Juan de la Cosa y la época de los descubrimientos

3 08 2010

Juan de la Cosa y la época de los descubrimientos


Retrato ideal de Juan de la Cosa. Oleo sobre lienzo. Museo Naval. Madrid

París, 29 de julio de 2010.

Entrañable Ofelia,

El Ayuntamiento de Santoña y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) recuerdan al navegante y cartógrafo cántabro en el V Centenario de su fallecimiento con la exposición Juan de la Cosa y la época de los descubrimientos, que reúne cerca de un centenar de piezas entre pinturas, dibujos, documentos y maquetas que recrearán la Santoña de aquel tiempo, la expansión atlántica de la Corona de Castilla, la vida y los viajes de Juan de la Cosa y la relación del navegante con la Casa de Contratación y la cartografía de los siglos XV y XVI.

Las piezas han sido cedidas por cerca de una veintena de prestadores, entre los que se encuentran el Museo Naval de Madrid, el Archivo General de Indias, la Biblioteca Nacional de España, el Archivo General de Simancas, el Museo de América, la Biblioteca Municipal de Santander, la Universidad de Salamanca, el Archivo General Militar de Madrid, el Museu Marítim de Barcelona, el Museo Marítimo del Cantábrico, el Centro Geográfico del Ejército, la Biblioteca de Menéndez Pelayo, los Archivos Históricos Provinciales de Sevilla y Cantabria, la Biblioteca Municipal de Santander, el Archivo Histórico Diocesano de Santander, la parroquia de Santa María del Puerto de Santoña y varios coleccionistas privados.

Con esta iniciativa la SECC y el Ayuntamiento de Santoña quieren reivindicar la figura de Juan de la Cosa, hijo ilustre de esta localidad, así como el importante papel que desempeñó en un periodo clave de la Historia de España: la transición de la Edad Media al Renacimiento. La muestra destaca, de forma clara y divulgativa, su papel en el descubrimiento y exploración de América así como su participación en las empresas científicas de la Corona de Castilla en la transición de los siglos XV al XVI.

La muestra, que cuenta con la colaboración está estructurada en cinco grandes apartados:

I. Juan de la Cosa y la Santoña de su tiempo.

Este apartado sirve de introducción, geográfica y temporal, a los objetivos generales y al resto de los apartados temáticos de la exposición. Empieza por el imprescindible marco físico que determinó, durante siglos la vida de los santoñeses pues, con una canal profunda, su bahía presenta unas excepcionales condiciones de abrigo para las embarcaciones. Por este motivo, Santoña ha estado indisolublemente unida a los aconteceres navales y marítimos y, hasta el siglo XVIII, era conocida como Santa María del Puerto, Puerto de Santoña o simplemente Puerto.

En la Baja Edad Media Santoña era una población de tamaño mediano, con una emprendedora clase media claramente volcada hacia las actividades relacionadas con la mar: comercio de cabotaje y con Flandes; pesquerías de altura, como la ballena y el bacalao, y de bajura con el besugo y la sardina. El apartado también explica el porqué del asentamiento en Andalucía de numerosos marinos y comerciantes cántabros a finales de la Edad Media, que con sus barcos protagonizaron buena parte de la expansión oceánica; el ejemplo señero es Juan de la Cosa, vecino en 1500 de El Puerto de Santa María. Por último, se muestra a Juan de la Cosa como miembro de un antiguo linaje de Santoña, linaje que perviviría con barrio propio en la localidad cántabra hasta bien entrado el siglo XIX. Entre las piezas que el visitante puede ver en esta sección de la exposición destacan una magnífica Sagrada Familia flamenca del siglo XVI y varios documentos de los siglos XV, XVI y XVII con noticias de miembros del linaje De la Cosa.

