ABRIL, 1961: ¿FRACASADO INTENTO DE INVASIÓN A CUBA…?

7 01 2011

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Miguel Leal Cruz. Dr. en Periodismo, España

Aspectos parciales de libro: Revolución cubana y prensa (1959-62) Años decisivos.

Según todos los pronunciamientos, los intentos fallidos de invadir la Cuba de los Castro, casi son coincidentes. La explicación no es fácil, evidentemente, pero la causa principal fue la negativa de la cobertura militar, prometida por fuerzas navales y aéreas americanas, que no tendría lugar por temor a desencadenar un conflicto mundial, que nadie deseaba, con la Unión Soviética. Un documento publicado en el periódico digital[1] con sede en Miami: La Nueva Cuba, revela el claro enfrentamiento entre la Central de Inteligencia, CIA, con la administración Kennedy, en la frustrada invasión. Dicho documento, que revela la Universidad de Princeton, con la firma de N.J. (Agencia Reuters), nos da a conocer la existencia de 859 documentos desclasificados sobre el hecho. Analiza las relaciones, poco cordiales, con la URSS, desde 1947 a 1991, incluidas contundentes conclusiones e importantes revelaciones, con fecha 27 de agosto de 1963, que no avalan, precisamente, la coherencia oficial llevada a cabo en el lamentable incidente de Bahía de Cochinos…

Aquí habría que citar la versión, dada al autor por exiliados cubanos (2004) en Miami (Us), los que achacan el fracaso al cambio de planes de última hora… La idea inicial, Pluto, era crear una cabeza de playa en la localidad de Trinidad, lejos de centros militares castristas; movilizar guerrillas, y crear un Gobierno provisional en la isla…, el que, tal vez, sería reconocido, como tal, por diversas naciones en todo el mundo…

Otra causa que consumó el desastre de la invasión, fue la superioridad de las ya organizadas, por la URSS, fuerzas armadas cubanas, con moderna tecnología que los atacantes posiblemente ignoraban. Los ataques aéreos del día 15 fueron un fracaso porque no impidieron que la aviación cubana frustrara la operación de desembarco, logrando que algunos buques atacantes huyeran mar adentro, según fuentes norteamericanas.

Pero la historiografía revolucionaria cubana, casi unánime, se recrea y da carácter epopéyico a este hecho, cuando se lee: A las 8:45 horas, Oliva, jefe de las tropas invasoras, al comprobar los problemas que la aviación cubana ocasionaba al desembarco del resto de fuerzas y material, propuso una operación alternativa que consistía en ir por la carretera de Cienfuegos hasta las montañas de Escambray. Pero no contó con la aprobación de otro de los jefes, Pérez San Román, que alegó que las citadas montañas estaban muy lejos y que, en todo caso, los Estados Unidos ayudarían a conseguir el objetivo en breve plazo lo que no tendría lugar como se ha indicado. Mas, esta opinión se vio reforzada, en aquel momento, por una conversación telefónica mantenida con un mando de la CIA, que hizo correr el rumor que el gobierno norteamericano no tardaría en intervenir directamente.

Las fuerzas de Castro, a pesar del valor demostrado, fueron prudentes en estos primeros momentos del ataque, y no se atrevían al enfrentamiento directo por desconocer el número de invasores que habían logrado desembarcar. No obstante,  a las 6 de la tarde, pusieron en acción a la artillería sobre posiciones enemigas en Playa Girón para, a continuación, efectuar ataques por tierra. Los B.54 norteamericanos comenzaron a arrojar paquetes de suministros para las fuerzas invasoras que no siempre caían en tierra firme debido al viento reinante, lo que alegraba sobremanera a las fuerzas de Castro que veían, también satisfactoriamente, como los barcos no podían efectuar los desembarcos por el acoso de su aviación. A la mañana siguiente ya se habían producido las tensiones políticas internacionales por lo que estaba ocurriendo en Cuba, especialmente en la Unión Soviética.  Kennedy recibió una comunicación de Kruschev en la que le invitaba a no intervenir en el conflicto y que, en otro supuesto, prometía dar toda la ayuda necesaria al régimen cubano que, en aquel momento, no precisaban en que estado se  hallaba invasión, lo que constituyó al principio de la, por poco planeada, catástrofe invasora[2].

