado, Masferrer llega a la Universidad de la Habana acompañado por Valentín González, el campesino, general comunista del Quinto Regimiento durante la Guerra Civil española. Allí Masferrer tiene un intercambio con los estudiantes y parece decidido a enfrentar el pronunciamiento, pero sale de la universidad en compañía de Eusebio Mujal y de alguna manera pacta con Batista. Masferrer, Mujal y Batista se conocían desde la alianza entre comunistas y batistianos. Un mes después del heroico ataque al Palacio Presidencial, organizado y dirigido por los auténticos en alianza con el Directorio Revolucionario, Masferrer organizó en desagravio a Batista, un multitudinario acto frente a la casa presidencial. Finalmente, Masferrer, el intelectual comunista, terminó como jefe de una banda paramilitar que asesinaba y campeaba por su respeto durante la dictadura de Batista. Hay protagonistas que aseguran que algunos de los jefes de escuadras de los Tigres de Masferrer eran de origen estalinista. Otras fuentes, opinan que a partir del pronunciamiento, Masferrer y el Partido rompieron definitivamente. Por supuesto, esto no significa que Masferrer haya roto sus vínculos, si los tenía, con la KGB.

Recordemos también que cuando Ventura y sus sicarios asesinaron a los cuatro revolucionarios democráticos en el apartamento de la calle Humboldt 7, Masferrer publicó una nota en su periódico, en la cual aseguraba que en el apartamento no había 4 revolucionarios sino 5. Y que este quinto revolucionario-continuaba Masferrer en su nota – era Marcos Rodríguez, quien había logrado escapar. Masferrer mentía, por supuesto, pero arrojaba una sombra de sospechas sobre Marcos Rodríguez. ¿Por qué Masferrer miente para arrojar ese manto de sospecha sobre Marcos Rodríguez? ¿Sería que Masferrer intentaba ocultar al verdadero culpable y convertir a Marcos Rodríguez en un chivo expiatorio? Porque Masferrer sabía que estaba mintiendo, ya que en el apartamento había 4, no 5. En Cuba, hay números del periódico de Masferrer, que son inaccesibles y están congelados en archivos históricos. Pues de no ser así, se pudiera abrir una investigación sobre este hecho conmovedor e importante para la historia de Cuba.

De cualquier manera, hay fuentes que vinculan la masacre de Humboldt 7 con el asesinato de Blanco Rico. El teniente coronel Blanco Rico, era jefe del Servicio de Inteligencia militar y es un enigma, pues no hay datos biográficos disponibles sobre su trayectoria. Inclusive, Ecured, la página de historia oficial del gobierno de Cuba, no tiene su ficha. De él sólo se sabe que fue asesinado en el Cabaret Montmatre, que participó en el golpe de estado del 10 de marzo; que era un hombre relativamente joven; que no tenía vínculos con crímenes ni torturas; que ocupó un puesto muy cercano a Batista cuando Cosme Vara era uno de los ayudantes de la presidencia o anteriormente a esta fecha.

El comandante Armando Acosta Sánchez, quien fuera segundo al mando de un negociado del Servicio de Inteligencia Militar durante la dictadura de Batista, señala al coronel Blanco Rico como ayudante de Batista en una época. Parece que el enigmático coronel ocupó ese alto cargo antes, que los últimos seis ayudantes presidenciales de Batista, entre los que se encontraba Cosme Vara, quien disponía de un secretario comunista, Fray Álvarez Lombardía, nacido en Santa Clara. Lombardía llegó a ocupar el cargo de director de “Carta Semanal” y fue, también, un alto oficial del G-2, después de enero de 1959. Álvarez Lombardía le administraba los negocios a Cosme Vara, quien era propietario de estaciones de gasolina. Ya con los comunistas en el poder, Lombardía llegó a ser ayudante de José Abrantes.

