El caso de Víctor Bordón Machado (Primera parte)

24 06 2011

Víctor Bordón en 1959.

París, 23 de junio de 2011.

Querida Ofelia:

Hoy te hago llegar la primera parte de las declaraciones que me hizo la semana pasada mi viejo amigo ex guerrillero del Escambray, Miguel García Delgado (Miguelito Camajuaní), a propósito del papel de Víctor Bordón Machado durante la lucha guerrillera contra el régimen de Batista en los años cincuenta en la Sierra del Escambray.

“Cuando tuvo lugar la huelga de abril de 1958, Bordón estaba en la zona de Manacas, en la carretera central. Allí él y sus hombres quemaban y paraban vehículos. En uno de esos automóviles venía un hijo del General Pedraza, quien traía un M-1 calibre 30 en el piso del carro. La gente de Bordón vio la carabina M-1. Uno de los rebeldes, que tenía una escopeta calibre doce se puso nervioso y le disparó al joven, el que resultó muerto. Más tarde, Pedraza se enteró de la muerte de su hijo y… ¡Juró Vengarlo!

Muchos de los hombres del 26 de julio que salieron del anonimato por su esfuerzo en la huelga de abril y no pudieron unirse al mando en la Sierra Maestra, por la distancia, se dirigieron al Escambray. Uno de esos fue Víctor Bordón Machado. También, llegaron otros hombres de las poblaciones cercanas y algunos traían armas. Obviamente, este movimiento de nuevos combatientes fortaleció al Segundo Frente.

La primera vez que nosotros, los hombres del Escambray conocimos del nombre de Víctor Bordón Machado, fue cuando el grupo del D.R. salió del Escambray en el mes de febrero por Fomento y tuvo varios encuentros con las fuerzas de Batista. Entablaron combates en Fomento, Placetas y Cabaiguan. Anteriormente y relacionado con la salida de Faure Chomón y su grupo, del grupo del D.R., porque querían partir para La Habana, se entablaron algunos combates en el Cacahual, La Diana, Manigua de Michelena y en otros lugares. Además, salió en la prensa nacional un reportaje de Agustín Alles y el fotógrafo Guayos, sobre estos acontecimientos. Después apareció un reportaje, donde Bordón daba la impresión de que él era el jefe de todo lo que ocurría en la zona central de Cuba.

Un día Menoyo recibió un mensaje de Bordón diciendo que estaba rodeado en Hoyo de Padilla y que necesitaba ayuda. Cuando Menoyo llegó con cien hombres para salvar a los guerrilleros que estaban cercados, encontró que Bordón nunca había estado cercado y por esa zona no había ni un guardia de Batista. La realidad fue que con Bordón sólo llegaron 16 hombres cansados y hambrientos y los guerrilleros del Segundo Frente Unido del Escambray le dieron todo lo que tenían. Incluso, Bordón firmó un documento, en el cual dejaba constancia que tanto él como su grupo, pasaban a formar parte del Segundo Frente. Posteriormente, se le asignaron a Bordón las zonas de San Blas y La Sierrita y nunca se le pidió que él y sus hombres usaran el brazalete del Segundo Frente Unido. Ellos usaban su brazalete del 26 de Julio, al igual que los comandantes Lázaro Artola, Genaro Arroyo y Anastasio Cárdenas, quienes también pertenecían a esa organización.

La ofensiva enemiga durante la primavera

La dictadura de Batista, al fracasar la huelga en abril de 1958, consideró que era el momento oportuno para lanzar una gran ofensiva contra los guerrilleros. Así lo hicieron y fracasaron tanto en la Sierra Maestra como en el Escambray. En una reunión celebrada en la comandancia del Segundo Frente Unido del Escambray, en la que estaba Bordón, se llegó al acuerdo de que los guerrilleros tenían que pasar a la ofensiva y que para eso era necesario ponernos en contacto con Fidel Castro en la Sierra Maestra, para empezar a actuar coordinadamente los dos frentes de guerra de Cuba. Es decir, iniciar una ofensiva por los pueblos de los alrededores de las dos Sierras: la Maestra y la del Escambray. Para ese fin se designó una comitiva que viajaría a la Sierra Maestra ya que para tomar las ciudades las fuerzas revolucionarias no estaban preparadas. En el llano, la ventaja estaba a favor del enemigo. Era imprescindible que coordináramos con el mando de Oriente.