El momento crítico de la situación tendría lugar a la mañana siguiente, al negarse Kennedy a autorizar el ataque aéreo que los brigadistas demandaban en el momento que consideraban favorable al tener controlados a los contingentes cubanos. En efecto, por la noche, las tropas de la contrarrevolución se encontraban rodeadas por unos 20.000 hombres con artillería y tanques, e incluso muchos de sus componentes habían superado ya las marismas y se encontraban en el trozo de tierra seca que estaba junto a la costa.

Fue en este momento cuando se solicitó al presidente norteamericano un ataque aéreo, con aviones Essex que se encontraban sobrevolando la zona, con el objetivo de destruir los T.33 cubanos que tantos daños habían hecho a los invasores. Pero dicho ataque, por lo anteriormente expuesto, no tuvo lugar, si bien seis reactores yanquis (sic) intentaron cubrir la segunda parte del desembarco en especial los suministros, lo que tampoco sirvió de nada por la falta de coordinación entre los que mandaban en la flota y los pilotos.

A la vista del auténtico fracaso, ya a la mañana siguiente, los exiliados cubanos que componían la Junta Revolucionaria que habría de hacerse cargo de las riendas del poder en Cuba, descubrieron el cambio de planes norteamericanos y descargaron su disconformidad notoriamente. En aquellos momentos lo que habría que hacer era plantear una evacuación forzosa, que, también de por sí, era peligrosa para el equilibrio de la paz mundial, puesto que tendría diversas interpretaciones, sobre todo la confirmación del éxito revolucionario comunista en Cuba, a pocos kilómetros del país más liberal del mundo…

Fidel Castro y sus combatientes, al observar la debilidad demostrada por el enemigo, habían empezado a avanzar tenazmente, sin importarle la aún temible artillería atacante, que pronto agotaría sus municiones. En aquellos momentos lo importante era el número de hombres a enfrentarse en un hipotético cuerpo a cuerpo o desde trincheras y, por supuesto, que Fidel Castro conocía su superioridad en este aspecto. Tanto en Playa Girón como en Playa Larga los invasores estaban retrocediendo y dispersándose. A media tarde se autorizó a la marina estadounidense para que se acercara a las playas cubanas con el objetivo de evacuar a los sobrevivientes, pero llegará tarde porque Fidel Castro y los suyos habían cercado a la mayoría en una bolsa infranqueable…, según algunos aspectos, que aparecen en el libro El Desafío del Yugo y la Estrella, citado, del que es autor el profesor e historiador cubano: el Dr. Cantón Navarro.

Las fuerzas de Castro capturaron 1180 hombres de los 1300 que, aproximadamente, llegaron a desembarcar. Unos 120 murieron en el campo de batalla y 9 murieron en camino de La Habana. El líder cubano declaró haber tenido unos 100 muertos entre los de su bando, aunque los invasores hicieron públicas las cifras, erróneas, de 1250 bajas, 400 fallecidos a causa de las heridas, y consideran que hubo 2000 heridos, entre las fuerzas castristas, según las mismas fuentes cubanas…

Los prisioneros fueron juzgados en marzo de 1962, siendo transmitidos los juicios a través de la Televisión Cubana. Encarcelados y condenados a la pérdida de la nacionalidad cubana, entro otros cargos; después de un año y medio, muchos de ellos fueron intercambiados por medicamentos y diverso tipo de suministros médicos por valor de 62 millones de dólares[3].

El gobierno cubano hizo saber que: “estaba dispuesto a renunciar a esta indemnización y entregar los prisioneros a cambio de que los Estados Unidos pondrían en libertad o hicieran las gestiones pertinentes, a los norteamericanos, españoles, nicaragüenses, guatemaltecos, mejicanos o portorriqueños que se hallaban encarcelados por luchar contra el fascismo, el racismo, el colonialismo, la tiranía y el imperialismo en sus respectivos países… No hubo respuesta a esta alternativa y, por último, los gobiernos de Cuba y Estados Unidos llegaron al acuerdo de canjear los prisioneros en las condiciones anteriormente apuntadas. Lo que quedaba claro es que Estados Unidos, por primera vez en su historia, pagaba una indemnización de guerra[4].

