CUANDO HASTA LOS MUERTOS, VOTABAN EN CUBA

17 11 2011


José (Pepe) Martel.
Miami, Florida, USA. /
joselmartel@yahoo.com

Mi padre fué un politico <malo< en Cuba porque no hacia trampas ni se dejaba manipular. Era sargento de barrio muy querido Guadalupe (perimetro comprendido de Reina a Concordia y de Galiano a Escobar) en La Habana. A José A. Martel Quijano lo quería el barrio completo. Ayudaba a sus electores y a todo aquel que necesitaba algo. Aunque Cuba gozaba de prosperidad y desarrollo económico eso no quiere decir que hubiesen gente pobre, probrísima y muy necesitada de trabajo viviendo en condiciones paupérrimas en solares, cuarterías y casas de vecindad. Nosotros vivíamos casualmente en una casa frente a un enorme solar de más de 50 a 70 cuartos y asesorias, situado en las calles Dragones y Campanario.

En una ocasión recuerdo siendo muchacho acompañé a mi padre a la casa de otro sargento de barrio, amigo de él. Al llegar a la casa observé que encima de la mesa del comedor habían dos cajas de zapatos. Al destaparlas experimenté un gran sorpresa, llenas de cédulas electorales (documento exigido para ejercer el voto democrático). Mi padre le preguntó: "¿Oye fulano y esto que es?". Él enseguida respondió: "Simplemente cédulas de votantes míos, todos fallecidos". Abrí los ojos (tendría yo unos 9 años) y me fuí para la sala donde me senté en un sillón. Cuando salimos le pregunté a mi padre sorprendido si eso era correcto. Me respondió "que no era correcto y que algunos políticos corruptos empleaban esa suciedad y falta de legalidad".

La política en Cuba siempre ha sido corrompida por políticos mezquinos e indeseables. Eso no queire decir que no hubiesen buenos y honestos hombres y mujeres dedicados a servir a la población. Conocí algunos que fueron ejemplos de honradez, claro esta, podían contarse con los dedos de ambas manos. Dentro de la Junta Nacional Electoral de la República existían funcionarios y empleados que invadidos y enviciados en lucrar de forma deshonesta atizban este negocio productivo de no respetar ni los muertos con tal de ganar dinero.

Los famosos "botelleros" estuvieron siempre de moda. Aquellos que tenía un puesto en las distintas dependencias del gobierno, acudían una mes al mes a firmar y se llevaban un "chequesito" para su casa y se oía una frase que se hizo famosa en La Habana, “ese tipo vive sin trabajar”. Eso existió en Cuba y es saludable relatar lo correcto y lo indeseable .

de aquellos tiempos de república. ¡No solo todo era color de rosa!
Los muertos votaban en Cuba ya que algunos candidatos mantenían ese negocio con sus sargentos de barrios para sumar votos en sus campañas. El día de elecciones esas cajas eran parte viva en los escrutinios finales.

Y para concluir en una ocasión mi padre llegó a la casa y abriendo su portafolio sacó 30 sobres mostr´BSOAW mi mamá. “Y eso que es, José Antonio” preguntó ella extrañada. Son nombramientos de trabajadores de obras públicas que muchos de mis colegas, sargentos de barrios, se los embolsillan, se los asignan a familiares y amigos que convertidos en “botelleros” cobran en el distrito metropolitano de OP todos los meses y les tienen que entregar al tenor el 50% del salario. Y mi madre le pregunto: “Y que vas a hacer tú”. Mi padre volvió a guardar los sobres dentro del portafolio y le contesto: “Mañana temprano salgo darle trabajo a todos aquellos que deseen trabajar, que realmente necesiten ganar un salario pero trabajandolo”. Enseguida le dije a mi padre: “Viejo ya ves del ¿por qué? siempre te digo que eres “un politico malísimo, estas fuera de lugar”.

Qué lástima que en esa linda Cuba Repúblicana nos extirpamos el cáncer de esa corrupcion política indeseable que tanto mastimaba a los ciudadanos honestos y laboriosos. Y repito tuvimos gran hombres entregados a la política de honestidad y pureza patriotica pero una gran mayoría hacían “leña del árbol caído” y esa corrupción se tornó en malestar, disgutos y un gran fallo cuando se violaron los postulados de nuestra Constituciòn Nacional de 1940 y se sumió la joven república en un acto repudiado por sus ciudadanos, el Golpe Militar de Estado un 10 de marzo de 1952.

Ojalá que despues del derrocamiento de esta cruel tiranía de los Castro (1959- presente) se vislubmre una nueva y genuina república donde más nunca los muertos tengan que ir a las urnas. Lo que relato es una realidad que todos aquellos que aun viven y son de mi época podrán avalar como cierto y verdadero. Los muetos en paz descansen.

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17 11 2011
17 nov 2011

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