En aquella época los dos frentes de guerra que había en Cuba no tenían contacto entre ellos y por eso se nombró a dos comandantes de la Sierra del Escambray, que pertenecían al 26 de Julio para que integraran esa comisión. Ellos fueron Anastasio Cárdenas y Víctor Bordón. En esa comitiva también estaban: Evelio Martínez, Omelio Cancio, un hermano de Bordón y otros más. En total eran trece los que fueron destinados a ir a la Sierra Maestra a ver a Fidel Castro. El grupo viajaría por tierra. Sin embargo, ya en el camino, cerca de Ciego de Ávila, Bordón le dijo a sus compañeros que esperaran un rato, pues él tenía a un amigo, que podía facilitar el transporte. El grupo esperó y cuando Bordón regresó le dijo a Anastasio y al resto de sus acompañantes que él podía viajar en la avioneta de su amigo e ir más rápido. Además, Bordón aclaró que en la avioneta sólo cabía un pasajero. Finalmente, Bordón logró convencer al resto de la comitiva. Entonces, Anastasio junto a los demás guerrilleros regresaron al Escambray y le explicaron al Estado Mayor lo sucedido.

El Regreso de Bordón al Escambray

Cuando Bordón regresó al Escambray, no fue a informarle al Estado Mayor de los resultados de su viaje, como era su obligación, ya que había sido enviado por éste para hablar con Fidel Castro. Bordón no cumplió, pero ya el servicio de inteligencia del Segundo Frente de Guerra del Escambray tenía información de que Bordón se había reunido con Osvaldo Dorticós Torrado (de Cienfuegos), Ovidio Díaz (de Cruces) y otros personajes del área sur de Las Villas, dirigentes del P.S.P.

El servicio de inteligencia del Segundo Frente Unido del Escambray en su investigación más tarde, comprobó que Bordón nunca vio a Fidel Castro, ni viajó a la Sierra Maestra. Lo que sucedió fue que Bordón vio a un abogado de apellido Florido en Ciego de Ávila y de ahí regresó a Cienfuegos, donde sus compañeros del P.S.P. le dijeron lo que él tenía que hacer. Por lo cual a su regreso, Bordón empezó a decir que Fidel lo había nombrado jefe en el Encambray, lo que era mentira.

Esa fue la razón por la cual arrestamos a Bordón. Él tenía 202 hombres a su mando y nosotros fuimos guerrilla por guerrilla desarmándolos, hasta que llegamos al grueso, donde estaba Víctor Bordón Machado. Allí lo apresamos y lo llevamos a casa de Doña Rosa, donde estaba la Comandancia. Cuando estábamos celebrándole un juicio, llegó por sorpresa el dirigente de Cruces, Ovidio Díaz, con una caravana de supuestos campesinos montados a caballo, exigiendo que soltáramos a Bordón. La gran mayoría de los que venían con Ovidio no eran campesinos del Escambray si no que eran conocidos miembros del P.S.P. y portaban cartelones que decían: “Libertad para Bordón”. Ovidio era un conocido dirigente comunista y era quien había organizado esa caravana y ahí se pudo comprobar que Bordón tenía un compromiso con el P.S.P.

Hasta aquel momento nadie conocía de la militancia de Bordón en el P.S.P., pero allí estaba el Partido apoyándolo y eso no lo hace el partido de gratis. Ir hasta el corazón del Escambray para exigir que liberaran a Bordón, todo eso era “muy extraño”. A Bordón no se le conocían antecedentes comunistas, pero allí estaba la primera prueba.

Ya venía el Ché Guevara en camino desde la provincia de Oriente. Los miembros del Segundo Frente que pertenecían al 26 de Julio, que eran casi todos, abogaron después que Bordón reconoció en una carta firmada por él sus mentiras y su errores; rogó que le perdonaran y así se hizo. Él y un grupito que estaban en calidad de retenidos, fueron puestos en libertad y sus armas les fueron devueltas. Pero las armas que él adquirió durante el tiempo que permaneció en el Escambray se le confiscaron y se le entregaron a otros combatientes que también eran del 26 de Julio. En aquella época nosotros nos llamábamos Frente Unido del Escambray y eso fue antes del mes de julio de 1958. Lo del nombre de Segundo Frente del Escambray surgió cuando Faure Chomón regresó al Escambray, después de su fracaso en el intento de atacar por segunda vez el Palacio Presidencial en La Habana. Chomón se refugió en Dos Arroyos, donde se le permitió que tuviera una guerrilla del D.R. Miguel Garcia Delgado.” Continuará.

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares con gran cariño,

Félix José Hernández.

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