Según versión del mismo historiador cubano, citado, “los únicos prisioneros fusilados legalmente fueron Clavijo, Soler Puig y Jorge King Yun, por causas anteriores a los hechos, previo juicio sumarísimo…”.

Llegado a este punto, analizamos los factores que llevaron a Estados Unidos a intervenir en Cuba y cuales fueron los que influyeron en su fracaso.

La CIA, en colaboración con exiliados cubanos del régimen batistiano, animó a llevar a cabo la operación por la presunta falta de apoyo que tenía realmente Castro en la Isla, a sumar el estado de la “guerra fría”, entre la URSS y EEUU, que no podía permitir la creación de un “status cuasi comunista” en Cuba, en aquellos momentos.

A instigación del citado servicio de inteligencia, se decía que Castro era débil y no tenía seguidores de prestigio que le inspiraran total confianza, que había divisiones, e incluso crisis dentrodel régimen. Esta idea se basaba en las opiniones de muchos seguidores y simpatizantes del régimen anterior, unos huidos hacia Estados Unidos y otros que, permaneciendo aún en Cuba, no acababan de ver en Castro la solución definitiva o más apropiada… Esto significó que miles de cubanos, la mayoría antiguos terratenientes y capitalistas con Batista, se dieran cita y organizaran en territorio norteamericano la contestación a Fidel Castro en una auténtica fase contrarrevolucionaria.

Sus líderes llegaron a entrevistarse con jefes de la CIA a los que no fue difícil convencer para derrocar a Castro, por considerarle con poca fuerza dentro de la propia Cuba, según se decía…

Todo lo contrario de la realidad, puesto que los cada vez mayores apoyos con que contaban Fidel y los suyos era consecuencia “de la aplicación de las medidas socialistas en la población, en los dos años transcurridos desde su llegada al poder, a más de sus discursos llenos de convicción entre la gran masa de cubanos…”.

Por otra parte, debemos recordar que tiene lugar un peligroso juego, intencionado ideológicamente, entre Este y Oeste a través de lo que ya se menciona como “Guerra Fría”, cuyas confrontaciones directas siempre habían tenido lugar en Asia o en Oriente Próximo, nunca en el Nuevo Continente.

Siguiendo al colaborador, en Cuba, para esta edición, Ramiro García, citado, este dice: la victoria de Playa Girón consolidó la confianza del pueblo cubano en sus propias fuerzas, corroboró el valor de la solidaridad internacional y aumentó el prestigio de la Revolución Cubana en todo el mundo especialmente progresista y marxista. Fue no sólo una victoria de Cuba, sino de todos los pueblos de América en su lucha contra los intereses económicos y de dominio norteamericano en sus países, con imposiciones a través de diferentes oligarquías de todo tipo. Eso lo comprendieron todos los pueblos débiles del continente, que alzaron su potente voz solidaria con el país agredido…[5]. Se aprecia su inclinación pro-cubana, puesto que la causa del fracaso, como queda analizado, anteriormente, fue otra: el temor responsable en Kennedid al abortar la ayuda prometida en la “invasión”, por temor a desencadenar otra guerra mundial, esta vez atómica…, precaución que tendrá, de nuevo, un año después en otra crisis, si cabe mucho más grave…

Sin embargo, particular importancia tuvo, en dicho momento, el gesto del general Lázaro Cárdenas (eminente patriota y revolucionario mejicano) que se ofreció para encabezar un ejército expedicionario en ayuda del pueblo cubano…

También estuvo clara la afirmación de Fidel Castro asegurando que “a partir de Girón, todos los pueblos de América fueron un poco más libres”. Por ello, a decir de García Medina, la instauración de un régimen comunista en América, tan próximo a la catedral del capitalismo, suponía un riesgo demasiado grande para el proyecto cubano iniciado. Es claro que, el lugar geográfico donde había tenido lugar dicha experiencia: La isla de Cuba, cuya economía era mimada por los Estados Unidos y tan próxima, no podía podía permitirse… Por otra parte, igualmente próximo a una veintena, o más, de países tercermundistas o en vías de desarrollo que constituían la América Central con Méjico, Caribe y toda Sudamérica, en condiciones políticas, económicas y sociales favorables para que el proceso iniciado, tuviera aceptación el proceso castrista por gran parte de las clases marginadas que formaban mayoría en dichos países… Este era el dilema que apesadumbraba a los EEUU, y a otros países del mundo, llamados “libres”…