II. La expansión atlántica de la Corona de Castilla.

La empresa de los descubrimientos fue iniciada por los portugueses con el objetivo final de alcanzar el oriente por mar, para proveerse directamente de las especias y otras mercancías preciosas de las que Europa no estaba dispuesta a prescindir y cuya ruta terrestre había sido obstaculizada por la caída de Constantinopla y el cierre del Mediterráneo oriental. Este objetivo se complementaba con otra serie de razones en las que se mezclaba la curiosidad científica con razones políticas y religiosas. Los Reyes Católicos, una vez consolidado su reinado en Castilla y casi ultimada la Reconquista, se dieron cuenta de que estaban perdiendo la carrera atlántica frente a sus vecinos, comenzando sus reivindicaciones sobre Guinea y San Jorge de Mina y contra el monopolio portugués. Surgieron fricciones y apresamientos mutuos hasta la firma del tratado de Alcáçovas-Toledo, en el que se acordaron zonas de influencia, separadas por paralelos; al norte del paralelo de Canarias para Castilla y al sur para Portugal, que desde entonces controlaría las licencias de navegación para alcanzar la ruta de las especias por oriente. Se inició entonces la expansión castellana por el Atlántico en busca de la ruta de las Especias por occidente. Después del primer viaje de Colón se inició una serie de viajes a las nuevas tierras descubiertas que podemos clasificar en varias fases, si nos atenemos a sus objetivos tanto geográficos como políticos.

La primera comienza con los viajes que se llevaron a cabo inmediatamente después del primer viaje de Colón y va desde 1494 hasta 1503 cuándo se creó la Casa de la Contratación. El motor geográfico de estos viajes era comprobar si lo descubierto era el archipiélago que según Ptolomeo precedía al continente asiático. El fin político sería confirmar si las tierras descubiertas estaban dentro del meridiano acordado en Tordesillas. Los viajes de esta primera etapa se dirigieron hacia la costa norte de América del Sur y al Caribe. Podemos establecer la segunda etapa de los descubrimientos españoles de 1503 a 1513, cuando empieza a abrirse camino la percepción intelectual de un nuevo continente, quarta pars o mundus novus, que el viaje de Vespucio al servicio de los portugueses en 1502, había confirmado, pero que ya era una idea asumida por muchas mentes cultas del entorno de los descubridores. Aquí se enmarca el viaje de Juan de la Cosa (1504-1506) desde el golfo de Darién a la isla Margarita y el discutido viaje de Vicente Yáñez Pinzón (1505) que demostró la insularidad de Cuba y recorrió el litoral de Yucatán hasta llegar al cabo de San Agustín. Las expediciones de Juan Ponce de León a La Florida en 1512 y el descubrimiento del mar del sur por Balboa en 1513 cierran esta etapa.

La tercera fase dentro de la clasificación que hemos establecido, se extendería desde 1514-1523 y se inicia con la noticia del descubrimiento del mar del Sur por Balboa en 1513 y de las tierras que se abrían hacia el sur, plenas de fabulosas riquezas. Se prepara entonces el viaje de Juan Díaz de Solís (1515) hacia el Maluco que no pasó del río de la Plata donde pensaba encontrar el estrecho. Ante este fracaso se organizó en 1519 otra expedición para buscarlo más al sur del continente al mando de Fernando de Magallanes a través del estrecho que luego llevó su nombre. La expedición atravesó el Pacífico llegando a las Molucas siete años después que los portugueses y completando la circunnavegación de la tierra. El viaje de Magallanes-Elcano que confirmaba la esfericidad de la tierra, tuvo un amplio eco en toda Europa y produjo estupor en los cartógrafos europeos, que tuvieron que poner al día sus concepciones geográficas ptolemaicas para conciliarlas con los nuevos datos.

La cuarta y última etapa se extiende desde 1524 a 1550 y estaría determinada por los problemas políticos y geográficos planteados por el antimeridiano de las Molucas y los redoblados esfuerzos para buscar un paso al norte del continente, lo que produjo el  reconocimiento de toda la costa atlántica de América del norte. En este apartado de la muestra el visitante puede ver, entre otras piezas, un sello de Juana I de Castilla, un traslado del Tratado de Tordesillas, un cuadrante solar relicario de finales del siglo XVI, objetos y armas de los indígenas precolombinos y de los exploradores castellanos, y una Derrota de Cádiz a Sanlúcar de 1595.