Obviamente, esta penetración comunista en el ejército posibilitó que el Partido pudiera imprimir en el cuartel San Ambrosio, Carta Semanal; boletín clandestino del Partido Comunista que vio la luz después que cierran el periódico HOY. Desde San Ambrosio esta publicación clandestina del Partido se llevaba para la revista Bohemia y allí de alguna forma se repartía. Los viernes, en muchos municipios de la isla, junto con la Bohemia llegaba Carta Semanal. Anteriormente, cuando el periódico Hoy disfrutaba de una circulación legal, el dueño de una casa distribuidora, el comunista Silvio Cardoso, distribuía junto a la Bohemia, en el mismo paquete, Hoy y Tiempo en Cuba, este último era el periódico de Masferrer. El 27 de julio de 1953, un día después del asalto al cuartel Moncada, Batista ilegaliza el Partido y el periódico Hoy. Entonces, el Partido intenta llenar el vacío del periódico Hoy con el boletín clandestino, Carta Semanal. Según la historiadora Neiky Machado Flores, en la página 2 de su monografía: Una prensa comunista para la Cuba Republicana: ‘En 1948, el gobierno asaltó y destruyó los locales de la Cuba Sono Films y la Mil Diez. La editorial Páginas ‘sobrevivió’ apenas hasta el año 1949, pues la divulgación de sus producciones dependía del resto de los medios del partido. La revista Fundamentos y el periódico Hoy fueron las únicas publicaciones que se mantuvieron circulando hasta 1953.’

Acerca de Cardoso, Laura Bolaños Cadena, en una remembranza publicada en la revista digital ‘Por Esto’ nos dice acerca del distribuidor de prensa: ‘Los Cardoso, matrimonio de mediana edad, con una sola hija ya casada, eran gente de dinero, ‘con máquina (automóvil) y con chofer’, como decía una canción de la onda revolucionaria. Todavía las empresas privadas medianas y pequeñas estaban permitidas en Cuba. Silvio era propietario de la editorial que publicaba entre otras, Bohemia, la revista de mayor tiraje en el país. Por su actividad editorial lo conocimos en México un par de años antes de la Revolución, y nos causó gran alegría saber que a pesar de su riqueza, estaba del lado de Fidel. Cuando más tarde la Revolución se declaró socialista, Silvio no tuvo empacho en ceder una casa ‘de película’ en la playa más exclusiva de La Habana, Santa María del Mar, y otras propiedades a cambio de un departamento ni siquiera lujoso en El Vedado, en la misma capital.’

 

El enigma de Blanco Rico.

En fin, toda esta información colateral es muy valiosa, pero el enigma del coronel Blanco Rico continúa. No hay una nota biográfica ni información acerca de su carrera militar. ¿Por qué a este coronel lo envuelve esta capa de silencio? De cualquier manera, no es inverosímil, que el Partido haya penetrado el Ejército de la República, pues el Partido Comunista Cubano era un hijo directo de la Tercera Internacional Comunista fundada por Lenin, quien dentro de su revisión del marxismo, concluye que el ejército en ciertas circunstancias históricas puede ponerse al lado del proletariado. Esto significa, después de purificar el lenguaje leninista de sus contaminaciones ideológicas, que el Imperio Soviético necesitaba infiltrar las instituciones y subvertir los valores del mundo democrático para poder esclavizar a la humanidad.

De cualquier manera, lo cierto es que hay fuentes que conectan el asesinato de Blanco Rico con la masacre de Humboldt 7. Por lo pronto, después de la masacre de Humboldt 7, surge otro directorio con otro liderazgo. Los 4 revolucionarios asesinados encarnaban la continuidad del Directorio Revolucionario, ya que José Antonio Echeverría, el líder indiscutible, de esta organización había caído en combate, cerca de la Universidad de la Habana, mientras cumplía su misión dentro del plan general del ataque al Palacio Presidencial, que incluía irrumpir en Radio Reloj y comunicarle al pueblo de Cuba que el dictador Batista, había sido ajusticiado. Echeverría cumplió su misión, pero cuando trataba de alcanzar el alto centro de estudios, cayó en combate. Por orden natural, Fructuoso Rodríguez, uno de los asesinados en Humboldt, era el sustituto de Echeverría.