Así constatamos que el ejemplo cubano no tardó en ser puesto en práctica por uno de los mismos líderes de la Revolución Cubana: Ernesto Che Guevara en Bolivia, que fue imitado en El Salvador y Nicaragua. Asimismo, Cuba podría servir como base de posibles ataques soviéticos sobre territorio Norteamericano…, como la URSS podría serlo, igualmente, desde las posiciones USA en Europa y, en especial, desde Turquía. Por el contrario los soviéticos carecían de bases próximas a su enemigo y, evidentemente, Cuba se prestaba como el mejor lugar para ello, como quedó demostrado posteriormente en la crisis de octubre de 1962, hechos que escapan a este  periodo cronológico que analizamos ahora…

¿Pero cuales fueron, realmente, los factores que influyeron en el fracaso de invasión a Cuba?

Consideramos, siguiendo datos hemerógráficos obtenidos en Cuba, los más aportados por nuestro colaborador Ramiro García Medina, que confluyeron varios aspectos, todos ellos concatenados:

1) Ya antes de haber comenzado el ataque a la Isla, Castro tuvo el acierto de dispersar sus aviones con objeto de protegerlos de la aviación enemiga que intentaría bombardear los aeropuertos, al tiempo que hacía perder tiempo a los bombarderos americanos que tiraban sobre falsos blancos. Este hecho fue importante en el desarrollo posterior del conflicto, puesto que, como ya expusimos, la aviación cubana logró bombardear los barcos atacantes de suministro, haciendo que se dispersaran hacia alta mar. Igualmente fueron efectivos en el derribo de los aviones de refuerzo de las brigadas anticastristas.

2) El presidente Kennedy ordenó suspender la segunda fase de la operación, en tierra cubana, consistente en el pronto envío de más aviones y refuerzos, ante el temor de desencadenar una peligrosa escalada internacional, una vez que fue advertido por el primer ministro ruso sobre las consecuencias de la invasión a Cuba con apoyo USA, como así se constata claramente.

3) Error de los responsables en la preparación de las fuerzas atacantes, indisciplinadas y no suficientemente entrenadas, y sin mando únificado.

4) Acierto de Castro al movilizar rápidamente sus tropas, al tiempo que, eficazmente dispuso el ataque aéreo sobre los barcos enemigos que debían suministrar a las fuerzas ya desembarcadas en tierra.

5) Otro error de comunicación entre los barcos, surtos frente a las playas Girón y Larga, con las tropas de tierra con el fin de abastecerlas o, como así ocurrió, evacuarlas si era necesario.

En consecuencia: la invasión de “Bahía de Cochinos”, como se le conoce, sobre todo en la historiografía cubana, constituyó una operación más de los americanos en su afán imperialista y de intento de dominio mundial, entendible dentro del marco de la etapa conflictiva en lo ideológico (la susodicha Guerra Fría), en la que dos bloques antagónicos se enfrentaban por extender su poder por el mundo.

Cuba y su revolución no estaban en principio dirigidas hacia la tendencia pro-comunista… (Si bien, sí existen teorías de todo lo contrario, incluso desde los inicios en la Sierra Maestra, por connivencia con los “espías soviet”, radicados en Cuba). Fue, a decir de García Medina, el enfrentamiento “in crescendo” con la administración de Norteamérica, primero con Eisenhower y después con Kennedy, la que condujo a aquel acercamiento hasta el bloque soviético, al principio tímidamente… Posteriormente tomaría el sello de una alianza formal, sin descartar la influencia de la filosofía comunista de líderes revolucionarios cubanos como Rául Castro o Ernesto Guevara en clara actuación desde la misma gestación de la Revolución, donde ya existía connivencia con el PSP (comunista).

Por tanto, la frustrada invasión de Bahía de Cochinos, será de gran trascendencia para el proceso revolucionario de Castro y especialmente para las futuras relaciones de Cuba con los Estados Unidos (paradójicamente, hasta hoy).