III. Juan de la Cosa y la Casa de Contratación.

Por la época y el lugar en que le tocó vivir y por su especial espíritu, participó en la vanguardia de los nuevos tiempos y fue un pionero en algunas de las actividades de la Casa de la Contratación, entre ellas como antecedente del Padrón Real. La Casa de la Contratación se funda el 20 de enero de 1503 como primer organismo oficial privativo de la administración del Nuevo Mundo; antes de su fundación los asuntos americanos cuya repercusión aún se desconocía, estuvieron a cargo del Consejo de Castilla a través de Juan Rodríguez de Fonseca, hasta que en 1524 se crea el Consejo de Indias. Desde un principio la Casa se encargó, entre otras funciones, de promover, sobre todo en los comienzos, las nuevas exploraciones y perfilar los descubrimientos aprestando naves y hombres; también desarrolló una importante actividad como centro geográfico y científico respecto a la navegación, promoviendo su perfeccionamiento e inventariando los nuevos territorios que se iban incorporando a la Corona. Parte de esta actividad dentro de estas funciones, estaba dedicada a procurar la seguridad de la navegación tanto en las rutas como en los propios barcos.

La relación de Juan de la Cosa y otros pilotos con la Corona se inician antes de la creación de la Casa, especialmente en 1499 cuando los Reyes Católicos, en sus intentos de limitar el régimen de empresa propia y monopolio impuestos por Colón en Santa Fe y, a la vez,

favorecer el abastecimiento y la inmigración hacia las islas, autorizan, mediante capitulaciones, las expediciones de “descubrimiento y rescate”, en régimen de coparticipación. Estas expediciones (autorizadas ya en 1495 pero revocadas a instancias de Colón en 1497) se realizan desde 1499 a 1502; son numerosas y en ellas se hacen prácticos y adquieren fama muchos de los pilotos y navegantes que darán prestigio a la navegación española (Juan de la Cosa, Américo Vespucio, Vicente Yánez Pinzón, Juan Díaz de Solís, etc.) y colaborarán al desarrollo de la Oficina Científica de la Casa de la Contratación. Este apartado de la exposición se refiere a la fundación de la Casa de la Contratación y al intercambio entre ésta y los primeros personajes que van a abrir el camino hacia el Nuevo Mundo. A través de documentos y otros objetos se hace un recorrido por la vida de Juan de la Cosa hasta su muerte en Urabá (actual Colombia) el 28 de febrero de 1510.

Entre las piezas más destacadas podemos resaltar la Real Provisión original de los Reyes Católicos encargando a los vecinos de Palos que tuvieran preparadas dos carabelas (Pinta y Niña) para partir en la primera expedición colombina, las ordenanzas y fundación de la Casa de Contratación, una magnífica tabla flamenca de San Sebastián que refleja la muerte de Juan de la Cosa a manos de los indígenas, y la mayor parte de los documentos originales en los que aparece Juan de la Cosa, incluida una carta autógrafa con su firma.

IV. Juan de la Cosa y la cartografía entre los siglos XV y XVI.

El principal objetivo de esta área es ofrecer al público una visión general de la cartografía entre los siglos XV y XVI con el propósito de contextualizar la carta de Juan de la Cosa. Principalmente, se trata de describir los elementos definitorios de las cartas de marear, los “portulanos”, y su característica imagen del Mediterráneo (primero) y el mundo conocido (después). Junto a ello, en esta sección se ofrece la oportunidad de revisar otro tipo de mapas que convivieron con los portulanos, surgidos tras la recuperación y difusión de la “Geografía” de Claudio Ptolomeo, y que ofrecieron una imagen significativamente distinta y muy alejada de la realidad, lo que no les impidió tener un amplísimo reconocimiento. En esta sección se pueden ver también los principales problemas a los que debió enfrentarse el cartógrafo: el verdadero tamaño de la Tierra, la ubicación de los nuevos territorios respecto al continente europeo, la forma del nuevo mundo a través de la información de sus costas y su relación con el extremo oriental asiático. Otros objetivos secundarios son los de acercar al público algunos aspectos técnicos referidos a las cartas de navegación, como pueden ser el posicionamiento del dato mediante el rumbo y la distancia estimada, la instrumentación asociada (astrolabios, brújulas, relojes, cuerdas), los materiales de confección de las cartas (pieles, tintas), etc. Las piezas destacadas son un astrolabio náutico portugués del siglo XVI, diversas cartas náuticas y portulanos, y tres de las magníficas láminas del atlas manuscrito de Christian Sgrooten (1592), que dedicado a Felipe II es su trabajo más importante y una joya de la cartografía universal.