Entonces, después de esta masacre, surge un nuevo Directorio que mantiene el nombre original, pero se le agrega 13 de marzo, el cual sería presidido por Faure Chaumont, quien había pertenecido al Movimiento Socialista Revolucionario de Masferrer. El padre de Chaumont era un estalinista, que perteneció al Quinto Regimiento durante la Guerra Civil Española. Masferrer también participó en esa contienda y recibió un balazo en un pie, por lo que algunos le llamaban “el cojo”. De este nuevo Directorio se separan algunos de los más importantes fundadores del Directorio inicial como es el caso, por ejemplo, de Jorge Valls, quien era el ideólogo de esta importante organización, que pretendía unir, en contra de la dictadura, a estudiantes y trabajadores. Otros miembros de fila, también tomaron esta decisión.

No es necesario aclarar, que el primer Directorio Estudiantil Universitario fue fundado en 1930 y que el Renacimiento del Directorio Revolucionario creado por José Antonio Echeverría y Jorge Valls, se inspiraba en aquel primero y glorioso directorio revolucionario de los años 30. Por lo que tenemos 3 directorios, el original de los años 30, que fue presidido por Carlos Prío; el fundado por Echeverría y Valls, así como el organizado y presidido por Faure Chaumont, al cual se le agrega en el nombre: 13 de marzo.

Hasta este punto, nos asaltan algunas interrogantes. ¿Qué papel jugó Masferrer en los hechos de Humboldt 7? ¿Por qué Masferrer publicó esa nota falsa en su periódico? ¿Siguió Masferrer en la KGB, aunque estaba fuera del Partido o Masferrer no estaba en la KGB y sencillamente estaba cooperando en aquella masacre con Ventura? ¿Y por qué si estaba cooperando con Ventura tenía que poner al supuesto delator en evidencia? ¿Hay algún vínculo entre los hechos sangrientos de Humboldt 7 y el atentado a Blanco Rico? ¿Por qué si Masferrer estaba expulsado del Partido, el comunista Silvio Cardoso, distribuía su diario Tiempo en Cuba con el periódico Hoy? ¿Era Silvio Cardoso un testaferro del Partido o ese capital con el cual operaba, realmente le pertenecía? Estas y otras preguntas quedan abiertas a la interpretación. Lo cierto es que el juicio de Marcos Rodríguez giró en torno a Joaquín Ordoqui, alto oficial de la KGB, así como de su esposa. Dirigentes del Partido testificaron en el proceso judicial, pero Ordoqui fue juzgado y condenado mientras que su esposa fue finalmente exonerada de cargos. Por lo pronto hay que seguir escudriñando el juicio de Marcos Rodríguez, que fue un juicio típicamente estalinista basado en la confesión del supuesto culpable, después que este pasara casi tres años en las celdas de Seguridad del Estado. Casi tres años tapiado en Seguridad del Estado es una tortura atroz y el torturado siempre dice lo que el torturador quiere escuchar. Según Jorge Valls, durante el juicio, Marcos no podía mantener la cabeza en su posición, la cual se le caía para los lados como si fuera un muñeco de trapo.