En el plano internacional tuvo también consecuencias cuyos efectos podemos sintetizar:

-En los Estados Unidos, Kennedy asumió toda la culpa de la derrota en Playa Girón, que causó un fuerte impacto moral en la sociedad norteamericana. Para superar el pesimismo originado se aprobó el proyecto de la Agencia Espacial Norteamericana para poner un hombre en la luna, con el objeto de distraer a la opinión pública.

El coste de la operación para Estados Unidos, fue más político que económico, así y todo, la CIA calculó el coste de la operación en 45 millones de dólares empleados en preparar y enviar a Cuba a los contrarrevolucionarios así como armas y suministro. Lo que no queda incluido son los 62 millones de dólares que los norteamericanos hubieron de pagar en el canje de los más de mil prisioneros que aún permanecían en Cuba después de la invasión y donde fueron juzgados.

En agosto de 1961 se celebró en Punta del Este, Uruguay, una conferencia, entre Estados Unidos y las repúblicas sudamericanos, en la que se firmó el programa “Alianza para el Progreso”. Con este programa los Estados Unidos se comprometieron a prestar a dichas Repúblicas 2000 millones de dólares, durante diez años, además de tecnología y cultura. A cambio los países iberoamericanos deberían fortalecer las instituciones democráticas, combatir en analfabetismo, aumentar la construcción de viviendas y emprender campañas de salubridad (sic), e higiene. Otra lectura de esta firma puede ser la de acallar las voces de protesta de estos países por el ataque perpetrado en territorio de Cuba, además del deseo de sentar las bases para evitar la extensión de los ideales cubanos a los países vecinos.

-Para Castro, el fracaso de la invasión fue un auténtico triunfo en todos los órdenes. Después de la derrota se celebraron en Cuba todo tipo de actos nacionales, desfiles, además proporcionó prestigio internacional y la justificación para consolidar el liderato de Fidel Castro, quien anunció que Cuba era un estado socialista y que no precisaría elecciones. Él mismo, entendía el socialismo al modo soviético: a través de una sociedad en camino hacia la perfecta y teórica sociedad comunista predicada por Marx y Engels…

El hecho de que la invasión de Playa Girón o Bahía de Cochinos terminara en aquellas circunstancias, significó la consolidación definitiva del régimen castrista en el panorama internacional y su respeto entre las demás naciones del mundo, especialmente las socialistas.

-En el plano interno norteamericano, ayudó “al negro” (sic) marginado a la toma de conciencia como grupo social, lo que favoreció los disturbios raciales, por discriminación a la sociedad de color, que tanto problemas, ocasionaron a Kennedy y a su sucesor, en especial con el liderazgo de Luther King, quien, en consecuencia, sería asesinado…

-A nivel (sic) internacional, esta victoria elevó más la figura de Castro y su régimen que cualquiera otra de las campañas de propaganda llevadas a cabo hasta ahora. Hubo manifestaciones de protesta en toda Latinoamérica, desatándose olas reivindicativas con el ideal de Castro como fondo, no sólo en Centro y Sudamérica, sino incluso en Europa, pero especialmente en los países del Caribe circundantes a Cuba, por tener todos ellos denominadores comunes en lo que a condición social, política o economía se refiere: Así,

Jamaica, tan próxima, decide, unilateralmente, proclamar su independencia de Gran Bretaña en 1962. Por la misma dinámica, más tarde, bajo mandato de Reagan (US) fue la pequeña isla de Granada la que quiso importar la revolución castrista, pero aquí sí tuvo éxito la invasión norteamericana, que, en breve plazo, desalojó a los cubanos que la ocupaban bajo pretexto de construir un aeropuerto…[6].

 


 

 

[1] La Nueva Cuba, Miami, artículo “Playa Girón”, 9 de marzo de 2001

[2] García Medina, Ramiro, Memoria inédita, citada, p.166 y s.

[3] Cantón Navarro, José, citado, El Desafío del Yugo y la Estrella, La Habana, 1996, p. 225 a 228

[4] Ibídem, p.224

[5] García Medina, Ramiro, obra citada, p.167.

[6] La Nueva Cuba, Miami (USA), Art. “Playa Girón”, citado, 9 marzo,

2001

Este artículo fue enviado por su autor a Cuba Nuestra, tambien ha suiLa Tambien fue publicado en Laguna Ahora: http://www.lalagunaahora.com/content/view/18651/114/

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