V. Sala del mapa de Juan de la Cosa.

La Carta de Juan de la Cosa está considerada como una joya de la cartografía universal por ser el primer mapamundi en el que se representan los nuevos territorios descubiertos al otro lado del océano Atlántico. Aparece firmada en El Puerto de Santa María en 1500, es decir, entre el tercer y cuarto viaje a América del santoñés, y fue dibujada sobre un pergamino formado por dos pieles desiguales de ternera pegadas por el centro. Obra inacabada, formalmente responde al modelo de portulano medieval náutico-geográfico de carácter decorativo, caracterizado por sus exagerados perfiles costeros, los numerosos topónimos, las figuras de soplones y rosas de los vientos o las viñetas de ciudades y monarcas. La Carta recoge los resultados de la expansión oceánica europea de finales del siglo XV, en la que destacan algunos hitos como la llegada de los portugueses a la India, la navegación inglesa por las costas norteamericanas y la exploración castellana en el Caribe y Sudamérica. Así mismo, están dibujadas las líneas del Ecuador y del trópico de Cáncer, así como el meridiano que pasa por las Azores, que fue tomado como referencia para establecer las áreas de influencia española y portuguesa en el tratado de Tordesillas (1494). Tras su realización, la carta estuvo perdida muchos años hasta que fue hallada fortuitamente en París en 1832 y forma parte del depósito del Museo Naval de Madrid desde 1853. Debido a la imposibilidad de contar con el original, en esta exposición se exhibe una copia interactiva que permite identificar algunos elementos destacados del mapa, además del retrato del navegante y una fiel maqueta de la Santa María.

Juan de la Cosa nació en Santoña hacia 1460, en el seno de una familia marinera, aunque se trasladó pronto, como tantos otros, a Andalucía (El Puerto de Santa María). Comerciante, cartógrafo, espía… llevó a cabo misiones de gran importancia por delegación de los propios Reyes Católicos. Propietario de la nao Santa María, capitana del Descubrimiento, ocupó en el primer viaje colombino el puesto de maestre de la misma, y en el segundo el de “maestre de hacer cartas” de la expedición. Su tercer viaje al Nuevo Continente lo hizo con Alonso de Ojeda, y a su regreso (1500) ejecutó su famosa Carta, el primer mapamundi que incluía las tierras recién descubiertas. Tras dos viajes más, a finales de 1509 partió con Ojeda a una nueva expedición por Tierra Firme y murió acribillado, el 28 de febrero de 1510, por unos indígenas de la actual costa colombiana. Su prematura muerte (con cerca de 50 años) le impidió ejercer de hecho un cargo jurisdiccional, el de alguacil mayor, en la práctica gobernador del territorio de Urabá en nombre de los reyes de Castilla con amplias atribuciones en la jurisdicción civil y criminal y unas funciones que pudieran asemejarse con el corregidor castellano. El cargo le fue concedido en principio por una vida, y posteriormente se amplió otra vida más; sin embargo, su linaje directo parece extinguirse sin dejar huella.

Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que incluye, además de las piezas que están presentes en la muestra y unas útiles Cronología y Bibliografía, artículos de :

• Rafael Palacio Ramos: Juan de la Cosa y la Santoña de su tiempo

• María Luisa Martín-Merás Verdejo: Juan de la Cosa y la expansión atlántica de la Corona de Castilla

• María Antonia Colomar Albájar: Surcando mares de papel. Juan de la Cosa a través de las fuentes documentales

• Fernando Silió Cervera: Geografías múltiples para una nueva imagen del mundo: la Carta de Juan de la Cosa

Exposición Juan de la Cosa y la época de los descubrimientos.

Palacio de Manzanedo (Santoña), abierto al público hasta el  31 de agosto de 2010.El  Comisario es Rafael Palacio Ramos, Director-Gerente de la Casa de Cultura de Santoña. Los asesores científicos son María Luisa Martín-Merás Verdejo, Directora Técnica del Museo Naval de Madrid (Ministerio de Defensa), María Antonia Colomar Albájar, Subdirectora del Archivo General de Indias (Ministerio de Cultura) y Fernando Silió Cervera, Geógrafo.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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