Además, este juicio es parte del segundo paso, que he explicado en otros trabajos. Recordemos que el primer paso es cuando Fidel Castro conspira con la KGB primero y con el Partido después, para centralizar en sus manos la jefatura del proceso insurreccional y finalmente, destruir el movimiento revolucionario democrático. En este primer paso, la desaparición de Camilo Cienfuegos fue un golpe decisivo, pues Camilo era la figura más representativa del movimiento revolucionario democrático. Por su carisma, su popularidad, su idealismo y su alto nivel de humanidad, Camilo era la imagen de la tradición revolucionaria democrática cubana. Entonces, a partir de la desaparición de Camilo, el aparato militar queda en manos de los estalinistas y se desarrolla en el país una verdadera guerra civil, que ya venía incubándose desde el golpe de estado contra Urrutia. Ahora bien, estudiar el juicio de Marcos Rodríguez, es muy importante para entender el segundo paso de este proceso, cuando Fidel Castro con sus incondicionales, sean comunistas o no, convierten la República en un conciliábulo y barren con los mismos comunistas que antes habían utilizado. No es casual, que los cinco artífices que he mencionado en un artículo reciente, de una u otra forma, desaparezcan del escenario durante este segundo paso.

Conflicto moral.

Hay otro ejemplo que ilustra la diferencia entre la KGB y el Partido, cuando el Ché Guevara le ordena a Enrique Oltusky, que proceda a organizar asaltos a bancos con el objetivo de recaudar fondos para la causa revolucionaria. Guevara había sido nombrado por Fidel Castro, jefe del Movimiento 26 de Julio en Las Villas y tenía jerarquía para impartirle órdenes a Oltusky. Sin embargo, Guevara recibe una respuesta negativa de su subordinado, quien además le exige al argentino, que firme dicha orden. El Ché Guevara se niega a firmar y comienza un debate entre ambos. Finalmente, el conflicto se agrava porque la mayoría de los miembros del Movimiento 26 de Julio en Las Villas, se niegan a cumplir la mencionada orden, que además, nadie la firma. Entonces, se produce un conflicto moral entre el Ché Guevara y el Movimiento 26 de Julio de Las Villas. Detrás de Guevara, por supuesto, estaba el poder de Osvaldo Sánchez y Wilfredo Velázquez (el compañero José), ambos altos jefes de la KGB. Guevara le decía a Wilfredo Velázquez, ‘El Hombre del Escambray’. Esta carta del Ché Guevara a Oltusky aparece en el libro ‘Gente del Llano’ de la autoría de Enrique Oltusky, que ha sido publicado en Cuba.

Es sabido y está documentado, que los vínculos del Ché Guevara con la KGB, se remontan a sus años juveniles, cuando charlaba con Iosef Grigulevich, oficial de la KGB, muy cercano a un tío suyo. Grigulevich y Cayetano Córdova Iturbe, el tío de Guevara, estuvieron juntos en la Guerra Civil Española. Incluso, Grigulevich con un comando estalinista, fue quien secuestró al revolucionario catalán Andreu Nin. Este disidente del estalinismo fue desollado y asesinado por Grigulevich y sus sicarios. Andreu Nin junto con Julio Antonio Mella y Sandalio Junco, son tres disidentes marxistas, que disienten del totalitarismo soviético. Los tres, por supuesto, fueron asesinados. El caso de Nin ya lo hemos visto. Sobre Mella los estalinistas señalan a Machado como autor intelectual del crimen mientras que los revolucionarios democráticos y algunos investigadores concluyen, que fue Vittorio Vidali quien fraguó el asesinato del líder estudiantil. Sandalio Junco, por su parte, en un atentado organizado por Wilfredo Velázquez, fue asesinado en Sancti-Spiritus. Isidro Pérez, Armando Acosta y varios criminales estalinistas llevaron a cabo el crimen. En el caso de Mella, algunos investigadores atribuyen algún grado de complicidad en este crimen y en otras acciones represivas contra disidentes, a Fabio Grobart, que era el hombre de Stalin en Cuba en aquel momento. Es cierto, que Vittorio Vidali estuvo en La Habana cuando iba camino de México, enviado por el aparato represivo de la Internacional Comunista para detener por cualquier medio la influencia trotskista. Mella no se había declarado Trotskista, pero era un disidente del totalitarismo soviético y se negaba a ser un instrumento de Moscú. Pues, el líder estudiantil, se consideraba a sí mismo como un protagonista creador de nuevos espacios de autonomía para el ser humano y para la sociedad. La autonomía universitaria, que era la bandera de Mella, es la antítesis del comunismo estatista, que convierte la universidad en una dependencia dócil a los dictados del poder. Mella era un enemigo muy peligroso para el estalinismo porque dentro de su romanticismo revolucionario cabía la utopía marxista, pero no la conclusión de que si el fin es lícito, los medios, cualesquiera que estos sean, también lo son. Mella era una personalidad problemática: Fabio Grobart y Vittorio Vidali lo sabían.

Resumen.

Por estos hechos y otros, que no relato por evitar que se pierda la tesis central de este trabajo, puede cualquier lector atento, asomarse al tema de las diferencias entre la KGB y el Partido. Por ejemplo, Pompilio Viciedo, un espirituano que fue excomandante del ejército de la República Española y era un hombre de la KGB, no se reunía con el Partido en Sancti-Spiritus sino con Wilfredo Velázquez, el compañero José, quien era uno de los principales jefes de la KGB en la isla. Viciedo trabajaba con José desde la época de Prío cuando ya era un enlace entre los combatientes de la guerra civil española dispersos por todo el territorio nacional. En los puertos de Casilda y Tunas de Zaza, también José tenía agentes, que recibían información del exterior, así como dinero y paquetes con propaganda comunista y otros artículos. Estos datos han sido ofrecidos por Roger Redondo, capitán jefe de inteligencia del Escambray, en entrevista concedida al periodista Félix José Hernández, quien vive en París.

Ahora bien, ¿a qué aspiraba el movimiento revolucionario democrático? Pues a derribar la dictadura de Batista, volver al ritmo constitucional de la nación y resolver las necesidades del pueblo de Cuba en esa época. ¿Y cuál fue el error de los revolucionarios? Pues creer en el discurso democrático fingido de Fidel Castro y entonces concluir, que a pesar de estar flanqueado por Raúl Castro y el Ché Guevara, dos comunistas confesos, Castro representaba el pensamiento nacional democrático y no iba a permitir el pan con terror.

¿Y qué querían la KGB y el Partido? Pues, querían el poder absoluto del Partido. ¿Y dónde se equivocaron los comunistas? Pues, en que pensaron que podían alcanzar el poder absoluto del Partido conspirando con Fidel Castro, quien supuestamente subordinaría su obsesión de poder personal al Partido como institución. Los comunistas también se equivocaron y el resultado está a la vista: El movimiento revolucionario democrático fue desintegrado a sangre y fuego. El comunismo fracasó. Y Fidel Castro, en nombre del comunismo, se convirtió en un dictador lúcido, voluntarioso y sin escrúpulos.

Moraleja.

 

Creer en fuegos artificiales cuesta caro; lo digo por experiencia propia. El único fuego que ilumina el Espíritu y calienta el cuerpo para la acción creadora, es el fuego eterno y sagrado de la libertad. Todo proyecto que posponga la libertad termina en el lugar contrario del que se había propuesto. Quien pretenda por la fuerza alcanzar el cielo terminará en el infierno.” Yndamiro Restano.

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras de la Vieja Europa,

Félix José Hernández.

De izquierda a derecha: Yndamiro Restano, Félix J. Hernández y Roger Redondo.

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4 responses

4 12 2012
SONIA FRANCISCO REDONDO

POR FAVOR YO NESECITO SABER DE ROGER REDONDO NO NESECITO NADA DESDE PEQUENA EH QUERIDO HABLAR CON EL MI TELEFONO ES786 5375785

23 05 2015
juliosotoangurel

Muy interesante.

19 08 2016
Javier Monzón

No fueron 3, sino 4 los Directorios: el primero fue el de1927.

21 12 2016
pavon13

Un ensayo sustancioso digno de profundizarse. Un abraxo para su autor

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